Disclaimer: Los personajes del universo de Crepúsculo no me pertenecen son de Stephanie Meyer y bla bla bla, ustedes saben a lo que me refiero, aunque algunos si son míos. NO AL PLAGIO!
Advertencias: Ligero OoC en ciertos personajes, Universo Alterno.
¿Princesa o reina? II Parte
—Porque, ¿cómo es que sabían que íbamos a venir?
Todos me miraron aterrorizados y salimos corriendo en dirección a Volterra.
Solo esperaba que mis sospechas no fueran ciertas.
—¡Rayos! Kevin, Félix. Busquen sobrevivientes. Dimitri, ven conmigo.
¡Lo sabían! Sabían que íbamos a dejar el castillo desprotegido. Todo estaba en llamas, tuvimos suerte de que el incendio no fuera tan grande, de otra manera los humanos estarían dentro del castillo.
El primer lugar en donde entré fue la sala principal y me encontré con que estaba vacía. Corrimos al comedor con la esperanza de encontrar lo que buscábamos pero el resultado fue el mismo. Vacío. Buscamos desesperadamente por todo el castillo, pero no había nada. ¡Nada! Esto era frustrante.
—Si seguimos así los humanos entraran y nos descubrirán —dijo Dimitri muy preocupado.
—Ya lo sé —respondí—, solo… solo dos habitaciones más.
Seguimos buscando hasta que… ¡Bingo! Encontramos a Marcus o, lo correcto sería, a tres cuartos de Marcus en el suelo. Estaba muy mal herido, tirado sobre un charco de sangre. Dimitri y yo nos agachamos para tratar de ayudarlo.
—Rápido, busca sus otras partes —Le ordené a Demetri, pero cuando iba a pararse Marcus lo tomo por el brazo.
—Que pas… —empecé a decir, pero Marcus me interrumpió.
—Ya no pueden hacer nada por mí, ustedes son la esperanza para nuestra raza. No dejen que ellos ganen —dijo, y yo supuse que se refería a los hijos de Drácula—. Bella, quedas a cargo… de ahora en adelante... eres la reina de los vampiros —Tomó su anillo y me lo entrego—. Ahora solo me queda un acto honorable. Mátenme.
—¡QUE! —exclamamos Dimitri y yo a la vez.
—¡No haremos eso! Maestro no podemos hacer eso, usted no puede… —chillé de desesperación. ¿Cómo podía estar pidiéndonos eso?
—Si pueden… y lo harán… por favor—clamó con voz suplicante.
No tuve otra opción o quizás sí, pero seguí sus órdenes.
Lejos de ahí, una reunión entre bebedores de sangre era llevada a cabo.
—Por una nueva unión para destruir a los Vulturis —dijo un vampiro alto y de rubios cabellos, levantando su copa de sangre.
—Los destruiremos y así todos viviremos en paz, como debió de ser desde un principio —agregó una vampiresa alta y rubia, enganchada al cuello de un vampiro con cara de asco y dolor. Sus pensamientos eran los de alguien suicida. Su única razón de existir había muerto hacia un siglo atrás.
Estaban todos los clanes presentes: los irlandeses, los egipcios e inclusive los nómadas.
Cuando sus copas estaban a punto de juntarse para celebrar el brindis, un ruido los hizo alertarse y ponerse en posición de ataque. Se trataba de los hijos de Drácula, buscándolos, hambrientos de sangre, para asesinarlos a todos de una vez por todas.
La batalla campal comenzó. Los hijos de Drácula peleaban con todas las de ganar, y al final, sólo les quedó huir por sus vidas, dejando a más de la mitad de sus compañeros muertos en batalla.
La opción de huida era Volterra. Ir en busca de la ayuda de aquellos a quienes aborrecían. Aunque era una idea grandiosa para unos pues podrían acabar con dos enemigos al mismo tiempo, para otros representaba una hipocresía, sin embargo, decidieron continuar en el grupo. No tenían ni una posibilidad de sobrevivir por su cuenta.
En alguna parte del denso bosque de Pensilvania, un vampiro más blanco que la nieve, tomó a otro por la camisa y lo estrelló contra un árbol, derrumbándolo por la fuerza del impacto. Entonces se giró hacia los demás que lo miraban con cara de espanto.
—¡Idiotas! ¿Cómo pudieron dejarlos ganar? ¡Ahora ellos nos buscaran y nos mataran! Esta era nuestra única oportunidad para acabar con ellos de una vez por todas… y lo han arruinado. ¡Idiotas! —gritó con furia hacia los presentes y por varios minutos, los insultó en cuanta lengua conocía.
Sabía que su oportunidad de oro se había esfumado y ahora ellos atacarían.
Después de diez minutos de reprimenda a Drácula se le formó una sínica sonrisa en el rostro y no precisamente de felicidad. Los demás vampiros la conocían a la perfección. Era una sonrisa de maldad pura que les daba a entender que en su mente se había formulado un plan.
Drácula se acercó a ellos y les dijo, paso por paso, cómo ganarían esa contienda.
Y supieron que ganarían
En alguna parte en las afueras de Volterra, cerca de ciento cincuenta vampiros esperaban las órdenes de su nueva líder. La vampiresa no sabía qué hacer.
Le gustaba liderar los grupos de ataque pero sólo de manera temporal. No tenía la menor idea de qué decisión tomar y por primera vez en casi un siglo, sintió miedo; sus múltiples dones, los cuales eran de gran utilidad en la batalla, le habían permitido sentirse confiada, pero ahora, con tantas cosas que decidir y con tantos vampiros a sus órdenes, no se sentía así y no sabía hasta cuándo podría regresar su confianza.
—Iremos a Forks —enunció finalmente, antes de echarse a correr en dirección al mar.
…...
Gracias a mi beta luxam9 y muchas gracias por sus reviews y su espera.
