Hola! Espero que os este gustando! En el primer capitulo se me olvidó avisarlo pero los pensamientos están escritos en cursiva.

Eso es todo, disfrutad!

Capitulo 2

-¡ay, tengo muchas cosas que preparar y tan poco tiempo!- decía la mujer en voz alta casi cantando.- necesito un carroza, caballos, cocheros, trajes de gala, modistas, estilitas...

-¿puedo ir yo?- preguntó Luffy inocente.

-¡calla niño!-le rugió la mujer.

-pero Dadan, es un príncipe.- le intentó entrar en razón Ace.- no una princesa.

-¿y qué?

-¿como que "y qué"? El príncipe buscara un chica para casarse, y no si te has dado cuenta por los años que llevamos bajo el mismo techo pero creo que a mi me faltan bastantes características para ser una mujer.

-bueno Ace, piensa que estas cumpliendo el sueño de tu abuelo.

-¿sueño? ¿que sueño?

-el ver una nieta suya vestida de blanco.

Ace se sintió como piedra quebrada.

-¿QUÉ? ¿estas loca? ¡en primer lugar no pienso vestirme de mujer! ¡y en segundo no sabes lo que se esta pasando por la cabeza! ¡si descubren el engaño nos cortaran la cabeza a los dos!

-si nos descubren, y no nos van a descubrir.

-¿y como estas tan segura? Porque en el susodicho caso de que el príncipe me escogiera y nos casásemos también tendríamos luna de miel.

-Ace, no te pido que finjas toda la vida. Engatusas al príncipe, le dices que no quieres concebir el amor hasta el matrimonio y justo después de casarte haces novia a la fuga.

-es una idea estúpida, de todas formas a mi me da igual porque NO PIENSO VESTIRME DE MUJER.

Su madrastra puso la cara de un dictador cabreado.

-Ace, la casa es tuya y de Luffy, lo sé, pero se te a olvidado una cosa... ¡estáis bajo mi tutela!-le gritó en la oreja.

-te recuerdo que soy mayor de edad.-dijo masajeándose el oído.

-mayor de edad, ja.- rió con soberbia y burla.-¿eso que quiere decir? ¿que ya tienes mas de dieciocho años? ¿y qué si lo tienes? ¿Acaso te crees que puedes valerte por ti mismo si ahora te dejo tirado en medio de una carretera? No me seas cínico Ace, me he encargado todos estos años de convertirte en un señorito, puede que sepas muchas cosas de teatro, literatura, historia... pero te aseguro que viviendo tu solo a los tres días no sabrás ni que puente elegir para tirarte. Tu única solución sería robar, pero dudo hasta de que sepas que significa la palabra, y una vez lo intentes no lo harás con el adecuado y tu cuerpo estará a merced de palizas, violaciones y torturas que ni tu mente es capaz de imaginar. Finalmente tu cadáver se estaría pudriendo a la vez que se convierte en carroña de buitres y urinario de perros.-observó el gesto nervioso de su hijastro.- ¿aún eres capaz de decirme que no estas bajo mi tutela?

Ace, con la cara sudorosa, tragó duro, y negó con la cabeza.

-estupendo.- dijo la mujer un una gran y fea sonrisa.- será duro pero si en diez años te he convertido en un señorito en unos días podre convertirte en una señorita, así que ya estas aprendiendo a andar con tacones.

Y así los últimos cinco días hasta la noche del baile se convirtieron en los peores de la vida de Ace.

-por favor... dejad de mirarme.- rogó avergonzado a Zoro y Luffy, incluso el perro, que sin decir ni "mu" no apartaban sus ojos de él y de su conjunto. Dadan le había colocado un vestido largo negro de cuello alto y pegado, sin mangas, que bajando desde la cadera se abría un poco; sobre los hombros descansaba un fular blanco atado al pecho y sujetado con una rosa negra. Para rematar llevaba extensiones que hacían parecer que su pelo llegaba un poco mas abajo de donde terminaba el cuello y al lado izquierdo de su cabeza una rosa blanca.

-es que es increíble.-asintió Zoro.- si no fuera porque sé que eres un hombre...-dejó la frase sin acabar.

-no se si alegrarme de eso porque así sé que nadie me descubrirá en el baile o tomármelo como una ofensa a mi hombría.

-¡Ace! ¿estas listo?- apareció su madrastra gritando como de costumbre.

-desde hace ya bastante, eres tu la que tardas.

