Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Autora: Alysian_Fields

Finite Incantatem

Capítulo 15 – Sed non satiata

–Harry… ¿Harry?... ¡Harry! ¡Qué carajo es esto!

Harry soltó una exclamación de protesta y hundió la cabeza en el cuello de Draco. Deseaba que quienquiera que fuera se dejara de gritar de esa forma.

Y de pronto una conexión pareció establecerse en su cerebro, algo preocupante. La noche anterior Draco y él habían dormido juntos, ahora alguien estaba gritando… y no era Draco… ni tampoco él mismo… por lo tanto…

Harry sintió que Draco se sobresaltaba de manera impresionante, abrió los ojos. Ron estaba de pie junto a la cama sosteniendo una taza de té y con una expresión de horror en la cara. Draco gritó algo que no alcanzó a entenderse y rápidamente huyó ocultándose hondo debajo de las mantas… ¡cobarde…!

Ron estaba lívido, como si no pudiera creer lo que veía, como si tratara de encontrar una explicación a lo que tenía ante sus ojos… –Harry… ¿qué está pasando? ¿por qué está Malfoy…?

Harry sintió la garganta bloqueada. Su cerebro se negaba a responderle. La abrupta transición del sueño a esta situación tan comprometida y que auguraba una explosión de un momento a otro era demasiado… no lo podía manejar…

–¿Qué mierda estuviste haciendo con él? –la intensidad de la voz de Ron se había incrementado y el tono era inequívocamente peligroso.

Harry carraspeó y trató de aclarar las ideas. –Ron… yo… nosotros… mirá, yo iba a decírtelo… quizá no enseguida… pero en algún momento… Draco y yo…

–¡Y NI SIQUIERA LO ESTÁS NEGANDO! ¡Vos y Malfoy…! –Ron arrojó la taza de té que se hizo trizas contra la pared.

Harry hizo una mueca y se tapó hasta la barbilla con las mantas. No había nada que pudiera decir, la expresión era tal que le resultaba imposible mirarlo.

Por fortuna, Hermione eligió ese momento para irrumpir en el cuarto. –Ron, ¿por qué estás gritando? –preguntó con tono de desconcierto. Abarcó rápidamente la escena, el bulto de Draco hecho un ovillo bajo las mantas no se le pasó por alto. –Harry… ¿Qué…? –se puso colorada– ¡Oh!...Ron… eh… creo que es mejor que salgamos…

Los ojos de Ron estaban clavados en Harry. –¿Cómo pudiste? –apretó los dientes– ¿Cómo pudiste siquiera…? ¿Qué es lo que pasa con vos…?

Harry deseaba que lo tragara la tierra. Ron parecía tan… herido… más difícil de soportar que un instante antes cuando gritaba…

–Ron… – intervino nuevamente Hermione tironeándolo del brazo– Harry… seguramente… nos va a explicar después… –con mucho esfuerzo logró arrastrar a su reticente novio fuera de la habitación.

Harry hundió la cara en las manos. –Draco… ya podés salir… ya se fueron…

–Nunca más voy a salir. –le llegó amortiguada la voz de Draco.

Harry levantó las mantas. –Salí ya… –dijo con voz suave.

–Por favor… decime que todo fue un mal sueño… que Weasley no entró y nos descubrió juntos… ¡ay! me quiero morir…

–Sé cómo te sentís. –dijo Harry suspirando y le pasó un brazo alrededor– De todas las mañanas… ¡Ron tuvo que elegir justo ésta para venir a despertarme!

–Esto es espantoso. Harry… ¿cómo no nos dimos cuenta de bloquear la puerta?

Harry se estaba preguntando lo mismo. Pero la noche anterior había sido tan grandiosa… después ni se había acordado de tomar la precaución… Claro que no pensaba mantener en secreto para siempre su relación con Draco… pero le hubiera gustado revelarla de otra forma… pero así no podría haber sido peor. A juzgar por la expresión de Ron iba a tener mucho que explicar y no tenía garantía alguna de los resultados…

–Draco… voy a tener que ir a explicarles… no quiero demorar… después va a ser peor…

–Está bien. Si llegaras a necesitarme yo me voy a quedar acá.

–¿No pensás salir?

–No quiero ver a nadie. Y no quiero perturbar a nadie con mi presencia. Me voy a quedar acá.

Harry hubiera querido quedarse con él… pero no podía… Ron y Hermione se merecían una explicación…

Se vistió rápidamente. –Bueno… después te traigo algo para comer…

oOo

Se detuvo ante la puerta del cuarto de Hermione y Ron. Se sentía muy mal, no sabía qué iba a decirles. Golpeó y entró.

