Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en inglés "Finite Incantatum".

Autora: Alysian_Fields

Finite Incantatem

Capítulo 2 – Nosce te ipsum

Draco Malfoy.

Le había tomado a Harry varios segundos reconocerlo. Era realmente difícil de creer que el individuo desaliñado y de aspecto miserable parado frente a ellos era el mismo chico de porte arrogante y de distinguida elegancia que tanto había aborrecido en la escuela. ¿Qué carajo le había pasado?

Naturalmente, Harry se había preguntado en varias oportunidades qué era lo que había pasado con Malfoy tras la huída la noche de la muerte de Dumbledore. Recordaba la terrible crisis interna del Slytherin, el momento en que se había dado cuenta de que no podía cometer un asesinato, pero consciente al mismo tiempo de que si no lo hacía toda su familia podría morir. Recordaba el miedo de Draco. Y Dumbledore había logrado convencerlo, en esos instantes antes de que Snape… pero de nada valía pensar en eso en ese momento. Harry había esperado que Malfoy no resultara terriblemente castigado por Voldemort por no haber cumplido su misión, pero había sido apenas una vaga esperanza. Harry había tenido muchas otras cosas importantes en las que pensar y Malfoy nunca le había dado razones para que se sintiera obligado a preocuparse demasiado por él.

Y ahora Malfoy estaba en la cocina con aspecto de no haber comido o de haberse lavado durante semanas. Malfoy estaba allí. Parecía algo surrealista.

─¡Draco! ─dijo Lupin asombrado.

─¿Draco Malfoy? ─inquirió Mundungus Fletcher─ ¿el hijo de Lucius Malfoy?

La mejilla de Draco vibró ligeramente. Snape le dirigió a Mundungus una mirada fulminante. ─Obviamente. Éste es el lugar más seguro para protegerlo.

Hubo un instante de silencio sorprendido que la señora Weasley quebró finalmente. ─Bueno, querido, ─le dijo ansiosa─ ¿por qué no tomás asiento? Hay mucho para comer y estoy segura de que tendrás hambre.

Malfoy la miró con recelo. Le recordó a Harry a un animal salvaje famélico dudando si atacar o no al que quería ayudarlo. Pero el hambre fue más fuerte que la desconfianza. Se sentó y empezó a devorar la comida a toda velocidad hasta casi ahogarse.

─Severus, ─dijo entonces Lupin, ya algo recuperado del asombro inicial─ ¿puedo preguntar qué es lo que ocurre? Por supuesto le vamos a brindar asilo a Draco pero ¿te molestaría contarnos qué fue exactamente lo que le pasó? ¿Dónde están sus padres?

Malfoy hizo una mueca.

─Sus padres, ─respondió Severus─ están viviendo bajo el estrecho control del Señor Oscuro. Tras la fuga de Azkaban, podemos suponer que Lucius Malfoy y su esposa han ido a vivir a la Mansión Malfoy. Hasta hace poco, madre e hijo estaban recluidos en la Casa Riddle para que el Señor Oscuro pudiera… supervisarlos. Draco fue liberado hace una semana.

─¿Qué querés decir exactamente con liberado? ─ preguntó Lupin.

─Ah… presumo que ya todos habrán imaginado que el chico no recibió precisamente una calurosa bienvenida cuando volvió de Hogwarts. Hice lo que pude, dentro de lo posible, para tratar de disculparlo; pero lo cierto es que Señor Oscuro ya había anticipado que iba a fracasar, todo lo de la misión no había sido más que una excusa para castigar a los Malfoys. Draco sufrió muchísimo, lamentablemente yo no podía intervenir, no pude evitarlo.

─ Sí, claro, si no me cabe la menor duda. ─ acotó Mundungus sarcástico.

