Capitulo 5
Luffy estaba con el desayuno a medio preparar cuando Zoro entró en la cocina. Los dos se miraron, serios y finalmente el mas joven fue quien apartó la mirada a los platos. Se notaba en el ambiente la molestia de la pequeña riña que tuvieron la pasada noche.
-no me has despertado.
-como ayer fui yo el que dormí de mas pensé en que hoy te tocaba a ti.-dijo sin mirarle.
-ah...gracias.
Viendo que no había más que decir le ayudó a hacer el desayuno empezando a cortar el pan. Pasaron unos segundos en los que solo se escuchaba como manejaban la comida, café y cubiertos hasta que por fin uno de ellos se dignó a hablar.
-Luffy yo...-se giró hacia el encontrándose con su el espalda.-siento lo que te dije ayer, estaba cabreado y lo pagué contigo.
-pero es que yo no entiendo porque estas cabreado.- le encaró.- Si tienes algún problema sabes que puedes contármelo. Somos amigos.
-no... no es que tenga ningún problema es que yo...-puso la mirada en el suelo.-¿te acuerdas de que ayer me preguntaste que si yo no me había enamorado de la misma forma que tu?
-si, me dijiste que "no".
-te mentí, si me he enamorado así de una persona pero... al contrario que a ti... no me corresponde.- levantó la mirada encontrándose con un gesto de sorpresa en la cara de Luffy.- ¿tanto te extraña que no siempre correspondan aun con esos sentimientos?
-no, no es eso.- la verdad era que no se esperaba que el peliverde se hubiese enamorado de alguien y menos de esa manera. No sabía que era pero algo le pinchaba levemente en el pecho.
-pues la cosa es así, no siempre, por mucho que tu quieras a esa persona ella te va a querer del mismo modo, y no siempre, por mucho que quieras tenerla entre tus brazos, ella va a elegir los tuyos para cobijarse.
-pero ¿que tiene que ver conmigo?
-que sé lo que es ilusionarse con alguien, pensar que siempre va a ser como te imaginas y un buen día perderlo todo... Luffy, solo te digo que mantengas la cabeza un poco mas fría, que lo pienses un poco y te ahorres lo que puedas de sufrimiento.
-pero que te haya pasado a ti no significa que a mi me tenga que pasar lo mismo.
-lo sé, pero es necesario que tengas en cuenta que estas cosas suceden y lo pasas peor de lo que te imaginas.
-esa persona... ¿era muy importante para ti?
-y lo sigue siendo.- puso una sonrisa melancólica.
-¿y que pasó? Es decir ¿había alguna razón para que no...?
-se enamoró de otro, solo eso. Aunque... yo nunca tuve el valor para decirle lo que sentía, porque me bastaba con tenerle a mi lado pero... bueno, ¿ya que mas da?- apartó a un lado la mirada.- solo son tonterías y...- abrió los ojos de par en par al sentir el abrazo lleno de cariño que le dio Luffy.
-no son tonterías, a ti aún te duele ¿verdad?- dijo con la cara escondida en su pecho.
-no es... algo de lo que te tengas que preocupar.
-claro que me preocupo, soy tu amigo.-le dijo con la voz algo quebrada.
-Luffy.- dijo tomándolo de los hombros, ese abrazo le estaba haciendo mas daño que curarlo.- de verdad, no tienes que...- se quedó de piedra al verle la cara.- ¿porque estas llorando?
-yo... no quiero que sufras, no quiero que estés triste. Quiero que puedas sonreír sin ningún peso que cargar.
Algo estaba pasando entre los dos, pero no se daban cuenta.
-¿por qué?- dijo limpiándole una de sus lagrimas con la yema del pulgar.
-porque... eres mi amigo.
-no repitas más esa palabra, por favor.
-¿cual?
-amigo.
Todo fue envuelto por un extraña aura, y ambos veían borroso, excepto al otro. Sus corazones latían al mismo ritmo.
Zoro comenzó a acercar su rostro y Luffy a cerrar los ojos. Sus labios ya estaban muy cerca.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!- el grito de Dadan, escuchado hasta el último confín del universo, les sobresaltó a los dos haciéndoles pegar una bote y separarse.