–¿Qué querés? –dijo Ron con aspereza.

–Quiero explicar…

–No veo que haya nada que explicar, es evidente que perdiste por completo el juicio, los mortífagos te hicieron algo cuando te tuvieron encerrado.

–¡Nada de eso! –protestó Harry.

Ron endureció aún más la expresión. –Entonces quiere decir que nunca te conocí; que todas las veces que dijiste que odiabas a Malfoy por su crueldad e intolerancia… mentías. Y que todo lo que decías de que amabas a mi hermana no era más que una excusa para tapar…

–¡No es así! ¡No sabía como contárselo… a vos y a Hermione!... y todavía no sé. Incluso para mí sigue siendo muy confuso. Hace semanas… desde que rompí con Ginny… no es algo que hubiera planeado y nunca mentí. ¡Yo odio todo lo que Draco representaba! Pero desde que vino acá y después de todo lo que le pasó cambió mucho… sigue siendo él… pero dejó de lado mucha de la basura con la que le habían llenado la cabeza…

–¿Y te vas a olvidar de todo? ¿De todas las veces que la llamó sangresucia a Hermione? ¿De cómo se creía mejor que todos porque tenía dinero? ¿De que intentó que despidieran a Hagrid?

–¡No!, no se trata de olvidar. Se trata de perdonar y admitir que las personas pueden cambiar. Lo está logrando, pero precisa que le den otra oportunidad.

–Así que lo que ustedes hacen… lo que sea que hagan entre ustedes… ¿es para ayudarlo a crecer y mejorar como persona? –dijo Ron sarcástico.

Harry estaba por responder con acritud, pero antes intervino Hermione. –¿Cuánto tiempo hace que empezó esto?

Harry la miró, la veía sorprendida pero no enojada, Hermione estaba dispuesta a escucharlo. –No lo sé, –le dijo con sinceridad– si vos te referís exclusivamente a relación física desde hace dos días mientras estábamos encerrados. Pero me había dado cuenta de lo que sentía por él poco después de haber roto con Ginny. Y… quizá incluso antes… subconscientemente… ya me sentía atraído… bastante antes.

–¿Y ésta es la primera vez que vos… te sentís atraído por otro chico?

Harry desvió la vista. –No.

–Ahh…

–¿Y qué de Ginny? –preguntó Ron resentido.

Harry replicó exasperado. –¿Qué de ella? Hizo su elección, ¿no? Ella era la que me engañaba, ¿o no te acordás? No tengo ninguna obligación para con ella, ¿Por qué no habría de seguir con mi vida?

–¡Con una mierda como Draco Malfoy? ¿Estás en pedo, Harry? Lo que más me preocupa es que no te des cuenta de lo mal… tratás de justificarlo… ¡lo contás como si fuera la cosa más natural!

La expresión de Harry se endureció. –¿Puedo preguntarte…? ¿Tu problema es porque estoy acostándome con Draco o porque me estoy acostando con otro chico? –los ojos de Hermione saltaban nerviosamente del uno al otro.

Ron parpadeó. –Con… el hecho de que sea Malfoy, ¡por supuesto! No me importa si… ¿Cómo pudiste hacer algo así? ¿Qué mierda podés haber visto en él? Es un cobarde despreciable que te va a traicionar a la primera oportunidad…

–Eso no es verdad.

–¡Y ni siquiera tiene magia! ¿Te volviste loco!

–Ron… no es algo que yo haya planeado…

–Oh… esto es ridículo. –aulló Ron– No tengo por qué quedarme a oír toda esta mierda. Ni soporto siquiera tener que mirarte…

Harry trató de protestar pero Ron lo empujó y salió de la pieza dando un portazo. Harry se volvió hacia Hermione que ya se disponía a salir en busca de su novio.

–Lo siento, Harry. Sé que tus intenciones son buenas. Necesitamos algo de tiempo para acostumbrarnos a la idea… hablaremos más tarde, ¿te parece? –salió sin esperar la réplica.

