Peeta, parte 1

Mi mañana empieza igual que la de ayer. Estoy terminando de arreglar las cosas para abrir la panadería cuando llega un mensaje similar al de ayer, e igual de inesperado.

Buenos días Peeta, espero tengas un lindo día hoy. –Katniss.

Acaso lo quiere hacer a propósito. Acaso sabe el daño que me da el recordar la vez que lo vi con él. Porque eso es lo único que logra. No puedo quitármelo de la cabeza, y tal vez nunca pueda.

Me enfoco en terminar a tiempo con las cosas de la panadería para no ganarme una regañada por parte de mi madre. Termino justo media hora antes de entrar a clases. Me despido de mi padre lo más alegre posible y me voy directo a la escuela.

En el camino voy escuchando la música lo más fuerte posible. No quiero dirigir mis pensamientos hacia ella. Me he gastado los últimos días y las últimas noches pensando en lo mismo. Todos mis sueños y mis ideas giran en torno a lo mismo. Ya no puedo soportarlo más, siento cómo va acabando lentamente conmigo.

Al llegar, la escuela está vacía. Me dirijo a mi casillero y acomodo mis cosas para el día.

No lo cheques, Peeta, no lo cheques. Trato de convencerme a mí mismo, pero no funciona. Saco mi teléfono y reviso los últimos dos mensajes de Katniss. ¿Debería escucharla? ¿Debería por fin, de una vez por todas, terminar con este ciclo de sufrimiento? ¿A qué es a lo que le temo realmente? No creo poder confiar en ella, o tan siquiera poder creerle. Pero, ¿qué tal si ella ni siquiera quiere regresar conmigo? Tal vez ella sólo quiere aclarar las cosas y terminar de una manera limpia. Tal vez me explique lo feliz que es con él. Y pues, si es así, no quiero saber nada de ella.

Mis pensamientos son interrumpidos por un golpe ligero en mi cabeza.

"Si vas el viernes a mi casa, ¿verdad?"

"¿Qué, ni un hola, buenos días, cómo amaneciste?"

"Buenos días corazón, hoy te ves tan bello como siempre." No puedo evitar reírme de su tono burlón.

"Ja ja. Muy gracioso."

"No has respondido mi pregunta."

"Creo que lo que en realidad me quieres preguntar es si cierta señorita que yo conozco va a ir el viernes." Le digo guiándole un ojo. Es divertido poder vengarme de todos estos años que Finnick me ha hecho burla por sentimientos hacia Katniss. No es cosa de todos los días que Finnick Odair caiga rendido ante una mujer la primera vez que la ve.

"La verdad lo que quería preguntar es si ya le dijiste de la fiesta en mi casa."

"Es tú casa, ¿no deberías ser tú el que la invite?" Digo con un simple encogimiento de hombros y mi sonrisa burlona.

"Te estás poniendo muy altanero conmigo eh."

"Está bien le voy a preguntar."

"Y asegúrate de que vaya."

"Si, sí. Pero no me pienso sentar entre ustedes para hacerle platica por ti."

"Ya verás una noche conmigo y va a estar loca por mí." Mi risa suena aún más fuerte y mi mejor amigo me mira molesto, pero no es mi culpa. Recuerdo el día en que los presenté, Finnick no podía decir "mucho gusto" sin dejar de tartamudear, no me puedo imaginarlo teniendo una conversación con ella ni por cinco minutos.

"Lo siento, Finn. Sé que va a caer rendida ante tus encantos."

"Síguete riendo, vamos a ver quién termina sorprendido al final del día." Lo miro con confusión.

"¿Y ahora de qué hablas?" Es su turno para reír.

"Cuando lo veas, sabrás de qué te hablo."

Me guiña el ojo y pasa su brazo izquierdo por mi hombro. "Vamos, se nos hace tarde para la clase." Vuelvo a mirar mi teléfono con el mensaje de Katniss en la pantalla, pienso en si debo eliminarlo o no, pero como el mismo mensaje de ayer, sólo salgo de la pantalla y lo dejo guardado, sin contestar.

La primera hora pasa sorprendente rápido. Física es una de mis clases favoritas, puede que sea el único que no le importe tener esta materia a primera hora. Por desgracia, teniendo a Finnick en el mismo salón no me ayuda académicamente; nos la pasamos burlándonos a expensas de los profesores o platicando trivialidades, como por ejemplo su enamoramiento con Annie.

No me molesta para nada, es distinto verlo así, pero distinto en el buen sentido. Además no me puedo quejar, si desde los cinco años me la paso hablando de Katniss, con excepción de los últimos meses.