Snape se volvió hacia él con expresión helada en el rostro. ─¿Y qué es lo que has hecho vos por la Orden? ¿Sonsacarle información a esa caterva de compinches tuyos, criminales de poca monta? ¿Tengo acaso que recordarte que yo estuve arriesgándome al máximo espiando y que he logrado engañar al Señor Oscuro al punto de que está convencido que soy uno de sus más leales seguidores? No tenía ninguna posibilidad de defender al joven Malfoy, hubiera puesto en serio riesgo mi posición. ¿Acaso podés entender eso o debo explicarlo con palabras más cortas para que puedas captarlo?

Mundungus se puso de pie fastidiado pero Lupin lo contuvo. ─Ahora no es el momento, Dung. ─dijo cortante─ Severus, esto puede resultar ser una pregunta estúpida, pero ¿por qué no esta el chico en Hogwarts? Es evidente que el Señor Oscuro no consideró adecuado matarlo, puedo presumir entonces que en cierta forma lo ha perdonado. ¿Por qué entonces no puede volver a Hogwarts? ¿Qué más ha pasado que todavía no sabemos?

Snape suspiró cansadamente como dejando en claro que lo exasperaba tener que contestar tanta pregunta inane. ─Draco fue víctima de tremendos castigos a mano del Señor Oscuro, como lo pueden ver por su aspecto. Estuvo también sometido a Imperius durante largos períodos las últimas semanas.

Malfoy empujó bruscamente su plato, los ojos se le habían ensombrecido notoriamente.

─Finalmente, ─ continuó Snape─ el señor Oscuro se aburrió de él, y a pesar de las súplicas de Narcissa Malfoy, lo maldijo con Magicæ Excerpero.

Draco dejó oír un suspiro inquieto.

─¿Con qué? ─preguntó Bill.

─Es una magia muy antigua, ─dijo Lupin con expresión sombría─ muy oscura. Y se necesita un poder extraordinario para que resulte. En esencia es… vaciar a la víctima de magia, drenársela; todos sus poderes mágicos. La víctima queda como un squib.

─¿Puedo retirarme? ─ le preguntó Draco a Snape, sonaba emocionalmente muy afectado, la voz le había salido entrecortada y ronca, quizá porque hacía mucho tiempo que no hablaba.

─Quedate donde estás, Draco. Tengo que informales a estas personas exactamente cuál es la situación, para que sepan qué es lo que tendrán que manejar. Has de hacer un esfuerzo para soportarlo. ─a continuación se dirigió a los reunidos─ Draco siempre ha dependido de la magia para vivir, desde su infancia. Los Malfoy apenas si tenían contacto con el mundo muggle, siempre lo consideraron como algo muy por debajo de su dignidad. Y el Señor Oscuro lo sabe, ningún sangrepura que se precie de tal se rebajaría a usar técnicas o procedimientos muggles. Sabe que, librado a su suerte, Draco tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir sin magia. Fue por eso que una vez que le quitó la magia lo dejó libre para que se las arreglara por su cuenta. Me tomó toda una semana poder encontrarlo, tiempo durante el cual… bueno, bien pueden ver ustedes el estado en que se encuentra.

Draco tenía la vista fija en su plato.

─Yo les había prometido a nuestro antiguo líder y a la madre del chico que lo protegería. Y bien… sin magia a Hogwarts no puede volver. Ésta es la única opción. Claro que si no quieren aceptarlo… no tienen ninguna obligación. Échenlo y no tardará en morir en algún albañal.

─ Nadie va a morir en ningún albañal. ─intervino Lupin cortante─ Por supuesto que Draco se puede quedar. Trataremos de encontrar la forma de… ayudarlo. ¿Su madre está bien? ¿Sabe dónde está su hijo?

─Como ya lo he dicho, presumo que ha vuelto a la residencia familiar. Por obvias razones de seguridad no puedo informarle adónde lo he traído. Sin embargo ella sabe que he hecho un voto jurando protegerlo. De más está decir que la presencia de Draco en los cuarteles debe mantenerse en secreto. Yo mismo me he constituido en su Guardián Secreto.