–Bueno… –dijo Harry en la habitación vacía.

oOo

Por suerte la cocina estaba vacía. Después del mal trago era lógico que hubiese perdido el apetito, ¿quién pensaría en algo tan trivial como comer después de una escena tan tensa? Sin embargo su estómago gruñía opinando lo contrario, y tenía que compensar por los últimos días… que los habían matado de hambre. Tostó dos rebanadas grandes de pan, las untó generosamente con manteca y mermelada y se las comió con avidez. Puso a tostar otras dos. ¿Por qué tenía que haber pasado? ¿Debería haberles confiado sus sentimientos por Draco de entrada? No… no hubieran entendido. ¿Por qué habían tenido que enterarse tan pronto?, ni siquiera Harry entendía bien todavía esta nueva relación. Pero probablemente hubiese sido peor, lo mirara desde donde lo mirase… la gente iba a sentirse lastimada. No les faltaba razón a sus amigos… a todos los efectos prácticos era como si hubiese perdido la razón. Ciertamente Draco era todo lo opuesto a su pareja ideal… y sin embargo… cuando estaba con Draco… era lo más próximo a la paz… lo más próximo que había experimentado en toda su vida.

Se acordó de que le había prometido a Draco llevarle comida. Puso otras rebanadas en la tostadora. Era tan frustrante. Había perdido la virginidad la noche anterior, debería estar pasando el día junto a su amante… pero apenas si había tenido tiempo de pensar en Draco. Y más tarde tendría esa reunión para contar todo lo que había pasado durante su encierro en la Casa Riddle. Esperaba que Draco se mostrara comprensivo.

Subió las escaleras con las tostadas y un jarro de té. La casa estaba tan silenciosa como siempre.

–Te traje el desayuno.

Draco tenía puesta una remera gris de manga larga que lo hacía parecer incluso más delgado. –¿Cómo te fue?

–Hum… ni me preguntes. Pésimo. Hermione dijo que vendría a hablar conmigo más tarde… pero Ron… creo que nunca se le va a pasar. No sé si corresponde que lo culpe. ¡Qué lío! Me siento como si hubiera cometido un crimen… ¿a vos no te pasa lo mismo?

–No… para decir la verdad.

–Bueno… quizá un crimen sea una exageración… ¡la forma en que me miraban! ¡como si ya no me conocieran más! Yo sólo quería aclarar las cosas, explicarles… que me entendieran.

–Quizá les hace falta un poco de tiempo. –dijo Draco con un suspiro, se sentó haciendo una mueca.

–¿Te pasa algo?

–No… me duele un poco… no es nada importante…

–¿Es por…? ¡Uy perdón…!

–¡No seas tonto! No tenés que sentirte culpable… es natural… es lo que pasa. Pasame las tostadas, me muero de hambre.

–¿Estás seguro de que no te pasa nada?

–Por supuesto… ¿qué me podría pasar?

Se había levantado una pared entre ellos, podía sentirla. La noche anterior habían estado tan unidos, no sólo físicamente. Había sido como si hubiesen sido una sola persona. Y Draco había dicho que lo amaba. Y entonces, ¿por qué la actitud distante? ¿qué había hecho mal?

–¿Necesitás que te traiga algo? – se ofreció Harry.

–No.

–¿Vas a bajar?

–No… se me dificulta un poco el caminar… ¡no te disculpes! Ya es malo que todos sepan que tuvimos sexo… para que enciman deduzcan quién hizo qué…

–Bueno… yo tengo que bajar para la reunión… no es que quiera precisamente…

–Está bien. No hace falta que me cuides. Andá nomás.

Harry no hizo más preguntas, seguramente Draco se molestaría más. Seguramente estaba fastidiado por lo de su mamá y por la forma en que lo habían tratado los de la Orden. Era mejor que lo dejara solo… por un rato.

oOo

Se oían voces que venían de la sala de lectura. Estaban Remus, Tonks y el señor Weasley que se puso de pie de inmediato y le dio un abrazo. –Es muy bueno tenerte de vuelta, Harry. –dijo con tono cálido.

Aparentemente no sabían todavía de su relación con Draco.

–¿Qué les parece si vamos a la cocina? –sugirió Lupin– Los otros deben de estar por llegar, todos queremos oír de tus hazañas, Harry. –le sostenía la mano a Tonks pero igual los dos parecían… distantes entre ellos.

–No sé si haya algo de lo que sentirse orgulloso.

–Hiciste lo que creíste correcto. –intervino Arthur– Ese muchacho necio había escapado y tenías que protegerlo del peligro. Hubiera sido mejor que nos lo dijeras a uno de nosotros… pero hacía falta actuar rápido. Y si uno se pone a pensar… incluso si hubieras tenido la varita… no te hubiera servido de mucho…

–Es cierto. –concedió Harry. Enfilaron hacia la cocina. Iba a ser una reunión difícil, estaba resuelto a defender a Draco, pero… ¿cómo hacerlo sin exponer ante todos la relación entre ellos? Ya las cosas eran muy complicadas… y encima esa nueva presión adicional… la de la Orden del Fénix en pleno.

oOo

–Remus… puedo hablarte en privado.

