Bordado

Freya tiene una puntada apretada y pulcra, mientras sus dedos ágiles se mueven sobre la tela. Ha bordado tanto que ya puede hacerlo casi sin esfuerzo. Ha bordado las capas de sus hermanas y hermanos, las túnicas de su rey, los pañuelos de algunos caballeros.

Pero siempre estaría orgullosa de su obra sobre la capa de Merlín.

Cada hebra tiene impregnada la admiración y ensueño de cada una de sus anécdotas, la magia que ella misma posee, que comparte con su hermano de corazón. El borde relata su historia, el ave que le da nombre, la flor con la que fue marcado, las hierbas con las que ha curado al rey más veces de las que puede contar. Las estrellas que han mirado juntos en el cielo, la mantícora, el goblin, el cetro Sidhe, las fresas y las rosas, la espada mágica.

Ha incluído las runas de protección que estudiaron con Nimueh y trazado las palabras druidas que recitan la profecía.

Hoy ha bordado la última pieza que faltaba, su destino.

—Está listo —Murmura para sí misma, mientras observa la prenda completa a los rayos del sol matutino.

La corona que adornará su cabeza a partir de ese día resplandece y sobresale. La corona de consorte.