No salgo de mi habitación hasta que Prim llega a avisarme que la comida está lista. Odio ver su cara de preocupación cada que me ve. Sé que quiere hablar conmigo sobre Peeta, pero ella sabe que necesito mi espacio y si quiero hablar de ello yo comenzaré la conversación. Mientras tanto nuestra única comunicación consiste en miradas de preocupación y sonrisas no muy honestas que digamos.

Termino de comer rápido porque el silencio incómodo que inunda la habitación es demasiado para mí. De todas formas sé que en cuanto salga del comedor Prim y mi madre comenzarán a hablar sobre mí. Lavo mis trastes y me voy directo a mi habitación.

Pensaba que al llegar a mi cuarto comenzaría a llorar de nuevo. Pero al parecer estoy demasiado cansada como para derramar una lágrima más. Así que simplemente me acuesto esperando a que mi cansancio se convierta en sueño. Pero aunque cierre mis ojos no puedo conseguir dormir.

Lamentablemente el club en donde trabajo cierra los lunes. Sino bien podría ir y practicar un rato con el arco.

Ya que el sueño no parece llegar, voy a mi estante de libros para agarrar uno. Tal vez si leo un rato me llegue el sueño más rápido. Pero mis planes son interrumpidos en cuanto suena mi celular. Sólo hay una persona que puede estar al otro lado de la línea y no estoy preparada para hablar con ella.

Medito si contestar o no, pero tomando en cuenta que Johanna es mi única amiga por ahora, no sería muy sensato hacerla enojar al no contestar su llamada.

"¿Y ahora qué hice?" Digo al contestar la llamada de Johanna.

"Nada. Simplemente te fuiste de la escuela sin esperarme y tuve que irme a casa caminando." ¡Mierda! ¿Cómo me pude haber olvidado de Jow? Ayer me recordó que se iba a venir conmigo después de la escuela porque su carro no sirve. Bien hecho Katniss. Últimamente no aciertas una.

"Jow discúlpame. En serio se me olvidó por completo. La última clase fue un martirio. Me encontré con Peeta y salió todo mal. Pero eso no es excusa. En serio discúlpame, por favor."

"Tranquila, tranquila. No es que me hayan asaltado o algo por el estilo. Pero me debes una."

"Lo que quieras. Te pago tu almuerzo mañana."

"Mmmmm... muy tentador pero tengo una idea mejor." Aunque no la veo, puedo imaginarme la sonrisa que tiene por el tono de su voz.

"Ughh. ¿Qué quieres?"

"Ya es tiempo de que hablemos descerebrada." Lo que me temía. Sé que su "tiempo de que hablemos" no tiene que ver con charla de chicas o un simple tiempo de amigas. Ella quiere hablar de Peeta. Pero todavía no estoy preparada para hablar de él. Así que tomo la ruta más fácil. Ignorancia.

"Pero si ya estamos hablando Jow."

"Sabes a qué me refiero. ¿O quieres que lo diga en voz alta?" No sé ni por qué lo intenté. Sabía que ella no me iba a dejar irme por la ruta fácil.

"Si, ya. Mañana hablamos entonces."

"No, no, no. Puedes venir a mi casa e incluso te puedes quedar a dormir. Para que veas lo considerada que soy." Su oferta considerada suena más como una demanda, por lo que sólo me queda decir que sí.

"De acuerdo. Te veo en quince minutos." Me despido y cuelgo antes de que me pueda decir algo más.

Me pongo mi pijama de una vez. Y en una mochila empaco ropa para mañana, mis cosas para el baño y aparte mi mochila de la escuela.

Bajo las escaleras y encuentro a mi madre con Prim viendo tele en la sala. Ambas voltean a verme en cuanto me asomo y se ven sorprendidas por las dos mochilas que voy cargando.

"Mmmm... Jow me invitó a quedarme a dormir en su casa, ¿está bien?" Sé que por lo preocupadas que las tengo y por el hecho de que no he salido de la casa a excepción de la escuela y el trabajo, no me pueden decir que no.

"Pues por lo visto ya estás lista para irte." Es la única respuesta de mi madre. Pero su cara de preocupación y su afirmación con la cabeza me dicen que si puedo ir.