-¿que demonios le pasará ahora a esta mujer?- se quejó el peliverde con la voz alzada saliendo de la cocina y escondiendo su cara roja del otro que lo seguía con el mismo color en el rostro pero sin saber nada de lo que había pasado e incluso con el recuerdo en lagunas.
-¡Ace! ¡Levantate ahora mismo!- se toparon los dos con la mujer que entró en el cuarto del hermano mayor como un toro en celo.
-mm..un poquito mas...-contestó sin terminar de despertarse y con la voz dormida.
-¡ni poquito mas, ni leches!- abrió las cortinas, cosa que le hizo al chico soltar el típico gruñido de vampiro que se deshace con la luz.- ¡y vosotros dos no os quedéis como dos pasmarotes! ¡traedle el desayuno! ¡y rapidito!
-si señora.- obedecieron los dos desapareciendo en el marco de la puerta.
-¡y tu! ¡venga! ¡con alegría!
Ace alzó un poco la cabeza para mirar el reloj.
-por dios Dadan- dijo aferrándose mas a la almohada y escondiendo la cara en ella.- si faltan más de cuatro horas para que llegue el profesor de hípica.
-¡me importa un pito el profesor de hípica!
-genial... entonces despídelo, que estoy harto de caballos, y al de protocolo también.
-¡deja de tocarme los ovarios!- dijo levantando con su furia la cama y estampandola contra el techo dejando a Ace cual queso en un sándwich.
-¿pero que demonios te pasa?-le preguntó rugiendo incorporándose en la cama.- ¿te has vuelto majarona del todo?
-escuchame niño pijo y remilgado. El reino esta en un gran revuelo.- mientras explicaba Luffy y Zoro llegaban con dos bandejas.- el rey ha enviado a dos, dos ni mas ni menos, de los sichibukais* en una búsqueda desesperada por esa chica.
-¿que chica?- se sentó el pecoso en la cama.
-la que bailo con el príncipe la otra noche, parece ser que sin venir a cuento esta se fugó en mitad de la velada.
Zoro se puso en tensión al oír eso, miró a Luffy, pero parecía ser que no se dio por aludido.
-bueno ¿y a mi que?
-lo cosa no termina aquí. Nadie sabe quien es esa chica, ni tan siquiera el mismo príncipe, y los sichibukais esta recorriendo todo el reino entero, casa por casa, haciendo probar lo único que dejó la chica tras su huida: una zapatilla de cristal.
CRASH
-¡serás imbécil!- le reprendió Dadan a Luffy que se le había caído toda la bandeja de desayuno al suelo.- ¡recoge todo eso ahora mismo!
-s-si, señora.- contesto nervioso.
-y tu, pelo verde, dale la bandeja que queda a este.
-pero Dadan. Si busca a esa chica, yo que tengo que ver.
-no me entiendes Ace, el zapato no se esta probando en la mujeres, si no en los hombres.
-¿en los hombre? Pero es que se han vuelto lo... no puede ser.
-si, Ace, parece que no fuimos los mas originales con eso de vestirte de mujer, aquel que bailó con el príncipe era un chico y dios sabe como este se dio cuenta, pero esta tan perdidamente enamorado que le de igual que no sea un mujer y quiere encontrarlo y casarse con él. Y no siendo esto suficiente el rey a declarado que aquel a que le venga el zapato se casará con el príncipe por derecho real. En otras palabras: ¡esta es tu ultima oportunidad! ¡así que aprovechala y preparate ahora mismo!
-increíble...¿y de que me visto? ¿de mujer o de hombre?
-¡de hombre! y vosotros -se dirigió a los otros chicos.- ¡rápido! Arreglarle la ropa y limpiad la casa ¡y sin romper nada que nos conocemos!
-si señora.- respondió Zoro.- Luffy vamos a...- la cara del pequeño era totalmente ida pero sonriente.-¿Luffy?
No le escuchaba, solo pensaba en que aquel chico, no, en que el príncipe le había estado buscando con ansiedad desde que se separaron y que no le importaba que él fuera un hombre.
