Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Darren Shan (que no sabe aprovechar bien a Larten T.T).

Como hubo un aviso de que había problemas con las comas (=S), y había partes en la historia que no me gustaron porque no quedaban muy claras, he decidido corregirlo. A partir de estas lineas, la mayoría de los problemas han sido resueltos. A disfrutar!^^


Desvelando secretos

Larten miraba indeciso el pequeño diario negro sobre su escritorio. En la portada rezaba: Propiedad de Darren Shan.

Desde que el circo había adquirido aquellas cómodas caravanas, Larten compartía la suya con su joven ayudante, por lo que había notado aún más los extraños cambios de humor y comportamiento que se habían producido en el muchacho últimamente.

Se alborotó pensativo el cabello rojizo. Delante de él se encontraban las posibles respuestas a muchas de las actitudes y reacciones de Darren. Sobretodo, quería descubrir el por qué de que el chico le evitara y quisiera pasar el menor tiempo posible con él; eso era lo que más le urgía saber y molestaba. No creía que fuera por miedo, pero sí había notado que su relación había cambiado mucho y, de alguna manera, le dolía que no confiara en él, ni fuera sincero cuando le preguntó directamente.

[FLASH-BACK]

Estaba anocheciendo cuando despertó. El olor a pan recién tostado llegó hasta él espabilándole. Por la hora y el aroma, Darren debía estar cenando.

Salió de su ataúd estirándose y rascándose la cabeza somnoliento. Se dirigió a la cocina sin hacer ruido, descubriendo a su ayudante sentado de espaldas en un taburete y dando buena cuenta de un sándwich de ¿lomo con queso? Parecía muy concentrado y no se había dado cuenta de su presencia. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro y se acercó lentamente hasta él.

-Yo también tengo hambre- susurró en su oído haciendo que él chico pegara un salto y lo mirara con pavor-¿No vas a ponerme una copita de sangre?

-Si, si señor. Claro- contestó el joven poniéndose como un tomate y apresurándose a servirle.

Larten observó atentamente a su discípulo mientras este trajinaba con las copas y una botella de sangre. Realmente había algo raro en él de un tiempo a esta parte. Al principio pensó que las cosas iban mal con Rebbeca y Evra, pero luego se enteró que había roto con la chica por ''razones que sólo ellos tres conocían'', o, al menos, esa era la versión oficial. No, tenía que ser otra cosa, y lo mejor sería preguntar directamente en vez de sacar suposiciones erróneas.

-Mmm… ¿Darren? ¿Qué es lo qué te pasa últimamente?- comentó acercándose a él- Te noto bastante extraño…

El sonido de la copa rompiéndose creó el silencio. El muchacho se quedó estático y, cuando el vampiro llegó a su lado, se apartó de un brinco completamente pálido y mirándolo con aprehensión. Larten se preocupó aún más.

-Darren, ¿estás bien? Te veo muy pálido. Quizá deberíamos salir a…

-¡No! No. Estoy bien. Sólo…es cansancio, nada más- dijo evitando su verde mirada- Me voy a dormir. Adiós- añadió escabulléndose por la puerta hasta su habitación.

El vampiro suspiró. No iba a ser fácil saber que le pasaba con tal colaboración.

[FIN FLASH-BACK]

Había tenido otras oportunidades de preguntarle, pero el joven se había encargado de evitar nuevos interrogatorios con distintas excusas, por absurdas que fueran.

Sin embargo, y aunque parecía que no tenía otra opción, nunca había visto con buenos ojos violar la intimidad de otros, por lo que no sabía muy bien que hacer. Por un lado, quería confiar en que el chico terminaría hablando con él y pidiéndole ayuda si lo necesitaba. Además, si hubiese sido algo importante ya se lo habría contado ¿no? Y, en el caso de que fuese una tontería adolescente, siempre tendría a sus amigos para que lo ayudaran ¿verdad? Sacudió la cabeza resignado. No. Dudaba que fuese una tontería, porque entonces no se comportaría así. Y sabía que el muchacho no acudiría a él de ninguna manera, porque era terriblemente terco.

Se sentó suspirando en una butaca y paseó la mirada por su habitación. Sólo disponía de su ataúd, un minibar repleto de reservas de sangre, su baúl y el asiento donde se encontraba, aparte de las cortinas negras, claro. Estaban echadas y, las contraventanas, completamente cerradas para evitar los rayos del sol. Teóricamente, debería estar durmiendo placenteramente en su fantástico ataúd, pero no podía.

