Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en inglés "Finite Incantatum".

Autora: Alysian_Fields

Finite Incantatem

Capítulo 3 – Ipsa scientia potestas est

Cuando se despertó al día siguiente le tomó algunos minutos ubicarse. Mientras fijaba los ojos en el dosel apolillado se le cruzó el pensamiento de si el baño estaría desocupado. Y de repente recordó, Malfoy. Se quedó quieto y prestó atención para detectar algún sonido de la habitación. Silencio. Estiró la mano para agarrar los lentes y espió, las cortinas de la cama de Malfoy estaban cerradas. Probablemente dormía.

Harry juntó rápidamente algunas ropas y partió para tomar una ducha.

La fortuna parecía acompañarlo, encontró el baño desocupado. Una cosa bien, por lo menos, pensó. En el estado emocional en que se encontraba, hasta el poder tomar una ducha tranquilo era causa para una celebración. Sintió que se le liberaban un poco las tensiones bajo el chorro de agua caliente. Era uno de esos pocos momentos en los que se permitía pensar que todo iba a salir bien. Sus amigos y él iban a poder resolver todo e iban a ganar la guerra. Y después Ginny y él iban a poder retomar la relación. Y compartir la habitación con Malfoy no iba resultar tan malo. Todo iba a salir bien.

El momento de soñador optimismo fue interrumpido abruptamente por golpes en la puerta del baño. Cerró la ducha y comenzó a secarse a toda velocidad con un toallón. ─¡Está bien! ─gritó─ ¡Salgo enseguida! ─empezó a vestirse lo más rápido posible.

─Soy yo, Harry. ─le llegó la voz de Hermione─ Perdón, pero es urgente que hablemos. No puedo decir mucho más acá… pero es importante. Andá a mi cuarto apenas estés listo. ¡Y date prisa!

Se secó el cabello a la rápida con una toalla, se calzó los anteojos, levantó el piyama del suelo y salió del baño. Subió las escaleras corriendo, tratando de no hacer demasiado ruido, hacia la habitación de Hermione en el segundo piso. Hermione había sonado muy ansiosa y se le habían despertado esperanzas en el pecho. Ojalá esto resultara algo bueno.

No alcanzó a golpear la puerta que ya Hermione lo estaba metiendo adentro. Los ojos le brillaban y tenía las mejillas encendidas. Ron estaba sentado en la cama, sonreía nervioso.

─¿Qué es lo que…?

─¡Oh Harry! Harry, creo que por fin encontramos algo. Vení conmigo.

Lo tomó de la muñeca y volvió a sacarlo al corredor.

─Hermione, ¿qué es lo…?

─Shh… no levantes la voz. Tengo que mostrarte algo.

Caminaron hasta la destartalada escalera que subía al ático con Ron pegado a los talones.

─ Es arriba. ─susurró Hermione.

Harry sólo había estado una vez en el ático. Recordaba que era oscuro y polvoriento, lleno de cajas y de muebles rotos. No era un lugar que hubiera querido visitar de nuevo, especialmente porque Kreacher solía refugiarse allí.

─Anoche no podía dormir, ─dijo Hermione una vez que hubieron entrado y cerrado la puerta─ me desperté a las cuatro y no podía dejar de pensar en los horcruxes; sigo siempre con esa sensación de que hay algo obvio que estamos pasando por alto. Es algo recurrente, lo tengo en la mente desde que vinimos a vivir acá. Sabía que era algo importante pero no podía determinar qué. Me estaba volviendo loca, así que me levanté y vine acá. Pensé que quizá podría encontrar algo interesante, aunque para decir la verdad, no tenía demasiadas esperanzas. Empecé a revisar una caja que tenía papeles viejos, había algunos de los deberes de la escuela de Sirius. Y fue cuando encontré esto.

Sacó un rollo de pergamino de una caja desvencijada y se lo pasó a Harry. ─Esto es un trabajo del hermano de Sirius. Abrilo.

La hoja crujió cuando Harry la estiró. ─La historia del ajenjo y sus propiedades mágicas, ─leyó─ por Regulus A. Black.

Harry la miró confundido. ─¿Ajenjo? ¿Qué tiene que ver el ajenjo con…?

─¡No eso! ─gritó Hermione exasperada─ ¡Mirá el nombre! ¿Cuáles son las iniciales?

─Bueno… son R.A.B…. ¡Ah…!

─ ¡Merlin! ─susurró Ron─ ¿Y vos creés que…?

─¿Se acuerdan de hace dos veranos? ─interrumpió Hermione─ Estábamos limpiando la casa y tirando todos los artefactos oscuros y demás. ¿No se acuerdan? Estábamos revisando un armario y encontramos un relicario de plata. ¡Que ninguno pudo abrir!