Harry algo sabía respecto del voto de protección, algo había escuchado durante el sexto año… y además… Draco siempre había sido el alumno preferido de Snape.

─Ni una palabra más, ─dijo Lupin─ Draco se queda y haremos todo lo que podamos para que esté seguro.

─Muy bien, ─ dijo Snape─ debo volver cuanto antes a la escuela, caso contrario mi ausencia prolongada podría despertar sospechas. Adiós Draco, tratá de sobrellevar esto de la mejor manera. ─antes de salir, Snape tomó una porción de tarta y partió.

Hubo un nuevo momento de silencio.

─¿Querrías… algo más de comer o de beber? ─le preguntó titubeante la señora Weasley a Malfoy.

Draco sacudió la cabeza, la vista siempre baja.

─¿Trajiste algunas cosas con vos? ─ quiso saber la señora Weasley.

Draco la miró como si no pudiera creer lo que le preguntaba. ─¿Le parece que con esta traza…? ─ se interrumpió y suspiró─ Snape me dio algo de dinero para comprar ropas.

─Ah bien. ¿Quién puede ira a conseguirle algo?

─Voy yo, ─se ofreció Bill─ los negocios todavía no cerraron.

Draco sacó una pequeña bolsa y se la pasó a Bill sin levantar la vista. Bill la tomó, le dio un ligero apretón en el hombro a su mamá y salió.

─Bien entonces… ─dijo Lupin con tono práctico, te voy a mostrar dónde está el baño para que puedas asearte un poco y te voy a dar una toga para que te pongas hasta que Bill regrese con las ropas nuevas. Es posible que te quede un poco grande… pero no tendrás que usarla mucho tiempo.

─Un momento, ─intervino Hestia Jones─ ¿dónde va a dormir? Todas las habitaciones ya están ocupadas. No se puede instalar en un sofá, al parecer se va a quedar mucho tiempo.

─Ah… ─dijo Lupin mordiéndose el labio, incómodo─ Bueno… me temo que en la cama libre del cuarto de Harry.

Harry sintió que se le venía el alma a los pies, aunque durante los últimos cinco minutos se la había visto venir.

─¡Qué? ─ gritó Draco de inmediato─ ¡no voy a quedarme en la misma habitación que él!

─Remus, por favor… ─empezó a protestar Harry.

Lupin levantó las manos como pidiendo calma. ─Ya sé que ésta no es una solución muy popular. Lo lamento, chicos, pero es la solución más práctica. Hay dos camas en esa habitación… y considerando que Ron se ha… prácticamente mudado a la de Hermione…

Como accionada por un resorte la señora Weasley se puso de pie y se apresuró a juntar los platos; Ron y Hermione, ambos, se ruborizaron.

─No me importa, ─insistió Draco desesperado─ dormiré en el piso en el hall de entrada, me han tocado lugares peores en esta última semana.

─Bueno, justamente por eso deberías considerar el asunto desde otra perspectiva, ─replicó Remus que ya empezaba a mostrar cierta exasperación en el tono─ compartir un cuarto con alguien que no te cae bien debería, después de lo que has pasado, parecerte trivial en comparación. Hay cortinas que pueden correrse alrededor de la cama de manera que ni siquiera será imprescindible que tengan que mirarse. Pero lo dos son ya mayores de edad, uno esperaría que supieran manejar el asunto con más madurez. Es lo único que podemos hacer por el momento sin causarles gran cantidad de inconvenientes a todos los demás.

Harry suspiró resignándose a lo inevitable: compartir el cuarto con Malfoy. Era como una especie de horrible farsa. Iba a ser como la vieja película Extraña pareja, pero sin la parte de comedia. ¡Como si ya no tuviera suficientes problemas en qué pensar! No quería quejarse más porque sabía que Lupin había decidido sensatamente y no quería parecer egoísta. Pero así y todo. ¿por qué era siempre a él al que le tocaba bailar con la más fea? Ahora ya ni iba tener privacidad, no iba a tener más momentos de soledad para distenderse y pensar. Y ni siquiera iba a poder dormir tranquilo por miedo a que Malfoy le pudiera hacer algo mientras estaba dormido. Harry sentía ganas de tener una rabieta, sólo porque no estaba en pareja le encajaban esto también encima.