Se levantó de nuevo y siguió paseando por la sala. Llevaba así desde que encontró al amanecer el diario en la mesa de la cocina. Al parecer, Darren había estado usándolo mientras cenaba y se lo dejó olvidado allí, y él lo encontró cuando regresó de cazar. Lo volvió a mirar dubitativo. Realmente no encontraba otra solución para saber que inquietaba a su alumno, pero no le gustaba tener que espiar en su intimidad.

Al final tomó la decisión. Por encima de todo estaba el bienestar de su discípulo, así que tomó el diario acomodándose en la butaca y empezó a leer.

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Las carcajadas resonaban por todo el campamento. Darren se reía a mandíbula batiente de las lamentaciones de Evra, que compartía caravana con Rebbeca y la chica no le dejaba respirar.

Hacía un tiempo que Darren y ella habían roto, pues los dos se confesaron que ya no sentían lo mismo y que se habían fijado en otras personas. Así, al tiempo, Rebbeca había empezado a salir con Evra, y Darren… bien, él seguía anhelando a su amor imposible. El joven semi-vampiro sonrió recordando las caras de sus dos amigos cuando les dijo con quien soñaba por las noches.

-¡…y me obligó a tener mi habitación recogida!- exclamó el chico serpiente- ¿Te lo puedes creer? ¡Hey, Darren! ¿Me estás escuchando?

-Te escucho, te escucho- sonrió el joven- Pero creo que te quejas de vicio, ya me gustaría a mí…

-Ya te gustaría que uno que yo me sé se colara por las noches en tu cama como Rebbeca en la mía, ¿verdad?- preguntó Evra sugerente y sonriendo con picardía.

-¡Shh, cállate!- susurró Darren alarmado- No hables tan alto, y si, a pesar de tus lamentos, no sabes las suerte que tienes de vivir con alguien que quieres y te corresponde- añadió.

Era verdad; había conseguido que le pusieran en la misma caravana que Larten, pero sólo porque este había decidido romper su relación con Truska y Darren era el siguiente más cercano al vampiro. Los vehículos habían sido ganados en una apuesta y eran todos iguales: dos habitaciones, un baño y una cocina. Al principio, le había fastidiado un poco no poder permanecer en la misma habitación que su mentor mientras este dormía con la excusa de que también era su cuarto, pero luego se dio cuenta de que, debido a sus fantasías, era mejor estar en habitaciones separadas, ya que no sabía si hablaba en sueños y no le hacía gracia que Larten pudiera descubrir de que trataban.

Además, últimamente se había mostrado reacio a estar a solas con el pelirrojo porque, desde que había aumentado la convivencia, sus sentimientos también habían crecido y, lo que empezó como una mera atracción, se había convertido en todo lo que sentía en ese momento. Sonrió al recordar cuantos días se había escapado simplemente para entrar con sigilo en la habitación de su mentor y acariciar su ataúd con anhelo.

Realmente no sabía cuando había comenzado a sentir todo aquello, pero si era consciente de cuál fue el detonante.

[FLASH-BACK]

Se había despertado en medio de la noche por culpa del calor. Estaban en pleno agosto y, con casi 40º de temperatura, no había quien parara en la cama con las sábanas pegándose a la espalda; así que decidió que lo mejor sería darse una ducha para refrescarse. Se incorporó y cogió una toalla de su armario.

Larten había dicho algo de ir a cazar, por lo que lo más probable era que no volviera en toda la noche. Se deslizó sigilosamente desde su habitación hasta el cuarto de baño, únicamente con la toalla rodeando su cintura.

No hacía mucho que el circo había adquirido las caravanas y ya todo el mundo tenía con quien compartir la suya. Él daba las gracias a quien hiciera falta por su buena suerte: ¡su mentor le había elegido para convivir con él!

Aunque sospechaba que sólo lo había hecho para que nadie ajeno metiera las narices y molestara con el tema de su reciente ruptura con Truska, porque no soportaba que se indagara en su vida y privacidad, no le importó. El caso era que Larten había confiado en él y en que sabría ser discreto, y él no le defraudaría. Además, estaba el hecho de que ahora el vampiro ya no tenía ninguna relación sentimental con nadie, cosa que él agradecía porque, aunque sabía que nunca intentaría nada con su mentor, por lo menos se quitaba la angustia de que alguien que no fuera él lo disfrutara.

Iba tan inmerso en sus pensamientos que no se dio cuenta de que la luz del baño se filtraba al pasillo por debajo de la puerta y que ya había alguien allí, por lo que abrió la puerta descuidadamente y entró. El espectáculo que le recibió dentro le congeló en su sitio y elevó su cuerpo a tal temperatura que su rostro compitió fieramente con el cabello colorado de quien ya estaba en el lugar.

