Los días pasaron tranquilamente, muchas veces bajaban a los jardines y jugaban con su familia a las batallas de nieve, en las que James y Fred siempre ganaban, pero lo que le preocupaba a Albus era Scorpius, casi nunca lo veía fuera de clase y en las horas de la comida, todo su tiempo se lo pasaba en la biblioteca, el supuso que intentaba averiguar como eludir el hechizo de alarma de los Lestrange.
Esta inseguridad que le embargaba los últimos días le hizo plantearse, en traicionar a Scorpius y rebelar sus intenciones, porque no quería que le pasara algo malo a su amigo, además apenas le hacia participe de sus avances (si los tenia) y su carácter empeoro en los últimos días, cosa que también notaron Rose y Eleine, pero la cuestión era ¿en quien podría confiar? En sus primos no, en su familia tampoco, exceptuando a su padre, pero Albus ya pensaba que tenia bastantes cosas, a McGonagall, pero era una bruja muy severa y temía no ser considerado en serio, Hagrid, su padrino tenia gran corazón pero dudaba que fuera a ser útil, en el único que Albus creyó, fue Matt.
Estaban ya en la última semana de Enero, y Scorpius seguía igual, solo con el añadido que estaba más malhumorado que de costumbre, Albus tampoco aún no había dicho nada a nadie, presentía por el carácter de su amigo que aún no tuvo éxito. En esos momentos se encontraban en la última clase de Defensa de la semana, era viernes y todos estaban deseando que llegara el fin de semana. Es timbre sonó y todos recogieron sus cosas para irse.
-Malfoy y Potter-dijo la Señora Prince amenazadoramente desde el balcón de su despacho-esperen. Albus y Scorpius se miraron y las chicas también se despidieron, diciéndoles que les esperarían en el patio. Después de que la clase se quedo vacía caminaron hasta el despacho de la profesora.
Al entrar vieron una pequeña estancia, las paredes de piedra y había una chimenea, y por dispersados por toda la estancia, había objetos detectores de tenebrismo, (espejos, chivatoscopios...) que ya los había visto en la oficina de su padre, armas (dagas, espadas, lanzas, flechas y arcos) y sobre el escritorio, lo único que no le dio miedo, en un marco había una foto de un tigre y sobre el había un pequeño bebe de ojos verdes, eran Eleine y su padre.
-Sentaos-ordeno la profesora, y creo de la nada dos sillas negras (muy incomodas).
-Señora Prince, ¿por que nos ha llamado?-pregunto educadamente Scorpius.
-Por su insensatez, Malfoy, y la estupidez de Potter-dijo más aterradora que antes. Albus y Scorpius se miraron, Albus pensaba rápido, no podía saber nada, el no se lo había dicho a nadie, aún...
-Pero, profesora...-intento decir Scorpius
-Cállese-ordeno- se cree usted mejor que los aurores, Malfoy-no era una pregunta, lo afirmaba-pues debo decirle que no, lo lamento-no parecía verdad.
-Profesora, ¿como sabe...-Scorpius miro a Albus anonadado.
-No, Potter no dijo nada, por su estupidez-dijo la profesora clavando sus malignos ojos en el, no podía creer que esa fuese la madre de algo tan bueno como Eleine-sus pensamientos y ansias no son secreto para mi...-dicho esto, Albus se asusto.
-Se...Señora, entiéndame-suplico Scorpius.
-Lo hago, aunque no lo crea-dijo la Señora Prince-desista de sus planes, además ya he puesto en marcha al único ser que puede encontrarlos, daré con ellos y les exterminare-concluyo con una sonrisa fría y malévola, los chicos se miraron asustados, por ser, no le quedaron dudas de que hablaba de su Boggart.
-Esta...bien, Señora-dijo Scorpius y se puso en píe. Albus también.
-Espere Potter, Malfoy vallase-ordeno. Albus se sentó después de que Scorpius se fuera.
-Potter, le advierto, que si al joven Malfoy, resultara herido, solo usted y nadie más que usted, seria el responsable-dijo remarcando la última palabra. Albus se sintió fatal-puede irse. Y se marcho con paso rápido pero cuando ya pensó que estaba libre de los oídos de esa mujer hecho a correr directo al patio, pensando que tenía razón, si Scorpius cometiera una locura el único responsable seria él, por no haberlo impedido.