-¡no me repliques! Y toma.- le dio una abanico negro.

-¿y esto para que?

-para que te tapes la boquita a la hablar y se te drene la un poco a la voz, di que estas resfriado ¡no! Refriada. Di que estas refriada.

-si, señora.

-y habla un poco mas femenino que no te cuesta nada.

-si, madam.- sonrió intentando poner una voz femenina y abanicándose, todo con mucho sarcasmo.

-así, lo vas consiguiendo. Ala, nos vamos.

-va a ser un noche muy larga.-dijo después de resoplar y antes de intentar seguir a su madrastra pues aún no se había acostumbrado a esos tacones negros que llevaba puesto.

-Ace.- le llamó su hermano pequeño.

-¿si?

-estas muy guapo- dijo con toda sinceridad del mundo y así mostraba con su sonrisa.- te pareces mucho a mamá.

El mayor no pudo evitar corresponderle la sonrisa. Puso su mano sobre la cabeza del pequeño y le despeinó un poco el pelo.

-muchas gracias Luffy, no se como pero siempre sacas lo mejor de mi en el peor momento.

-¡Ace! ¡el príncipe no espera!

-¡y tu siempre sacas lo peor de mi, joder!

-¡eso no es muy difícil!

Ace gruñó y después suspiró.

-bueno, adiós a los dos, supongo que llegaremos tarde así que ya nos veremos mañana.

-hasta mañana.- le despidió el peliverde.

-¡adiós hermanito! ¡Pásatelo bien!

-se intentara.- les despidió con la mano entrando por fin en la carroza.

Después de eso no faltaron muchos segundos hasta que Luffy y Zoro les perdieron de vista.

-bueno.. pues ya se fueron... ¿nos volvemos dentro, Luffy?-el pequeño no contestó, se había quedado embobado mirando aquel camino por el que se había ido la carroza.- Luffy.- le llamó poniéndole la mano en el hombro.

Luffy dio un repullo por el pequeño sobresalto y después miró a Zoro.

-¿que?

-te has quedado en Babia ¿nos vamos dentro?

-si.- sonrió.

-bien, ademas tenemos trabajo.

-oh, no, lo chimenea.- dijo con aire penoso y cansado.

-venga, que terminamos rápido y podrás aprovechar para atracar la nevera ahora que Dadan no esta.

-¡yupi!

-¡guau! ¡guau!

-mira, a Chopper también le gustó la idea.

Con los utensilios de limpieza fueron al salón donde estaba la lujosa chimenea y, a la vez que el perro abandonaba la realidad para irse al mundo del sueño acurrucándose en la alfombra, ellos se pusieron en su labor.

Para acabar antes el trabajo dividieron las chimenea en dos y cada uno hizo su parte y, sin darse cuenta, una hora pasó volando.

-uff..- se incorporó Zoro para estirarse un poco.- bueno, yo ya he casi acabado ¿tu como vas Lu..?

El pequeño miraba otra vez con la cabeza en un mundo alterno a la negra pared de la chimenea y pasaba el cepillo por donde el peliverde dedujo que lo había estado pasando una hora pues esa pequeña zona estaba impecable pero el resto de chimenea que le tocaba al moreno lucia tan negra como una noche cerrada.

-Luffy ¿te encuentras bien?...- seguía entortado.- ¡Luffy!

-¡ah!-se asustó.- ¿que?

-te has vuelto a quedar embobado.

-ah, lo siento... ¿¡pero como has limpiado tanto en tan poco tiempo!?

-porque llevo una hora pasando el cepillo por todos lados.

-¿ya ha pasado una hora?

-si.- suspiró.- ¿que te pasa hoy Luffy?- el pequeño apartó la mirada como con pena.- si no quieres contármelo...

-no, no es eso, es que... creo que te vas a reír.

-prueba a ver.

-ains...es que... me hubiese gustado ir al baile más de lo que Dadan o Ace se podían imaginar.

-ah.. así que era eso... si te sirve de consuelo no creo que te hayas perdido demasiado. Solo gente vestidas con las mejores ropas para disimular como son por dentro y sonrisas falsas, sobre todo de lo último.

-eso son prejuicios.

-no lo son, créeme.

-bueno, aún así me hubiese gustado.- suspiró con melancolía.- yo nunca he sabido lo que es una fiesta. Dadan nunca me ha dejado por miedo a que yo me convirtiera en un contrincante de Ace.

