Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en inglés "Finite Incantatum".

Autora: Alysian_Fields

Finite Incantatem

Capítulo 6 – Fortes fortuna iuvat

Cuando entraron en los cuarteles la señora Weasley corrió a abrazarlos. ─ ¿Adónde se habían metido? ─gritó─ ¡Estaba fuera de mí! ¡Ustedes saben lo peligroso que es que salgan solos!

─ ¡Mamá, estamos bien! ─dijo Ron─ Tuvimos mucho cuidado y Remus nos acompañó de vuelta. Además ya somos mayores de edad, podemos hacer lo que queramos.

─ ¡Eso no tiene nada que ver! ¡Cómo se les ocurre ir a perseguir a un mortífago!

─ Bueno, tampoco sería la primera vez. Además no fuimos a perseguirlo, nos topamos con él… medio de casualidad.

Los condujo a la cocina, sin dejar de reprocharles la inconsciencia. Lupin los siguió a prudente distancia. Harry hubiera preferido una entrada menos dramática, Hermione debería haberse preocupado más para calmar los ánimos y para justificar su ausencia.

Tonks y Hermione estaban en la cocina, a Hermione le brillaban los ojos y tenía los cabellos más parados que nunca. Eran claras indicaciones de que estaba ansiosa por alguna razón.

─ ¿Qué fue lo que pasó? ─preguntó Tonks─ ¡Molly me dijo que capturaron a Pettigrew! ─fue a pararse junto a Remus que la saludó con una sonrisa y una palmadita en el brazo.

─ Está todo bien. ─dijo Remus─ Sí, capturamos a Pettigrew. Ron y Harry se lo encontraron en Godric's Hollow, escondido en la casa de los Potter. Hestia, Arthur y Kingsley están con él ahora, lo van a llevar a la fortaleza secreta del norte para interrogarlo. Ya veremos qué hacemos con él, primero tenemos que ver si nos puede ser útil. ─la cara de Lupin se había ensombrecido, seguramente lo asaltaban recuerdos, Pettigrew era el único de sus amigos de la escuela que todavía seguía vivo, lo cual no dejaba de ser una injusticia.

─ ¿Qué carajo estaba haciendo Pettigrew ahí? ─preguntó Tonks─ ¿Cómo lo encontraron?

Fue el turno de Harry y Ron de contar lo que había pasado, con obvias omisiones por supuesto. Durante todo el relato, Hermione estaba muy nerviosa y les hacía señas constantes señalando la puerta, sutil como un martillo neumático, pensó Harry.

─ Harry y yo vamos a subir a cambiarnos, estamos sucios y embarrados. ─dijo Ron poniéndose de pie y dirigiéndole una mirada intencionada a su novia.

La señora Weasley los miró con suspicacia. ─ La cena va a estar lista en unos minutos, así que no se demoren.

─ No claro que no. ─dijo Harry, salieron de la cocina para no tener que escuchar más protestas y se precipitaron los tres escaleras arriba, no dijeron nada hasta que estuvieron en el cuarto de Hermione, con la puerta cerrada y asegurada con un Imperturbable.

─ ¡Encontramos un horcrux! ─gritó Harry antes de que ella pudiera decir nada.

Hermione quedó un instante con la boca abierta. ─ Ustedes… ¿qué dijiste?

Harry metió la mano en el bolsillo y sacó la copa de Hufflepuff, envuelta en el trapo.

─ ¡Dios mío! ─susurró Hermione─ Es como había dicho Dumbledore. ¿Están seguros de que es un horcrux? ¿Cómo fue que…?

─ Pettigrew lo estaba cuidando. ─intervino Ron─ Ya Sabés Quién lo había mandado a instalarse ahí para montar guardia. No sabía qué era lo que estaba cuidado. Y sí, esta vez estamos seguros de que es un horcrux, libera unas ondas horribles que me hacen parar los pelos de la nuca.

─ ¡A mí también! ─confirmó Harry─ Es de verdad. Voldemort lo debe de haber creado el día que mató a mis padres. Estuvo oculto entre los escombros durante años. Yo me di cuenta cuando estábamos interrogando a Pettigrew.