El día 7 de Febrero celebraron todos juntos el 12 cumpleaños de Albus, en la sala de los menesteres, todos se lo pasaron en grande, incluso Scorpius volvió a ser el de siempre, porque llegaban buenas noticias del hospital, su madre había despertado del coma, pero aún no saldría de cuidados intensivos, porque necesitaba curas y tratamientos especiales, pero esa noticia hizo que Scorpius abandonara toda rabia, pero a mediados de Febrero, por fin tuvieron noticias sobre el caso Malfoy, y por desgracia, el consejo de magos del Wizengamot, rechazó la puesta en liberta del Señor Malfoy para disgusto de todos, aunque en especial de Scorpius, que después de esta noticia se mostraba especialmente distante de todos, y siempre que Rose intentaba animarlo le salía todo mal y volvían a discutir como en la primera noche, aunque eso si, luego se pedía perdón y vuelta a empezar. Albus y Eleine decidieron mantenerse al margen y no intentaron ni animar ni provocar los enfados de su amigo, decían que solo con tiempo, volvería a ser el de siempre, pero Rose no estaba dispuesta a esperar.
-...te he dicho que esperes, no he acabado...- pero Rose no pudo acabar, porque Malfoy subió las escaleras a su dormitorio hecho una furia, por pelearse con Rose, el motivo, Scorpius le rompió sin querer un frasco de tinta sobre su redacción de pociones y esta se puso echa una furia y Scorpius no tenia la culpa.
-¡Es un cretino!-dijo muy ofuscada Rose, sentándose en uno de los sillones de su sala común.
-¿Que te pasa, Rosie?-pregunto su primo James que acababa de llegar.
-Nada, discutí con Scorpius-bufo Rose
-¿Otra vez?, menudo mes lleváis-dijo Alex riendo.
-Y esta vez es porque...-pregunto Fred esperando la respuesta.
-Porque uno de los chicos de nuestro curso le empujo y el tiro la tinta sobre mi redacción y me enfade-dijo acongojada Rose- intentaba disculparme pero no hay forma, es un estúpido-concluyo molesta.
-Pobrecito, lo debe de estar pasando fatal, su padre en la cárcel y su madre así, no quisiera ser el, me compadezco de Scor-dijo Alex triste.
-Ya lo se, pero se hace difícil estar con el, Albus y Eleine no saben lo que es, yo estoy con el desde que me despierto, hasta que me acuesto y compartimos las horas libres juntos en la biblioteca, es un fastidio-dijo Rose muy enfadada-quiero que vuelva a ser el de antes, ya-concluyo tozuda aunque sabia que no estaba en su mano.
-Bueno primita, ya es tarde y hay que acostarse-dijo James y acto seguido bostezo, pero a Rose le vino una idea a la cabeza para terminar su maldito trabajo para Slughorn.
-James, dame la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador-ordeno Rose.
-¿QUE?, no, no primita-dijo James con una sonrisa.
-Si no lo haces le diré a tío Harry que le robaste el mapa de su despacho-dijo Rose amenazadoramente.
-No serás capaz...-dijo James dubitativo
-Dámelo y no diré ni una palabra, y ya oíste a tío Harry, hay que compartir la capa-dijo Rose.
-Vale, ¿para que la quieres?-pregunto James molesto.
-Para terminar la redacción de pociones con los libros de la biblioteca que necesito-dijo Rose con sinceridad.
Después de reírse, James le dio su capa y el mapa, este lo había robado el año pasado y tío George, le dijo a los chicos como utilizarlo, era el único en la familia que consideraba las travesuras educativas, pero no los castigos, para su suerte.
Cerca ya de la una de la noche Rose, estaba cansada pero tenía terminado el trabajo, se puso la capa y visualizo el mapa y para su sorpresa en el pasillo en el que ella estaba, también había cinco personas, pero no eran ni profesores ni prefectos, eran chicos de su misma edad y casa. Además con ellos Scorpius.
Rose vencida por la curiosidad se iba acercando sigilosamente por el corredor, cuanto más se acercaba se escuchaban la voces y las risas, no entendía nada, Scorpius no se llevaba muy bien, que digamos, con esos.
-... ¿que te parece?-pregunto un chico, Rose le reconoció como Pete McLaggen que tiene el pelo castaño encrespado.
-Lo que tengas contra mi, dímelo a la cara, ¿donde esta?-pregunto Scorpius furioso
-Cálmate, o tendré que darte otro empujón- dijo un chico chino, que se llama Shen Fo.
-¡Fuiste tu!-le grito Scorpius-¡por tu culpa, Rose se enfado conmigo!
-Es una Weasley, un hijo de mortífago como tu, no puede ser amigo de ella-dijo un chico moreno Mohamed Aban.
-Eso que lo decida ella, ¿donde esta, Aurum?-pregunto muy enfadado Scorpius-se que la habéis cogido vosotros.
-Creo que deberías despedirte de ella-dijo un chico riéndose, Kurt Lance, un chico rubio- a tu lechuza la hemos dejado atada en un árbol en el Bosque Prohibido.
-Seréis...-dijo Scorpius sacando su varita, pero antes los chicos se abalanzaron sobre el, tuvieron un leve forcejeo (a Rose no le dio tiempo de reaccionar) y le quitaron su varita.
-Espero que así te quede claro, que no queremos compartir cuarto con un mortífago-dijo McLaggen con la varita de Scorpius.
Rose ya no pudo soportarlo más, y le lanzo un expelliarmus a McLaggen derribándolo, una patada en la espinilla a Lance, y los otros dos empezaron a correr asustados porque no veían a quien les estaba atacando. Después de que todos huyeran despavoridos, Scorpius recupero su varita y grito:
-¿Que eres?-pregunto al aire dándole la espalda a Rose.
-Scor...-dijo sobresaltando a su amigo mientras se sacaba la capa.
-Rose, ¿como...-empezó a preguntar Scorpius, pero se sobresalto por segunda vez-AURUM-grito y echo a correr.
-Scor, para, no puedes meterte tu solo en el Bosque-gritaba Rose persiguiéndole cargada con los libros y la capa.
-Rose si la dejo allí, algún animal la va a matar-le grito de vuelta
-Para-dijo cogiéndolo del brazo y parándolo con toda su fuerza, la capa y los libros con el mapa se cayeron al suelo-necesitamos ayuda, vamos a la torre.
-No, no quiero que nadie corra riesgos-contesto.
-Scor, cuantos más seamos menos tardaras y más seguros en el Bosque estaremos, por favor-dijo Rose suplicante.
Scorpius la miro un poco confundido, pero asintió, recogió los libros y la capa del suelo y los dos echaron a correr rumbo a la torre de Gryffindor.
-Scor, ¿desde cuando eses te hacen la vida imposible?-pregunto mientras corrían.
-Desde la primera noche aquí, en la carta que le mande a mi padre, se lo dije y por eso me regalo a Aurum, para que no me sintiera solo-dijo abatido Scorpius-Rosie, no quiero que muera por ser mi mascota-dijo muy triste.
Nada más entrar en la sala común, se encontraron a Roxy, Jay, Louis y Lucy, le contaron que por hacer daño a Scorpius, robaron su lechuza y la ataron en el Bosque, dicho esto Jay y Roxy subieron a avisar a los demás, Louis y Lucy mandaron patronum al resto de los amigos para reunirse en la entrada del Bosque Prohibido.
-Entraremos de dos en dos-informaba Vic, a la entrada del Bosque-yo iré sola, si algo malo pasa, mandar chispas rojas al aire, ¿entendido?-todos asintieron-la lechuza es fácilmente reconocible, es una lechuza dorada, parece oro-informaba mirando a Alex, Alice, Jay, Sam, Dana y Ben, que no habían visto nunca a Aurum- y si la encontráis mandar chispas doradas al aire y salir todo lo rápidamente posible del Bosque, es peligroso además es de noche, pero no tenemos tiempo, Molly tu te quedaras aquí y informas a los Slytherin, y con ellos entras, ¿vale?- una vez que Molly asintió, todos entramos en el Bosque, Rose iba con Ben y Mimi con Scorpius.
Penetraron en el Bosque, gracias a la luz de sus varitas. El Bosque Prohibido era un lugar tétrico, había una oscuridad inmensa, cada vez que se internaban más, la luz escaseaba y el aire se volvía pesado y viciado, Rose era capaz de oír cosas que no lograba reconocer y le ponían los pelos de punta. Pasados unos diez minutos, llegaron a un pequeño claro, y la luz de la varita de Ben, abarco tal intensidad que logro alumbrarlo todo.
Al otro lado del claro, se encontraron con la que más temía Rose, había una serpiente enorme y enroscada en ella una lechuza: Aurum.
-Desmaius-dijo Ben con tan buena puntería que dio en la cabeza de la serpiente y dejando caer a la lechuza de su mortal abrazo. Rose cogió la lechuza de su amigo con muchísimo cuidado, le cito la cuerda de sus patas y observo que tenia una mordedura y apenar la sentía respirar.
-Se va a morir-dijo Rose asustada.
-Pericullum-dijo Ben, y de su varita salieron chispas doradas al cielo-vamos Rose salgamos rápido del Bosque.
Empezaron a correr, Rose llevaba cuidadosamente a Aurum en sus brazos, al llegar al linde del Bosque ya vio a algunos de sus primos y amigos.
-AURUM-dijo muy preocupado Scorpius, pero una vez que vio a su lechuza-¿que le paso?, esta herida...-dijo pensando lo peor.
-La tenia una serpiente enroscada-dijo Rose con cuidado-creo que también la mordió...-con lágrimas en los ojos.
-Hagrid, sabrá que hacer-dijo Albus (saliendo del Bosque junto a Molly) echando a correr hacia la cabaña. Todos lo siguieron. Scorpius llevando a su lechuza.
-¡Hagrid!-empezaron a gritar algunos antes de llegar a la cabaña. La puerta de esta se abrió.
-¿Que demonios hacéis aquí de noche? ¿Os habéis vuelto locos o que?-dijo Hagrid muy enfadado- podría pasaros algo...
-Profesor, ayude a mi lechuza-dijo Scorpius en tono de súplica.
-Pero... santo cielo-dijo observando a la lechuza preocupado entre sus enormes manos- la han envenenado, yo no puedo curarla, pero si...
-Mi madre-dijo Eleine, que llegaba junto Theo y Vic, que fueron los últimos en salir del Bosque. Nada más decir esto, Eleine cogió la lechuza de su amigo y echo a correr al castillo seguido de todos, incluso de Hagrid. Llegados al castillo, Eleine tomaba dirección a las mazmorras, tomo un corredor sinuoso distinto al que conducía a la clase de Pociones y Defensa. Cada vez que corrían más el pasillo se obscurecía, pero al llegar solo vieron una pared, era un callejón sin salida, pero antes de que Rose pudiera preguntar nada.
-Mama-grito Eleine- es urgente, mama-le gritaba a la pared, pero momentos después esa pared se convertía en una puerta y en ella aparecía una mujer de camisón de tirantes, blanco y largo, de aspecto amenazador, pero muy bella.
-¿Que hacéis aquí?-dijo mirando a todos con su misma voz y mirada gélida, Rose observo su cuerpo, tenia un montón de tatuajes y sobre algunos cruces rojas.
-Mama-dijo Eleine, Rose noto que era la primera vez que escuchaba a Eleine llamar así a su madre- necesito que ayudes a Aurum, solo tu puedes curarla-dijo Eleine mostrándole la lechuza. Y para sorpresa de casi todos, la Señora Prince tomo con mucho cuidado a la lechuza.
-Entrad-dijo con su voz, al entrar Rose se quedo maravillada, para estar en las mazmorras el lugar estaba muy bien iluminado, era una estancia grande, muy bien decorada, de forma sencilla pero acogedora, en la mesa estaba Matt, también en ropa de dormir, pantalones largos y camiseta de manga corta blanca también, al verles hizo aparecer de la nada sillas para todos y para Hagrid un enorme sillón que parecía muy cómodo.
-Aldy-dijo Hagrid mientras se sentaba en el sillón. Rose se quedo helada, no se podía creer que Hagrid llamara a su temible profesora de Defensa por su diminutivo- creo que la mordedura es venenosa, yo no podría sanarla, pero estoy seguro que tu si, querida-todos se miraron entre si y aguantaron la respiración.
-No debería menospreciarse, Maestro Hagrid-era imaginación de Rose o el tono de su profesora era menos mortífero y le llamo maestro, que nadie lo hacia- si, será difícil que salga adelante-concluyo la profesora depositando la lechuza con sumo cuidado sobre la mesa.
-Señora...podrá hacer algo...-dijo susurrando Scorpius abatido.
-Si- para asombro y un poco de asco, vieron como de una cicatriz de la muñeca de su profesora, sacaba su varita, por eso podía hacer magia con un simple movimiento del brazo y Rose supuso que nunca se separaba de su varita ni lo más mínimo.