Harry sintió un escalofrío. ─Pero entonces… eso quiere decir que el hermano de Sirius no era un mortífago… ¡se robó un horcrux!

─No… sí que debe de haber sido un mortífago. Si sabía de los horcruxes debe de haber sido un mortífago muy próximo a Vos Sabés Quién. Quizá en algún momento se echó atrás. Quizá cuando se dio cuenta de cómo era realmente Vos Sabés Quién se arrepintió. Pero en lugar de huir, como todos pensamos, ¡decidió desafiar a Vos Sabés quién! Rastreó el horcrux y lo sustituyó por uno falso. No creo que Vos Sabés Quién se haya enterado de esto, pero se debe de haber dado cuenta de otra forma de que lo estaba traicionando, y fue por eso que lo mató.

Harry se empezó a entusiasmar, todo encajaba… pero…

─Hermione, ─dijo inseguro─ ¿y donde carajo está el relicario ahora?

La cara de Hermione perdió toda la excitación.

─Maldito infierno, ─gruñó Ron─ lo pusimos con todas las otras cosas que iban a la basura, ¿no?

─Podría estar en cualquier lugar ahora, ─dijo Harry─ se lo debe de haber llevado Mundungus para venderlo en el mercado negro.

─Me pregunto a cuánto se cotizará un pedazo de alma de Ya Sabés Quién… ─ musitó Ron.

─Tenemos que aceptarlo, Hermione, ─dijo Harry─ aunque sepamos que fue Regulus el que se llevó el relicario, no estamos ahora más cerca de encontrarlo.

─Podemos preguntarle a Mundungus si se acuerda de haberlo visto, ─sugirió Hermione sin mucha convicción─ si fue él el que se lo llevó quizá nos pueda decir cómo recuperarlo.

Harry hizo una cara, Mundungus no se acordaba ni de lo que había pasado la semana anterior, ni hablar de algo que había hecho dos años antes.

─Vamos, ─dijo Ron con un suspiro─ bajemos. Tengo hambre. Creo que mi mamá dejó algo para desayunar.

Bajaron mucho menos entusiastas. Era una teoría tan buena… si tan sólo hubieran sabido entonces lo que sabían ahora… pensar que habían tenido un horcrux y habían dejado que se les escapara de las manos…

─¿Cómo fueron las cosas con Malfoy anoche? ─preguntó Hermione sacando a Harry de sus devaneos.

─Podrían haber sido peor… supongo… traté de hablar con él.

Ron soltó una risa ronca, Hermione lo paró con una mirada.

─¿Ah sí? Me parece muy bien. ¿Y cómo te fue?

─¿Cómo creés que me puede haber ido? Le pregunté cómo estaba y me gané una buena dosis de hiel y veneno por demostrar interés. Y fue por tu culpa, por lo que me dijiste que sería lo que Dumbledore habría querido. Bueno… aprendí la lección, Malfoy no quiere saber nada conmigo y voy a respetar esa decisión.

─Pero lo más seguro es que se esté mostrando defensivo. Tengo la certeza de que debe de sentirse solo y asustado. Ya sé que no es de las mejores personas, pero con tu influencia…

─ Hermione, ¿a cuánta más tortura lo querés someter? ─interrumpió Ron─ ¡Cómo si ya no tuviera un montón de cosas que lo preocupan! ¿Para qué empeñar esfuerzos en una causa perdida como Malfoy?

Harry no dijo nada. Recordó lo miserable que se había sentido Malfoy y cómo de inmediato había presumido que le estaba hablando por lástima. Lo cual era cierto, de nada servía afirmar otra cosa. Seguía sin querer tener que ocuparse de los problemas de Malfoy. Pero igual sentía algo de culpa. Se suponía que debería haber hecho un mayor esfuerzo ofreciéndole ayuda, incluso si el otro lo rechazaba. No importaba cuán odioso era el chico. Harry no quería que se sintiera así de solo, ya había demasiada soledad en el mundo como estaban las cosas.

Sólo Tonks estaba en la cocina, les sonrió contenta. ─Hola a los tres, se levantan más temprano de lo que yo creía. ¿Quieren que ponga a calentar agua para el té?

─Yo me ocupo. ─dijo Hermione, seguramente recordando lo torpe que podía ser a veces Tonks en la cocina. Harry buscó tazas y las puso sobre la mesa. Ron empezó a freír la panceta.

─¿Cómo estuvo la guardia de anoche? ─preguntó Harry.

Tonks hizo una cara. ─No muy bien. Nos están poniendo muchas trabas. Hay gente en puestos de poder que quieren hacerles las cosas lo más fáciles posibles a los mortífagos. Algunos de mis colegas se han avenido sin ningún inconveniente, no les interesa realmente proteger a la gente. Por suerte existe la Orden, acá por lo menos se preocupan y buscan la forma de parar a Ya Sabés Quién.

