Hola! Aquí les traigo el siguiente capítulo, espero sea de su agrado…
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de ser así, Kakashi, Neji, Naruto, Sasuke, Shikamaru (porque no, me late el vago), Shino (estoy segura que debajo de esa chamarra y lentes hay cosas sumamente interesantes), Kiba, Gaara e Itachi, serian míos, míos y solo míos (soy poquito posesiva e individualista).
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ANHELANDO UNA OPORTUNIDAD
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Adi-chan Hyuga
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En la cima del monte de los hokages, se encontraba de pie un joven de cabello negro al igual que sus ojos, el ultimo de su estirpe, observando la aldea que lo vio nacer, de la que se fugo en la búsqueda de un objetivo, de una meta errada y de la que se arrepintió, la misma aldea a la quiso destruir culpándola a ella y a todos sus habitantes de sus sufrimientos, aquella a la defendió en aquella guerra, y aquella que lo recibió con los brazos abierto como una madre recibe a uno de sus hijos arrepentido de sus acciones.
Ante Sasuke estaba la aldea de Konoha y lo que había pasado con quienes formara los lazos más fuertes después de la pérdida de su familia.
Completamente ajeno a su alrededor, metió sus manos a los bolsillos de sus pantalones, su mano derecha hallo un objeto que no recordaba haber metido ahí, por lo que lo tomo entre sus manos y lo saco para observarlo.
Entre sus manos se encontraba enredado un listón rojo, lo recordaba, ella lo traía, lo acerco a su rostro, hasta llegar a su nariz, permitiendo que entrara por sus fosas nasales aquel dulce aroma a cerezos igual al que emanaba la dueña del listón, pero como había llegado ese listón hasta su bolsillo.
-lo mantenías fuertemente en tu mano cuando llegaste a la posada inconsciente, nos costó trabajo quitártelo, pensamos que sería importante y lo colocamos en tu bolsillo para que no lo fueras a perder – le dijo Suigetsu desde su espalda.
Sasuke simplemente lo escucho sin quitar la vista de tal objeto, para después sentarse y observar el horizonte, jugando con el listón entre sus dedos.
Los integrantes de taka lo observaron en silencio, limitándose a sentarse detrás de él y apoyarlo de esta forma, haciéndole saber que estaban ahí, por si los necesitara…
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Una mujer joven de cabello negro y corto, de ojos del mismo color, corría rápidamente por la torre hokage, había sido llamada por unos shinobis de la aldea para informarle de algo, y ahora volvía con su jefa y tía a informarle lo ocurrido, sin tocar sin anda abrió encontrando aun reunidos a todos.
-Tsunade-sama! ¡Llegaron, han vuelto!... – grito Shizune al entrar sin importarle los presentes.
-¿Cómo? – pregunto la rubia sorprendida.
-me han informado que llegaron y ahora se dirigen al hospital, al parecer las cosas no están bien – menciono con la preocupación enmarcando su semblante y su voz.
Sin decir ni una palabra más la rubia salió por la ventana de su despacho con dirección hacia el hospital, detrás de ella iba toda esa generación que tan fielmente servían a su nación, pero aun más a sus amigos, pues entre ellos eran toda una familia (medio disfuncional a mi gusto, pero familia).
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Dos personas corrían por los tejados de la aldea con rumbo hacia el hospital, tan solo se había detenido uno de ellos en la entrada de la aldea para notificar a los guardias, después de eso a toda velocidad había alcanzado a su compañero, quien en su regazo llevaba a una persona, sin embargo no se podía ver a la persona, puesto que una enorme capa le cubría de pies a cabeza.
Sin darse el tiempo más allá de mirar por donde debían de caer en cada salto, pasaron por alto cualquier cosa que los rodeaba, simplemente tenían una cosa en la mente, llegar lo más rápido posible al hospital.