A Hermione le brillaban los ojos más que nunca. ─ Parece increíble… ─dijo Hermione con voz temblorosa, contemplaba el horcrux con una mezcla de fascinación y asco.

─ ¿Qué es lo que tenías que decirnos? ─ preguntó Ron pasándole un brazo por encima de los hombros.

─ Justamente… ─dijo levantando los ojos─ ¡…lo mismo! ¡Mi novedad es la misma que la de ustedes! ─fue hasta la mesita de luz, pronunció varios encantamientos complicados y abrió el cajón─ Vean… ─sacó y les mostró una cadena de la que pendía el relicario.

─ ¡La puta! ─gritó Ron.

─ Shh…

─ ¿Cómo…? ─preguntó Harry, no podía creer lo que veían sus ojos.

Hermione le sonrió nerviosa. ─ Malfoy. Vino a buscarme hace una hora. En realidad creo que había venido a buscarte a vos, pero como no estabas decidió decírmelo a mí. Me dijo que nos iba a ayudar con Kreacher. Dijo que no le importaba si no teníamos la decencia de explicarle, pero que se daba cuenta de que era algo importante que podía ayudarnos contra Ya Sabés Quién. Le pregunté por qué había cambiado de opinión, se limitó a contestarme que era una cuestión de honor. Por supuesto, Kreacher se mostró encantado de que lo interpelara un genuino descendiente sangrepura de su idolatrada familia Black. Creo que no le importa para nada que Draco no tenga magia. Y Malfoy sabe cómo mostrarse encantador cuando se lo propone, también con un elfo doméstico. Tengan en cuenta que yo no estaba completamente segura de mi teoría de que Kreacher se había apoderado del relicario. Cuando Malfoy le empezó a hacer preguntas, Kreacher se mostró enseguida reticente, por un momento pensé que no iba a servir de nada. Pero Malfoy se dio cuenta de que lo que Kreacher no quería era rendir propiedad de la familia Black a una banda de traidores a la sangre. Le hizo un relato a Kreacher de todas las cosas que Vos Sabés Quién le había hecho a su familia y trató de convencerlo de que la situación era tan seria que ciertos sentimientos debían ser dejados de lado. Le dijo que Vos Sabés Quién nos iba a destruir a todos y que debía ayudar a los que trataban de detenerlo.

─ ¿Y el elfo se convenció? ─preguntó Ron.

─ Aparentemente. No sé cuánto cree Malfoy de todo lo que le dijo, pero lo cierto es que cuando quiere puede ser muy persuasivo.

─ Decímelo a mí. ─murmuró Harry, Ron le dirigió una mirada extrañada.

─ Kreacher salió, los dos nos quedamos esperando en un silencio incómodo, a los pocos minutos regresó con el relicario. Se lo entregó a Draco, a mí me miró altanero. Y aclaró que se lo daba al "amo Draco" asumiendo que él sería el que decidiría cómo debía usarse.

Ron rió con desprecio. ─ ¡Ja! ¡Qué necio! ¡Mirá si le vamos a contar a la mierdita ésa lo que estamos haciendo!

Hermione hizo una mueca de disgusto. ─ Lo cierto es que nos ayudó. No digo que le contemos de los horcruxes, no sería sensato. Pero no podemos tratarlo mal y es posible que nos pueda ayudar más.

─ Yo sigo sin confiar para nada en él. ─insistió Ron─ ¿Quién sabe por qué habrá decidido ayudarnos? Alguna razón oculta ha de tener, ése no da puntada sin nudo, no hace nada que no sea en su propio beneficio. Estoy en contra de contarle nada y de que participe.

Harry no había dicho nada, se sentía incómodo. Hubiera querido defender a Malfoy, ahora lo conocía y lo entendía un poco más, pero no quería que Ron se enojara. Sabía que era una actitud cobarde. ─ ¿Qué vamos a hacer con los horcruxes? ─preguntó para cambiar de tema─ No podemos tener pedazos del alma de Voldemort en el cajón de la mesa de luz. Por razones de seguridad por un lado, pero también porque pueden ser peligrosos.

Hermione volvió a hacer una mueca. ─ Ya sé, ya había pensado en eso. Vamos a tener que usar algún encantamiento para mantenerlos seguros, se me ocurren uno o dos pero no sé si serán lo suficientemente fuertes. Y lo otro que tenemos que pensar es cómo los vamos a destruir.