Termino los problemas que nos dejó el profesor y se los entrego. Me regreso a mi lugar y como no tengo nada qué hacer saco mi teléfono. Sin darme cuenta, estoy leyendo los mensajes de Katniss.

Odio que después de tanto tiempo, todavía pueda tener un efecto sobre mí.

Cuando vi el primer mensaje ayer sentí una batalla liberándose en mi interior. Estuve a punto de contestarle diciendo cuánto la amaba, que le creía que todo era un malentendido y que todo iba a estar bien al final. Pero el simple recuerdo de Katniss besándolo, casi hace que le dijera que mejor hablara con él y reprocharle todo lo que pasó el último semestre.

Una parte de mí me dice que al menos debo tratar de escucharla, pero cada que la veo, leo sus mensajes, o me la mencionan, recuerdo el momento en que la vi con Gale, y me pregunto cuántos besos más compartieron. La forma en que lentamente comenzó a ignorarme. Recuerdo los momentos que pasábamos juntos y su cara de preocupación, como si estuviera en otro lado y no conmigo. Como si estuviera con él.

No aparto la vista de mi teléfono, aun cuando escucho a lo lejos a Finnick llamar mi nombre. Me pega levemente el hombro y por fin lo volteo a ver. Me arrepiento de voltear a verlo. La misma cara que me ha dado desde que le platiqué mis problemas con Katniss. Es una mezcla de tristeza, compasión y más que nada lástima. Odio que me vea con esa cara, me hace desear no haberle dicho nada en un principio. Pero supongo que eso es lo que hacen los amigos. Quiere verme bien, feliz.

Trato de darle mi más sincera sonrisa. No funciona, sé que la alegría no llega a mis ojos y por la cara de Finnick puedo ver que no me cree. Pero decide ignorarlo y me devuelve la misma sonrisa.

"Vamos. Vas a llegar tarde para invitar a Annie a mi fiesta." Y por fin los dos damos sonrisas llenas de felicidad. Doy gracias a que puedo contar con él para que me haga reír cuando más lo necesito.

Llego a Biología justo a tiempo, pasando a lado del profesor Boggs sin que lo note y pueda entrar al salón antes de que cierre la puerta tras él. Aunque no es el mejor profesor del colegio, es uno de los más estrictos en cuanto a puntualidad. En todas sus clases expone con diapositivas, los alumnos de enfrente son los únicos que le hacen caso. Si no fuera porque es fácil copiar en sus exámenes no sé cómo pasaría su materia.

Busco entre mis compañeros con la que necesito hablar con urgencia. Por fin la ubico y me dirijo hacia ella. Paso por los pasillos de sillas, recibiendo unos cuantos "buenos días", "¿cómo estás?", y "¿por qué tan tarde Mellark?", de la mayoría de mis compañeros. Regreso el saludo a todos con mi mejor sonrisa antes de sentarme a lado de Annie.

"Buenos días, Peeta." Me saluda Annie con una sincera sonrisa que no dudo en devolver.

"Buenos días. ¿Cómo va tu mañana?" Antes de responderme se queda callada, como si estuviera pensando en qué decirme.

"Hasta ahora todo bien. ¿Y tú?" Ahora soy yo el que se queda callado. ¿Qué le digo? Pues la verdad no sé cómo va mi mañana, Annie. La chica a la que amo me ha mandado mensajes desde ayer y una parte de mí se siente ilusionado y lleno de alegría, pero la otra parte quiere lanzarle el teléfono en la cara. ¿No sé si me entiendes?

No, no creo que podría decirle eso.

"Bien, también bien." Aunque puedo notar que no me cree, asiente su cabeza y me sonríe.

El profesor empieza a exponer sus diapositivas y, como siempre, pareciera que sus únicos alumnos son los que se sientan adelante. La oportunidad perfecta para poder invitar a Annie a la fiesta.

"¿Tienes algún plan para el fin de semana?" Le pregunto entre susurros.

"Terminar de desempacar."

Sonrío. Perfecto.

"Mi amigo Finnick, ¿te acuerdas de él? Te lo presenté la semana pasada." Veo que asiente en entendimiento y prosigo. "Bueno, él va a dar una fiesta como de bienvenida ya sabes al 'año escolar', prácticamente sólo una excusa para dar una fiesta. ¿No sé si quieras venir?"

"Mmm ¿en dónde es?"

"En su casa, pero si quieres paso por ti y vamos juntos."

Pareciera que pensara muy seriamente mi propuesta. Tal vez la puse en una posición incómoda.

"Digo, no sería como una cita ni nada por el estilo." Finnick me mataría si escuchara nuestra conversación ahora mismo. Pero tal vez fue lo correcto en decir, porque me da una sonrisa.