─¿Viste a Lupin? ─ preguntó Ron girando la cabeza sobre el hombro.

La sonrisa de Tonks se desdibujó un poco. ─Hum…sí, lo vi anoche. Apenas un ratito, tenía que irse, no pudimos hablar mucho…

─¿Te enteraste de lo de Draco Malfoy? ─preguntó Harry, le pareció que era conveniente cambiar el tema.

─¡Sí! ─contestó Tonks abriendo grandes los ojos─ Me enteré anoche, ¡qué cosa tan espantosa! Pobre pibe.

Ron iba a soltar una risa, pero le pareció más conveniente disimularla con una tos.

─¿Lo viste?

─Apenas un instante. ─respondió Tonks─ Bajó hace media hora, apenas si saludó, pero quería algo para comer. Y sí que tiene aspecto de que le hace falta comer; no quiso quedarse, juntó algo y volvió a subir. Un chico extraño, ¿no? No quiero ni pensar en la forma en que lo habrán educado. Pero ojalá podamos ayudarlo, debe de ser horrible no tener magia, yo no sé lo que haría si me pasara algo así.

Harry empezó a comer el sándwich que le sirvió Ron. Realmente iba a tener que hacer un esfuerzo mayor para tratar de ayudarlo. Por más que la perspectiva lo ponía mal. Era claro que era un masoquista.

Apareció Kreacher y los miró a todos con mal humor. El nivel de hostilidad que había demostrado últimamente había disminuido, sin embargo. Hermione afirmaba que se debía a que se lo trataba como a un igual. Harry tenía serias dudas al respecto.

─Hola, Kreacher. ─ saludó con fría formalidad.

Las bolas húmedas de los ojos del elfo se volvieron hacia él. ─Buenos días, amo. ─ contestó con tono resentido─ Kreacher se ha enterado de que el joven amo Malfoy ha venido a Grimmauld Place, Kreacher ha oído que el joven amo está enfermo.

─Bueno… ─dijo Harry inseguro─ No sé si enfermo es el término adecuado… Pero sí necesita que lo ayudemos… ha pasado por cosas muy duras.

Kreacher adoptó una expresión cautelosa. ─Kreacher ha oído que el amo Malfoy ya no puede hacer magia.

─Así es.

─El Señor Oscuro no vacila para castigar a los que le son leales. ─agregó Kreacher reconcentrado.

─Tenés razón, ─dijo Harry─ es por eso que hemos estado luchando contra él todo este tiempo, ¿lo vas entendiendo ahora?

Kreacher le devolvió una mirada aún más resentida y salió de la habitación. Hermione no había dicho nada pero había observado al elfo atentamente durante el breve intercambio.

─Bueno… ─dijo Tonks vaciando su taza de té─ me tengo que ir, tengo cosas que hacer, durante el fin de semana me voy a pegar otra vuelta… Remus dijo que iba a estar. ¡Hasta luego!

Una vez que se hubo ido, Ron frunció el ceño. ─¿No te parece que está pasando algo raro entre ella y Remus? ─le preguntó a Harry─ Quiero decir… ¿no se supone que ahora son pareja? Tengo la impresión de que él la ha estado evitando…

─Es cierto, ─dijo Harry─ parece que él siente que no es suficiente para ella, pero esto de que la evite así…

Le iba a preguntar a Hermione si le parecía bien que le planteara a Remus la cuestión, pero Hermione justo en ese momento se puso de pie de un salto.

─¡Se me acaba de ocurrir una idea! Creo que hay una posibilidad de que… No sé si… Pero creo que va a valer la pena… ─salió de prisa de la cocina.

─Ojalá alguna vez terminara las oraciones. ─se quejó Ron.

Encontraron a Hermione en el sótano, Kreacher estaba allí quitándole innecesaria e ineficientemente el polvo a las botellas de vino.

─Kreacher, ─decía Hermione con tono amable─ ¿te acordás de esa vez hace dos años cuando estábamos limpiando la casa?

El elfo la miró frunciendo el ceño. ─La amiga del amo, de muy baja cuna, debe de creer que Kreacher es un idiota. Por supuesto que Kreacher se acuerda. Mi querida vieja ama habría llorado al ver como tiraban todo como si…

─Sí, lo sé. ─lo interrumpió Hermione─ Fue algo… espantoso. Pero me preguntaba… ¿tomaste algunas de las cosas…para guardarlas?

Harry empezó a comprender adónde apuntaba Hermione.

Kreacher la miró receloso. ─¡Los amigos del joven amo no le van a sacar nada a Kreacher! ¡Kreacher es leal a la familia Black! Kreacher defenderá el buen nombre de Black, sin importar lo que los traidores a la sangre estén tratando de hacer. Kreacher…

─Así que, sí guardaste algunas cosas. Mirá, no quiero sacártelas… lo que quiero saber es si guardaste un relicario…

Harry esperó la respuesta conteniendo la respiración.