─ Sí, ─dijo Harry─ No sé cómo fue que Dumbledore destruyó el del anillo, pero no le salió bien, le costó una maldición. El colmillo del basilisco destruyó el diario, es una idea.

─ Sí, claro. ─dijo Ron sarcástico─ Como si hubiera colmillos de basilisco tirados por todos lados.

─ ¡Bueno, entonces no sé!

La discusión se vio interrumpida por la voz de la señora Weasley que los llamaba a cenar. Hermione guardó los horcruxes en el cajón, por el momento eso iba a tener que bastar.

La cena transcurrió en una atmósfera de incomodidad. La señora Weasley estaba claramente enfadada de que se hubieran ido solos y de que no le contaran en qué andaban. Hermione, Ron y Harry estaban ansiosos de volver al cuarto para seguir discutiendo los horcruxes. La cocina estaba cargada de palabras que no podían pronunciarse.

Harry estaba sentado enfrente de Malfoy, quería captarle la mirada, pero el rubio no había levantado los ojos del plato en ningún momento. Parecía pensativo y algo ansioso y fue la primera vez desde su llegada que no se terminó todo lo que tenía servido.

Harry quería volver a discutir sobre los horcruxes pero también estaba ansioso de estar a solas con Malfoy para preguntarle porqué había cambiado de opinión y había decidido ayudarlos. También quería contarle a Malfoy lo que Wormtail le había dicho, pero no estaba seguro de que fuera sensato. No se lo había dicho a Ron y Hermione y Malfoy no era precisamente su amigo.

Dejó de buscarle la mirada cuando se dio cuenta de que Ron comenzaba a observarlo extrañado. Malfoy se disculpó poco después y salió. Por alguna razón que no se supo explicar, Harry sintió que podía respirar con más tranquilidad ahora que el otro se había ido.

oOo

Estuvieron hablando los tres hasta tarde. La mayor parte del tiempo la pasaron tratando de decidir cómo los esconderían. Hermione no quería transfigurarlos directamente, no sabían lo que podría resultar y podía ser peligroso. Finalmente Harry sugirió que los pusieran dentro de algo y que después transfiguraran ese algo en otra cosa inocua. La idea tuvo la adhesión de los otros. Ron trajo un viejo portafolio y allí metieron los horcruxes, envueltos en paño y cuidándose de que no se tocaran. Hermione transfiguró todo el conjunto en un libro de Aritmancia avanzada.

Quedaban aún tres horcruxes, encontrarlos iba seguramente a ser muy difícil, pero había que mirar el lado positivo: habían avanzado, estaban más cerca de destruir a Voldemort.

Era pasada la medianoche cuando volvió a su cuarto, se sorprendió porque Draco no estaba. Comenzó a desvestirse lentamente, por alguna razón no quería estar solo esa noche. Cuando estaba por ponerse el piyama, entró Draco. Cuando Malfoy lo vio en paños menores se sonrojó furiosamente y se dio vuelta. ─ ¡Oh Merlín, perdón!

Harry sonrió divertido, ¿por qué se mostraba avergonzado? Seguramente estaba acostumbrado a ver a sus compañeros en calzoncillos. Se puso el piyama rápidamente. ─ ¿Dónde estabas? ─preguntó.

Malfoy se volvió con cautela, cuando vio que ya estaba decente fue a sentarse junto a la ventana. ─ Estuve en el estudio leyendo, encontré un libro sobre las Imperdonables y se me ocurrió que sería bueno aprender un poco más sobre ellas. Hasta hace un par de meses no les daba demasiada importancia, eran cosas que les pasaban a otros, eran herramientas para mostrarnos temerarios, para demostrar nuestra supremacía y que no iban a poder dominarnos. Nunca las había entendido, no había entendido lo que implicaban. Pensé que si leía más sobre ellas iba a entender mejor lo que me pasó.

─ ¿Y…? ─lo instó Harry.

Draco se encogió de hombros, incómodo. ─ No sé. Ojalá supiera qué es cierto y qué no lo es. Ojalá no hubiera dos lados y la obligación de pertenecer a uno de ellos. Toda mi vida estuve seguro de lo que era cierto, ahora no siento sino confusión.

