Capitulo 7
-¿que... que hace un retrato de Zoro en palacio?
Formuló esa pregunta y se fijó más en el cuadro intentando resolverla por si mismo.
Zoro iba vestido de negro de arriba abajo, luciendo una capa sobre los hombros y un gorro de mosquetero. Con una mano derecha sujetaba las riendas de un resplandeciente caballo blanco puro que hacía un tremendo contraste con su atuendo, la mano izquierda descansaba sobre el mango de su espada. Por detrás se podía ver un verde prado.
Observó la mirada del retratado, perdida hacía un lado fuera del cuadro y entonces comprendió algo más. Ese hombre no era Zoro, solo por el simple hecho de que su cabello era negro como el plumaje de un cuervo.
-¡Luffy!-llegó Sanji.- ¿porque has salido corriendo? Aquí no hay nadie.
-lo siento, pensé que este cuadro era una persona.-se rió de si mismo con un poco de vergüenza.- ¿sabes quien es?
-pues la verdad... en eso soy igual que mi padre. Podemos sabernos la historia del castillo entera, pero de esta parte... digamos que esta un poco olvidada. La mayoría de los retratos que hay aquí no sabemos ni quienes son.
-¿y no hay manera de saber quien es?
-yo se quien es.- dijo una tercera voz. Ambos giraron para ver, encontrándose con el Shichibukai Shanks.
-¿usted?-preguntó el príncipe.
-la curiosidad es buena para matar el tiempo su alteza, y cuando paseaba por estos lares me picó el interés por investigar sobre los retratos de este claustro.
-¿y quien es?-preguntó el mas joven impaciente.
-se trata del rey Ryuma, gobernaba las tierras del este, un gran imperio ciertamente, y muy exótico.-puso sus ojos en el cuadro, miando directamente el rostro del joven.- Dicen que antes de llegar a su reinado viajo por muchos sitios, haciéndose famoso por su manejo en la espada, las leyendas cuentan que venció a un dragón.
-¿de verdad fue rey?
-con todos mis respetos su alteza, usted mismo ha dicho de su ignorancia sobre estos retratos.
-lo sé, lo sé. Pero siendo de la envergadura de un rey este retrato no debería estar aquí ni conocerse tan poco de él.
-bueno, tenga en cuenta que aunque con la tierras del este no nos llevamos mal nuestros acuerdos y negocios son casi nulos. También puede que sea porque cuando el rey Ryuma se hizo este retrato aún no había ascendido al trono y llegó a estas tierras en unos de sus viajes, tal vez se hizo pasar por alguien que estuviera en una escalafón mas bajo en el orden jerárquico. Aparte, de mis conocimientos sé que este hombre que tenemos aquí en pintura ascendió al trono cerca de los treinta, en el retrato es bastante joven.
-¿y ahora es viejo?-preguntó Luffy.
-no, claro que no.- contestó el pelirrojo medio riéndose.- bueno, seguramente lo fue. Ryuma vivió hace poco mas de medio siglo. Ahora su reino lo lleva su nieto, que gobierna con justicia y sabiduría, aunque en su tiempo la fortuna no le sonrió. No me refiero a la fortuna de bienes materiales; él y su esposa perdieron a su único hijo hace unos nueve años, el pequeño apenas había cumplido una decena. Una verdadera lastima, tanto como si eres padre a como si eres rey...
Luffy había escuchado todo y seguía mirando el cuadro con atención.
-¿Luffy?- preguntó el rubio preocupado.- ¿te pasa algo?
-Sanji.- le miró a los ojos.- tengo que volver a mi casa.
-¿que? ¿porque? No te gusta estar aquí.
-no, no es eso. Pero tengo que ver a Zoro.
-¿para que?- preguntó un tanto molesto, reacción que le provocaba ese tal Zoro.
-Solo será ir y volver. Te lo prometo.
-pero Luffy, has tardado medio día en llegar a palacio. Cuando llegues a tu antiguo hogar ya no lucirá el sol.
-Sanji, sé que no lo puedes comprender pero yo... acabo de descubrir muchas cosas que me han hecho entender otras tantas y... necesito ver a Zoro.
-¿por qué?- preguntó nuevamente esperando a que esta vez le respondiera.
-no te lo puedo explicar, no al menos hasta que le vea.