Cuando lo hicieron, el personal de este los conocía bien, por lo que el encargado en turno, rápidamente los atendió, solicitando se le pusiera al tanto de la situación para poder colaborar en lo que pudiera mientras llegaba la hokage, sabiendo que ella sería la única que podría hacer frente a la situación.
Los hombres siguieron al médico hasta una sala, donde aquel ser fue colocado en una camilla descubriendo así el cuerpo de la peli rosa, visiblemente pálido, con una mueca de dolor, con su rostro perlado por sudor, el médico movió la capa, descubriendo así el cuerpo de la joven, quien usaba un sencillo vestido de manga corta y cuello en v, abrochado por el frente por debajo de sus rodillas.
Por orden del galeno, ambos hombres salieron de la sala, apartándose solo lo suficiente para dejar el paso a quien lo necesite.
Esperando y observando aquella puerta que los dividía.
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-ah! – expreso Karin un poco sorprendida – ¿será posible? – se pregunto en voz baja, aunque no inaudible.
-¿que te pasa zanahoria? – pregunto Suigetsu que era el más cercano a ella y había oído que hablo pero no entendió lo que dijo.
-no… no lo creo – menciono para sí misma, mientras hacia algunos sellos con sus manos, para después cerrar los ojos y concentrarse - pues tal parece que si – dijo una vez que abrió los ojos.
-lo sabia tarde o temprano la remolacha se volvería loca – comenzó a decir el de ojos violetas.
-cállate maldito pez – dijo comenzando a lanzar fuego por la boca - ¡la única loca será tu abuela!
-Karin – comenzó a decir Juugo intentando calmarlos, antes de que Sasuke se molestara.
-oye que te pasa – comenzó a decir gritando, aunque luego bajo el volumen de voz y giro su rostro al lado contrario de donde se encontraba la pelirroja - mi abuela no estaba loca… solo era rara – termino de decir con voz casi inaudible, pero no lo suficiente.
-Suigetsu – nuevamente el grandulón llamaba, ahora al varón, con la esperanza de que entendiera el mensaje y dejaran por fin esa pelea.
-ja, vez no me equivoque – dijo con sorna la zanahoria.
-que no estaba loca, si acaso algo desequilibrada, pero nada más, pero en tu caso ni hablar no tienes remedio ni volviendo a nacer, entre tu fealdad, tu locura y tu estupidez – al hacer mención de lo ultimo su voz sonaba con una completa burla.
-¡a quien llamas estúpida! Aquí el único estúpido eres tu – le grito furiosa saliéndole fuego de la boca y los ojos.
-jajajaja lo has aceptado eres horrible y loca! Jajajajaja… - comenzó a carcajearse, cayó al suelo de la risa sosteniéndose su estomago.
-cállense los dos!... – grito el grandulón, haciendo que ambos se asustaran pensado que ya había iniciado con una de sus crisis, pero al ver que nada mas pasaba, vieron que no fue así, sin embargo por su propia seguridad ambos se calmaron - oye Karin – volvió a mencionar Juugo – porque hiciste hace unos momentos sellos – tenía esa duda.
-cierto remolacha, que detectaste – recordó lo que había dicho la loca.
-mmm… Sasuke – menciono para llamar la atención de este, este quien no había hecho caso del show que armaron esos tres, reacciono al oír su nombre girando levemente su rostro en señal de estar escuchando – han llegado a la aldea – menciono, el silencio se hizo presente.
-¿quienes llegaron a la aldea? – el Hozuki había roto el silencio, además no entendía muy bien de quien hablaba la de lentes.
-el rubio y el peli gris… - menciono Karin con voz tenue, como temiendo de la reacción de su líder.
-dobe… Kakashi… Sakura… - susurro que apenas si salió de sus labios.
-si ellos, llegaron y se fueron hacia allá – dijo señalando la dirección donde el hospital se encontraba.