–Sí, claro… ¿te parece en el comedor?

–Bueno… –Harry estaba nervioso la conversación iba a servir para revelar la verdadera entidad de los sueños con Sirius.

–¿De qué querías hablarme? – preguntó Remus con calma.

Harry pensó unos momentos antes de hablar, Remus esperó pacientemente.

–Puede que esta pregunta te resulte extraña… ¿vos podés decirme lo que quiere decir Israfil?

Remus se puso lívido y tuvo que sostenerse del respaldo de uno de los sillones. –¿Cómo… quién te dijo esa palabra? ¿Quién te lo dijo…? Nadie más sabía, sólo…

–Vos y Sirius. Ya sé.

Remus tomó asiento. –No te lo puede haber dicho… no sin habérmelo dicho antes… nunca se lo dijo a James…

–No me lo dijo… no de la forma que estás pensando –suspiró y se sentó frente a Remus– Mirá… te tengo que contar algo, que va a sonar a disparate y no sé si vas a creerme. Antes que nada, ¿vos estás seguro de que sólo vos y Sirius sabían de esto de Israfil?

–Sí… –la voz de Remus era apenas un susurro– Israfil era… de cuando estábamos en la escuela… vos conocés la historia de mis amigos volviéndose animagi para hacerme compañía… Sirius y yo… es difícil de explicar si no se sabe… creo que todo empezó porque él era un perro y yo un lobo… una especie de vínculo. A veces nos poníamos de acuerdo para vernos, para ir a algún lugar… solos, no transformados… Israfil era un código. Sirius lo había sacado de un relato de mitología en el que había un perro que se llamaba así… un perro mágico. Nos mandábamos una nota con la palabra y era el acuerdo para encontrarnos. Nos habíamos jurado que no se lo diríamos a nadie. Lo que nos trae a la cuestión… ¿cómo te enteraste?

–Desde que murió Dumbledore empecé a tener unos sueños. Es difícil de explicar… no son como mis visiones proféticas, pero tampoco son sueños normales. En estos sueños aparece Sirius, la primera vez me dijo que había vuelto para hablar conmigo y para darme consejo sobre la guerra. Todas las cosas que me dijo parecían muy oscuras al principio, pero después ocurría algo y lo que me había dicho cobraba sentido. Por ejemplo, poco antes de que viniera Draco, él me dijo que las cosas estaban por cambiar. Luego me dijo que yo tenía que hacer un esfuerzo para acercarme a Draco y que tratara de razonar con él, que Draco me iba a ayudar a comprender quién era yo realmente. Le hice caso… y Draco fue el que me dijo que yo era descendiente de Godric Gryffindor. Y cuando estábamos presos, Sirius me dijo en sueños que nos íbamos a escapar y que era porque Draco estaba conmigo, y al día siguiente la mamá de Draco no liberó. Y esa última vez yo le pedí una prueba, para estar seguro de que los sueños no eran más que imágenes de mi subconsciente… y él me dijo que te preguntara sobre Israfil. ¡Y es cierto! ¡Encontró una forma de comunicarse!

Había tal angustia en la cara de Remus que Harry se empezó a preguntar si había hecho bien al decirle…

–¿Y por qué no vino a ? Si pudo… ¡Oh Merlín…! ¿Será porque yo…? –Remus hundió la cara en las manos.

Harry estaba más que sorprendido por la reacción, había esperado incredulidad… o asombro… pero no así… Y entonces todo pareció encajar…

–Ustedes eran amantes.

Remus asintió.

–¿Por qué no le dijeron a nadie? ¿Por qué no me lo contaron a mí?

Remus suspiró. –Nos parecía que la gente no iba a entender. Sirius siempre decía que cuando fuéramos un poco más grandes íbamos a tener que contarlo… pero después pasó lo que pasó y ya no…

–Pero no entiendo por qué tenían que guardar el secreto, ¿por qué ocultarlo?

–¿Pero acaso no es obvio? Harry, no me digas que no sabés cómo se consideran este tipo de relaciones en la sociedad mágica. Quiero decir… ya de por sí era bastante malo que yo fuera un hombre lobo, pero si además se sabía que estaba en relación con otro hombre, y de una de las más antiguas y aristocráticas familias sangrepura, nada menos… hubiera sido un escándalo… no lo podía poner en esa posición…

Harry se estaba empezando a sentir mal, nunca hubiera imaginado que la homosexualidad pudiera ser tan mal vista en la comunidad mágica.