Por otro lado, consideraba, aunque Malfoy iba a ser un espantoso compañero de cuarto, lo que le había tocado pasar seguramente lo habría cambiado. Ya no podía hacer magia. Algo terrible para alguien que siempre había tratado a los muggles con tanto desprecio. No, difícilmente el Slytherin iba a poder seguir comportándose igual de repelente que siempre.

─ Queda decidido así, ─concluyó Remus─ acompañame, Draco, te voy a mostrar el lugar.

Draco obedeció y lo siguió, pero iba echando chispas.

Harry se apoyó en el respaldo de su silla, tratando de conciliar términos con este nuevo displacer que se sumaba a los ya numerosos de su atribulada vida. Sirius le había dicho en el sueño que algo estaba a punto de ocurrir, que las cosas iban a cambiar. ¿Se habría estado refiriendo a este cambio? Harry mal podía entender que la presencia de Malfoy allí pudiera implicar ningún cambió significativo, excepto que ahora tendrían a alguien que los premiaría con chorreras de insultos. ¿Sería ésta la idea que Sirius tenía de una broma? ¿O se estaba refiriendo a que algo más iba a pasar, algo que no era esto? Harry temblaba, no sabía cuántos algos más iba a ser capaz de poder soportar.

Suspiró irritado y salió de la cocina, quería estar solo, cuando pasó por delante del las cortinas que cubrían el retrato de la vieja señora Black oyó suaves ronquidos. Pensó amargamente que ahora al menos ella iba a sentirse contenta de tener a un altanero sangrepura en la casa; y luego como con un sobresalto le vino el pensamiento, ¿pero era lo mismo un sangrepura sin magia?

La sórdida sala parecía un lugar ideal para sentarse a rumiar dado su atribulado estado emocional actual. El sol se había puesto casi por completo, el cielo tenía un meloso color naranja. Extrañaba el diáfano cielo estrellado de Hogwarts. Ansiaba poder volver a la escuela, su hogar. Quería que le devolvieran su antigua vida. No… quería una vida sin Voldemort. No quería que hubiera más chicos creciendo con miedo. Sería tan lindo poder volver a Hogwarts sin tener que preocuparse por alguien que quería destruir todo lo que consideraban bueno.

Se acurrucó en uno de los sillones. No quería seguir pensando. No quería pensar en que tendría que subir para dormir en la misma habitación con Malfoy. Y tampoco quería pensar en la misión y en todo lo que tendría que planear, esforzarse y pelear. No quería pensar en que terminaría perdiendo amigos en la guerra. Por un momento, aunque más no fuera por un momento, sólo quería ser. Quería al menos por un rato olvidar todo… y eso le daría fuerzas para poder seguir después.

Unos minutos más tarde alguien encendió las lámparas de aceite. Levantó la vista, eran Ron y Hermione.

Harry apretó los labios, le parecía bien que sus amigos vinieran a tratar de consolarlo, pero le hubiera gustado que se demoraran un poco más. Porque en ese momento le resultaba demasiado fácil echarles a los dos la culpa de lo que le pasaba.

Para ellos estaba todo bien, resguardados por su relación, a nadie se le hubiera ocurrido encajarle a Malfoy a ninguno de los dos. Le correspondía a Harry ser castigado porque no tenía a nadie. Ron había estado pasando todas las noches en el cuarto de Hermione. Se había estado sintiendo muy solo, extrañaba la compañía de Ron. Seguían siendo sus amigos, pero ahora se notaba que hacían esfuerzos conscientes para incluirlo, antes eso había sido algo natural. Eso lo irritaba. Y además, sabía que era irrazonable, pero resentía el hecho de que hubieran decidido consolidar la relación justo cuando él se había visto obligado a romper con Ginny para protegerla y para poder encarar su misión. ¿Por qué era siempre a él al que le tocaba perder? Y esa misma relación de ellos era la causa de que ahora tuviera que aguantar a Malfoy.