-¿y a este que le pasa? -gruñó la mujer.- ¡despierta!- dio un golpe en la mesilla de noche dándole un repullo a Luffy.
-¿que pasa?
-¡que te des prisa! ¡que los sichibukais están a punto de llegar!
-ah...- Luffy se miró así mismo.- es verdad, no podemos presentarnos así ante los sihibukais, tendremos que arreglarnos.- y salió tan campante de la habitación.
-¿pero que le pasa? Zoro ¿tu sabes algo?- le preguntó Ace.
-yo... yo no se nada.- respondió nervioso.
Aún así la madrastra no se quedó contenta, salió de la habitación viendo como Luffy entraba en su cuarto medio danzando y feliz, tarareando lo que confirmo sus sospechas: el vals que tocaron en el baile.
Luffy seguía tarareando en su habitación buscando la zapatilla que la había guardado con mucho ahínco en su baúl para que no le pasara nada.
-ah, aquí estas.- dijo con un sonrisa satisfecha al encontrar la zapatilla tras levantar un trozo de ropa. La sonrisa se le borró justo cuando al girarse por oír un ruido, vio como Dadan quitaba la llave del cerrojo de la puerta para encerrarle.- ¡no!- corrió hacia ella pero fue demasiado tarde, se estrelló contra la puerta.- ¡no, no! ¡dejame salir, Dadan! ¡por favor! ¡dejame salir!
Fuera de la habitación los otros dos jóvenes se aproximaron a la mujer.
-¿pero por que has echo eso?- le pregunto Ace con reproche.
-para sumar tus posibilidades.- cerró la puerta que daba a las escaleras hacia el desván.
-sumar mis... ¡estas loca! ¡Luffy tiene todo el derecho a probarse ese zapato! ¡y si no le abres pues seré yo el que la abra!
-muy bien.- se alzó la mujer de hombros y colocó la llave en la cómoda.- hazlo.
-claro que lo haré.-adelantó sus pasos para tomar la llave.
-si piensas que así podrás encontrarte con ese noble de igual manera pues allá tu.- la mano de Ace paró en seco antes de tocar la llave.
-¿que... que tiene que ver eso?
-Ace, te acostaste con un noble, una persona que no se fijaría en ti de otra manera si no tienes algunos títulos, y aunque no fuera así, jamas lo encontraras si no te metes en su mundo. Tu no eres un príncipe con una zapatilla de cristal. Tu única salida es esta, yo que tu la aprovecharía.
-pero si a Luffy le fuera el zapato entonces...
-¿entonces que? ¿Gorronearías de tu hermano? En el caso de que te dejase gorronear, claro esta. Porque si lo has olvidado, durante mas de diez años, tu te has quedado con la mejor habitación mientras el duerme en el desván compartido con el servicio, las mejores ropas mientras el viste con harapos, la mejor comida mientras el se apaña con lo que sobra...el chico es como un esclavo a tu cargo, de verdad, yo te tomaría a mandar viento en cuanto me pusiera el zapato.
-Luffy no es así.
-el resentimiento cambia a las personas ¿quieres arriesgarte? te puedes encontrar con una sorpresa, mejor piensatelo.-terminado su discurso abandono el pasillo, no si antes decirle algo a Zoro.- y por ti no creo que haya que preocuparse, dudo que quieras que Luffy se pruebe ese zapato. De todas formas haré de tu vida un infierno si se te ocurre abrirle la puerta.-y se fue.
-yo...-empezó a decir Ace si saber que hacer.- yo voy a vestirme.- anduvo hasta a su habitación y se encerró en ella.
Zoro se quedó mirando esa llave un rato, dudando absolutamente de todo. Finalmente fue a limpiar la casa, tal y como su señora había ordenado.
Un carruaje de la casa real se aventuraba por el camino; dentro de él había dos hombres, uno, con el pelo rojo que miraba por la ventana y otro con el pelo negro y ojos amarillos, aunque dichos ojos eran tapados por su parpados ya que estaba durmiendo.
-soo..- dijo el cochero parando a los caballos.