"Si, me encantaría."

"Perfecto, entonces paso por ti."

Asiente lentamente la cabeza y abre la boca para decir algo, pero la cierra como si dudara de lo que fuera a decir.

"¿Qué pasa?"

"Mmm. ¿Quiénes más van a ir? Sólo por curiosidad."

"Según yo, sólo unos amigos de nosotros y algunos del equipo de fútbol. Pero a veces se descontrola la fiesta y llega más gente de la esperada. Así que lo más probable, toda la escuela."

"¿Y está bien que yo vaya? No quiero incomodar a Finnick o alguno de sus invitados." No puedo evitar reírme. ¿Incomodar a Finnick? Pff, para nada. Es más, no me dejaría salir vivo de la fiesta si no fueras. Sería hombre muerto si le dijera eso ahorita mismo, así que mejor digo. "Para nada, todos son bienvenidos" con mi mejor sonrisa.

"De acuerdo." El tema de la fiesta queda concluido con un par de sonrisas y cuando me da su dirección para que pase por ella.

Estas dos horas por desgracia, no pasan tan rápido como Física. Pareciera que el discurso del profesor se prolongara más de lo habitual. Saco mi teléfono para ver que son las 9:05. Juraría que hace media hora que saqué mi teléfono eran las nueve en punto.

Lo bueno es que tengo a Annie para platicar un poco. Aunque por su cara puedo adivinar que le fascina la clase, decido no distraerla tanto.

Cuando por fin termina la hora soy de los primeros en pararse ya listo con mi mochila al hombro. En cuanto me paro Annie se ríe de mí. La espero a que guarde sus cosas y salimos juntos.

Nos encaminamos juntos hacia la cafetería platicando. No puedo evitar pensar en que he hecho este recorrido con otra persona desde que tengo 13 años. Cuando por fin reuní el valor de hablarle -más bien el tonto de Rye. Me pregunto si Annie se llevará muy bien con ella. ¿Ya le habrá preguntado por mí? ¿Debería yo preguntarle por ella? Tal vez. Pero no puedo, al menos todavía no.

Como siempre dejo a Annie en la entrada de la cafetería y me despido de ella. Salgo lo más rápido posible, antes de que haga algo estúpido como buscar esos ojos grises que me pueden obligar a hablar con ella.

Me voy a las jardineras en dónde veo a Finnick y mis demás amigos sentados. Antes de que pueda decir algo, mi mejor amigo me jala y me hace sentar a lado de él.

"Vamos. ¿Qué dijo? ¿Dijo que sí, verdad?" Todos nos reímos ante el extraño comportamiento de Finn. Es tan anormal verlo así.

"Tranquilo Finn. Deja que Peeta nos cuente que pasó." Nos dice Delly tranquilamente.

Nos pasamos el resto de nuestro almuerzo hablando con detalle de mi plática de Annie. Sobre todo nos la pasamos riendo de las reacciones de Finnick y de sus órdenes para que yo repita con más detalle lo que dijo Annie -claro, omití la parte en la que aclaré que no era una cita, no quería ni ver su reacción.

El resto del día pasa volando. Pude mantenerme ocupado platicando con mis amigos o poniendo atención a las clases. No volví a sacar mi teléfono nuevamente.

Cuando me doy cuenta es hora de la última clase. Como todos los días considero la idea de saltarme la última clase. No es algo que yo haga normalmente, pero la idea de verla ahorita mismo no es muy tentadora. Llego a la misma conclusión de siempre, no puedo permitirme tener faltas en clase. En primera, si se entera mi madre me mataría; segunda, conociendo al profesor Plutarch de seguro tiene otra más de sus actividades especiales que valen treinta por ciento de la calificación.

Trato de no recorrer con la vista todo el salón para evitar encontrarme con su mirada. Pero al igual que todos los días, mi subconsciente me engaña. Hago un breve recorrido general y miro al reloj. Ya es tarde. ¿Le habrá pasado algo? ¿Por qué no ha llegado? Ella siempre llega temprano a todas sus clases.

La llegada de Glimmer no me deja seguir cuestionándome mentalmente. Me saluda, engancha su brazo con el mío y nos dirige a nuestros asientos continuos.

Conozco a Glimmer desde que tengo uso de primaria. Su mamá y la mía se hicieron amigas desde el primer día de clases. A comparación de nuestras mamás no solíamos llevarnos muy bien. Pero desde que entramos a la preparatoria no hace más que saludarme, hacerme ojitos y coquetearme. No es que me siga cayendo mal -ya no molesta a Delly como lo hacía en primaria y se porta muy bien con todos. Simplemente no me gusta. He tratado muy duro éstos último trece años de mi vida de poderme quitar de la cabeza a Katniss y no lo he logrado. Sobretodo el pasado semestre. Aunque trate y trate no puedo. Es como si su canto de cuando éramos niños me dejó un virus permanente en mi cerebro y éste lo manda en ondas continuas a todo mi cuerpo. Imposible de desinfectarme. Una parte de mi me dice que ni siquiera me quiero desinfectar. Aún con lo sucedido con Gale.