Harry lo miró serio. ─ Es extraño, ¿no? Uno es chico y hay un montón de cosas que desconoce, pero igual cree que sabe todas las respuestas. Piensa que sabe cómo arreglar el mundo y que su forma de ver las cosas nunca va a cambiar; pero cuando uno crece y empieza a aprender más cosas, aparecen las inseguridades.

Malfoy asintió. ─ Si hasta te hace desear no tener que crecer. ─desvió la vista hacia la ventana y se quedó observando en silencio, pensativo. Harry pensó que ya no quería seguir hablando, se sacó los anteojos y se dispuso a acostarse. Draco se volvió y preguntó de pronto: ─ ¿Cómo lo hiciste?

─ ¿Cómo… cómo hice qué? ─preguntó Harry confundido.

Malfoy apretó los labios. ─ ¿Cómo hiciste para resistir el Imperius?

Parecía tan pálido en la luz de la luna, no había podido abotonarse los puños y los había dado vuelta, tenía las muñecas muy delgadas.

─ No sé exactamente cómo, ─susurró Harry─ creo que oí la voz en mi cabeza y de alguna forma supe que no era la mía. Uno tiene que estar seguro de quién es, de esa forma no te pueden engañar, no pueden falsearte la identidad y los deseos. Tu voluntad tiene que ser más fuerte que la del que usa la maldición.

Draco pareció deprimirse. ─ Entonces estoy cagado, ¿no? Creo que ya quedó más o menos establecido que no sé quién soy ni en lo que creo. Todo lo que sé es que tengo miedo, aunque también el coraje suficiente para admitirlo. Tengo miedo de que me vuelva a pasar, de que me despierte una mañana y no tenga control. Tengo miedo de mirarme en el espejo y de que sea otro el que me observa a través de los ojos. Tengo miedo de que se apoderen de mi mente y me hagan hacer cosas que no quiero. Tengo miedo de que me obliguen a matarme, tengo más miedo de eso que de la muerte misma. Si tengo que morir, quiero que por lo menos sea en mis términos. ─rió amargamente─ Pero ni vale la pena hablar de eso. Sin magia no voy a poder resistir nada de lo que me hagan.

─ No necesariamente, ─dijo Harry─ yo no dije que resistir el Imperius implicara el uso de magia. No lo sé con certeza pero creo que más tiene que ver con la fuerza de voluntad. Es algo parecido al hipnotismo, como la sugestión. Tiene que ver con la mente, no con la magia. Yo experimenté la maldición directamente y creo que tiene que ver con la fuerza de la mente.

─ Puede que tengas razón, yo nunca pude diferenciar lo que era yo y lo que era mi magia. ¿Vos pensás que yo podría aprender a resistir incluso ahora que soy un inútil?

Harry lo miró irritado. ─ Vos no sos inútil, al menos que eso sea lo que quieras ser. Y sí, creo que tenés muy buenas posibilidades de resistirlo. ─le dirigió una mirada cautelosa─ ¿Hay algo que te preocupe mucho?

─ No sé ¡No me mires así!

─ ¿Así cómo?

─ ¡Como si yo fuera una criatura frágil necesitada de protección! Soy consciente de que soy deplorable y de que no sirvo para nada, pero no puedo soportar que… no sé… que trates de darme refugio. Ya te dije que no quiero tu lástima.

Harry soltó una exclamación de frustración. ─ Malfoy, por favor, dejá de ser tan susceptible. Me da pena lo que te pasó, pero no más de lo que me daría cualquier otra persona en tus mismas circunstancias. Y si se quiere, menos por vos, porque siempre fuiste un pelotudo con cualquiera que no se ajustara con tu concepto de buena familia.

Malfoy hizo un gesto disgustado y murmuró algo por lo bajo que Harry no alcanzó a entender.

─ ¿Qué fue eso que dijiste?

─ Nada.

─ Está bien, no importa. Contestame, ¿hay alguna razón especial por la que el Imperius te intranquiliza tanto?

─ Sí, ya que lo preguntás. Y no, no me estoy balanceando de inquietud en un rincón. Pero es espantoso sentir que uno no tiene ningún control… sentirse tan indefenso.