"Gracias." Salgo de la casa aliviada porque ninguna de las dos me hizo más preguntas y nerviosa por las que me hará Johanna.

El camino de mi casa a la casa de Jow no toma más de diez minutos en coche, pero como ya es algo tarde no hay tráfico, lo cual, para mi desgracia, hace mi camino más rápido.

Llego a casa de Johanna en tiempo récord. Y en cuanto toco el timbre, ella ya me está abriendo la puerta como si hubiera estado parada en la entrada desde que terminamos la llamada. Me lleva directo a su cuarto sin darme tiempo de saludar a sus papás.

Llegamos a su cuarto y nos sentamos en la cama frente a frente. Jow me queda mirando expectante. Y sé que en algún momento tengo que empezar porque ella no hablará hasta que yo termine. Pero no sé cómo.

Y entonces, por fin decido contar todo lo ocurrido a Johanna.

Todo empezó el pasado Febrero (tal vez incluso antes, dado a que nunca fui una excelente novia para Peeta, pero él siempre me decía que todo estaba bien entre nosotros y que era feliz conmigo tal y como estábamos), cuando a Adam Hawthorne falleció de un ataque al corazón. Nadie lo podía creer. Era una de las personas más sanas que conocía. Una persona trabajadora y dedicada completamente a su familia.

Los Hawthorne fueron nuestros vecinos desde que nací, tal vez incluso antes, hasta que al fallecimiento de mi padre, nos mudamos Prim, mi madre y yo a una casa que mi abuela, la mamá de mi madre, nos había heredado.

Gale, el más grande de los 4 hermanos fue mi mejor amigo de la infancia. Ellos estuvieron con Prim, mi madre y conmigo cuando mi papá falleció en un accidente en coche. Nos apoyaron en todo. Hazel, la mamá de Gale, y Adam estuvieron con mi mamá para ayudarla con los trámites y con Prim y conmigo, pues nosotras teníamos 7 y 11 respectivamente. Entonces cuando nos enteramos de lo sucedido con Adam, nos dirigimos inmediatamente a casa de los Hawthorne.

Todos los hermanos estaban con Hazel cuando llegamos a su casa a excepción de Gale, quien estaba en la universidad cuando sucedió. Le tomó dos días venir desde la universidad, pues él estudia en el Distrito 2 desde el año pasado. Cuando por fin llego al distrito, Prim, mi madre y yo ya habíamos arreglado la casa y ayudado a Hazel con lo que necesitaba.

Ver a Gale de regreso no era lo que esperaba. Ya no era el hombre alegre y revoltoso que recuerdo de la última vez que lo vi. Se le notaban las ojeras, prueba de la falta de sueño que ha de haber sufrido estos dos días. A sus ojos le faltaban el brillo travieso al que estaba tan acostumbrada. Pero era el rastro de lágrimas en sus mejillas lo que me hizo ver qué tan frágil en ese momento era Gale. Y nadie lo podía culpar. Sus hermanos estaban igual y de Hazel ni se diga. No sé cómo sigue en pie sin haber dormido estos días.

Mi madre, Prim y yo decidimos darles tiempo para llorar su pérdida como familia y nos fuimos después de que Gale llegara. Era lo mejor, no podía seguir ahí viéndolos sin recordar lo que vivimos con la muerte de mi padre. Tampoco podía soportar ver a los Hawthorne tristes y decaídos. Pero no había nada que podíamos hacer o decir.

Al igual que la muerte de Adam Hawthorne, las semanas pasaron rápidas y silenciosas. Ni Gale ni Hazel querían que los niños faltaran más a clases. Sin escusas regresaron al colegio la semana siguiente a la pérdida. Ninguno de los tres mencionó el porqué de sus faltas. Ni siquiera la pequeña Posy. Sólo se incorporaron de nuevo como si nada hubiera pasado. Tal vez lo hicieron porque sabían que su padre lo hubiera querido así o porque les hacía bien el estar rodeados de sus amigos y no del ambiente sombrío que seguía en su casa.

El único que no regresó a su vida normal fue Gale. Decidió no regresar a la universidad por el semestre aunque Hazel y yo le estábamos convenciendo de lo contrario. Sabía que se deprimiría aún más si se quedaba aquí sin hacer nada. Pero simplemente no quiso regresar.