─Estabas acá. ─señaló Hermione.

Les dirigió una sonrisa triste y trató de que el resentimiento no se le notara.

─¿Estás bien, cumpa? ─ preguntó Ron con voz nerviosa.

─Sí, claro. ¿Por qué iba a estar mal?

─Ay Harry, ─se lamentó Hermione sentándose en el canapé de enfrente─ siento mucho lo de Malfoy.

─Yo también, ─intervino Ron con torpeza desde la puerta─ yo no sabía que… porque si no, no hubiera…

─No se preocupen, ─dijo Harry resignado─ es sólo que… no es precisamente la mejor cosa que podría haber pasado…

─Lo estás poniendo muy suave, ─exclamó Ron─ ¿qué es esto de que tengamos que aguantar a Malfoy acá todos los días? Voy a hablar con Remus, seguro que debe de haber alguna otra solución posible, para que no te veas obligado a compartir con él.

─Lo dudo, ─dijo Harry─ Lupin tiene razón, es la solución más práctica, tendré que apechugarla.

─¡Pero no se da cuenta del peligro de que estés con Malfoy! ¡Es un mortífago de mierda! ¡El muy guacho casi me mató con el veneno… y a Katie…! Y justo lo van a poner con vos… ¡es que no piensan en tu seguridad?

─Pero ya no tiene magia. ─le recordó Harry─ Voy a poner un encantamiento impenetrable en las cortinas o algo por el estilo; sé que puedo defenderme de Malfoy, ésa no es la cuestión, la cuestión es tener que aguantarlo.

─¡Tenés razón! ─dijo Ron sonriendo maligno─ Perdió la magia…Ja… se lo tiene bien merecido el muy imbécil.

─¡Ron! ─interpuso Hermione─ Sé que es una persona poco agradable, pero lo que le ocurrió es algo terrible. ¿Cómo te sentirías vos si te sacaran todos los poderes mágicos?

─¿Cómo me salís ahora con algo así? ─replicó Ron sin poder creer que le hiciera semejante planteo─ ¡Después de todas las veces que te llamó sangresucia! ¡Después de todos sus alardes de superioridad, de que estaba por encima de todos debido a su ilustre linaje de sangrepura! Según mi parecer esto es justicia divina.

─No sé… ─dijo Hermione reflexiva─ no digo que no necesitara una lección… pero tiemblo al pensar en lo que le tocó y le toca sufrir. Para alguien como Malfoy tener que vivir como muggle… no quiero ni pensar lo que debe de ser. Debe de sentir que ya no sirve para nada…

─¡Nunca sirvió para nada! ─protestó Ron─ Lo que le pasó se lo merece.

Hermione suspiró y no continuó la discusión, con Ron era imposible tratar de razonar.

─Yo tampoco creo que esté bien lo que le pasó ─dijo Harry─ Sufrió mucho el último mes y fue castigado brutalmente porque se negó a asesinar a Dumbledore.

─¡Ah… no fue capaz de cometer un asesinato! ─gritó Ron melodramáticamente─ ¡Ahora le vamos a tener que dar una medalla! Harry, acordate de lo que me pasó a mí y a Katie… y a Bill. Todo eso fue su culpa.

─Ya sé… no estoy defendiendo sus acciones… pero estaba desesperado. Lo habían puesto en una posición dificilísima, la vida de su familia corría peligro… y no pensaba en las consecuencias. No sabía muy bien lo que estaba haciendo. Dumbledore mismo señaló la torpeza de los planes y era cierto. Y en parte él no quería hacerlo. Y no puedo dejar de sentirme mal por él. Y eso no quita que siga siendo un imbécil y de que nunca me va a caer bien. Cierto, hizo pésimas elecciones… no lo discuto… pero siento que esto que le pasó no es justo.