Inmediatamente el pelinegro se puso de pie, su mente aun era un caos por todo lo que sentía y pensaba, sin embargo el oír que habían vuelto hizo que su corazón latiera más rápidamente, quería verlos, pero aun mas a la peli rosa, ya que era más que obvio que si Kakashi y Naruto estaban ahí, por lógica Sakura también lo estaría y había tanto que quería decirles, que mas daba ya su maldito orgullo, sin ellos no valía su apellido, su orgullo, nada valía sin ellos, los únicos que siempre lo quisieron y dieron todo por él y porque volviera.
Con tantas ideas en su mente se dispuso a salir en su búsqueda, tenía que verlos de nuevo, aun más a ella, había tanto que hablar, que explicar, que decir.
-Sasuke-kun… - menciono Karin interrumpiendo de nuevo la maraña que eran sus ideas, Sasuke giro un poco su torso, dándole a entender que tenía su atención – Sasuke, había un tercer chakra con ellos…
-…Sakura… – murmuro apenas si audible ante la mención de tales palabras, giro su cuerpo completamente observando impaciente a que su subordinada continuara hablando.
Sin embargo la expresión de su rostro la había dejado sin habla a ella y a sus compañeros, pues su rostro estaba completamente pintado por sentimientos. El pelinegro comenzó a desesperarse por la falta de palabras de la pelirroja, por lo que se acerco hasta a ella tomándola por los hombros fuertemente y agitándola de manera brusca como si así pudiera sacar las palabras atoradas en la garganta de la mujer debido a la impresión, pequeños gemidos de dolor era señal de que Sasuke ya no estaba razonando bien, pues no se daba cuenta de lo que hacia
-habla Karin!... habla! – grito mientras la agitaba aun más fuerte, sin notar el daño que le hacía.
-Sasuke! – gritaron Suigetsu y Juugo al ver que no notaba el resultado de sus acciones.
El pelinegro reacciono soltándola inmediatamente al darse cuenta que la estaba dañando, dando unos paso hacia atrás, esta al sentirse libre, se dejo caer al suelo.
-el tercer chakra estaba muy débil y desnivelado Sasuke – expreso con pesadez, pues se sentía intimidada por la reacción del muchacho – están en el hospital, la hokage ya se ha movilizado también junto con todos los que estaban en su oficina…
Tan solo termino de decir tales palabras y dio la vuelta para comenzar a correr hacia donde le había indicado, sin embargo los tres que habían quedado viendo hacia donde había salido, escucharon dos palabras que jamás imaginaron saldrían de boca del Uchiha; "perdón" y "gracias" fueron las palabras que el viento llevo como un susurro hasta ellos. Sorprendidos se miraron entre ellos para después observar la dirección por la que había salido el ultimo de su clan, cada uno de los hombres se posiciono al lado de la joven, quien se puso de pie, miro a su izquierda viendo a Juugo quien asintió, después giro su rostro hacia su derecha donde estaba Suigetsu, quien con su clásica sonrisa la miro asintiendo igualmente, giraron nuevamente su vista al frente y comenzaron a saltar y correr en la misma dirección en la que momentos antes se fuera el moreno.
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Entraron corriendo al hospital, sin importar sobre de quien pasaran para llegar, de hecho tan solo cruzaron la puerta y unas enfermeras se acercaron a la hokage, ya que sabían que en cualquier momento llegaría, por lo que, tan solo llego, la pusieron al tanto de la información preliminar con la que contaban, mientras la guiaban hacia donde se encontraba la joven.
Los demás tan solo la seguían de cerca, todos rápidamente moviéndose entre los pasillos, enfermos y personal médico, para llegar hasta su destino.
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Los dos hombres estaban ahí de pie frente a la puerta, observándola con impotencia, con dolo, porque nada pueden hacer para ayudar, para hacer algún cambio en lo que ocurre tras esa puerta.
El dolor producido por las circunstancias hace que el rubio separe su vista de la puerta para bajarla al piso mientras apretaba sus puños.