-¿por que no te escapas? Así estaríais todos contentos.

-no puedo dejar a Ace solo, y él tampoco puede escapar, Dadan nunca lo permitiría.

-esa mujer os esta matando lentamente con su avaricia.

-pero nos ha cuidado desde chicos, y la verdad, por mucho que esta casa sea de nosotros dos... sin ella no hubiésemos podido salir adelante, le debemos mucho.

-creo que te entiendo. Bueno, piensa que si hoy Ace lo consigue se acabaron tus problemas.

-si.- sonrió ampliamente.- ¡y entonces iré a todas las fiestas y me zampare toda la comida!

-¿para eso querías ir a un fiesta?- frunció el ceño y dándole golpecitos en la frente con el dedo indice.

-jeje, y para divertirme. Pero hablando de comer...

-no, antes tenemos que limpiar la chimenea.

-pero...

-y sin rechistar que como no cumpla me echan a la calle.

-ju..

-¡guau! ¡guau!- comenzó a ladrarles el perro que se despertó de repente muy alterado.

-¿y a este que le pasa?

-tendrá hambre como yo.

-¡guau, guau, guau!- Chopper ladraba cada vez mas cabreado.

-¿pero porque nos ladra este chucho? A que te doy una patada.

Entonces el perro adelantó los paso lo que le hizo descubrir a los jóvenes que no les ladraba a ellos si no a la chimenea, de la cual caía un poco de ceniza.

-quiere algo de la chimenea.

-muy listo, genio. Anda agarra al perro para que me deje mirar.- con Chopper en manos de Luffy, el peliverde se asomo un poco.-que raro... no parece que haya nada.

-pues entonces es que este perro es tonto ¡ah! ¡Me a mordido!

-espera un momento,-se levantó.- voy a por la escoba, a lo mejor se ha quedado un pájaro atascado o... un gato.

Zoro agarró la escoba y empezó a investigar en la oscuridad de la chimenea con ella.

-no te vayas a ir para el tejado como Mary Poppins.

-¿pero que dices?

-¿encuentras algo?

-nada, ni siquiera se porque sale esta ceniza.

-oye ¿no te parece que sale mas?

-¿tu crees? ¡ah!- gritó al caer una nube negra de a chimenea y pringar toda la habitación.-¡cof cof! Luffy, ¿estas bien?

-si.. cof, cof..

La ceniza se fue disipando juntos con sus toses y con los ojos un poco llorosos miraron la chimenea por fuera y dentro de ella. No había nada.

-¿vais a estar mucho tiempo investigando en el interior de la chimenea?

-¡ah!- se quejaron los dos al golpearse las cabezas por el sobresalto que les dios esa voz femenina. Al mira para atrás encontraron la señora de esa voz, o mas bien señorita.

La que estaba tras ellos era una joven o el cabello corto anaranjado sentada sobre la mesa con las piernas cruzadas y las mano apoyada en el borde. Vestía bastante extravagante, con uno tacones rojos, medias negras de rejilla, una minifalda naranja de estilo muy cancán y una camiseta del mismo color que apneas se limitaba a cubrir sus exuberantes pechos y con mangas cortas de globo. Sobre su cogorota descansaba una pequeña corona dorada.

-¿quien eres?- preguntó Luffy.- ¿la actriz de un película porno?

¡POM!

-¡actriz porno tu madre en chancletas!- le rugió tras haberle echo un chichón con el puño.- ¿no ves que soy tu hada madrina?

-¿de las mandarinas?

-¡madrina!

-esas que conceden deseos, Luffy.- le explicó el peliverde.

-¿como las actrices porno?

¡POM!

-¡el que vuelva a repetir lo de actriz porno le hago ver a Dios! ¿¡entendido!?- les amenazó cual basilisco lo que les hizo a ambos asentir con la cabeza un poco nerviosos y manteniendo las distancias.- ejem, ejem, bueno... soy tu hada madrina, pero podéis llamarme Nami, y para que quede claro.- dijo mirando al peliverde.- la suya, no la tuya.

-ni que a mi me hiciera falta.- la chica le echó una mirada de odio.-...

-el caso es que gracias a mi magia- volvió a poner cara de simpática.- puedo concederte todo lo que quieras. Y si no me crees...- llevó su mano al escote y sacó de ahí una varita blanca.-¡voilá! -hizo una reverencia.

-eso lo puede hacer cualquier mago de pacotilla.- dijo el peliverde.