Remus notó su consternación. Sonrió triste. –No es que yo esté de acuerdo… pero puedo entenderlo. Existe la cuestión de la descendencia… las personas de sangre mágica somos muy pocas, e incluso los que no le dan importancia a la pureza de sangre, se preocupan para que el linaje mágico perviva. Las relaciones homosexuales… conspiran contra eso… Sirius y yo siempre lo ocultamos, nos asustaba… sobretodo a mí… yo ya era una especie de monstruo… cobardía supongo… Fue recién a partir de sexto año… para mí fue algo maravilloso, era la primera vez que me sentía verdaderamente libre. Tenía miedo de decirlo, no quería que él sufriera por mi culpa… Sirius, en cambio, sí quería contarlo… cuando terminamos la escuela se lo dijimos a James y a Lily. Tu padre dijo que ya se había dado cuenta hacía rato.

–Pero, ¿cuando arrestaron a Sirius…? ¿Cómo…?

El rostro de Remus se oscureció. –Creí que me iba a volver loco. Sabía que no era posible que lo hubiese hecho. Lo sabía… pero ¿qué podía hacer? Todo indicaba que no había otra explicación… tenés que entender que yo creía que Peter estaba realmente muerto… traté de ir a Azkaban a hablar con él, pero no me lo permitieron. Traté de defenderlo pero, ¿quién escucha a un licántropo? …y todo parecía indicar que… Al final… ¡el cielo me perdone! también empecé a creerlo. Que se había vuelto loco… o que había estado poseído…o… que me había engañado durante toda la vida, uno nunca puede estar seguro de que conoce el corazón de nadie. Fue algo muy malvado de mi parte. Y las palabras no pueden abarcar la culpa infinita que sentí… cuando años más tarde supe toda la verdad. Pensé que no iba a perdonarme… pero me perdonó. Había cambiado mucho. ¿Vos sabías que fui con él cuando estuvo prófugo? Yo sentía tanta vergüenza… pero él me pidió que lo acompañara. La mayor parte del tiempo sólo quería que lo abrazara. Tuvimos dos años más. No fueron fáciles… pero los considero los más preciosos de mi vida. –las comisuras de la boca se le tensaron… apartó la mirada, empezó a pestañear rápidamente.

–¿Y qué con respecto a Tonks? –inquirió Harry– Vos no estás enamorado de ella, ¿o sí? Me he dado cuenta de la forma en que la tratás. No podés engañarla así.

Lupin lo miró con ojos atormentados. –No tengo excusa… No había sido mi intención… Después de lo de Sirius… me quería morir. Y ella fue tan buena, tan tierna conmigo… dijo que me amaba… y era, y es cierto. No sabe de Sirius y yo. Se enamoró de mí y yo me sentí tan consolado… y ella tiene los mismos ojos de Sirius. Era tan tentador rendirse a lo que ella quería… parecía tan normal. No era mi intención… que progresara… pero para cuando me di cuenta… y no quiero herirla… es tan buena…

–Pero la estás hiriendo, –dijo Harry con aspereza cortante– hace mucho que no la he visto sonreír como corresponde. ¡No es justo, Remus! Engañarla así es una crueldad… tiene derecho a seguir con su vida… a buscar otra alternativa. Vas a tener que buscar consuelo en otro lado pero, no le podés seguir haciendo esto… tenés que decírselo…

–Lo sé… perdón… tenés razón… he sido monstruosamente injusto con ella… tengo que terminarlo… ella se merece alguien que la quiera bien, alguien que la ame…

–Creo que mejor me voy… –dijo Harry con voz muy suave. Se sentía vacío, siempre había considerado a Remus tan fuerte y tan honorable. No podía entender que hubiera hecho algo tan estúpido, sentir vergüenza de ser como era. Y Harry lo había admirado siempre… uno nunca podía confiar en nadie… en el mundo uno sólo podía confiar en sí mismo… las otras personas siempre terminaban desilusionándote.

–Harry esperá… –pidió Remus antes de que saliera– Él… ¿te habló de mí… alguna vez?

–Te extraña. Me pidió que te cuidara. No te preocupes… no sé por qué vino a mí y no a vos… pero no es porque esté enojado con vos porque traicionaste su memoria. –Harry salió sintiendo un gran peso en el pecho.