Con la toalla sobre los hombros, Larten le miraba sorprendido de perfil mientras las gotas de agua caían desde su pelo y rodaban por todo su cuerpo. Al parecer, Darren no era el único que había tenido calor. El muchacho no puedo menos que fijarse en su mentor, desde los ojos verdes que le miraban con intensidad, pasando por una espalda y unos brazos musculosos, el torso bien formado y recubierto por un imperceptible vello, que se acentuaba en la línea que bajaba desde el ombligo hasta… ¡Oh Dios!

Apartó su mirada avergonzado y completamente excitado. Apenas pudo balbucear unas palabras sin sentido y salió de allí rápidamente dejando a Larten sorprendido.

[FIN FLASH-BACK]

Después de aquello, las fantasías con su maestro habían aumentado a una velocidad alarmante y él se había distanciado en la realidad de Larten, porque todo lo que el vampiro hacía le recordaba a sus sueños. De hecho, últimamente el hombre se mostraba sospechoso de su actitud y no hacía más que preguntarle incomodándole y poniéndole en aprietos.

-¡Hey! ¡Darren! ¡Regresa tío! Deja tus fantasías para cuando estés solo- bromeó Evra- Que a este paso vas a montar tu propia carpa.

-Eres idiota Evra- dijo su novia que se acababa de sentar a su lado- No molestes a Darren con eso o… esta noche dormirás solito- terminó con un susurro.

-Si, cariño- respondió el otro sumiso.

El joven semi-vampiro los miró por un momento para luego echarse a reír. Realmente eran la pareja más extraña y que mejor se entendía que había conocido.

-¿Y tú de qué te ríes?- preguntó el chico serpiente alzando las cejas con descaro- ya te gustaría a ti que…

-¡Evra!- le reprendió Rebbeca.

-Vaaaale. Ya me callo- hizo un mohín y se acurrucó contra ella, que empezó a acariciarle el pelo.

-No le hagas ni caso Darren. Ya verás como al final todo termina bien.

-Sí- suspiró este- eso espero.

De repente notó como alguien le tocaba en el hombro. Se giró para ver a Gertha mirándole muy seria y antes de que pudiera decir nada ella se adelantó:

-Mr. Crespley quiere verte. Será mejor que no lo hagas esperar, dijo que era urgente.

Y dicho eso, se fue dejando a Darren asombrado.

El muchacho miró a sus dos amigos un tanto asustado. No sabía que podía haber pasado para que su mentor le hubiese hecho llamar de aquella manera, pero no debía retrasarse. Evra y Rebbeca le devolvieron la mirada a su compañero de ojos azules encogiéndose de hombros.

-Tranquilo, seguro que no es más que un disparate de los suyos- le animó el chico serpiente.

Lo cierto es que no le extrañaría nada que así fuera, ya que el vampiro era bastante excéntrico en su vida cotidiana y tenía un montón de manías insoportables que Darren sufría de una manera u otra. Posiblemente ahora querría decirle que no dejara la caravana abierta o que limpiara mejor la superficie de su ataúd, pero era extraño que interrumpiera su sueño sólo para eso; normalmente esperaba hasta la noche para quejarse y el muchacho tenía que emplear sus horas de descanso en solucionar el problema que fuera bajo la supervisión del hombre.

-Si, seguro- sonrió Darren- Bueno, voy a ver que quiere. Hasta luego.

Los dos chicos se despidieron de él con la mano y se quedaron observándole mientras se iba.

De camino a la caravana, el muchacho no pudo parar de pensar en que habría hecho mal esa vez para que el mayor lo mandara llamar así. Él se esforzaba mucho en tenerle contento, pero nunca era suficiente, y el vampiro siempre encontraba algo con lo que llamarle la atención. Esto empezaba a causarle verdadero daño, porque el hombre que amaba era incapaz de felicitarle por nada.

Suspiró acercándose a la escalerilla de su casa-móvil. ¿Y si él había…? No. Era imposible que lo hubiese descubierto, porque sólo lo sabían sus dos amigos y él; ellos no dirían nada y él era demasiado cuidadoso. No podía saberlo.

Subió lentamente torturándose con sus pensamientos. ¿Qué diablos había hecho para que Larten le hubiese llamado a mitad del día? Pronto lo sabría. Dubitativo, cruzó la puerta de entrada que desembocaba directamente en la cocina. Allí, sentado en uno de los taburetes, estaba su mentor con la expresión más seria que le había visto nunca.


Bueno, no he cambiado muchas cosas, pero si las suficientes como para dar una intención distinta en algunos puntos. En fin, ya sabeis, sugerencias, quejas u otros a REVIEWS xD

Aqua Ootori