Ron hizo una cara y por un momento pareció que iba a replicar pero luego lo reconsideró. ─Sólo sé que yo no querría compartir un cuarto con él. ─se limitó a agregar.

─Bueno, no me parece que me quede otra alternativa. ─dijo Harry─ No ardo precisamente en deseos de subir a acostarme. Es posible que se limite a ignorarme, lo cual sería estupendo si uno se pone a pensar. Él tampoco está contento con este arreglo. Y si tratara de provocarme… no le voy a hacer caso. No pienso gastar energías en peleas, tengo cosas mucho más importantes de las que ocuparme.

─Me parece excelente, ─dijo Ron con énfasis─ no desperdicies energías por ése.

─No sé, ─dijo Hermione─ creo que va a necesitar a alguien con quien hablar, lo que le pasó…

Harry rió. ─Para hablar no va a elegirme precisamente a mí…

─¡Bien que podría! ─contrapuso Hermione─ Si vos le demostrás que no lo vas tratar con desprecio ni con aires de superioridad ahora que perdió todo. Como vos dijiste, Malfoy ha demostrado que tiene potencial para redimirse. Mucho de lo que hizo fue por ignorancia o inconciencia. Pero después de lo que le pasó seguramente reconsiderará. Vos… vos podrías tratar de llegar a él… para ayudarlo… ¿quién sabe? podríamos llevarnos una buena sorpresa.

Ron soltó una carcajada. ─Lo dudo mucho, ─dijo─ siento desilusionarte pero hay personas que están más allá de cualquier redención. Es mala entraña. Toda la familia está podrida hasta la médula; siempre lo estuvieron; no van a cambiar de la noche a la mañana. Y no podés pedirle a Harry que pierda el tiempo tratando de ayudarlo, tiene ya demasiadas cosas de las que ocuparse.

Hermione lo miró enfadada. ─ No digo que Malfoy vaya a cambiar de la noche a la mañana. Es sólo que… nunca hay que darse por vencido con las personas. Son muy pocas las que están más allá de toda salvación… y definitivamente no es el caso de Malfoy… creo que podría valer la pena el intento.

─¿Y para qué? Quiero decir… incluso en el caso de que tuvieras razón, cosa que dudo, ¿de qué serviría? Incluso en el caso de que pudiera convencer a Malfoy de comportarse decentemente, ¿de qué serviría eso para la guerra? Lo más probable es que se escaparía ante el menor peligro, incluso cuando tenía magia era muy bueno para eso. ¡Siempre fue un sucio cobarde! Y además no tiene magia… cuanto mucho lo que podría llegar a hacer sería… no sé… pegarle a un mortífago en la cabeza con una sartén.

Hermione se puso de pie frustrada. ─Ron, esto es la vida real, no un dibujo animado. Si Draco decidiera pasarse a nuestro lado podría aportar valiosa información. ¡Nunca se sabe!

─¡Mucho lo dudo!

─¡Paren! ─pidió Harry que no quería que la discusión pasara a mayores─ Escuchen. Entiendo lo que vos decís, Hermione, sería bueno que Malfoy dejar de comportarse como una mierda y empezara a ayudarnos. Pero creo que Ron también tiene razón, poco puede hacer Malfoy para ayudarnos. Además, a mí no me va a escuchar, vos ya lo viste antes… me odia. Cualquier intento que haga para ayudarlo lo va a tomar como un insulto, así que no veo razón para molestarme en tratar. Más vale que pongamos nuestras energías en el asunto de los horcruxes… y con Malfoy… lo mejor es que lo ignore por completo.