-pero... hay muchas cosas que organizar. Gente que quiere conocerte esta noche... como mi prometido.
-si me disculpan sus altezas- habló Shanks.- yo podría llevar a su excelencia Luffy mientras usted empieza con la organización de la boda entre otras cosas. En cuanto a la cena intentaré que lleguemos cuanto antes, pídale a su padre que la retrase un poco para darnos algo tiempo y que nos deje los dos caballos mas rápidos que tenga. Con todos mis respetos.- se reverenció.- no es mi intención darle ordenes.
-pero lo has hecho.
Antes de que el Rey se enterara de la escapada del prometido de su hijo, Shanks y Luffy partieron raudos y veloces con los dos caballos mas rápidos del castillo.
-¿va bien, mi señor?- preguntó el pelirrojo.
-si, aunque siento que doy demasiados botes.
-si quiere descansamos un rato.
-no, no quiero llegar muy tarde a esa cena.
-jaja, por la cena no se preocupe. Si hemos salido antes de que su majestad el Rey se entere es para que no nos detuviese y se viera obligado a retrasar la cena hasta mañana.
-vaya... ¿y no nos pasará nada?
-a usted no, mi señor. Pero por mi no se preocupe, no tendré mas que una bronca por parte del Rey y del Shichibukai Mihawk.
-ah... oye.
-dígame.
-¿por qué me llamas "mi señor? Yo no pertenezco a la realeza.
-aún no, pero tenga en cuenta que en unos días será el marido de nuestro príncipe, por lo tanto será mi rey y el del resto de estas tierras.
-¿¡que voy a ser rey!
-tómeselo con calma o asustara al caballo.
Llegaron a la casa señorial con la ya aparecida luna y los últimos resquicios de luz que en segundos se extinguirían dejando ver un esplendido cielo estrellado.
Luffy bajo enérgico del caballo pero dio un claro traspiés por un fallo de músculos.
-¿se encuentra bien mi señor?- bajó Shanks rápido del caballo para socorrerle.
-mis piernas...
-era la primera vez que montaba en caballo ¿me equivoco?- el joven negó con la cabeza.- entonces es normal, se le habrán entumecido las piernas ¿tiene las llaves de la casa?
-si, se las pedí a Dadan antes de salir.
-en ese caso démelas y iré a hablar con ese al que llamáis Zoro.
-¡no!- se incorporó súbitamente.- ¡yo voy, yo voy!- fue corriendo a la puerta principal.
-cuanta energía...-dijo en un suspiro.- o mas bien debería decir:... cuanta energía le da este tal Zoro.
-¡Zoro! ¿donde estás?-lo estaba buscando por cada rincón de la casa pero no había rastro del peliverde. Cuando ya miró por cuarta vez en todos sitios fue a la primera habitación donde lo buscó, al desván.
Se sentó abatido y cabizbajo en una de las camas.
-¿donde puede estar?-pensaba con un poco de angustia. Estaba preocupado e incluso podría decir asustado. -¿y si le ha pasado algo?
Entonces pensó en que si ellos se habían ido a vivir a palacio Zoro ya no tenía ninguna razón por la que permanecer allí. La idea de que se hubiera ido para siempre le empezó a doler justo en el corazón y la ansiedad empezaba a no dejarle respirar con normalidad.
-¿te has ido... sin ni siquiera despedirte?
-¡guau, guau, guau!
Levantó la mirada al escuchar esos ladridos.
-¡Chopper!- dijo con un tono de alegría.
El perro entró en la habitación y saltó a los brazos de Luffy lamiéndole la cara con gran efusividad.
-¡hola Chopper! ¿me has echado de menos?
-au...- aulló con pena lagrimeando.
-lo siento pequeño, pero estábamos tan contentos que nos olvidamos de ti.- esta vez el canino echó un pequeño gruñido.- pero no te cabrees, que esta vez si pienso llevarte conmigo, que seguro que te diviertes mucho en los jardines de palacio asustando palomas.
-¡guau, guau!- volvió a ladrar con alegría.
-jajaja, y no te he hablado del banquete... -puso un gesto de pena.- me hubiese gustado que Zoro también viniera con nosotros.
-¡guau, guau, guau!- el perro ladró y saltó de los brazos de Luffy para empezar a tirarle del pantalón.
-¡eh! ¡No hagas eso! ¡o Dadan me matará!