Harry lo pensó un minuto. Se le ocurrió una idea, pero sabía que iba a tener que ser muy cuidadoso para ponerla en palabras. ─ Sabés… yo podría ayudarte… pero entendería perfectamente si vos creyeras que se trata de una idea disparatada. Si vos realmente querés aprender a resistir el Imperius, yo podría enseñarte.

Malfoy lo miró con curiosidad. ─ ¿Cómo?

Harry hizo cualquier tipo de cautela a un lado. ─ La opción que veo es la de que yo te ponga bajo la maldición, y que vos trates de resistirla.

─ ¡Qué?

─ Sé que suena como una locura…

Draco lo observaba como si no pudiera creerlo. ─ ¿Locura? ¿cómo se te ocurre siquiera sugerir algo tan espantoso? ¿después de lo que me tocó pasar, te creés que volvería a someterme a lo mismo… y de buen grado? ¿Por qué peregrina razón iba a permitir que mi enemigo de los seis últimos años tuviera completo control sobre mí?

─ Bueno… puedo entender tu preocupación… tu espanto… pero no veo otra forma para que puedas probarte que podés vencer la maldición. Entiendo que no quieras… pero si cambiás de opinión… yo estoy decidido a ayudarte… pero obviamente no soy yo quien tiene que tomar la decisión.

Malfoy lo miró con suspicacia. ─ ¿Y por qué ibas a querer ayudarme?

Harry revoleó los ojos. ─ Mirá, no tengo motivos ocultos. No te haría hacer nada estúpido. Digamos que tengo este deseo masoquista de ayudar a cualquiera que haya sido dañado por Vol… Vos Sabés Quién. Si a vos te parece bien, estoy dispuesto a ayudarte y no voy a aprovecharme. Pero como ya te lo dije, entiendo que la idea te horrorice.

─ ¿Por qué querés ayudarme? ─ insistió Draco.

─ Podría hacerte una pregunta similar. ¿Por qué cambiaste de opinión y nos ayudaste con el relicario?

Malfoy le dirigió una mirada intensa. ─ ¿Acaso importa? Lo hice por honor… porque es evidente que es importante. Vos fuiste muy bueno conmigo desde que llegué, y no tenías ninguna razón para serlo. No digo que ahora confíe en vos… pero quería compensarte de alguna forma. Y ya sé que no me vas a decir para qué lo necesitan… y no creo que me interese saberlo… no sé… no me sigas haciendo preguntas, estoy cansado.

Harry asintió. ─ Bueno… como quieras… pero quiero decirte que tu ayuda significa mucho… dimos un gran paso. Gracias. Buenas noches.

Los ojos de Malfoy seguían clavados en él cuando Harry corrió las cortinas.

oOo

A pesar de que estaba muy cansado, Harry no podía dormirse. Los hechos del día le daban vuelta en la cabeza y le impedían conciliar el sueño. Lo inquietaba en particular lo que había dicho Pettigrew sobre su destino en el momento en que se habían quedado solos.

Suspiró y volvió a darse vuelta deseando poder apagar su cerebro y dejar de pensar.

─ ¡Potter! ─le llegó la voz de Draco─ Potter, ¿estás despierto?

Harry abrió los ojos. ─ Sí, no puedo dormir.

─ Yo tampoco, ¿qué te pasa?

Harry se sentó y abrió las cortinas. Se dio cuenta que no iba a poder dormir hasta que hablara sobre lo que lo preocupaba. Y Malfoy se le antojaba como el interlocutor ideal, lo que de por sí era muy perturbador. Malfoy no se había acostado, estaba sentado sobre la cama con las piernas cruzadas y con un libro sobre la falda. ─ ¿Qué te pasa? ─volvió a preguntar.

─ Es lo que pasó hoy. ─murmuró Harry.

Malfoy asintió. ─ Fuiste a Godric's Hollow. ¿Qué esperabas encontrar?

─ No lo sé, en realidad. ─tenía que seleccionar cuidadosamente los hechos y ver lo que le podía contar a Malfoy─ Supongo que fui para honrar la memoria de mis padres. Nunca había estado allí, y quizá nunca más hubiera tenido la oportunidad de ir. Quería ver el lugar… donde todo había empezado. No sabía que íbamos a encontrar a Pettigrew escondiéndose en lo que había sido la cocina.