Hermione pareció muy decepcionada. ─ Yo pensaba que por lo menos ibas a tratar. Pero si te parece que no vale la pena… no puedo hacer nada más al respecto. Pero… creo que eso es lo que Dumbledore hubiera querido. ─suspiró─ Pongámonos a hablar entonces de los horcruxes, repasemos otra vez lo que sabemos de la vida de Ya Sabés Quién, tengo la sensación de que hay algo evidente que se nos está pasando por alto, algo que tenemos enfrente de las narices…

Pero si bien se la pasaron hablando largo rato no avanzaron nada, nada que los pusiera más cerca de los horcruxes, nada que les pudiera aportar una pista sobre el misterioso R.A.B.. Indefectiblemente le llegó a Harry la hora de ir a acostarse.

Mientras se lavaba los dientes pensaba, ¡qué bien le vendría un recreo! ¿Y por qué no una revelación? ¿Por qué Sirius no le aportaba algo útil para la búsqueda de los horcruxes? ¿De qué le servía que le hablara enigmáticamente sobre los opuestos?

Porque no es real, se dijo amargamente contemplándose en el espejo. Es un sueño, Sirius está muerto y no lo vas a volver a ver. Más vale que te dejes de vivir de fantasías, de nada sirven.

Se puso lentamente el piyama. Deseaba que Ginny estuviera ahí. Quería abrazarla y besarla. Quería que lo consolara.

Caminando por el corredor, le volvieron a la mente las palabras de Hermione. Se empezó a sentir culpable. El problema era que Hermione casi siempre tenía razón. Habían sido innumerables las veces que se había arrepentido por no haber seguido su consejo. ¿Y si tenía razón respecto a Malfoy? ¿Tendría que hacer un esfuerzo para tratar de congeniar con su viejo enemigo? ¿Y si Malfoy podía ayudar? Es lo que Dumbledore hubiera querido. Harry no podía negarlo, Dumbledore siempre había creído en la redención de las personas, y había querido ayudar a Draco y a su familia, incluso. Dumbledore se hubiera sentido muy decepcionado de que no hubiera tratado de hacer siquiera un intento. Y de pronto se puso en el lugar de Malfoy. Si hubiera pasado por todo ese martirio y se encontrara luego ahí, rodeado por gente que no lo conocía y no lo quería. Quizá sí debería hacer un esfuerzo, al menos un intento.

Abrió la puerta lentamente. Sospechaba que Malfoy estaría todavía despierto. Así era, estaba sentado en la cama que había sido la de Ron, abrazándose las piernas. Se había duchado y estaba enfundado en un piyama azul. Las bolsas de la ropa que le había comprado Bill estaban a un costado de la cama. Lo observó entrar con mirada hostil.

Harry tragó saliva. No iba a ser fácil. ─Hola, ─dijo─ ¿cómo estás?

─Como el culo, Potter. ─contestó bruscamente─ ¿o qué esperabas? Y para colmo de males también me toca dormir en la misma habitación que vos.

─¿Hay algo que pueda hacer?

─A decir verdad, sí. ─replicó Draco─ Dejate de hacer preguntas pelotudas. Y dejá de hacer como que te importa lo que me pasa. No quiero ni tu lástima ni tu condescendencia. ─dicho eso, se encerró en la cama corriendo las cortinas.

Harry suspiró. Bueno… al menos había tratado. Hermione se iba a sentir complacida. Ya más no le podían pedir que hiciera. Cerró las cortinas de la cama y les puso un encantamiento impenetrable, no creía que Malfoy fuera a hacerle nada pero para qué correr riesgos innecesarios. Cuando apoyó la cabeza sobre la almohada expresó en silencio su deseo de no tener ningún sueño esa noche.

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Nosce te ipsum: Conócete a ti mismo. (o Conocete a vos mismo)

Es la traducción latina de una frase en griego inscrita en el templo de Apolo en Delfos.

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Iba a publicar este segundo capítulo dentro de dos días, pero terminé antes de lo previsto y como el primero tuvo muy buena repercusión… va hoy.