-Mihawk.- intentó despertar el pelirrojo al moreno moviéndole el hombro.- Mihawk, que ya hemos llegado.
El aludido sin abrir los ojos frunció el ceño.
-no tenemos que ir los dos a probar ese maldito zapato, basta con uno, así que ve tu solo. Estoy cansado y en esto no consiste mi trabajo.
-oh, dios, ya sabía yo que al final te iba a dar un ataque de morriña. Si ya se lo decía yo al rey "a Mihawk no, a Mihawk no, que los halcones son pájaros diurnos", pero ni caso.
-ya callate y vete a probar el dichoso zapato.
-bueeeno, pues tendré que despertarte de otro modo.
-¿eh?
-vaya, ya esta aquí el cochero.- dijo a mujer mirando por la ventana.- Ace ¿estas listo?
-si, si lo estoy.-respondió desanimado.
-estupendo. Pelo verde.- llamó a Zoro.- tu vete arriba, lo que me faltaba es que te la hicieran probar a ti y por desgracia te viniera bien.
-no me interesa el príncipe.
-ya, ya. Pues si no te interesa vete al piso de arriba y estate calladito.
-si, señora.
-¿el perro está amarrado? No quiero que moleste.
-si, señora.-se dirigió hacia las escaleras para desaparecer, no sin antes echarle una mirada a Ace, se le notaba totalmente decaído y con la conciencia intranquila, puede incluso que lo estuviera pasando peor que Luffy.-Luffy...
Subió los escalones encontrándose con la puerta del desván y con la llave que aún estaba tirada en la cómoda. La recogió y la observó, era tan poca cosa pero tanto en ese momento. Seguidamente miró la puerta del desván, dio unos pasos hasta ella y lentamente, pensando en cada movimiento, la abrió y subió las escaleras hasta la habitación donde estaba Luffy.
El chico ya se había cansado de gritar, y no se oía nada. Zoro apoyó la oreja en la madera, con cuidado para que el joven no se diera cuenta de su presencia.
-snif... ya no puedo más...- le oía decir con la voz quebrada.- estoy harto... snif... quiero salir de aquí... snif... abuelo...
Apartó la oreja de la puerta asustado y sorprendido; nunca había oído a Luffy quejarse de su situación, llorar por lo que estaba pasando, cansado de todo, incluso llamara a su abuelo inconscientemente para que lo ayudara; no lo soportaba. Nervioso, se sentó en los escalones dando la espalda a la puerta, llevándose una mano a la frente. Miró una vez mas la llave ¿que debía hacer? No quería abrirle la puerta a Luffy pero... ¿y si eso le provocaba mas infelicidad de la que creía el peliverde? ¿y si eso lo convertía en un amargado de por vida? ¿o si lo llevaba a algo peor como la muerte?
Estaba hecho un completo lió y el temblor de sus manos lo demostraban.
-lo siento Luffy... no puedo hacerlo, no quiero que te vayas, no quiero que te separes de mi.
aún recordaba esa mañana, como casi estuvieron a punto de juntar los labios ¿que significaba eso ahora? Nada, solo era una ilusión.
-Quiero que seas feliz, pero quiero que lo seas conmigo.
La madrastra abrió la puerta dejado paso a los dos hombres.
-buenos días señores.- se reverenció.
-buenos días madame.- se reverenció el pelirrojo.- somos los sichibukais* Shanks Akagami y Mihawk Yurakiur, para servirles.
-es un placer tenerles aquí, les estábamos esperando, pasen por favor.- les ofreció ella siendo Shanks el primero en entrar seguido por el moreno, que en ese momento iba con un bastón y cojeando.- ¿le ha pasado algo Sichibukai Yurakiur?
El hombre le miró duramente con sus ojos amarillos y el pelirrojo se limitó a reír y a decir:
-nada por lo que preocuparse, solo es que a tomado una mala postura... durmiendo, claro.
-ah, entiendo, por lo que he odio han pasado toda la noche buscando a ese chico ¿quieren una taza de té para despejarse?
-no, gracias.- respondió Mihawk con sequedad.- empecemos ya con la prueba.
-si, señor... ¡Ace!