Como por arte de magia Gale y yo comenzamos a pasar tiempo juntos como cuando éramos vecinos de chiquitos. Cerca de su vecindario hay un parque, que cuando íbamos antes decíamos que era nuestro pequeño bosque, pues tiene árboles bastante frondosos pero no muchos como para ser un bosque de verdad. Y justo en medio del parque circular se encuentran unos columpios y una pequeña resbaladilla. Nos encontrábamos ahí cada que me mandaba mensaje porque quería "escaparse de su casa" por un rato (lo cual era muy a menudo). Incluso hubieron unas veces que me acompañó al trabajo. Íbamos antes de que empezara mi turno para así poder practicar un poco los dos con el arco y flechas.

Hablábamos como si no hubieran pasado los años. Como si yo no me hubiera mudado del vecindario. Como si siguiéramos siendo los mejores amigos. Era tan fácil y cómodo estar con él. Y me hacía feliz verlo sonreír de nuevo. Él también había alegrado mis días cuando perdí a mi padre y me alegraba poder hacer lo mismo con él.

Es ahí cuando todo empeoró.

Todos sabían que Gale había regresado pero no sabían el porqué. Sé que a Peeta le molestó que regresara pero nunca me mencionó nada sobre él. No planeaba decirle a nadie la razón del regreso de Gale porque era muy personal para él y entendía eso completamente. Ese fue mi error número uno. Tal vez si se lo hubiera contado sólo a Peeta no estuviéramos en esta situación. Sé que no se lo hubiera contado a nadie más, pero no sé por qué no se lo dije.

La relación entre Peeta y yo seguía normal -o normal a mi parecer-, hasta que nos empezamos a ver menos. Error número dos, elegir las salidas con Gale a las citas con Peeta. Me siento de la fregada ahora que pienso en ello. Yo quería que Gale no se sintiera mal y solo. Que supiera que podía contar conmigo en cualquier momento, pero no debí haber permitido que se interpusiera entre Peeta y yo. Y el que terminó sintiéndose solo al final fue Peeta.

Ya no veíamos películas en su casa todos los viernes. Ya no pasaba a recogerme al trabajo. En la escuela se portaba distante conmigo y como no teníamos las mismas clases no podíamos en absoluto.

No puedo culparlo por no querer hablar conmigo ahora, cuando tuve todo ese tiempo para explicarle lo que sucedía con Gale.

Para el mes de Abril las cosas no iban mejorando. Casi no hablábamos. Sólo platicábamos por ratos pero no era como antes. Trataba de iniciar más conversaciones e incluso de iniciar los besos por los que tanto ansiaba pero él sólo cambiaba de tema o alguien nos interrumpía. Creía que iba a ser pasajero. Una vez que fueran las vacaciones pasaríamos más tiempo juntos y todo volvería a la normalidad. Quería creerlo, pero algo no me dejaba. Quería hablar con alguien sobre esto. Pero si le contaba a Finn o Jow tendría que contarles por qué esta Gale aquí y sé que a Gale no le puedo mencionar a Peeta porque ninguno de los dos soporta al otro. Mi única opción era Prim. ¿Por qué no hablé con Prim? ¿Por qué no aclaré las cosas con Peeta? Porque soy una estúpida, por eso.

Me hice una promesa de hablar con Gale para aclarar las cosas. Y decirle que necesitaba pasar más tiempo con Peeta porque las cosas iban mal. El asunto era ver cómo explicárselo. Sabía que se enojaría conmigo, pero tenía que hacerlo.

El mes de Mayo nos preparaba para los exámenes finales, proyectos y, sobretodo, el final de la temporada de fútbol americano.

Una de las cosas que más me gustan de Peeta, es su pasión por las actividades extracurriculares. Peeta estuvo en el equipo de fútbol americano, tomó arte y fotografía el semestre pasado. Recuerdo lo emocionado que estaba a principio de semestre cuando me contó sobre los proyectos finales que haría en sus clases extracurriculares.

Error número tres, olvidar las presentaciones de Peeta. Para su presentación de arte y fotografía, realizó una galería con sus mejores pinturas y dibujos. Aunque no habíamos estado hablando tan frecuentemente como antes, las pocas veces que lo hacíamos me contaba sobre su galería.