-¡guau, guau, guau!- Chopper seguía ladrando en la puerta de la habitación, el mensaje ya estaba claro.
-¿quieres... que te siga?
-¡guau, guau!- y salió corriendo.
-¡espera, no corras que tengo las piernas destrozadas!
El pequeño perro bajó hasta el primer piso llevando a Luffy a la cocina, y empujando la puerta hacia al exterior se lanzó a la espesura del bosque.
El chico le seguía como podía, estaba todo muy oscuro y sin una linterna apenas veía nada.
-este camino...
-¡guau, guau!- oyó los ladridos de Chopper tras un arbusto y supo que se había parado. Apartando algunas ramas llegó hasta allí encontrándose con la meta de su carrera.
-el lago.
Exactamente ese era el lugar donde se encontraba, el lago, silencioso y oscuro, reflejando el brillante manto de estrellas y la luna.
Saliendo a campo abierto vio una pequeña luz anaranjada cerca de la orilla. Sin pensárselo dos veces corrió hacia ella seguido por su fiel mascota. Al llegar descubrió que la luz provenía del fuego de una linterna, pero no solo eso.
-la ropa de Zoro.- dijo arrodillándose en el suelo. No había duda, era su ropa, pero había también otras cosas como una bolsa de viaje y su vieja capa.
Recogió el gran trozo de tela marrón y viejo y lo miró con una sonrisa nostálgica; esa capa le traía muchos recuerdos de cuando conoció a Zoro, pero también le producía un gran pesar pues era la confirmación de que su amigo volvía a emprender su viaje.
-¿Lu..Luffy?
El moreno giró la cabeza en dirección la orilla, allí, sobre la superficie, podía ver la cabeza y parte de los hombros de Zoro. Su piel estaba cubierta por pequeños ríos y gotas de agua que brillaban, algunas por la luz de la luna otras por la de la linterna que también le daba un tono anaranjado a su cara; su pelo, siempre encrespado caía húmedo sobre su cabeza.
-¡Zoro!- se acercó de rodillas a borde de la tierra apoyando las manos en el suelo.- ¡te encontré!
-¿que... haces aquí?- preguntaba sorprendido y nervioso. Le costaba mas de lo que el otro hubiese imaginado que Luffy estuviera aquí.
-vine a buscarte.
-¿a mi? ¿por qué?-su corazón empezó a latir un poco mas rápido.
-¡porque ya lo entendí todo!
-lo.. entendiste.
-¡si!-afirmó con la cabeza feliz.- ¡eres un príncipe!
Los ojos del peliverde se abrieron por completo, después suspiró cerrándolos y miró hacia otro lado con pena.
-¿te pasa algo?
-espera.- dijo acercándose mas al borde.- dejame que salga y me vista.- apoyando las manos sobre la hierba salió de un salto del agua con una rodilla hincada en el suelo.
Luffy se quedó un poco embobado mirando ese cuerpo completamente desnudo.
-ni que fuera la primera vez que me ves desnudo.- se levantó para vestirse.
-no.. no es eso, es que me extraña que no lleves pantalones.
-como no había nadie y pensaba irme tras salir del chapuzón preferí tener los pantalones secos.
-entonces... ¿te vas de verdad?
-si.- contestaba vistiéndose.
-¿por qué?
-no puedo quedarme yo solo apropiándome de vuestra casa.
-vente a palacio conmigo.
Zoro, a la vez que terminó de ponerse la camiseta y así de vestirse, miró seriamente a Luffy.
-veo que aunque sepas lo que soy en realidad no sabes nada de mi.
Luffy bajó la cabeza, no supo porqué pero ese comentario no le gustó nada.
-bien.- se sentó el mayor a su lado.- ante todo tengo que preguntarte cómo lo has sabido.
-había...- le miró.- había un retrato de ti en palacio, bueno, pensé que era de ti, pero después vi que tenía el pelo negro y me dijeron que se trataba de un tal rey llamado Ryuma, y que ahora su reino lo lleva su nieto que perdió a su hijo hace nueve años... entonces pensé en ti.
El otro le miró un rato, como si estuviese estudiando los rasgos de su cara.
-yo no tengo por que ser ese hijo del que hablas.
-la edades coinciden, y ese hombre era igual a ti.
-no tiene nada que ver.- apartó el rostro molesto.