El pecoso apareció con la cara decaída, miró a los dos hombres y se reverenció.
-buenos días.
-buenos días.- respondieron los dos, aunque fue Shanks el que se acercó a él con amabilidad.
-vaya, eres muy guapo, lo digo por los que vinieron antes que tu, jeje. Venga siéntate que te probare el zapato.
-si.- con la mano de Shanks en la espalda animándole a andar fue hasta el sillón, donde el pelirrojo, arrodillado de una sola pierna, le mostró el zapato de cristal.
-¡oh! ¡Pero si ya te lo decía Ace, era tu zapato! ¿no lo ves?
-los que lo tenemos que ver somos nosotros, señora.- le dijo Mihawk para que cerrase la boca.
-¿lo reconoces?- le preguntó el pelirrojo al pecoso.
-...
-Shanks, dejate de teatralidades y de intentar saber lo que piensan con la mirada y pruebaselo ya, estoy cansado.
-si, señor.- dijo con desgana y después volvió a poner su sonrisa amable para Ace.- venga, dejame que te lo pruebe.
-s-si.- alzó su pie descalzo y se lo ofreció al sichibukai que con cuidado le colocó el zapato.
-no es suyo, le sobran unas dos tallas.
Al escuchar eso, Ace se puso aún mas nervioso. -dos tallas... justo la de Luffy.- pensó en su hermano, en como se había puesto de feliz al saber que vendrían a probarle el zapato -no, no puede ser, el no tenía ningún modo de ir a baile... ¿o si?
-siendo así sigamos nuestro camino- dijo el de los ojos amarillos.- amenos que haya aquí otro joven, claro está.
-no, hay otro joven señor.- dijo la mujer un poco ofuscada.
-bien entonces. Shanks.
-ya voy.
-ya se van.- se decía Zoro en su cabeza.-en unos segundos habrá terminado todo.- aún así apretaba fuerte la llave en su mano, tanto que que se clavaba los filos haciéndose heridas en la palma.
-buenos días, señora.- se despidió Shanks.- ha sido un placer.
-el placer todo mio señores.
-¿de verdad este chico es el único en toda la casa?- le preguntó el moreno.
-el único, mi señor.
-en ese caso nosotros nos...
-esperen.- les dijo Ace nervioso llamando su atención.- yo... yo no soy el uni...
-¡esperen!- se oyó la voz de Luffy gritando y bajando por las escaleras dejando atónito a más de uno.- esperen un segundo. Yo también quiero probármela.
-¡no le hagan caso! ¡solo es un pobre chico del servicio desequilibrado!
-no tiene nada que ver señora.- dijo Mihawk ya mas que molesto.- son ordenes directas del rey así que haga paso.- dijo apartándola y entrando de nuevo en la habitación.- vamos, chico, siéntate en el sillón.
-si.- respondió Luffy feliz haciendo lo que le ordeno aquel hombre.
-Shanks, trae el zapato.
-voy.- el pelirrojo adelantó los pasos directamente a Luffy, tal y como hizo con el hermano mayor le probo el zapato a Luffy.- Mihawk, alegrate, pronto estarás en tu cama durmiendo plácidamente.
-¡no puede ser!- gritó la mujer.
-si, que puede.-afirmo Shanks.- Enhorabuena jovencito, acabas de convertirte en el prometido del príncipe Sanji por derecho real.
-Sanji...- repitió con la cara mas iluminada que había tenido nunca.-pronto volveré a estar con él.
-si, está en palacio desesperado por encontrarte ¿vamos a verle?
-¡si!- se levantó con energía.- pero esperen- dijo acordándose de Zoro.- un momento, tengo que ir arriba.-corrió hacia la escalera.
-no tardes, que el príncipe espera.
-no lo haré.-subió al segundo piso y entró en el desván donde Zoro estaba apoyado en la orilla de la cama. Lo abrazó por el cuello.- muchas gracias, Zoro. Nunca podre pagártelo, aunque ya me podrías haber avisado de que me ibas a abrir.
-para que están los amigos.- dijo lo mas alegre que pudo fingir.- pero...- le apartó de él levantándose.- Luffy ¿estas seguro de que quieres casarte con una persona que no conoces?