Veo a Glimmer en frente de mí hablando animadamente. Sé que le gusto. Y no sabe cuánto me gustaría corresponderle, pero no puedo.

Checo mi teléfono nuevamente y a la hora en punto llega el profesor y detrás de él, llega por fin la susodicha.

Escucho a lo lejos a alguien repitiendo mi nombre pero lo ignoro. Tal vez es Glimmer, pero no me importa. No me importa ni Glimmer, ni el maestro, ni la escuela, ni yo mismo. Es como si solo existiera Katniss y nadie más.

Nunca la había visto así antes.

Katniss me ha gustado desde los cinco años. Desde que la escuché cantar en nuestra clase de música en kínder. El sol que se reflejaba en la ventana la hacía ver radiante. Siempre pensé que era bella. Era perfecta. Y estaba tan fuera de mi alcance.

Con el paso del tiempo lo supe; ella y Gale terminarían casándose, con niños que cuidar y la vida perfecta que yo soñaba con ella.

Imaginen mi cara cuando la vi por primera vez en la aldea de los vencedores. Ni siquiera sabía que su abuela vivía ahí. Tener a Katniss viviendo tan cerca era como un sueño hecho realidad.

Mi alucinación se hizo más surrealista cuando empezamos a llevarnos mejor. ¿Qué universo era este en el que Katniss Everdeen se reía de mis chistes? Pero sólo éramos amigos. Vaya broma masoquista del destino.

Fue cuando entramos a preparatoria cuando lo noté. Al principio creía que todo era parte de mi imaginación. ¿Katniss Everdeen dándome miradas embelesadas? Pff, si claro. Pero los signos fueron progresando hasta hacerse más evidentes. Tomándome de la mano distraídamente, frunciendo el ceño a cualquier chava con la que platicaba e incluso juraría que en los pocos abrazos que compartíamos escuchaba como inhalaba profundamente cerca de mi cuello. No quería hacerme ilusiones, pero los signos estaban ahí.

Declararme a Katniss fue todo un circo, maroma y teatro. No soy la persona más segura que hay cuando estoy cerca de ella. Pero con ayuda de mis amigos pude recibir un sí de su parte.

En mis trece años de conocerla jamás la había visto así. A mí nunca me importó que ropa se ponía o si usaba maquillaje o no. Para mí siempre lucia hermosa. Pero cuando digo que jamás la había visto así, significa que jamás la había visto con un short tan corto y una blusa tan pegada. Todo el conjunto hace lucir sus piernas largas y torneadas, todo su cuerpo en general, a decir verdad. Pero fueron sus ojos los que me atraen más. Se ven más grises y brillantes que de costumbre. Puedo sentir el rápido efecto que tiene en mí. Maldigo a mi debilidad.

Nuestras miradas se conectan al mismo tiempo en que se muerde su labio para quitar la sonrisa naciente de su boca. ¡Maldita! Sabe exactamente lo que está haciendo.

La alerta de un mensaje nuevo en mi celular me devuelve a la tierra. Esperando a que sea un mensaje de Katniss, saco el teléfono rápido de mi bolsillo y lo reviso. No es Katniss.

¿Disfrutando el show, mi amigo? ;) -Finnick.


¡Por fin! Aquí les dejo el capítulo 6. Disculpen por no tenerlo el fin de semana, pero la inspiración no me salió y tenía tareas que hacer así que no pude escribir :( A parte no se me hizo tan sencillo entrar en la mente de Peeta como esperaba.

Pero bueno, espero que les guste como quedó. El siguiente volverá a ser desde el punto de vista de Katniss. Espero regresar a la perspectiva de Peeta, pero será en capítulos más adelante.

Ahora la mala noticia. Viendo que ya es miércoles y no he avanzado nada con el siguiente capítulo, no creo que pueda publicar este fin de semana. Si tenemos suerte igual y sí, pero no lo veo posible :(. Intentaré, aunque sea escribir algo cortito, para no dejarlos una semana sin publicar otra vez.

En fin... gracias nuevamente por seguir leyendo, la verdad no hubiera continuado la historia si no hubiera sido por sus reseñas. Así que muchas gracias por seguir la historia, agregar a favoritos y, sobre todo sus reseñas!(: