Era increíble. Habría jurado que el plan iba a funcionar. Pero no, terminó la clase y salió corriendo sin importarle nada.
En el momento en que me vio entrar había pensado que por fin hoy iba a escucharme. Al parecer sus planes eran otros.
Ya estoy bastante cansada de perseguirlo al final de las clases; llegar al estacionamiento y ver el espacio en donde aparca su carro vacío. No importa lo cansada que estoy de hacerlo todos los días, hoy no hago ninguna excepción y me dirijo hacia donde sé que va a estar su carro. Sorprendentemente sigue ahí su carro, y dentro de éste puedo ver la cabellera rubia que tanto me fascina.
Aunque esto era lo que quería, la oportunidad que tanto estaba esperando, me quedo congelada en mi lugar, a unos cuantos pasos al costado de su carro. Había planeado correr para encontrarlo. Pero mi plan no llegaba tan lejos como para saber qué hacer si sí lo encontraba.
Mientras una parte de mí se mantiene en una lucha interna; la otra manda indicaciones a mis pies para que se muevan paso por paso.
Estando un poco más cerca puedo notar que está hablando por teléfono; parece exaltado, agita su brazo libre, mueve su cabeza y, si no me equivoco, pareciera que estuviera gritándole a quien quiera que esté del otro lado de la línea. ¿Con quién podrá estar hablando? Y más importante, ¿de qué?
Decido que este no es el mejor momento para hablar con él. Tal vez tenga problemas en su casa y es su mamá que le habla. No, mejor en otro momento, cuando no esté tan alterado.
Trato de primero dar pasos hacia atrás para irme desprevenida; pero ya sea que haya sentido mi mirada, o mi agilidad esté fallando, Peeta voltea para verme. Puedo notar lo que captan sus ojos. Miedo, sorpresa y anhelo. Sobre todo anhelo. Nos quedamos mirando por lo que parecieron horas. El aún con el teléfono agarrado por una mano cerca de su oreja, y yo paralizada cargando mi mochila en un hombro.
No, no puedo. No ahora. No hoy. Soy una cobarde.
¡Mierda!
Salgo corriendo sin pensármelo dos veces.
¡Mierda, mierda, mierda!
Me subo a mi carro tratando de esconderme de él. Aunque estoy cien por ciento segura de que no vendrá a verme. Empiezo a encender el carro cuando me acuerdo que hoy tengo que llevar a Johanna otra vez.
Marco a su número pero no me contesta. Le mando mensaje y lo mismo. ¿En dónde podrá estar? Sólo sé que ya me quiero ir a mi casa. El plan no funcionó. Peeta nunca va a querer hablar conmigo, lo perdí para siempre.
Unos golpeteos en el cristal de mi carro me sobresaltan; volteo, y como por arte de magia, Annie y Johanna aparecen a fuera de mi auto. Quito el seguro a las puertas y les hago una señal para que puedan subir.
"Annie no tiene quien la lleve. Así que le ofrecí que tú la llevaras."
"Pero está bien si no puedes, Katniss. Puedo tomar un taxi."
Ambas me hablan casi al mismo tiempo, ajenas a los suceso de hace menos de cinco minutos.
Sacudo mi cabeza para aclarar mis ideas. "Si, sí. Está bien. Sólo dime en dónde vives." No quiero que se den cuenta de mi estado, trato de sonreírles y hablar normalmente. Sólo quiero llegar a mi casa y tirarme en mi cama a llorar.
¿¡Por qué soy una cobarde!? ¡Lo tenía justo en frente!
"¿Y ahora qué hiciste descerebrada?" Rayos. Siempre puedo contar con que Johanna me lea como un libro abierto.
"Nada. Ya hay que irnos." Pero antes de que pudiera encender el auto, me quita las llaves de la mano.
"Jow por favor." Odio el tono de súplica que tiene mi voz, pero en serio no quiero hablar de ello en este momento.
"Hablaste con Peeta" no lo dice como pregunta, es más una acusación.
"No, salió corriendo de la clase. Otra vez." Puedo escuchar cómo se rompe mi voz al hablar y las lágrimas juntarse en mis ojos. "Ni siquiera me volteó a ver cuando salió del salón."
"Katniss..." comienza a hablar Annie, pero mi otra amiga la interrumpe.
"Si creías que sólo por la ropa bonita te iba a volver a hablar es porque no lo conoces, Everdeen."
Sé que tiene razón. Aghh. ¿Por qué soy tan tonta? Pero en serio creí que hoy por fin hablaría con él.
"¿Entonces qué voy a hacer Johanna? No lo pienso dejar ir."
"¿Y por qué no hablas con él en la fiesta? Supongo que no habrá muchos lugares a dónde pueda escapar, será más sencillo hablar ahí." Miro a Annie con un gran signo de interrogación en mi cara. ¿Fiesta? Volteo hacia Jow y puedo ver que le manda una mirada asesina a Annie.
"Estás haciendo que me arrepienta de dejarte juntarte con nosotras, Cresta."
"¿De qué fiesta habla Jow?"
"La fiesta anual de Finnick. Es este viernes."
"Y no estoy invitada." Si las lágrimas se habían detenido, comenzaron a juntarse nuevamente en mis ojos. No era una pregunta. Era obvio, no estaba invitada. Un recordatorio de que no solo perdí a Peeta, sino también a mis amigos.
Oigo como Annie suspira en el asiento de atrás. "No, no, no. Peeta dijo que todos estaban invitados. Él me dijo..."
"¿Peeta te invitó?" No necesito una respuesta. Sus ojos bien abiertos en forma de sorpresa me dicen todo.
Empieza a sacudir su cabeza frenéticamente. "Si, pero no como tú crees. No es una cita." Puedo ver y oír tanto honestidad como temor en su voz y gestos. Le creo. Nuestra plática de hoy me dejó bien claro que ella no siente nada por Peeta más que amistad. Pero eso no significa que él no pueda sentir nada por ella.
Le quito las llaves a Johanna antes de que digan algo más y enciendo el carro. Pero nuevamente, mi acompañante de a lado me agarra la mano para evitar salir del estacionamiento.
"Finnick habló conmigo. Me dijo que te quiere ahí."
Mi risa sarcástica sale sin darme cuenta. "Si claro. La semana pasada ni siquiera quería hablar conmigo."
"Lo creas o no, me dijo que te quiere ahí."
"¿Y por qué no me lo dijo él? Además, van a estar todos los demás y no quiero causar ninguna molestia a nadie."
"Pues ya va siendo hora de que se den cuenta de que esto es entre Peeta y tú. Ellos también son tus amigos."
"Eran amigos de Peeta primero."
"No me vengas con estupideces Katniss. Tanto Finnick como yo pensamos lo mismo."
"Tú lo dijiste. Finnick y tú piensan así."
"El punto es que no nos vamos a estar dividiendo entre tú y Peeta. Y aunque no lo quieran admitir todos ellos te extrañan."
"Ya vámonos." Trato de encender el carro nuevamente pero la mano de Johanna sigue en mi muñeca.
"Vamos a ir."
"Haz lo que quieras yo no voy."
"Cresta dile algo. Ya que sacaste el tema, te toca convencerla de que vaya."
A simple viste se ve lo afligida que está Annie. Me había olvidado por completo de su presencia.
"Bueno, si no quieres ir, no te vamos a obligar. Podemos hacer otra cosa..." no termina su oración, porque se da cuenta de lo que acaba de decir. Tiene los ojos bien abiertos nuevamente y se ruboriza un poco, lo que me hace sonreír. Sé que Annie tiene buenas intenciones, pero no quiero que se pierda la fiesta, no por mi culpa.
"No, está bien. Ustedes vayan. Además, Peeta te invitó, sería descortés que no fueras." Hago un encogimiento de hombros, como si no fuera la gran cosa. Pero sí lo es. Peeta la invitó a ella, quiere que vaya con él. Juntos.
"Descerebrada te la pasas diciendo que quieres hablar con él y aquí está tu oportunidad perfecta. Vamos a ir y no te estoy preguntando." No le contesto y dejo el tema por terminado. Conociéndonos, nuestra testarudez no nos va a llevar a ningún lado.
"Johanna tiene razón. No puedes esperar a que venga y te pida explicaciones."
"Me agradabas más cuando no estabas en mi contra." Volteo a ver a Johanna con una súplica en mis ojos. "Lo voy a pensar, pero por favor ya vámonos." Me suelta la mano para que pueda arrancar.
El recorrido a casa de Annie lo hacemos en silencio. Cuando llegamos se despide de nosotras dos y entra a su casa. El resto del viaje siento la mirada de Jow penetrándome desde e asiento continuo.
"Si vas a decir algo, dilo de una vez."
"Vas a ser igual de testaruda como siempre y me vas a obligar a que te lleve arrastrando a la fiesta."
"¿No es así como me ibas a llevar si Annie no hubiera mencionado nada?" Mi ceño fruncido la renta junto con mi tono de voz. Aunque por su risa lo toma más como burla que como un desafío.
"No, sólo te iba a decir que saliéramos a ver una película y en vez de eso te hubiera llevado a casa de Odair."
"Todo un plan maestro." Digo sarcásticamente.
"Sabes que tenemos razón. Tienes que ir. Si no quieres hablar con Peeta ahí, está bien, no hables con él. Sólo ve y diviértete. Porque sé que quieres ir. Yo quiero ir y quiero que vayas. Finnick te quiere ahí."
"¿Sabe Peeta que voy a ir?"
"Hasta donde yo sé, no. Pero de aquí al viernes se puede enterar." Se encoge de hombros mientras yo asiento mi cabeza procesando todo esto. Por mi visión periférica puedo notar su sonrisa.
"¿Y ahora qué?"
Su sonrisa se ensancha aún más. "Acabas de decir que vas a ir. No me lo hiciste tan difícil, Everdeen."
Aggg, la odio.
Llegamos a su casa poco después de terminar nuestra conversación.
"Ya bájate, tengo cosas que hacer."
"Lo que digas. Mañana a la misma hora descerebrada." Me guiña un ojo y se baja del carro.
No tenía esto en mis planes al salir del estacionamiento; pero en cuanto arranco el carro acelero para llegar más rápido a mi destino. Y sé que éste no es la aldea de los vencedores.
Me estaciono en frente del edificio que conozco tan bien. Checo el reloj que está en la pantalla de mi auto. Si no ha cambiado nada últimamente, su turno de trabajo acaba de empezar, y si no me apuro llegaré tarde al mío.
Debo hacerlo. Ahorita. Ya estoy aquí, no hay marcha atrás.
La campana que suena al entrar a la panadería me retumba las orejas, tal vez sea un sonido muy leve, pero me produce una jaqueca –que probablemente sea más por los nervios que otra cosa.
Como siempre mis planes incompletos no me llevaron a pensar en qué diría a la persona que me recibiera. Me hubiera gustado que las cosas hubieran sido más fáciles y que él fuera el que estuviera en la entrada. Pero no. La suerte no está de mi parte.
"Vaya, vaya, vaya. Pero mira quién está aquí. Tiempo sin vernos." Creo que hubiera preferido ver al señor Mellark, incluso a la bruja de la señora Mellark. Pero no al tío de Peeta.
"Haymitch."
"Ya tiene tiempo que no nos vemos, creí que había hecho algo para molestarte."
"No estoy de humor ahora."
Me mira con cara de sorprendido. "¿Alguna vez lo estás?" Aggg, lo detesto.
"Quiero hablar con Peeta."
Hace un resoplido. "¡Ja! Yo no quiero trabajar y aquí estoy." Decido que ya tuve suficiente de su humor y me dirijo a la puerta que lleva hacia la cocina. No llego muy lejos porque Haymitch decide ponerse entre mi camino y la puerta.
"¿Acaso no sabes leer, querida? Solo personal autorizado. Hasta que no te vea con una playera de la ´panadería Mellark´ no pasas por esa puerta." Esa fue la gota que derramó el vaso.
"¡Haymitch, por favor déjame pasar!" Ya no me importa si el volumen de mi voz es demasiado alto. No hay ningún cliente, y tal vez si alzo más mi voz Peeta me pueda escuchar y salga a verme.
"Shh, shh, shh. No me grites." Me pone un dedo en frente de mi cara. "¿No crees que si el chico quisiera hablar contigo ya hubiera salido?"
"Tal vez no me quiera escuchar. Pero ya estoy cansada de esperar a que se acerque a mí para hablar. Tengo que hablar con él. ¡Por favor!" Por un momento creo que me va a dejar pasar. Se queda pensando pero termina sacudiendo su cabeza.
"Lo amo, Haymitch." Y por segunda vez en un mismo día, siento las lágrimas juntarse en mis ojos.
El viejo en frente de mí suspira profundamente. "Yo también quiero al chico, pero no le digas nada." Se pone su dedo índice en frente de sus labios y hace "Shh". Con eso sé que no me dejará pasar. "Creo que será mejor que te vayas, Katniss."
Tengo que agachar mi cabeza para ocultar la lágrima que baja por mi mejilla. Haymitch me la limpia y se acerca para hablarme al oído.
"Va a entrar en razón. Justo como tú lo hiciste." Asiente su cabeza y da concluida nuestra plática. Decido que no tengo nada más que hacer y salgo de la panadería.
Una vez en mi carro saco mi teléfono y empiezo a escribirle.
Pasé a verte, pero el gorila de tu guardaespaldas no me dejó entrar. Te amo. –Katniss.
En serio espero que Haymitch tenga razón.
Vuelvo a checar el reloj y acelero la velocidad. ¡Rayos! Ya voy tarde para trabajar.
¡Hola, hola! Aquí les dejo, por fin, el capítulo 7. Se supone que debería estar haciendo tarea, pero leí sus reseñas y me inspiraron a escribir, así que lo terminé de una vez :P
¡Por fin presenté a mi personaje favorito en la historia! Ya tenía ganas de escribir a Haymitch y sobre todo esta escena que andaba rondando por mi cabeza. Espero les haya gustado, ustedes díganme si sí o no.
Tal vez ya se aburrieron de leer esto, pero en serio, en serio, muchísimas gracias por sus reseñas y seguir la historia y ponerla en favoritos. Si no fuera por sus reseñas no hubiera continuado con la historia.
En agradecimiento a todas sus reseñas me pondré a escribir un capítulo más largo y si tenemos suerte lo publicaré este fin o el lunes(:
Muchas gracias de nuevo y nos leemos la próxima.