Kreacher entrecerró los ojos. ─Kreacher no lo va a decir.

Harry se adelantó. Había por lo menos una ventaja en ser el amo de la insufrible criatura. ─Kreacher, ¿vos tenés el relicario? Esto es muy importante y te exijo que nos lo digas.

Kreacher lo miró con odio. Abrió la boca para hablar pero lo atacó un espasmo. Se estremeció de dolor. Quiso empezar de nuevo a hablar pero ocurrió lo mismo.

─Kreacher, ¡necesitamos el relicario! Si vos lo tenés, tenés que dárnoslo. ¡Es muy importante!

Kreacher intentó hablar pero pasó lo mismo. ─¡Kreacher no puede! ─graznó el elfo─ Por favor joven amo, no me lo vuelva a preguntar. ¡Me duele!

Harry iba a preguntar de nuevo, creía que el elfo estaba desobedeciéndolo adrede, pero Hermione lo detuvo. ─Harry esperá. Creo que lo que dice es verdad. No puede decírnoslo, debe de estar bajo algún tipo de encantamiento. Si le seguís preguntando le vas a hacer mucho daño, no puede desobedecerte pero el hechizo le impide hablar…

Harry se acercó con cuidado al elfo. ─¿Es eso cierto, Kreacher? ¿Hay algo que te impide decírmelo?

Kreacher lo miró hostil pero asintió.

─¿Quién te hizo esto? ¿Fue la señora Black?

─No, ─ replicó Kreacher gruñendo─ el joven amo quiere interferir con cosas de la familia Black. El joven amo no debe meterse con esas cosas.

─Esto no va a ser fácil… Kreacher, ─dijo Harry─ ¡Esto tiene que ver con la guerra! Vos mismo dijiste que a Vol… que a Ya Sabés Quién no le importa a quién le hace daño y ya ha castigado a varios miembros de tu preciosa familia Black. Estoy tratando de destruirlo y esto me serviría de gran ayuda. ¿Fue un miembro de la familia Black el que te hizo esto? ¿Te pusieron bajo un encantamiento para que no puedas hablar del relicario?

Kreacher asintió e hizo una cara como si el gesto le hubiera hecho doler la cabeza. ─ Kreacher debe permanecer leal a la casa de Black. Incluso ahora que Kreacher tiene un nuevo amo, el vínculo de fidelidad original pervive.

Harry suspiró. ─Está bien, Kreacher, no te volveré a preguntar.

Los tres volvieron escaleras arriba. ─Me juego a que fue Bellatrix, ─dijo Ron airado─ ¡O a lo mejor fue Regulus! Es posible que se haya vuelto contra Ya Sabés Quién pero seguro que no habría tenido ningún escrúpulo en causarle un daño a un elfo doméstico.

─No me sorprendería, ─acotó Hermione─ ¿cómo pueden haberle hecho semejante cosa a un pobre elfo! Someterlo de esa forma para que no pueda decirlo sin sentir dolor. Una cosa así es aun peor que toda la cuestión de la esclavitud.

─Pero lo que queda claro es que Kreacher sabe dónde está el relicario. ─dijo Harry─ el sabía que era importante, me juego a que lo tiene escondido en algún lado. ¿Pero dónde? Podría estar en cualquier lado, ese elfo se puede meter hasta en las paredes. No lo vamos a encontrar nunca. Y si nos ponemos a buscar les vamos a tener que contar a los de la Orden.

─¿Pero escuchaste bien lo que dijo? ─preguntó Hermione─ ¿Lo que dijo de permanecer fiel a la casa de Black? ¿Y si de eso se tratara el hechizo? ¿De que sólo se lo pueda decir a alguien de la familia Black? Dumbledore había dicho algo de que Voldemort les confiaba sus horcruxes a sus seguidores más leales. Quizá eso es lo que pasó con el relicario, existe un vínculo entre el horcrux y la familia Black, como persiste un vínculo entre Kreacher y la familia Black.

─¿Y ahora qué podemos hacer? ─los pensamientos de Harry volaron hacia Sirius. ¿Podría ayudarlos? ¿Sería por eso que estaba teniendo esos sueños? Pero… los sueños quizá no eran más que creaciones de su subconsciente…

Hermione lo estaba mirando como si fuera un idiota. ─Harry, ¡pensá! ¿Acaso no es obvio? Te estás olvidando de que un genuino miembro de la familia Black reside actualmente en la casa.