El ruido de unos pasos hizo que el peli gris desviara su mirada de la puerta hacia donde provenía el sonido que se hacía cada vez más cercano, su mirada se encontró con una mujer rubia y una pelinegra, seguidas muy de cerca por más rostros conocidos.
-Kakashi, Naruto! – los llamo mientras se acercaba - ¿Qué ha pasado, porque han vuelto? – pregunto con la esperanza de buenas noticias, rezando internamente con ello.
-Tsunade-sama – contesto Kakashi desviando la mirada de la rubia – Sakura-chan… - menciono con dolor en la voz, mientras cerraba su único ojo visible.
La mujer entendió perfectamente tal acción, no pregunto más y se apresuro a entrar a la habitación con Shizune detrás de ella, quedando Kakashi y Naruto en compañía de los recién llegados.
A pesar de ello, el grupo yacía aun a unos metros, aun sin atreverse a romper el silencio que se había formado, de entre el grupo la Hyuga se abrió paso hasta quedar el frente, donde pudo ver a un rubio que no se había movido, ni cuando hicieron acto de presencia, lo observo temblar con la cabeza aun baja y sus puños apretados.
-N-Naruto-kun… - menciono mientras se acercaba al rubio, este al oírla destenso sus puños, aun se veía un temblor en su cuerpo y su mirada permanecía baja – Naruto-kun – se posiciono frente a él, no le contestaba, pero sabía que la escuchaba, no espero mas y se lanzo a abrazarlo, el sin esperar más correspondió al abrazo hundiendo su rostro entre el cuello y el hombro de la joven, para después comenzar a sollozar en sus brazos, mientras la Hyuga solo cerraba los ojos mientras lo abrazaba y daba unas caricias tiernas a su espalda y su cabello, para después unirse al dolor de su novio, comenzando a derramar lagrimas silenciosas también.
Los demás observaban lo que ocurría, viendo los espasmos producidos por el llanto del rubio los cuales poco a poco fueron disminuyendo, mientras que el abrazo se intensificaba.
-senpai – menciono Tenzou acercándose a Kakashi, el mencionado observo el rostro de los presentes y negó con la cabeza a la duda de los presentes.
-no hay mejorías – fueron las palabras que salieron de sus labios –ahora la están revidando.
Algunos de los presentes bajaron la mirada, mientras que otros la giraron, todos intentando que el gesto de dolor en sus rostros no se notara, sin embargo todos lo sabían, porque todos lo compartían.
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No había pasado mucho tiempo cuando nuevos pasos sonaron en los pasillos del hospital haciéndose más cercanos cada vez, al igual que murmullos y reclamos de gente molesta.
Nadie hizo caso a los ruidos a su alrededor hasta que fue más cercanos a ellos.
-Kakashi… dobe… - menciono Sasuke al llegar y ver a su amigo ser abrazado por la Hyuga y a Kakashi ahí de pie frente a una puerta, al oírlo todos los presentes voltearon a observarlo – Sakura… - menciono también, - …donde está Sakura? – pregunto demandante tras no ver aquellos cabellos rosados.
Los mencionados giraron su rostro y lo miraron a los ojos, el Uchiha, recorrió todo el lugar, viendo a sus compañeros de generación y senseis, sin embargo su vista se paro primero en quien hace tiempo fuera su mentor y a quien en cierta forma consideraba como un segundo padre, aun cuando nunca se lo haya dicho, para después buscar los ojos azules de su amigo, su hermano, cuando los encontró, una opresión se instalo en su pecho al verlos tan opacos y llenos de dolor igual al de su sensei, sin embargo estos llenos de lagrimas que se desbordaban, corriendo libres por sus mejillas hasta caer por su barbilla.