La galería iba a tomar lugar en la escuela, el primer viernes de Mayo. Y seré completamente honesta, lo olvidé por completo. No tengo excusas. Toda la semana me la pase pensando de qué manera le podría decir a Gale que nuestras visitas tenían que dejar de ser tan seguidas, o incluso tratar de convencerlo de que regresara a la universidad; olvidando por completo que ese viernes era la presentación de Peeta.

Ese día las clases pasaron normales, pero no vi a Peeta en ningún momento, y dado a que era así últimamente no se me hizo extraño. En vez de quedarme en la escuela para la exposición como lo habíamos planeado, regresé a mi casa pensando en mandarle mensaje a Gale para hablar con él ese mismo día. Pero me encontré con la sorpresa de que él ya estaba en mi casa con Hazel y Rory (quien se había dislocado el hombro jugando con Gale) y mi madre estaba curándolo y platicando con Hazel. Quería hablar en privado con Gale pero no encontré momento para hacerlo pues cuando mi madre terminó con Rory, preparó café e invitó a los tres a cenar.

Estábamos sirviendo la cena cuando percaté que Prim no se encontraba en la casa. Le pregunté a mi madre en dónde estaba y me contestó que se había quedado en la escuela para ver una galería.

No no no no no, fue lo primero que pensé, no podía hacerle esto a Peeta. Volteé a ver el reloj de la pared en la cocina y mi corazón se hundió, ya era demasiado tarde para ir. Salí corriendo de la cocina directo a la entrada principal, pero para cuando llegué Prim ya estaba cerrando la puerta. Cuando volteó a verme sólo pude ver seriedad en su mirada, algo tan ajeno en la cara de mi dulce hermana.

"No puedo creer que te hayas olvidado." Fue lo único que me dijo. Se fue directo a la cocina para saludar a mi madre.

Inmediatamente llamé al teléfono de Peeta tratando de disculparme pero cada vez que marcaba me mandaba a buzón. Le mandé mensaje tras mensaje pidiéndole disculpas, tratando de convencerlo de que hablara conmigo pero nunca contestó ningún mensaje.

Me sentí fatal. No sabía qué hacer. Subí a mi cuarto y empecé a llorar.

La mañana siguiente me sentía fatal. No había dormido en toda la noche, me sentía con fiebre y había comenzado a estornudar en la madrugada. Traté de dormir un rato para descansar. Lo que se sintió como una hora de sueño, terminaron siendo sólo quince minutos, y para cuando me levanté tenía un mensaje de Peeta. Inmediatamente me sentí mejor, tal vez por fin podríamos solucionar las cosas y regresar a como éramos antes. Pero el mensaje sólo me dejó con más dudas.

No te preocupes, Katniss. La galería estuvo bien, gracias por preguntar. -Peeta.

Las lágrimas comenzaron a inundar mis ojos. La simplicidad del mensaje era tan ajeno a él. Ningún te quiero o te amo, hablamos luego o un simple ¿cómo amaneciste?

Las cosas iban mal, muy mal. Pensé en contestarle el mensaje, pero como no tenía mucho tiempo que me lo había mandado pensé mejor en llamarle. Pero igual que ayer no contestó. Así que decidí contestarle el mensaje.

Que bien, Peeta. No sabes en serio cuanto lamento no haber estado ahí. Por favor contéstame. Te amo. -Katniss.

Podía contar con los dedos de una mano las veces que le había dicho a Peeta que lo amaba. No es que no me guste decírselo. Pero no soy tan buena con las palabras como lo es él. Y un simple te amo no llega ni a resumir lo que siento por él. Así que prefiero demostrárselo. Cada que pide que le cante lo hago, y eso sólo lo hago para él. Siempre lo apoyo en todo lo que hace y esta vez no lo hice, no estuve con él cuando me necesitaba. Y me odio por eso.

No sé cuánto tiempo pasó desde que mandé el mensaje hasta que mi madre subió a preguntar si iba a desayunar. Ella vio mi estado y confirmó mis sospechas. Tocó mi frente y dijo que tenía fiebre, lo más probable un resfriado. Salió diciendo que iba por medicina y algo de desayunar.