–Harry, ¿podemos hablar? –le llegó la voz de Hermione apenas hubo cerrado la puerta tras él.

La cabeza le había empezado a doler, quería estar solo para poder pensar sobre Sirius y Remus, pero no podía dejar escapar la oportunidad de arreglar las cosas con Hermione. Asintió su conformidad.

–En la cocina no hay nadie, puse a calentar agua para el té…

Una taza de té le iba a venir muy bien… y quizá con un buen chorro de whisky de fuego… mejor que mejor…

oOo

–¿Y cómo está Ron? –preguntó Harry y bebió un sorbo de su jarro humeante– ¿Sigue tan enojado como hoy?

–Le vas a tener que dar un poco de tiempo. Supongo que entendés que fue un golpe duro para él.

–Sí, por supuesto. Entiendo que se haya enojado… pero yo no sabía… todo ocurrió tan rápido… incluso en parte hasta a mí… hay cosas que…

–No es sólo por Draco… aunque eso es lo de más peso… enterarse así de que su mejor amigo está en relación con el… enemigo… y sí ya sé que Draco ha cambiado o está cambiando… pero hay heridas hondas y de larga data. Se siente traicionado.

–Me imagino.

–Pero como decía… no es sólo eso… Harry, ¿cuánto hace que te diste cuenta de tu sexualidad? Quiero decir… Draco fue el primero…o…

–No. Él es el primero con el que ocurrió algo… pero creo que yo ya sabía desde cuarto año.

–Ah… y no nos contaste nada, ¿creías que te íbamos a tratar distinto? A mí no me hubiera importado… y a Ron creo que tampoco después de una primera impresión… Somos mejores amigos… y de golpe nos enteramos de que hay algo importante que no nos habías dicho durante muchos años… se siente como una traición… que la intimidad que uno creía tener no era cierta… y una se siente como una tonta por no haberse dado cuenta, y herida… en el orgullo… como si la amistad no fuera más que una mentira… él se siente muy herido, Harry… y yo también.

–Creeme… no que fuera por ustedes… a veces yo mismo sentía miedo… no alcanzaba a entenderlo… y a veces tampoco quería admitirlo. Sé que debí habérselo contado… pero las cosas no siempre son fáciles. Y no fue un problema hasta que empecé a sentir… por Draco… y ni siquiera entonces me di cuenta, yo mismo, de lo serio que se había vuelto. Y no había pasado nada hasta que estuvimos encerrados juntos… y casi no hubo tiempo de contarles… aunque reconozco que no sabía cómo les iba a contar. Me siento como partido en dos y no sé cómo voy a arreglarlo. Y no fue algo que haya planeado… ocurrió. Uno hace planes… y la vida hace los suyos por su cuenta…

Hermione le dio un suave apretón en el brazo. –Te entiendo… en serio. Y creo que Ron a la larga también lo va a entender… pero va a necesitar más tiempo. ¿Y debo entender que vos y Draco… ¿va realmente en serio? Si es así tenemos que aceptarlo, Ron y yo… aunque no nos guste… no somos nosotros los que decidimos…

–Sinceramente, no te puedo decir con certeza. Yo sé lo que siento por él… pero respecto a él… no puedo explicarlo… lo que sé es que no quiero perderlo. Siento como que es algo mío. De Harry Potter, no de El Niño Que Sobrevivió. Cuando estamos juntos él no tiene que ser él y yo no tengo que ser yo… ¿suena como un disparate de psicólogo de pacotilla?

–No necesariamente. Aunque me sigue pareciendo surrealista… vos y Draco Malfoy… es cómo si hubiéramos entrado en la Dimensión Desconocida, en un universo paralelo.

Harry rió. –¡Decímelo a mí…!

–Entonces… ¿están como pareja… con todas las letras?

–¡No lo sé! Es lo que yo quiero… no quiero perderlo y no me voy a dar por vencido… salvo que sea él el que no quiera…

–¿Qué querés decir?

Harry suspiró. –Es que hoy sentí que nos distanciamos. Anoche… fue la primera vez que… fue la primera vez para los dos. En la celda de Riddle House yo le había dicho que si lográbamos escaparnos dormiríamos juntos… y lo hicimos, y fue maravilloso… increíble… Pero hoy… siento que hice algo que lo hizo enojar… pero no sé qué… apenas si hablamos en todo el día… yo estuve tan preocupado y ocupado… tenía que hablar con vos y Ron, tratar de explicarles y estaba la reunión con la Orden… no sé en que momento hice algo que lo enojara…

–Puede que ése sea precisamente el problema…

–¿Qué querés decir?