Malfoy hizo una mueca. ─ Lo conozco…una rata despreciable. Era uno de los que más disfrutaba cuando yo estaba bajo la maldición, me hacía hacer cosas humillantes y se burlaba de mí. ¿Qué carajo estaba haciendo esa mierda allí?

─ No lo sé. ─mintió Harry─ Dijo que se estaba escondiendo, pero no creo que ésa fuera la razón. Para mí que estaba vigilando la casa por si se hacía presente alguien de la Orden. La cuestión es que pudimos reducirlo y Ron vino a buscar ayuda.

Malfoy asintió. ─ Eso ya lo sé, pasá a lo que te inquieta.

─ Está bien… bueno… cuando nos quedamos solos… empezó a decirme cosas… por qué Vol… Vos Sabés Quién trataba de matarme. Dijo que tenía que ver con mi sangre. Dijo que mi destino había quedado decidido siglos antes y que ningún otro podría haber sido elegido. ─Malfoy lo miraba fijo como penetrándolo─ No sé si eran sólo embustes, dijo algo… que él podía mostrarme mi verdadero potencial, que podía ayudarme a saber quién era yo realmente…

─ ¿Me estás diciendo que no lo sabés? ─preguntó Draco como si no pudiera creerlo ─ ¿No sabés nada de la historia de tu familia?

─ ¿La historia de mi familia? No sé bien a qué te referís.

─ ¡No tenés idea?

Harry ya se estaba exasperando. ─ Mirá, si querés decírmelo, decímelo y si no, no hablés. Pero es claro que no lo sé, si no, no te lo preguntaría. Si sabés algo que me pueda ser útil decímelo… y si no querés… ¡te podés ir a cagar!

─ ¿Qué sabés sobre los Potters? ─ preguntó Malfoy con curiosidad.

La pregunta lo tomó desprevenido. Sobre la familia de su madre sabía… quizá más de lo que hubiera querido… pero sobre la de su padre… ─ Creo que no sé prácticamente nada. ─ confesó.

─ ¿Nunca miraste libros de genealogías? En la biblioteca de la escuela los hay a montones.

─ No.

─ En la biblioteca de la Mansión tenemos muchos también. Tenemos registros de todas las familias de sangre pura. Entre ellas, los Potters. Aunque no siempre fueron Potter. Aparte de algunos casamientos con muggles… también hubo cambios de nombres. Igualmente la estirpe de tu padre se remonta a siglos y siglos. Hoy en día sólo se los conoce por Potter, pero hubo una época… en que el apellido era Graydendore. ¿Te suena?

Harry sintió un escalofrío. ─ ¿Gryffindor?

Malfoy sonrió, su imagen se recortaba casi fantasmal en la luz de la luna que lo iluminaba desde atrás. ─ ¡Le diste justo en el centro!

─ ¿Me estás diciendo que soy descendiente de Gryffindor? ─preguntó Harry con voz ronca.

─ Siempre creí que era un secreto a voces. Pensé que vos sabías. Todos los mortífagos sabían. Y presumo que tus padres también lo sabían. Se fueron a vivir a Godric's Hollow que es de donde Gryffindor provenía. Todos considerábamos que era por eso que el Señor Oscuro quería destruirte. Vos sos el último del linaje de Gryffindor. Él es el último del linaje de Slytherin. Una enemistad que se ha prolongado durante cientos de años. Me juego a que era eso a lo que Pettigrew se refería.

─ Soy descendiente de Godric Gryffindor. ─dijo Harry casi susurrando.

─ Deberíamos tratar de dormir, ─sugirió Draco─ ya casi amanece.

─ Tenés razón. ─ dijo Harry con tono distraído y empezó a cerrar las cortinas.

─ ¿Harry?

─ ¿Sí?

─ Eh… sobre lo que hablábamos antes. ¿Estás dispuesto a empeñar tu tiempo para enseñarme a resistir el Imperius?

─ Sí.

Malfoy se mordió el labio. ─ Bueno… entonces creo que voy a probar. Pero si le llegás a decir a alguien o si me hacés hacer alguna cosa horrible… ¡no te lo voy a perdonar nunca!