Harry frunció el ceño. ─¿Malfoy? Sí, claro… nunca va a ayudarnos. Si voy y le digo que necesito que me ayude para poder recuperar un relicario que tiene escondido un elfo me va a sacar a las patadas…

Lo miró de una forma que a Harry le recordó a la profesora McGonagall ─ Vale la pena el intento. Harry, vos sabés lo importante que es esto. Tenemos que agotar todas las posibilidades, aunque las probabilidades de éxito sean mínimas. Tenés que pedírselo… si se niega ya veremos de buscar otra alternativa…

─¿Y por qué tengo que ser yo el que se lo pida?

─Vos sos la persona indicada. Compartís la habitación con él.

─¿Y eso qué tiene que ver? Me detesta tanto como a ustedes… ¡o más! ¿Por qué no se encargan ustedes de pedírselo?

Hermione pareció descolocada por un instante, pero se recuperó enseguida. ─Porque vos compartís la habitación con él… entonces resulta más natural una aproximación de tu parte… y además… vos siempre tuviste una especie de afinidad con él.

─¿Qué!, yo no tengo…

─Bueno… quizá afinidad no sea la palabra adecuada… pero vos fuiste el único que se dio cuenta de que tramaba algo el año pasado… vos lo entendés mejor que nosotros.

─Hermione, eso no quiere decir que…

─Harry, ─lo interrumpió con un dejo de impaciencia en el tono─ a estas alturas ya deberías saber que te podrías ahorrar muchos problemas y muchas energías si asumieras desde un principio que yo tengo razón.

Harry desvió los ojos hacia Ron buscando apoyo, pero el otro desde atrás se limitó a revolear los ojos y con un gesto culpable se lavó las manos del asunto. Otro inconveniente serio de la relación entre sus dos amigos. Ya no podía contar con la lealtad incondicional de Ron, al menos no, si se contraponía a la voluntad de Hermione.

─Está bien, ─aceptó con resentimiento─ pero no va a servir de nada. Y no sé por qué siempre me tocan estas cosas a mí, yo doy asco para estas cosas, soy pésimo… pero siempre me tocan a mí. ─pegó media vuelta y marchó escaleras arriba a su habitación. Mía y de Malfoy, se corrigió mentalmente. Ya no tenía nada que fuera solamente de él.

Cuando entró en la habitación Malfoy estaba en el escritorio de espaldas a la puerta. Se dio vuelta al oírlo entrar, lo miró frunciendo el ceño. ─¿Qué querés?

Harry frunció el ceño a su vez. ─En caso de que te hayas olvidado, Malfoy, ésta es mi habitación. ─Malfoy estaba muy pálido y su aspecto seguía luciendo miserable, Harry no tenía ánimos para entablar una disputa. ─¿Cómo estás esta mañana?

─¡Como si a vos te importara! ─le espetó con tono amargo─ Ya te lo dije anoche… no trates de comportarte amable por lástima.

─¿Y qué si realmente me das pena? ¿Te sentirías mejor si me estuviera burlando de vos? Lo siento, pero no me pone feliz ver a una persona sufrir por lo que le hizo Voldemort, ni siquiera sabiendo que dicha persona probablemente se sentiría muy contenta de verme sufrir.

Draco apartó la vista. ─Perdón, San Potter.

Harry se aclaró la garganta. Había venido con el objetivo específico de cumplir con la promesa que le había hecho a Hermione, pedirle ayuda a Malfoy. Sabía que no iba a servir de nada pero igual iba a intentarlo. Y cuando le dijera que no… se iría lo más rápido posible y ya. ─Malfoy… yo…

Ahí se dio cuenta de que no sabía cómo plantear el pedido. Incluso en el caso de que Malfoy y él hubieran estado en términos cordiales… era un pedido tan extraño el que le iba a hacer. Pero no iba a poder mirarla a la cara a Hermione de nuevo si al menos no lo intentaba. Respiró hondo y recomenzó. ─Malfoy, tengo que pedirte un favor. ─se ruborizó─ Mirá… tenemos un elfo doméstico… en realidad es mío… creemos que está bajo algún tipo de hechizo. Hay algo que necesitamos, un relicario, creemos que lo tiene él, pero no puede dárnoslo. Ni siquiera yo puedo hacer que me lo dé… porque le empieza a doler. Pensamos… en realidad Hermione piensa que un miembro de la familia Black podría conseguirlo… conseguir que Kreacher nos muestre dónde lo tiene escondido, quiero decir. Kreacher es el elfo en cuestión. Sé que suena estúpido, pero realmente es muy importante. Nos preguntábamos si vos podrías pedírselo… tu mamá es una Black. ─Harry dejó de hablar ahí, la cara le ardía.

Draco se había quedado mirándolo como a un demente, en realidad Harry no podía culparlo por eso. ─A ver si me quedó claro… ¿vos querés que yo le pida a tu viejo y desequilibrado elfo que me diga dónde escondió una baratija roñosa porque vos no sabés cómo controlarlo?