-tengo toda mi vida para conocerle, y de lo que estoy seguro ahora es de que le quiero.- contestó decidido.
-entonces- suspiró y le puso una sonrisa.- ve con él.
-si- fue hacia la puerta y notando que el peliverde no le seguía se giró.- ¿no vienes?
-es tu prometido, no el mio.
-pero... ¿no me vas ha acompañar a palacio?-dijo con pena.
-no.. ya te dije antes del baile que no me gustan esos ambientes, ve tu.
-yo no quiero ir sin ti, esto no lo abría conseguido si tu no me hubieses ayudado.
-dejalo Luffy, de verdad, si quieres agradecérmelo ve tu solo. Yo estaré aquí para lo que necesites.
-...-seguía mirándolo con pena.- ¿estarás bien?
-estupendamente, anda, él te espera.
-vale, muchas gracias por todo.- abandono la habitación.
-de nada y... adiós.
-¿ya estas listo?- preguntó Shanks a Luffy cuando este bajó las escaleras.
-si.
-no del todo.- dijo el de la mirada halconera.- no pensaras ir con un pie descalzo y otro con el tacón.
-¡ah! ¡No! ¡un momento que me pongo mis zapatos.- dijo setándose de nuevo en el sillón para calzarse.
-Luffy.- se acercó su hermano mientras se ataba los cordones.- enhorabuena.- le dijo con una sonrisa y gesto de arrepentimiento.- me alegro de que lo hayas conseguido. Siento mucho lo de...
-¡pero alegrate también por ti, Ace!
-¿eh?
-claro, si vienes conmigo a palacio es posible que te encuentres con ese Marco.
Los ojos del pecoso se agrandaron por la sorpresa a la vez que se volvían húmedos y vidriosos.
-no mereceré nunca un hermano como tu- dijo abrazándole.
-¿pero que te pasa? ¿porque estas llorando?
-muchas gracias.
-Ace, me estas empapando.
-bueno, que bonito.- decía la mujer enfurruñada.- ahora supongo que le dirás al príncipe que me encierre y...
-¡Dadan! Si os venís conmigo y Ace no encuentra a Marco tal vez lo puedas casar con un príncipe!
-¡MALDITO NIÑO QUE ME HACE PENSAR QUE SOY MALA PERSONA!- gritó arrodillada en el suelo secándose las lagrimas con un pañuelo.
-eres mala persona.- le dijo Ace.
Mientras esa escena se montaba los dos Shichibukais miraban todo sin entender nada con una gota de sudor resbalandoles por la frente.
-¿y Zoro?- le pregunto Ace a Luffy.- ¿no viene con nosotros?
El pequeño puso la mirado cabizbaja.
-dice que no le gustan esos ambiente, y que se quedara aquí.
-¿que?- Ace no podía creerselo. Miró hacía la escalera esperando que apareciera el peliverde. -él sabía que el zapato era de Luffy ¿es que no piensa luchar?
-Ace, Luffy.- le llamó Dadan feliz con voz cantarina.- que a los príncipes no les gusta que le hagan esperar.
-¡eres un vieja arpía!- la insultó le pecoso.
-y tu un inútil.
-¿algún día saldremos de esta casa, Shanks?
-que penoso estas cuando tienes sueño.
Entre risa y jaleos, la familia escoltada salió de la casa dejándola a esta sumida en un brusco silencio que hubiese sido absoluto si no fuera por el gran reloj de pie que presidia la sala y cuyo tictac seguía incesantemente.
Continuara...
Notas Finales: Sichibukais*- cogí el titulo para ponerlo como un rango de capitán del ejercito real. De la misma manera que en el manga son siete los que les corresponde ser sichibukais, y en el fic es concedido a los guerreros mas fuertes del reino. Ya se que Shanks no es un sichibukai xD hasta ahí llego, pero tened en cuenta que a Hancock ya la puse de emperatriz de otro sitio aunque fuera como un alusión, y me hacía mucha ilusión poner a Mihawk y al pelirrojo de compañeros xD.