A continuación vieron como hacia aparecer de la nada dos frascos, uno con un contenido plateado y otro con una sustancia muy oscura. Mediante magia hizo que el contenido plateado se sostuviera en el aire encima de Aurum luego le prendió fuego a esa sustancia, y la ceniza caía sobre la lechuza, cuando termino todo de arder y sorpresa de todos, en el aire se arremolino una sustancia amarillenta que provenía de la lechuza y que salía por todo su cuerpo.
-Veneno-dijo Matt con una sonrisa ante el desconcierto general.
Deposito esa sustancia en un frasco y luego vertió la sustancia oscura sobre la herida de Aurum, que cicatrizo al momento, volvió a guardar su varita en la piel y se sentó, con la lechuza en los brazos.
-¿Profesora...-empezó a decir Scorpius.
-Hay que esperar, el Maestro Hagrid sabrá cuidarla hasta que se recupere-dijo mirando al semigigante- si no le importa claro.
-En absoluto-dijo Hagrid sonriente cogiendo el ave que le tendía la Profesora Prince- sabía que tu podrías curarla, eres magnifica-dijo Hagrid contento. Rose veía que Aurum respiraba con normalidad y Scorpius también.
-Muchas gracias, a todos-dijo Scorpius abromado, mientras acariciaba la cabeza de su lechuza en manos de Hagrid.
-Pero, ahora me diréis lo que ha pasado hoy-dijo Hagrid mirando detenidamente a Scorpius, este bajo la mirada.
-Fue por mi culpa-dijo Scorpius profundamente abatido.
-No, no lo es-dijo muy rápido Rose, y les contó lo sucedido a todos.
-¿Como se atreven ha atacar a un pobre animalito?-pregunto Hagrid indignado- no se quedaran sin castigo, no señor, si tanto les gusta el Bosque se pasaran unas cuantas noches conmigo en el-dijo muy convencido-pero si algo así ocurre de nuevo, y espero que no ocurra, venid a mi cabaña antes, el Bosque guarda muchos peligros, pero las circunstancias de hoy, fueron especiales, por eso no estáis castigados-dijo mirando a todos los presentes.
-Profesor... ¿podría quedarse con Aurum?-dijo Scorpius muy triste, sorprendiendo a todos.
-¿Por que?-pregunto muy extrañado Hagrid
-La atacaron por ser mi lechuza, no quiero que le pase nada malo, a los que me rodean...-dijo Scorpius con sinceridad, pero Rose pensaba que no solo se refería a su lechuza si no a todos los demás.
-No, ella quiere quedarse contigo, mañana voy a hablar con McGonagall, para que ponga al corriente de este suceso a los padres de tus compañeros y no le pasara nada malo-dijo Hagrid tiernamente.
-Malfoy, si más de un veintenar de personas se movilizan por tu misma causa, dudo que les pase algo-dijo la profesora mordazmente, pero Rose pensó que ella también entendía que no solo se refería a su mascota-pero a nosotros no nos harás caso- Rose no entendía de que hablaba-habrá que llevarte ante alguien que si escucharas- todos la miraron sorprendidos-Matt, avisa en el ministerio-dijo mientras de un movimiento con el brazo su camisón se convertía en ropa de salir, con una larga capa negra- Maestro Hagrid hable con la Directora McGonagall- y volviéndose a Scorpius- Malfoy nos vamos a Azkaban-dicho esto, todos se quedaron en su sitio sorprendidos incluso Scorpius, pero vio que Eleine intercambiaba miradas cómplices con su padre-MALFOY-llamo, eso le hizo reaccionar y le fue detrás de ella.
-Ahora creo que tenéis que volver todos a vuestras habitaciones-dijo Matt, conjurando su patronum, un tigre- por estas pequeñas cosas, me case con esta mujer-oyeron que decía muy contento mientras salían de la habitación.
Albus se dirigía a su sala común acompañado de Eleine y Theo muy contentos, pesaba que el único a quien podría ayudar a Scorpius, era su padre, y estaba seguro que verle le iba a tranquilizar, abandonar del todo sus planes y que volviera a ser el de siempre, por otra parte Albus tenía que reconocer que ese detalle de parte de su profesora y la forma en que cogía a Aurum le sorprendió muchísimo, tal vez en el fondo, muy en el fondo era amable y buena, y no una mujer descabellada como se supuso en un principio.