─Ya te expliqué que está bajo una especie de hechizo…

─¿Y qué es ese relicario? ¿Por qué es tan importante?

Harry hizo una mueca. ─Eso no te lo puedo decir, lo siento.

─No, claro que no. Y dado que no pensás decírmelo, no veo razón alguna para ayudarte. No pienses que voy a inclinarme ante vos y a rendirte servicio por el sólo hecho de que tu estúpida Orden me brinda protección. Todavía me queda orgullo. ¿Ese relicario es para Weasley, no? ¿Le quiere dar a Granger algo ostentoso como prenda de afecto y no tiene recursos para comprar uno nuevo?

Harry pasó por alto el último comentario. Pero para él, la negativa de Malfoy tenía mucho sentido. Era injusto que le pidieran que ayudara a personas que no le tenían ninguna simpatía y que ni siquiera le dijeran por qué necesitaban esa ayuda. Harry ya sabía desde el principio que ese plan estaba condenado al fracaso. Iban a tener que pensar en otro.

Harry se sentó en su cama, tanto que le había costado venir a enfrentar a Malfoy con el pedido, ahora curiosamente no se quería ir. Malfoy le había dado la espalda, miraba hacia fuera a través de la ventana.

─Podría traerte un ejemplar del El Profeta, ─dijo con torpeza─ en caso de que quisieras leer algo. ─no sabía por qué estaba tratando de mostrarse amable con Malfoy, el Slytherin no había hecho nada para ganarse su buena voluntad, todo lo contrario. Pero de golpe le había entrado cierta curiosidad. En el fondo abrigaba la esperanza de poder llegar hasta él, de poder entablar aunque más no fuere una especie de precaria relación. Ahora sabía con certeza que Malfoy no estaba más allá de toda redención y deseaba con todas sus fuerzas que terminara siendo bueno. No sabía por qué lo afectaba tanto cuando el Slytherin hacía algo malo. Malfoy era elitista, pérfido y prejuicioso… y Ron tenía razón… quizá no era capaz de cometer un asesinato… pero igual seguía siendo repelente… y mucho de lo que le había pasado se lo merecía. Y sin embargo…

Draco se dio vuelta. ─¿Y para que mierda iba yo a querer un ejemplar de El Profeta?

Harry se encogió de hombros. ─No sé, se me ocurrió que quizá querrías saber lo que estaba pasando. Pensé…

Se interrumpió porque Malfoy le había tirado con un libro que le pasó a milímetros de la cabeza. ─¡La gran puta, Potter! ¿Esto me lo estás haciendo a propósito? Nunca te hubiera creído capaz de una bajeza tal.

─Pero, si yo no…

─¡No te me vengas a hacer el inocente! Podrás engañar a tu rebaño de admiradores y aduladores, pero a mí no. Te hubiera tenido más respeto si hubieras venido a refregarme tu triunfo en la cara. ¡Pero esto!

─¡No entiendo! ─protestó Harry─ Yo no…

─¿Ah no…? ¿Qué te hace pensar que leer ese diario me puede hacer sentir mejor? ¿Leer sobre un mundo al que ya no pertenezco? Para lo único que serviría es para recordarme lo bajo que he caído.

─Yo no… pero vos seguís formando parte del mundo mágico… lo que pasó no…

─¡PERDETE TU ACTITUD PATERNALISTA EN EL CULO!

─Yo no…

─Mirame. ─gritó Draco─ Mirá en lo que me he transformado. En nada. ¡Mirá esto! ─agarró algo que había sobre el escritorio y se lo puso delante sosteniéndolo con una mano temblorosa. Era una naranja, o mejor dicho había sido una naranja. Estaba perforada y aplastada y había quedado reducida a pulpa. ─¿La ves? ─dijo Draco, con voz mucho más suave y cargada de desesperación─ Era mi desayuno… pero no pude… no pude…

─Esperá, ─dijo Harry─ ¿nunca aprendiste a comer una naranja sin la ayuda de magia?

─ Hay un encantamiento para pelarla, ─replicó Draco─ nunca tuve necesidad de aprender a hacerlo al modo muggle, nos educaron para pensar que cualquier forma que no usara magia estaba por debajo de nosotros. Nunca me enseñaron. Y ahora soy uno de ellos. Soy una vergüenza, ni mis padres me admitirían ahora. Y no puedo hacer nada. Anoche necesité ayuda para poder cambiarme. No pude ni abrir los broches de la toga.

─¡La puta! ─para Harry era inconcebible que alguien fuera dependiente de la magia a tal extremo. Ahora comprendía que el castigo elegido por Voldemort era equivalente a una sentencia de muerte y la peor de las humillaciones para alguien como Malfoy.

─Quiero morir. ─prosiguió Draco con voz suave pero desgarrada─ No puedo vivir así. Me odio a mí mismo, odio todo lo que soy. Ojalá me hubiese matado.