Harry no se lo había esperado… no esperaba que cambiara de opinión… no tan pronto al menos. El Slytherin no dejaba de sorprenderlo…

─ Podés confiar en mí.

Malfoy hizo una mueca. ─ Espero. No es precisamente algo que me haga muy feliz que digamos.

─ Vamos a empezar mañana mismo. U hoy, para ser más precisos.

─ Sí,… cuanto antes mejor. ─dijo Draco nervioso─ Buenas noches de nuevo.

─ Buenas noches, Draco.

oOo

Había alguien más en la playa de pie junto a Sirius. Harry trató de identificar quién era mientras se les acercaba. No era alguien que él conociera.

¡Date prisa, Harry! ─le gritó Sirius─ Hay alguien que quiero que conozcas.

El extraño era un hombre, un poco más bajo que su padrino, con ondulantes vestiduras de terciopelo. Llevaba una larga y pesada cadena engarzada de rubíes resplandecientes colgada del cuello y una banda de oro alrededor de la cabeza. La cabellera espesa, rubio rojiza le caía sobre los hombros. Le sonrió cálidamente, Harry creyó reconocerlo.

Harry, ─le dijo Sirius─ éste es tu antepasado, Godric Gryffindor.

Lo sé. ─susurró Harry.

La sonrisa de Gryffindor se amplió y empezó a hablarle en una lengua extraña que seguramente sería inglés antiguo, curiosamente Harry podía entender todo lo que decía. Gryffindor le dijo que se sentía muy feliz de poder conocerlo finalmente. Le dijo que el mundo mágico estaba por enfrentar la peor batalla de todos los tiempos, la que le iba a poner fin a la acerba disputa que él y Salazar Slytherin habían entablado muchos siglos antes. Le dijo que sentía mucho que le hubiera tocado a él arreglar todo, los ojos se le pusieron muy tristes. Le recordó la espada con rubíes en la empuñadura y le dijo que ahora le pertenecía.

Recordá Harry, ─dijo Sirius─ que no todo es blanco o negro. Y recordá lo que te dije de las dicotomías. Tenés que lograr que los dos lados se integren en un todo.

Harry asintió. ─ Me acuerdo, aunque sigo sin entenderlo.

Sirius sonrió. ─ Has actuado muy bien con Draco Malfoy, estoy orgulloso de vos. Sé que no es fácil.

¿A eso era a lo que apuntabas? ─preguntó Harry─ A que Malfoy me iba a ayudar a descubrir quién era yo. Él fue el que me dijo que yo era descendiente de Gryffindor.

En parte sí, pero eso no es todo. No te inquietes. Todo se te aclarará a su debido tiempo.

oOo

─ Harry, sería mejor que nos diéramos por vencidos. Ya llevo una semana entera tratando y sin resultado.

Harry lo miró serio. ─ ¡Si seguís tratando vas a poder! Tenés que decirte que ahora sí podés seguir manejando tus pensamientos y deseos incluso bajo la maldición.

─ ¿Y eso para qué me sirve? ─gritó Draco con frustración, tenía los cabellos desordenados y los ojos congestionados por la fatiga─ Sigo sin poder quebrar el hechizo.

Harry suspiró y se sentó en la cama. ─ Descansemos un rato, si estás tan tensionado no vas a poder.

─ Claro, porque si me vuelven a capturar los mortífagos voy a estar muy distendido. ─ dijo Draco con sarcasmo.

Harry cerró los ojos y se recostó hacia atrás. Había sido una semana muy larga. Por un lado había tenido que negociar el tiempo que dedicaba a las lecciones con Ron y Hermione, quiénes se habían mostrado contrarios a que empleara tiempo para ayudar a Malfoy justo cuando había tanto en lo que tenían que pensar; por el otro tenía que aguantar las constantes protestas y reservas del Slytherin con respecto al experimento. Le había costado dos días convencerlo de que empezaran con las pruebas y parecía que hacía todo lo posible para sabotear las sesiones.

─ ¡Todavía no puedo creer que no me hayas hecho hacer nada estúpido! ─ dijo Draco.

Abrió los ojos. ─ Ya te había asegurado que no lo haría. No podría aprovecharme de nadie de esa forma.