Ella levantó una ceja. –Te merecerías que te diera un coscorrón, pero parecés un perrito indefenso… no puedo. Si te digo algo… ¿prometés no repetírselo a nadie?

–Por supuesto.

Ella lo miró un instante como si estuviera verificando que era sincero. –Eh… ¿te acordás cuando fui a pasar una semana a la casa de Víktor, el verano de quinto año? Bueno… dormimos juntos…

¡Qué?

–¡Shh…! sí, mirá… tampoco fue algo planeado. Pero en ese momento todo estaba tan mal, Vos Sabés Quién estaba ganando tanta fuerza… y yo creía que Ron nunca se iba a fijar en mí… Y bueno… pasó. La cosa es que después yo me sentí muy vulnerable… quería sentir que él también me quería… para sentirme segura… y lo más curioso es que Viktor me gustaba pero no una barbaridad, yo no lo amaba… pero igual. Yo no sé lo que Draco siente por vos…

–Parece que le gusto desde hace mucho. Años… de acuerdo a lo que dijo. Y agregó que en parte por eso trataba de lastimarme… porque él me deseaba y yo lo detestaba. Anoche me dijo que me amaba…humm… quizá no debería habértelo contado…

–¡Asombroso!... y sin embargo no debería extrañarme tanto… Debería haberme dado cuenta… yo suponía que Malfoy era gay… Y tus sentimientos para con él son muy recientes y él lo sabe… y probablemente también sabe que todavía estás algo confundido por todo esto nuevo que sentís por él… debe de tener miedo, debe de sentirse inseguro… Quiero decir, apenas hablaste con él en todo el día… al día siguiente de haber perdido la virginidad juntos… puede creer que vos lo hiciste sólo para cumplir con la promesa que le habías hecho cuando estaban cautivos y en peligro mortal… ¡Y todavía no te das cuenta de por qué está enojado con vos!

–¡Pero él me dijo que no tenía inconveniente! –protestó Harry– Me dijo que fuera a arreglar las cosas con ustedes y que fuera a la reunión… que él no me necesitaba… ¡por qué no me dijo lo que realmente sentía?

Hermione sonrió, condescendientemente según le pareció a Harry, –Porque él no tiene que decírtelo… vos tenés que adivinarlo. Mirá… los varones son a veces complicados… Ron es fácil, si dice que no tiene problemas, es realmente así… si siente bronca te lo va a hacer saber sin vueltas… pero Draco, se me hace que es muy distinto, es de los que no muestran las cartas. Y seguramente nunca admitiría que se siente vulnerable. Lo que creo es que en este momento te necesita más que nunca, te quiere junto a él para que le asegures lo que sentís por él… pero por supuesto no te lo va a decir directamente… ¡y vos prácticamente no le hablaste en todo el día! Debe de estar convencido de que está muy atrás en tu lista de prioridades.

–¡Pero no es así! –volvió a protestar Harry– No es… –¡ay…! ¿cómo pude ser tan idiota! ¿cómo no me di cuenta!

–No te atormentes… ¡no puedo creer que te esté ayudando a arreglar las cosas con Malfoy! Vas a tener que actuar para que las consecuencias no sean tan graves… Andá a hablar con él. Decile que sabés que estuviste mal –no le digas que te lo dije yo– y pedile disculpas.

–Tenés razón, –dijo Harry poniéndose de pie– y es cierto que me siento mal por lo que le hice… y también por ustedes… debería haberles dicho…

Hermione se encogió de hombros. –Yo todavía tengo que acostumbrarme a la idea… Ron va a seguir enojado más tiempo. Pero yo tampoco soy inocente… ¡y que ni se te vaya a ocurrir decirle a Ron lo que te conté!

–¡Claro que no! – Harry se acordaba de lo furioso que se había puesto Ron de pensar que Hermione se habrían besado cuando había ido a visitarlo… ¡si se enteraba de que también se habían acostado! – No, no se lo voy a decir a nadie.

Ella sonrió. –Y otra cosa, Harry, me va a llevar un poco acostumbrarme… pero no importa lo que haya pasado o lo que pase… conmigo siempre podés contar, tenelo siempre presente.

oOo

La pieza estaba casi totalmente a oscuras, la silueta de Draco se adivinaba acostada en la cama, podía estar dormido… o fingiendo que dormía. Harry fue hasta él y se sentó al borde de la cama.