-Zoro... hace un momentos lo has admitido, porque ahora no.
-un lapsus.
-¿un lapsus de que?
El peliverde volvió a mirarlo con pena y puede que reproche.
-¡ah!- resopló.- si no me hubieses sorprendido... ahora no tendría que darte explicaciones.
-no te entiendo nada.
-verás.- suspiró.- Ryuma es mi bisabuelo.
-entonces si eres ese hijo.
-si ¿contento?
-¿¡pero por qué lo escondes! Seguro que tus padres te echan de menos, ademas ¡eres un príncipe!
-no quiero ser príncipe.
-¿por qué?
-yo no era feliz en palacio. No era por mis padres, ellos me quería y yo a ellos también pero... odiaba todo ese ambiente; esas sonrisas falsas y ambiciosas, ese peloteo desmesurado y de conveniencia, ese derroche de dinero solo para cubrir los podridos que estaban por dentro, siempre intentando aparentar ser mejor que los demás para que no te miraran por encima del hombro... No lo soportaba; los bailes eran lo peor, me ponía tan malo que me tenía que ausentar para vomitar. Tampoco, aparte de mis padres, tenía a nadie en quien confiar. Era como si cada día tuviera que morir.
-¿te escapaste?
-no, quiero decir... no premeditadamente. Mi padre tenía en mente unos comercios con las islas del sur. Aunque mi madre se opuso porque era muy joven mi padre insistió ya que me veía no solo abatido sino sin ganas de ascender al trono. Casi al final del viaje nos pilló una tormenta y caí al agua. Milagrosamente me salve; lo primero que recuerdo de ese momento fue el sol dando me en plena cara y las olas del mar golpeando suavemente mi cuerpo agotado y tumbado en la orilla de una playa que aun desconozco...- suspiró nostálgico.- fue la primera vez en mi vida que me sentí tan vivo. Entonces tome mi decisión, no iba a volver a palacio, no si me tenía que desprender de esa sensación que me hacía pensar que estaba vivo. No fue fácil sobrevivir, lo admito, y al principio tuve que hacer cosas de las que no me siento orgulloso, pero no me arrepiento de haber tomado ese camino, y nunca lo haré.
-¿por eso... no vienes a palacio conmigo?
-no, para mi un palacio es una cárcel. Prefiero quedarme como un simple cochero.- le sonrió.- y eso es todo.- se levantó para recoger sus cosas.- pero piensa que yo siempre estoy viajando y ahora que vas a ser rey también visitaras otros sitios. Puede que un día nos encontremos.
-yo no quiero que te vayas.- confesó con pena.
-pero tengo que irme.- se colocó la capa.
-¿y tienes que irte ahora?
Su cabeza giró apuntando a Luffy.
-¿que?
-se que un palacio para ti es un cárcel pero... me gustaría que al menos vinieras y te quedaras con nosotros hasta que me case con Sanji.
-para mi lo que me pides es mucho mas duro de lo que crees.
-¡y para mi es muy duro perderte!- se puso de pie.- solo te pido unos días, después podrás marcharte.
-y si alguien de palacio me reconoce. Tendría que volver a las tierras del este.
-nadie te reconocerá, te lo juro, y de los dos que saben del retrato de Ryuma yo hablare con ellos para que no digan nada. Pero ven conmigo- se acercó a él con las manos enlazadas bajo su barbilla.- por favor...
Dudando terriblemente, el mayor observó el gesto rogante de Luffy. Suspiró y sonrió triste y resignado.
-nunca voy a saber decirte que no.
La boca de Luffy se agrandó en una resplandeciente sonrisa.
-¡gracias Zoro! ¡gracias!- saltó abrazándose a su cuello.
Zoro, con mucho dolor, le abrazó por la cintura.
-no hay de que.
-¡guau, guau!
-si Chopper, tu también vienes.
-¿desde cuando esta este chucho aquí?
Shanks miraba la luna junto a los dos caballos, lo cuales tenía marrados a un tronco.
-creo que el chico tarda demasiado. Tal vez debería ir a por él.
-¡ya estamos aquí!
-¡ya era hora mi señor!- clamó el pelirrojo.- esta va a ser la mayor bronca que...- vio la silueta tras el moreno, y después, riendo amistosamente dijo.- lo admito mi señor, lo admito: es usted una gran caja de sorpresas.
Conitunara...