─ Pero debés de haber estado tentado. Después de todas las cosas que te hice… ésta es tu mejor oportunidad para vengarte.

Harry rió. ─ ¡Por supuesto que estuve tentado! ¡No soy un santo! Pero me contuve. Eso es lo que significa ser decente.

─ Sí, sí… ahorrate y ahorrame el sermón.

─ Si estabas tan seguro de que yo te iba a hacer algo horrible, ¿por qué accediste al experimento?

Draco pareció incómodo. ─ Bueno… era una oferta generosa… quiero decir, que estuvieras decidido a brindarme tiempo… y mi padre siempre me enseñó que si algo me provocaba miedo, lo mejor era enfrentarlo. Y quería saber si vos tenías razón. ¿Y sabés qué? Creo que ya estoy listo para otro intento. ─se puso de pie de un salto tratando de que no se le notara el nerviosismo.

─ Está bien, ─dijo Harry con un suspiro─ acordate que tenés que tener bien presente quién sos y lo que querés para que esto funcione. Creo que eso es lo que ha estado pasando estos días. Me doy cuenta de que tratás de resistir pero que no lo hacés con la fuerza suficiente.

Draco también suspiró. ─ Pero es que yo no sé lo que quiero. Ése es el problema, ¿o no te acordás? No tengo ni idea en qué creer.

─ Tiene que haber algo… ─dijo Harry obstinado─ Tenés que concentrarte en algo que sabés que es cierto. La lealtad a tu familia, por ejemplo, o tu odio por lo que Vos Sabés Quién te hizo. Concentrate en esa única cosa, tenela en el frente de tu mente y llenala de fuerza, todo lo que puedas, para hacerla más fuerte que el hechizo. Pensá en algo cierto o en algo que quieras más que nada. Pensá en la razón que te da ganas de seguir peleando.

─ ¿Algo que yo quiero? ─ dijo Draco algo inseguro.

─ Sí algo que te inspire potentes sentimientos. Vale la pena que lo intentes. ¿Estás listo?

Draco asintió apretando los labios. Había un brillo extraño, intenso en sus ojos, un brillo que Harry nunca le había visto hasta entonces. Sentía como si tuviera que apartar la mirada, pero resistió y se la sostuvo.

¡Imperio! ─los ojos de Draco se opacaron─ Caminá hasta la ventana, ─ordenó Harry─ andá y parate junto a la ventana.

Draco se volvió para obedecer… pero entonces empezó a oponer resistencia… era la primera vez que lograba resistir el impulso… se notaba que le costaba muchísimo.

─ ¡Draco, andá a la ventana!

Draco volvió a darse vuelta. Tenía la cara roja y los rasgos alterados por la intensa concentración. Harry sintió que el pulso se le aceleraba, ¡estaba peleando! ¡por primera vez había encontrado la fuerza para resistir! Esto probaba su teoría, lo único necesario era la fuerza de voluntad, no era algo que tuviera que ver con la magia. Harry permaneció en silencio, no quería interferir con los esfuerzos de Draco.

Jadeando ostensiblemente Draco se alejó de la ventana y con gran dificultad caminó hacia Harry.

─ Andá a la ventana. ─susurró Harry nuevamente.

Draco resistió, le costaba toda la fuerza de la que disponía pero los dificultosos pasos que daba eran hacia Harry y alejándose de la ventana.

Draco gritó y se impulsó arrojándose hacia delante, Harry se incorporó para sostenerlo pero venía con demasiada fuerza, los dos cayeron al suelo. ─ ¡Lo lograste! ─exclamó Harry sosteniendo el tembloroso cuerpo de Draco que había quedado encima de él. ─¡Lo hiciste Draco, encontraste algo más fuerte que el hechizo!

Harry no supo muy bien qué fue lo que pasó después. Un instante estaba incómodamente tirado en el suelo tratando de desenredarse del otro y deseando que no le hubiera pasado nada malo y al siguiente Draco se incorporó sobre los codos, los ojos brillándole, las mejillas sonrosadas. Miró a Harry con gran intensidad en los ojos, una mirada perturbadora; se inclinó y lo besó.

oOo

Fortes fortuna iuvat: La fortuna les sonríe a quienes tienen fortaleza.