Me pasé todo el día acostada en mi cama tratando de llamar a Peeta pero nunca hubo respuesta de su parte. Así que terminé llorando igual que ayer. Mi madre, ignorante a lo que sucedía entre Peeta y yo, creía que era por algún dolor de mi resfriado.

Todo el día mi madre se aseguró de que estuviera mejor, dándome medicamentos y tés, pero no fue hasta la noche que me avisó que tenía una visita. Una gran alegría inundó mi cuerpo pensando en que Peeta se encontraba a fuera de mi casa. Mi mamá vio el cambio instantáneo en mi cara y me dijo que sería mejor que bajara en vez de estar encerrada sintiéndome peor. Traté de arreglar un poco mi cabello, pero como estaba ansiosa de ver a Peeta bajé sin importarme cómo lucía.

Se me hizo muy raro que Peeta viniera ya tan noche. Pero tal vez Prim o mi madre le hablaron diciéndole que estaba enferma.

Cuando bajé la puerta de la entrada estaba abierta, pero la persona que estaba parada ahí no era la que yo tanto estaba esperando.

Gale se giró para verme y me sonrió. Esa sonrisa tan alegre que le había faltado estos últimos meses.

"Te vez fatal Catnip." Sabía que lo decía en broma, pero yo sólo quería gritarle y decirle que se fuera. Que mi sufrimiento en parte era su culpa -aunque sabía que eso era mentira, todo esto era mi culpa.

"¿Qué quieres Gale? No me siento bien."

"Oh, ya veo. Venía a decirte algo importante, pero supongo que puede esperar."

Tal vez debí haberlo dejado ir. Terminar mi sufrimiento sola en mi cuarto. Pero, pensé en ese momento, si quiero por fin terminar con mi sufrimiento debo aclarar de una buena vez las cosas con Gale. Él tenía que regresar a su vida y yo a la mía.

"No Gale, ya que estás aquí hablemos. Yo también tengo algo que decir." Tal vez él notó algún cambio en mí porque me volvió a sonreír, pero mi tono fue igual de seco como cuando lo saludé.

"Ok, ¿pero puedo empezar primero? Tengo tiempo planeando esto." No sé de qué hablaba o por qué estaba tan feliz. Pero ahora ya no me importaba. Lo único que quería era terminar con esto de una buena vez.

"Está bien, como quieras." Y hasta hoy sigo arrepintiéndome de esas pequeñas palabras.

Fue ahí cuando me lo dijo todo. Que me ha amado desde siempre, pero no se había dado cuenta hasta que me mudé. Que éramos el uno para el otro. Nos gustaban las mismas cosas, nuestras familias eran muy unidas, habíamos pasado por muchas cosas juntos. Y nuestra amistad, sobretodo nuestra amistad de tantos años -aunque si recuerdo bien, no habíamos hablado tanto hasta su regreso por lo de su padre. Él haría todo por mí y yo haría lo mismo por él, eso ambos lo sabíamos y prueba de ello fueron éstos cuatro meses.

Su declaración me dejó anonadada. Él sabía perfectamente que yo estaba con Peeta. Era una locura lo que me estaba diciendo y lo que esto implicaba. Quería que dejara a Peeta para estar con él. Pero no me podía poner en esa posición. Si se trataba de que yo eligiera a uno, sabía perfectamente a quien iba a elegir y no estaba parado en frente de mí.

Pero mis pensamientos se procesaron muy lentamente para llegar a mis labios y así expresarlos, porque antes incluso de que yo pudiera mover mi cabeza en negación, los labios de Gale ya estaban besando los míos. Ese fue mi error más grande. Debí haber dejado que se fuera cuando lo ofreció. Y simplemente dejarle de hablar y enfocarme en arreglar las cosas con Peeta. Pero no podía hacerle eso a nuestra amistad. Yo quiero a Gale, estos meses me han enseñado eso. Cuanto he extrañado nuestro tiempo juntos. Él era el hermano que nunca tuve, pero sólo eso. Esto era un gran error y él se daría cuenta de ello tarde o temprano.