La andanada melodramática despertó el sentido pragmático en Harry. Dios bien sabía que no le debía nada a Malfoy, pero no se iba a quedar sentado mirando como se caía a pedazos, por muy despreciable que hubiese sido como persona.

─¡Pero no digás pelotudeces! ¡No seas ridículo! Reconozco que no tenía ni idea de todo esto y de lo que significa para alguien como vos, tampoco sabía que dependieras de la magia hasta tal punto… pero preferir la muerte, ¡de ninguna manera! ¡Eso sería entregarte, reconocer que venció!... ¡de ninguna manera!... te hizo pasar un infierno y te obliga a vivir en otro… ¡nada de entregarte, tenés que hacérsela pagar! Nada de lo que dije antes fue para hacerte sentir mal, si fue así… perdón. Pero yo te quiero ayudar. Para que aprendas a manejarte solo, sin tener que recurrir a nadie. No me voy a reír. Vos me caés pésimo, igual que yo a vos. Pero no le voy a permitir que te humille así, no se lo voy a permitir.

─Maldito y noble Gryffindor de mierda. ─murmuró Malfoy.

─Maldito y arrogante Slytherin de mierda. ─se hizo eco Harry.

Draco hizo una mueca. ─Está bien, ─siseó─ Nunca creí que llegaría a arrastrarme tan bajo. Pero adelante… enseñame a vivir como un roñoso muggle.

─Lo voy a hacer, ─replicó Harry─ pero no debés referirte a ellos en esos términos. Aprender a vivir como muggle va a ampliarte las posibilidades dramáticamente, y te puede salvar la vida, y eso solo ya frustra el perverso plan de Voldemort… si vos sobrevivís, él pierde… ¡qué mejor incentivo!

─Te odio. ─ dijo Draco ─ Odio tener que verme obligado a hacer esto.

─Ya sé.

─Pero me las voy a aguantar. Voy aceptar que vos me enseñes, porque vos… No sé. Pero sólo vos. No quiero saber nada de lecciones de Granger o de Weasley.

─De acuerdo. Esto va a quedar entre nosotros. Yo hago esto porque no quiero que Voldemort gane, lo que haya pasado entre nosotros dos antes… poco me importa.

─El heroísmo te lo podés guardar, Potter. Y no uses ese nombre, cuando lo oigo me dan ganas de vomitar.

─Perdón… ─tomó otra naranja, indemne─ Hacés de esta forma… ─ clavó suavemente la uña del pulgar y arrancó a continuación una lonja de cáscara, luego se la pasó a Malfoy─ Seguí vos… no, suavemente y con cuidado, sólo la cáscara. Demora más que el encantamiento pero da resultado.

Lo observó pelar el resto de la fruta. Malfoy puso todo el cuidado y toda su concentración en la operación. Le tomó su tiempo.

─¡Lo logré! ─gritó Draco con un tono donde se mezclaban orgullo y vergüenza.

─Obvio. No es para hacer tanto escándalo. Pelar una naranja no es Física Nuclear.

─¿Qué?

─No importa. Todavía tenés mucho que aprender. Y comete la puta naranja que tanto esfuerzo te costó pelar. ─Malfoy se sentó en su cama y se puso a comer la fruta con avidez.

Harry no sabía muy bien cómo se sentía en ese momento. Tampoco sabía bien cómo debería sentirse. Sabía que Malfoy no le caía bien, había sido malvado con él y sus amigos durante años y representaba muchas cosas que él despreciaba. Y sin embargo le inspiraba sentimientos de protección. Quizá Malfoy estaba en lo cierto, quizá no se trataba sino de una actitud condescendiente y de un sentimiento de lástima al verlo tan débil. Pero después se dio cuenta de que la lástima por Malfoy había empezado ya desde mucho antes. Había sentido lástima, y también aversión, por él durante años. Porque el Slytherin se le antojaba tan perdido y tan falto de todas las cosas que a él lo hacían tan feliz. Siempre lo había visto muy solo. En cierta forma, sentía menos lástima ahora, y eso que ahora había caído en desgracia. Al menos ahora tenía la oportunidad de redimirse. Al menos ahora se había dado cuenta de la crueldad de Voldemort. Quizá, aprendiendo a vivir sin magia, Malfoy terminaría aprendiendo a ser más humano. Y quizá entonces Harry aprendería a entenderlo y a respetarlo.

─¿Te vas a quedar todo el tiempo ahí parado mirándome comer?

La voz de Malfoy lo sobresaltó. ─¿Qué? Ah…perdón.

─Es muy tranquilizador saber que el destino del mundo mágico reposa sobre una mente tan aguda, seguramente El Que No Debe Nombrase debe de estar temblando de miedo.

─Andá a cagar.