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El rubio se soltó del abrazo al oír aquella voz tan familiar y al mismo tiempo extraña, se giro hacia donde había provenido viendo así a su hermano, por quien tanto se había esforzado por que volviera, sobre todo para cumplir aquella promesa que le hizo a su hermanita, a la misma persona que desde hacia tiempo se debatía entre la vida y la muerte, soltó completamente a la joven de ojos perlas para poder verlo mejor, ambos se observaban a los ojos y a pesar de las lagrimas el Uzumaki lo veía claramente sobre todo lo que sus ojos le decían, en su primera observación, vio que estaba herido, que tenia algunos golpes y sangre en su rostro, pero eso no fue lo que le impactara, sino la angustia y la preocupación que había en sus ojos, culpa, arrepentimiento, desesperación, tristeza y un sinfín de sentimientos mas que no quería definir porque sabía que sería más difícil aun, sin más se acerco a él hasta quedar de frente.
-teme… - dijo antes de lanzarse a abrazarlo y llorar nuevamente, el moreno quien esperaba, gritos reproches, ira, rabia, golpes, se sorprendió por la reacción del rubio, sin embargo los presentes se sorprendieron aun mas al ver que respondía el abrazo dándole unas palmadas en la espalda al rubio, cerrando los ojos.
Uno de los presentes se acerco hasta ellos esbozando una sonrisa triste, se detuvo observándolos, recordando y añorando aquellos viejos tiempos, cuando y donde todo era mejor.
-Sakura-chan, teme… Sakura-chan… – menciono separándose poco a poco y mirándolo a los ojos, iniciándose así una conversación y comprensión con tan solo la mirada.
Una mano se poso en un hombro de ambos jóvenes, sacándolos de su conversación y haciéndolos girar hacia el dueño de las manos.
-Kakashi-sensei – menciono Sasuke con respeto y cariño en su voz, cosa que sorprendió a sus ex-subordinados, quienes llegaron viendo al Uchiha se abrazado por el Uzumaki.
El hombre como respuesta le dio una sonrisa.
-bienvenido Sasuke – su voz era la misma que expresaba un padre a su hijo que no ha visto en años (cosa muy cierta, pues no lo había visto en años), aun con la sonrisa entre alegría y tristeza.
Naruto levanto sus manos una hasta posarla sobre la mano de sus sensei y la otra colocándola sobre el hombro libre de Sasuke. El morocho sintió que un calor inundo su cuerpo, una sensación que hacia tanto tiempo que no sentía, sin más hizo lo mismo que el Uzumaki, poso una mano en el hombro de su amigo y otra sobre la mano de sus sensei.
Todos los demás veían la escena, con una sonrisa en sus rostros, si bien aun había algo de molestia por la presencia del pelinegro, también había alegría que por fin lo que ese equipo había añorado por años se lograra, sin embargo aun había algo que faltaba, mejor dicho un alguien que faltaba en ese cuadro, un sentimiento de dolor y miedo embargo de pronto el lugar, pues todos pensaban lo mismo, pero sobre todo en la misma persona.
El silencio creado en el lugar fue roto al oírse la puerta que tanto había observado momentos atrás abrirse…
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Hola, de nuevo por aquí, si ya sé que tarde un buen y de hecho este capi estaba listo desde hace ya un par de meses, solo que quería esperar hasta tener más capis de otras de mis historias a publicar, pero bueno. Por cierto les invito a que pasen lean y comenten dos nuevas historias publicadas, espero sean de su agrado.
Y que les pareció, si ya se he cambiado mucho la personalidad de Sasuke-kun, pero a poco no está bien así y lo que aun falta.
Para enmendarme por el retraso, les adelanto un poco del siguiente capítulo, habrá algo de Sasusaku.
Mil gracias por tomarse el tiempo para leer y comentar, también mil gracias por sus favoritos y por las alertas, a ustedes se debe que esta historia aun viva.
Lamento el retraso, mil gracias por esperar y seguir leyendo.
Saludos. Ciao!