El hada madrina, sonriendo aún pero con una vena sobresaliendo en la frente, pinchó en el hombro a Zoro dándole una descarga con ella.

-¡au!- se froto con la mano la parte dañada.

-¿convencido?

-truco barato.

-!ah!- resopló.- ¡lo que hay que aguantar! ¡esta bien! ¡os lo mostraré!-se puso de pie en la mesa.

-oye, hada de las mandarinas- le aviso Luffy.- que se te ve hasta el alma.

-¡es "hada madrina"!- rugió.- bueno.. ejem, ejem.- se aclaró la voz; con la varita en mano se puso como un director de orquesta y la batió con elegancia diciendo lo que serían sus palabras mágicas- berry biberry bi bu- y ondas mágicas y brillantes anaranjadas se propagaron desde ella y por toda la habitación hasta dejarla mas impecable de los que los chicos lo hubieran dejado nunca.- ¿y ahora?- preguntó satisfecha.- ¿convencidos?

-¡como mola!- gritó Luffy con los ojos llenos de estrellas y aplaudiendo rápida y seguidamente.

-increíble, incluso la chimenea esta como una patena.

-¿lo veis?- preguntó aún mas satisfecha bajando de la mesa.

-¡si que lo veo Papá Noel!

-¡me llamo Nami!

-¿y a que has venido?- preguntó el moreno.

El hada madrina ya mas que exasperada se llevó la mano a la frente y entre dientes dijo:

-a cumplir tus deseos.

-¿porque?

-¡porque es mi trabajo!

-¿y esta bien pagado?

-¡ah! ¡mira niño, dime tu deseo y te lo concedo! ¡Esa es la estructura de asunto! ¡Así que pide ya para que me pueda ir tranquila!- movía las manos como reprimiendo sus ganas de ahogarle.

-es que yo no necesito que tu me concedas nada. Si quiero algo lo conseguiré por mi mismo.

-mm... así están las cosas eh... bueno- se giró dándole la espalda con las manos a la altura de sus hombro encogidos.- supongo que serás capaz de presentarte en el baile de hoy tu solo.

Luffy abrió los ojos del todos, mostrando su fuerte brillo.

-espera ¿tu puedes hacer que pueda ir al baile? ¿sin que Dadan se entere?

-por supuesto, solo di la palabras mágicas.

-si, deseo ir al baile.-dijo con una sonrisa de plena felicidad.

-¿eso no es con los genios?- preguntó e peliverde.

-¡calla! Bueno, entonces acompáñame a fuera, en seguida te preparare para que puedas ir a ese maravilloso baile.

Luffy, junto a Chopper, siguió a la pelirroja mientras Zoro los miraba con recelo e intranquilidad.

-Zoro- se giró el chico feliz.- ¿no vienes?

-si...

Ya en el exterior, junto al huerto de calabazas del jardín trasero:

-¡bien! Lo primero que necesitas es un carroza. Y aquí tengo lo necesario.- guiñó un ojo y volvió a repetir sus palabras mágicas apuntando al huerto de calabazas.- berry bi berry bi bu.

La calabaza mas grande de todo el huerto levitó girando sobre si misma y depositándose frente a los chicos se convirtió el una lujosa carroza color blanco.

-¿que le parece al señor?

-muy cursi- dijeron los dos chicos de brazos cruzado y con el semblate serio.

-¡no estáis en posición de exigir nada! bueno... ahora necesitas quien remolque la carroza- miró a todos lados hasta que finalmente encontró o que buscaba.- ¡perfecto!- juntó las manos sonriente mirando a Chopper.- ven perrito, que me vienes de perlas.

El perro mas que hacer caso retrocedió asustado.

-ven, no tengas miedo, si yo soy buena.

-¡auuu!- aulló huyendo.

-maldito perro... berry biberry bi bu.-la ráfaga que salió de la varita dio de lleno al can que al igual que la calabaza en su momento levitó y colocándose delante de la carroza se transformo en...

-¿un reno?- preguntaron los dos chicos con miles de gotitas.

-bonito, eh.- se aplaudió a si misma.-ahora tu.- señalo con la varita al peliverde.

-¿yo que?

-ven acá pacá. Seras el cochero.

-no pienso ser nada.

-¿ah, no? Entonces lo siento por el chiquillo que no podrá ir al baile.

-¿que..?- preguntó el pequeño desilusionado- ¿por qué?