Salió del cuarto. No se explicaba por qué se había quedado tanto tiempo. Se acordó de lo que había dicho Hermione de su afinidad con Malfoy, hizo una mueca irritado. Para nada se trataba de eso, no tenía la menor idea de lo que pasaba en la retorcida mente del Slytherin. Se recordó que bajando las escaleras tenía verdaderos amigos que lo querían y que apreciaban su compañía.

Ahora están más interesados en la mutua compañía. Le susurró una voz desagradable en la cabeza. Ahora se ponen contentos cuando vos no estás alrededor.

Harry sacudió la cabeza. Incluso si eso fuera cierto, no quería decir que tuviera que compartir necesariamente el espacio con alguien que lo detestaba. Sí, lo iba a ayudar pero no iba a compartir con él más tiempo que el estrictamente necesario. Harry suspiró. Quizá era cierto que tenía esa cosa de querer salvar a la gente. Quizá estaba tan obsesionado con eso de querer salvar, al punto que llegaba a nublarle el entendimiento.

Tenía que dejarse de pensar tanto. Tenía que pasar más tiempo con otras personas. A veces pensaba tanto que llegaba a invadirlo un sentimiento de pánico.

Hermione y Ron estaba en la sala de estar, acurrucados juntos en un sofá. Se separaron de inmediato cuando él entró. No, si iba a ser cierto nomás que con su presencia los incomodaba.

─¿Y cómo fue? ─ preguntó Ron con un tono que indicaba que sabía perfectamente cómo había ido y que no sabía para qué se molestaba en preguntar.

Harry respondió con una mirada.

─¿Qué dijo? ─ preguntó Hermione.

─Que no lo va a hacer. Que no siente que nos deba ningún favor y como además yo no le podía decir la razón… bueno… ya te hacés la idea de por qué se negó. Lo siento, Hermione, vamos a tener que idear alguna otra forma.

─Bueno, valia la pena intentarlo. ¿Y cómo la va llevando?

Harry hizo una cara. ─Oh… es encantador. El mejor compañero de cuarto que jamás haya tenido. ─tomó asiento junto a la ventana y apoyó la cabeza sobre el cristal frío─ Está hecho un desastre. Se odia a sí mismo, odia lo que le pasó y siente que no tiene a nadie a quien recurrir. No sabe cómo subsistir sin magia. Aborrece tener que aprender a vivir sin magia y aborrece la idea de tener que depender de otros siempre si no aprende. Está furioso y tiene miedo. Aunque lo segundo no lo va a admitir nunca. Me siento muy mal por él.

Sus amigos lo observaron por un momento.

─Sabés, ─dijo Ron─ creo que Hermione tenía razón cuando dijo que vos sí podés leerlo. Y tengo que admitir que lo que contaste me dio escalofríos.

─No digas pavadas. Cualquiera con medio cerebro se daría cuenta de todo eso inmediatamente. Lo que pasa es que yo soy el único que se ha aventurado a acercársele.

─¿Y vas a hacer algo al respecto? ─preguntó Hermione.

─Voy a ayudarlo.

─¿Qué? ─gritó Ron─ ¿Por qué? ¿Qué es lo que hizo para merecer tu tiempo y tu esfuerzo? Ya tenés a un Señor Oscuro maligno y poderoso que te persigue para despellejarte vivo, ¿no tenés estrés suficiente con eso?

─Lo hago porque tengo que hacerlo, Hermione tiene razón, es lo que Dumbledore hubiera querido. Él hubiera querido que yo ayudara a Malfoy y le diera una oportunidad de poder redimirse, igual que él hizo con Snape.

─Bueno, sí, ─murmuró Ron sombrío─ pero así también le fue. Lo magnicidiaron en la Torre de Astronomía.

─Ron, magnicidiar no es una palabra. ─dijo Hermione─ Yo creo que es una buena idea. Nunca se sabe. Si Malfoy se convence de que puede confiar en vos, quizá cambie de idea respecto al relicario.

─Eso es lo que yo estaba pensando. ─mintió Harry. La verdad era… la verdad era que no sabía qué era lo que lo impulsaba a ayudarlo. Sí, sería muy bueno que el Slytherin pudiera ayudarlos con Kreacher, pero Harry no cifraba muchas esperanzas en eso. Y sí, también lo hacía en honor de los deseos de Dumbledore. Recordó de nuevo el sueño del día anterior, Sirius diciéndole que las cosas estaban a punto de cambiar, y que todo se centraría en la forma en que Harry las manejara. Y algo más sobre los opuestos…

Pero Harry no quería seguir pensando. Todo parecía muy confuso. Y además sentía cierta aprensión, uno nunca sabía adónde podían terminar llevándolo los pensamientos…

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Ipsa scientia potestas est: El conocimiento es, en sí y de por sí, poder.