–Draco… ¿estás despierto? –Harry estaba seguro de que la figura sobre la cama se había puesto tensa– ¿Draco? Draco, ¿estás despierto? Draco… ¡DRACO!

Se dio vuelta furioso. –¡QUÉ?

–Je… ya me parecía que te estabas haciendo el dormido.

Draco lo miró con ojos torvos. –¿Qué querés, Potter?

Harry se sacó la remera y los vaqueros y se metió debajo de las mantas. Draco trató de apartarse.

–Quería estar con vos. Te extrañaba…

Silencio.

Harry estiró la mano para tocarlo, Draco se alejó corriéndose hacia atrás. –Si me viniste a buscar para echar otro polvo, ya te podés ir olvidando… todavía me duele mucho… no creas que me vas a tener a tu completa disposición cada vez que te entren ganas.

–No… si no era… Perdón… por no haberme dado cuenta de por qué estabas enojado… yo soy pésimo para entender a veces, y con estas cosas… soy bueno en quidditch, y me doy maña para pasar los exámenes y no me ha ido tan mal cuando de enfrentar a magos perversos se trata… pero en estos asuntos de las relaciones románticas… doy asco. Perdón… por lo de hoy… anoche fue algo importante, muy importante… y debería haberme quedado todo el día con vos…

–No te hagas problema. Yo sé cómo son las cosas, y lo sabía de antes… Sé cómo es el trato, sé quien sos. No quiero que pienses que tenés que estar pendiente de mí… para cuidarme. Me revienta sentirme vulnerable. No te necesito ni a vos ni a nadie.

–Ya lo sé. Sé que no sos… frágil. Pero igual… creo que todo el día actué como un imbécil… y otra cosa… anoche… significó muchísimo para mí…

–No hace falta que lo pongas así… quiero decir… fue sexo… nada más.

Harry se sentó un poco, lo tomó de los hombros y lo hizo girar para que lo mirara. –Draco, ¿supongo que no pensarás que lo de anoche fue sólo para cumplir una promesa?

Silencio.

–Pues no es así. Quería estar con vos… más que nada en el mundo. Porque por más improbable que pueda parecer… vos y yo juntos… es como debe ser, así lo siento. Porque anoche te deseaba… te deseaba tanto… tanto como te deseo ahora… tanto que duele. No quiero que esto termine. Les dije a mis amigos lo que siento por vos y les aclaré que no pienso terminarlo porque a ellos no les guste. Excepto que vos… ya no quieras…

–Harry… ¿no estás diciendo todo esto sólo por decir?

–¡Claro que no! Y eso que soy un animal para estas cosas… que no entiendo nada si no me lo gritan en la cara… y meto la pata como hoy… perdoname, Draco.

–¿Es lo que realmente querés? ¿Y no sólo alguien para pasar un buen rato en la cama…?

–Sí… y no… es decir… es realmente lo que quiero… y no sólo…

–Pero anoche… anoche… casi todo el tiempo tenías los ojos cerrados… como si estuvieras pensando en otra persona…

Harry tuvo que contenerse para no reír. –Draco… tenía los ojos cerrados porque vos estabas tan sexy… que si los dejaba abiertos hubiera acabado al primer minuto… ¡y eso sí que hubiese sido triste…!

–¿De verdad…? –y el tono de Draco había cambiado y Harry sintió que quizá… quizá lo empezaba a perdonar…

–De verdad… no quiero que esto termine. –Harry se animó a besarlo y Draco… y Draco le devolvió el beso… ¡gracias a Merlín, gracias a Dios! Y todo lo que había salido mal… la agria discusión con Ron, las sospechas que todos los de la Orden sentían hacia Draco, el hecho de que Remus no fuera tan perfecto como Harry siempre había pensado… nada parecía tener ya importancia. Lo único que importaba eran los labios y las lenguas… las manos acariciantes… la excitación creciente… Valía la pena… era doloroso, ilógico, confuso… pero valía la pena. Eran momentos como esos por los que valía la pena luchar… valía la pena luchar por lo que era de él

oOo

Sed non satiata: Pero no suficiente

La frase aparece en un epigrama satírico de Juvenal, se mofaba de Mesalina (mujer del emperador Claudio) que era sexualmente insaciable… al parecer…

También es el título de otro poema de Baudelaire, que hace referencia a uno de sus amores más apasionados: Jeanne Duval.

Al parecer la señorita lo tenía loco de pasión, no le negaba sus favores, pero a ella no le bastaba, necesitaba más… y no hacía diferencia entre hombres o mujeres… si uno analiza con detención el soneto.