-no puedes ir en carroza sin cochero.

-pero...- miró a Zoro con carita de pena.- Zoro... por favor...- le pidió con las manos juntas mientras que el peliverde notaba como sus defensas caían una tras otra.

-te es imposible negarte a esta carita ¿eh?- le dijo sinuosa el hada.

-¡ah! ¡Esta bien! ¡pero que conste que no lo hago de buena gana!

-¡muchas gracias Zoro! ¡siempre serás mi mejor amigo!

-ya...- se acercó al hada.- bueno, venga.

-berry biberry bi bu- agitó la varita y golpeó con fuerza en la cabeza del peliverde.

-¡ah!

Un polvo mágico empezó a rodearle cambiando sus viejas ropas por unas nuevas y limpias. Ahora iba vestido con una chaqueta negra que se cerraba a un lado y adornada por dos hileras de botones de plata; unos pantalones blancos y una botas negras parecidas a las de cabalgar; como elementos decorativos llevaba una pañuelo blanco al cuello con una piedra negra que brillaba sobre la nuez y un sombrero de copa.

-¿que tal?- preguntó la peliroja.

-asfixiado- contestó intentando ponerse el pañuelo menos apretado.

-estupendo. - anduvo hacia Luffy.- solo quedas tu, cierra los ojos, te vestiré para el baile.

El chico, sin quitar la sonrisa, cerro los ojos a la espera.

-berry biberry bi bu.

Luffy notó enseguida como el polvo de hada lo rociaba por todas partes cambiándole su ropa.

-ya esta, puedes abrir los ojos.

-¿que tal estoy?- preguntó mirando de nuevo, el hada sonreía más que contenta, y Zoro y Chopper miraban con la boca abierta, y aunque no supo porque el peliverde un poco rojo.

-estas estupendo.- contestó la pelirroja.- ¿verdad que si, cochero?

-y-yo...yo...yo.. yo...

-magnifica tu grandilocuencia.- le dijo con ironía y después se refirió a Luffy.- anda, mirate en la fuente.

-¡si!- el chico fue a donde dijo y en cuanto se vio reflejado...- ¡ah! ¿¡que hago vestido de mujer!?

Y así era, llevaba un vestido rojo; el corsé, con bordado de piedras formando diferentes dibujos florales, tenía un escote palabra de honor y terminaba en una falda corta pero que bajo esta salía una mucho mas amplia y muchísimo mas abierta que llegaba hasta el suelo. Sus brazos eran cubiertos por unos guantes largos color rosa claro, sujetados al final cada uno por una pulsera dorada adornada con un corazón, a juego con la diadema que llevaba sobre la cabeza. Ademas de todo, su pelo le había crecido hasta la cintura.

-la idea es que no te reconozcan cuando vayas y... de nada, eh.

-pe.. pero...

-¿tanto te importa?

Luffy lo pensó mas de dos veces, era su oportunidad de divertirse, ademas así era verdad que no le iban a reconocer.

-no, no me importa.- dijo con una sonrisa.- muchas gracias.

-no hay de que- suspiró.- y anda que se te va a hacer tarde.

-¡si!- corrió a la carroza donde Chopper ya se estaba preparando y Zoro montándose.

-¡ah! Y dos cosas mas. La primera: que tengas cuidados con los zapatos, que son de cristal.

-vale ¿y la segunda?

-que con todo mi pesar lo siento pero el hechizo solo durara hasta la media noche, después todo volverá a su sitio.

-esa bien, con las doce ya me las apaño. Muchas gracias, otra vez.

-nada, no te preocuoes, ya me lo pagaras a módicos plazo.

-¿en?

-da igual eso ahora, diviértete. Y tú, perro-reno, encárgate de que ese cochero no se pierda.

El reno asintió y Zoro bufó.

Sin mas la carroza se hizo paso en el camino con Luffy despidiendo al hada con la mano y dándole las gracias hasta que la perdió de vista. Cuando los arboles cubrieron su casa se sentó en el cómodo asiento de la carroza, asimilando toda la alegría que sentía.

-sé que es solo una noche pero... siento como si esta felicidad me va a durar toda la vida.

Por otra parte, el cochero observaba como el brillante palacio estaba mas cerca y como a medida que a la distancia se acortaba una presión en el pecho crecía. Una de sus manos soltó la riendas y se dispuso sobre el corazón.

-por suerte es solo hasta las doce.

Continuará...