No le devolví el beso. Puse mis manos en su pecho tratando de alejarlo. Se dio cuenta por fin que esto no era lo que quería. Su cara estaba destrozada, sin ningún rastro de la alegría con la que había venido. Pero eso no fue lo que me importó en ese momento. Era el rubio con su uniforme de fútbol americano que subía a su carro azul ya tan familiar para mí.

No, no, no. No se lo pude haber hecho dos veces seguidas. Soy la peor persona del mundo.

Pasé a un lado de Gale y comencé a correr. Pero el carro de Peeta ya estaba encendido y se fue sin mirar atrás, ignorando mis gritos.

"¡Peeta! ¡Peeta, regresa!"

Por fin lo había hecho. Había echado a perder todo lo bueno que tenía. No pude ver la cara de Peeta, pero me imagino el dolor, sufrimiento e incluso odio que sintió al verme con Gale. Uno de sus peores miedos hechos realidad. Últimamente estaba realizando varios de sus miedos en realidades.

Recuerdo haberme sentado en el patio delantero de mi casa y empezado a sollozar. Recuerdo a Gale levantándome en brazos para llevarme a mi casa. Recuerdo las cosas horribles que le dije porque no eran sus brazos los que quería, no era él al que quería en ese momento. Hay una parte de mí que se arrepiente de haberle dicho todas esas cosas. Pero todo era verdad. Mis actos al final hablaron más que mis palabras y por fin Gale entendió que no podía dejar a Peeta. Lo que sentía por él iba más allá de lo que él creía que sentía por mí.

Recuerdo a mi madre dándome algo de tomar, otro té quizá. Recuerdo caer rendida en mi cama con lágrimas en los ojos.

La mañana siguiente fue peor. Me levanté con los ojos hinchados y con imágenes de un accidente de coche. En mis pesadillas normalmente mi padre era el único dentro del coche, el único al que no podía salvar. Esa noche Peeta había ocupado el lugar de mi padre y lo hizo peor. Vi morir a Peeta en mis brazos sin que yo pudiera hacer algo para evitarlo.

Traté de hablar con él pero nuevamente no hubo quien contestara. Mandé cientos de mensajes. Incluso hablé a su casa pero la que me contestó fue su madre y sabía que ella no me pasaría a Peeta ni aunque le rogara.

La siguiente semana sólo íbamos a presentar exámenes, y a decir verdad no fueron mis mejores calificaciones pero no me importaban porque Peeta no aparecía por ningún lado. Fui incluso a la panadería, pero su padre era el único que me recibía diciéndome que Peeta no estaba. No sé si ignoraba nuestra situación o si solamente decidió no darle importancia y tratarme igual de amablemente como siempre; sea cual sea la razón, me hizo sentir aún peor.

No le conté nada a nadie. Ni siquiera a Prim, Jow o Finn. No sabía cómo, pero para el último día de clases yo seguía sin hablar con Peeta y mis amigos habían dejado de hablar conmigo. Sabía que Jow estaba enojada, al igual que Prim, su trato era frío, pero seguían hablando conmigo.

Decidí darle el espacio que necesitaba a Peeta –aunque si soy sincera, una parte de mí se alegraba de no hablar con él todavía, tenía miedo de lo que fuera a decirme, de las horribles cosas que ha de pensar de mí, de enfrentar la realidad. Yo sabía que tarde o temprano él se iba a dar cuenta de la horrible persona que era. Que podía encontrarse a alguien mejor. Es por eso que siempre tuve miedo de tener una relación con él. Él siempre es tan bueno y se merece lo mejor. Y claramente yo no soy lo mejor para él.

Dejé pasar las semanas y me propuse hablar con él cuando iniciaran las clases.

Gale ya no regresó a verme. Lo último que supe de él, es que iba a ir a recuperar el semestre que perdió a la universidad. Me alegro por él, en verdad que sí.

Para cuando terminé de contarle a Johanna todo lo que pasó, las lágrimas ya se habían apoderado de mí y apenas pudo entender lo que decía al final por culpa de mis sollozos.

La mirada de Jow me dijo todo. Sé que está furiosa conmigo, no la culpo, yo llevo meses furiosa conmigo misma.

"Bueno, eso es todo." Quiero que me diga algo. Su silencio me inquieta. No sé lo que pasaba por su cabeza.

"Con razón ni siquiera te puede voltear a ver, Katniss." Auch, jamás me llama Katniss. Everdeen o descerebrada son los términos más amables que me da Jow. Pero cuando usa mi nombre sé que va en serio.

"¿Pero qué putas te pasó por la cabeza? Sabes muy bien la inseguridad que tiene Peeta cuando se refiere a Gale. No sólo te alejaste de él, sino que te alejaste de él para estar con Gale. Se ha de haber sentido de la fregada verte con él."

"Pero él sabe que yo no quiero a Gale yo amo a Peeta y él lo sabe."

"Pues no se lo demostraste últimamente, ¿no crees?"

"Sólo trataba de estar ahí para Gale. Jow tú no lo entiendes. No has perdido a tus padres, no es..."

"Si no estoy equivocada, Posy, Rory y Vick también perdieron a su padre y no escuché en ningún momento que estuvieras con ellos."

"No es lo mismo, Gale me necesitaba. "

"¿Que no es lo mismo? Si no hubieras estado cuidándolo como niño perdido se hubiera ido a la universidad; en vez de quedarse aquí pensando que sentías lo mismo por él pasando todo el tiempo juntos."

"No, Jow no entiendes. Lo hice porque somos amigos. Él también estuvo conmigo cuando... cuando mi papá murió."

"Olvidas que también Peeta estuvo contigo."

"¡No lo olvido, Johanna! Pero no es lo mismo. Todavía no éramos amigos." Nuestra pelea ya me está cansado, pero sé que merezco cada una de las cosas que me dice Jow.

"Tienes que aceptar las cosas como son Katniss. No sólo heriste a Peeta pasando más tiempo con Gale; hiciste creerle Gale que sentías algo que no sientes y terminaste lastimando a los dos."

"Lo dices como si lo hubiera hecho a propósito. Lo cual no hice."

"Tal vez no fue a propósito, pero eso no cambia el hecho de que lo hiciste." No puedo ni mirarla a los ojos. Tiene razón. Tal vez no sabía que Gale sentía algo por mí, pero debí haberle aclarado las cosas antes.

"Tienes razón."

"Suelo tenerla."

"¿Qué voy a hacer Jow? No me quiere hablar."

"Si fuera él, yo tampoco te hablaría."

"No me estás ayudando."

"No recuerdo haberte dicho que te iba a ayudar."

Hago una mueca ante su comentario. Sé que también quiere a Peeta, pero tiene que entender que quiero enmendar las cosas con él.

"Mira Katniss, tal vez no lo quieras escuchar, pero no me importa. Lo trataste como su mamá lo trata a él, lo peor que pudiste haber hecho. Lo hiciste de menos. Le mostraste que Gale era más importante para ti. No estuviste cuando te necesitaba y tus intentos de pedir disculpas cesaron cuando no quisiste escuchar lo que te estoy diciendo proveniente de la boca de Peeta. No sé cómo le vas a hacer, pero tienes muchas cosas que enmendar descerebrada."

Que volviera a usar su apodo de siempre me hizo sentir mejor, al menos ya no estaba tan enojada conmigo. Pero tenía razón, tengo que hacer que las cosas funcionen. No sé cómo, pero lo voy a lograr.


Aquí está por fin el capítulo 3, sólo tengo unas cuantas cosas que agregar.

1. Disculpen si el (poco) lenguaje usado en este capítulo los ofendió o algo por el estilo. En los momentos que usé esas palabras no se me vino a la cabeza alguna otra palabra que podría resumir el enojo de Katniss y Jow.

2. Gracias por las reseñas. Aquí está por fin la razón por la que Peeta trata así a Katniss. Espero por fin entiendan un poco a Peeta, y mas adelante, tal vez, haga un capítulo desde su punto de vista. Sólo espero que ahora no odien a Katniss por lo que hizo.

3. El capítulo está largo -sólo que no se acostumbren a capítulos largos, no se de dónde salió la inspiración- pero no me terminó de convencer el final (o más bien todo el capítulo), pero como les prometí actualizar esta semana decidí dejarlo así y subirlo.

Nuevamente gracias por las reseñas y por seguir la historia. (: