Este es el segundo capitulo corregido. Espero que guste ^^

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Darren Shan.


Hay cosas que es mejor no saber

Darren observó cautelosamente a Larten, que no había levantado la cabeza cuando llegó, pero el muchacho sabía que había notado su presencia. Escrutó detenidamente el rostro de su mentor. Tenía el ceño fruncido y apretaba los labios en una delgada línea que le hacía parecer feroz. Llevaba aún la ropa que usaba para salir a cazar, por lo que Darren dedujo que ni siquiera se había acostado.

-¿Me mandó llamar, Mr. Crepsley?- preguntó el chico con algo de miedo. Sólo le había visto así las veces que se habían encontrado con Mr. Tiny- ¿Ha ocurrido algo?

-Siéntate Darren- ordenó el vampiro secamente.

El discípulo obedeció intimidado, intentando adivinar en los rasgos de su mentor el motivo de su enfado. Al fin, Larten levantó la vista y supo, de alguna manera, que el culpable era él. Y tenía que haber hecho algo muy gordo para que el mayor estuviera así. Larten le miró fijamente unos segundos, luego suspiró y se llevó una mano al bolsillo interior de su abrigo.

-¿Qué significa esto, Darren?- preguntó sacando de la cazadora un cuaderno negro y arrojándolo sobre la mesa. El joven lo tomó entre las manos y su rostro cambió de color al darse cuenta de lo que era…y lo que significaba. Miró aterrado a su maestro, que analizaba sus reacciones atentamente. Lo sabía.

-¿Por qué tienes tú mi diario?- demandó Darren alterado.

-Me lo encontré en la cocina- contestó el vampiro lacónicamente.

-¿Lo has leído?

-Evidentemente.

Darren se sorprendió ante la naturalidad de la respuesta, como si fuera lo más normal y correcto del mundo andar leyendo diarios ajenos sin el permiso del dueño. Una oleada de rabia se expandió por su cuerpo. Él no se había metido en la vida de su maestro, había sabido respetar su espacio y su privacidad, y, sin embargo, el otro no había tenido ninguna consideración con él y había indagado en su intimidad.

-¡¿Cómo te has atrevido? ¡¿Quién te crees que eres para hacer algo así?- estalló el chico levantándose de golpe.

-¡Soy tu mentor! ¡Y es mi obligación velar por tu bienestar!- rugió el vampiro poniéndose de pie también y tirando el taburete en el proceso- Si tu me hubieras contado lo que te preocupaba no habría recurrido a esto. Pero claro- añadió con frialdad- ahora entiendo el por qué.

Darren se estremeció. No sabía que le dolía más, si el hecho de que el hombre que amaba en secreto hubiese leído su diario sin su permiso, o que hubiese hecho aquel último comentario con ese tono.

-¿C-cuánto has leído?- preguntó avergonzado.

-Todo- remarcó el hombre intimidándole- Pero sabes que, mi favorito es ese primer sueño en el que detallas todo lo que te hago- comentó regodeándose- Sabes cuál te digo ¿no?

Si, claro que lo sabía. Fue el primero de una larga colección a raíz de la escena de la ducha.

[FLASH-BACK]

Llevaban toda la noche de caza cuando la lluvia les sorprendió. Se encontraban en un bosque cercano a terrenos de granjeros, así que decidieron refugiarse en algún granero hasta que la tormenta pasase. Darren se subió a la espalda de Larten y, hundiendo la cabeza en el hueco de su cuello, aspiró su aroma provocando un escalofrío en el vampiro.

-Hueles muy bien. Como a tierra húmeda y orégano- le comentó sonrojado a su mentor.

Larten sólo sonrió y echó a correr entre los árboles. El chico contuvo el aire y se aferró aún más fuerte a él. En pocos segundos ya habían recorrido el trayecto que los separaba de la granja más cercana, y entraron en el granero con sigilo. Estaba bastante oscuro, a excepción de la luz de la luna que se colaba por una ventana lateral. Por suerte, el granero contaba con dos pisos y, en el superior, había una gran cantidad de paja en la que podrían descansar.

-Subamos- dijo Larten ascendiendo por las viejas escalerillas y sentándose en el heno- Mmm…quizá sería mejor que pusiéramos las ropas a secar- señaló al hecho de que seguían completamente empapados.

Empezaron a desvestirse poco a poco. Ninguno de los dos podía evitar lanzar miradas furtivas al otro, miradas nada inocentes. Larten tenía un cuerpo marcado, sin llegar a ser excesivo, y el paso de los años le sentaba bastante bien, dándole un toque de madurez que a Darren le volvía loco. El muchacho, por su parte, estaba muy bien formado, y su delgadez y sus ''espaldas de niña'', como decía Larten, le hacían parecer, según el vampiro, adorable; aunque esto último siempre lo omitía, claro.

Cuando terminaron de quitarse la ropa, la extendieron para que se secara y se quedaron en silencio. El aire fresco de la noche les mordía la piel, y Darren se abrazó a si mismo, en parte por el frío, y en parte por la vergüenza de estar desnudo delante de su mentor que, seguro, estaría pensando que era sólo un mocoso flacucho. Notó como el otro se levantaba, pero no se atrevió a mirar hasta que sintió como se sentaba detrás de él con una pierna a cada lado.

-No quiero que te resfríes- le aclaró a su sorprendido discípulo, acercándole hasta su pecho y abrazándolo- Hace frío esta noche y no me apetece estar pendiente de ti si te enfermas.

-C-claro- murmuró Darren mirándole fijamente a pocos centímetros de sus labios con la cabeza apoyada en el hombro del vampiro- Sería una lástima.

-Sería un incordio- susurró sonriendo y acercándose aún más.

Apenas había distancia que los separara y sus corazones iban a mil por hora. Los dos necesitaban desesperadamente acabar con aquella espera de una vez, pero ninguno se atrevía a dar el paso final, a pesar de que sus alientos ya se confundían. Finalmente, Larten bajó un poco más la cabeza y unió sus labios en el ansiado beso.

Al principio fue lento y un tanto torpe, Darren no tenía mucha experiencia y el hombre quería hacerlo con calma y cuidado. Sus labios se separaban y juntaban una y otra vez, deslizándose y acariciándose con mimo. El vampiro pasó suavemente su lengua por el labio inferior de Darren, que abrió la boca extasiado, dejando a su mentor profundizar el beso. Mientras sus lenguas se reconocían y exploraban sus bocas, el chico se giró casi completamente y cruzó los brazos alrededor del cuello del mayor, enredando sus dedos en el pelo rojizo. Entretanto, el vampiro se había dedicado a recorrer cada centímetro del cuerpo de su discípulo con suavidad, pasando la yema de los dedos por su pecho, bajando hasta la cadera y siguiendo la curva de su trasero hasta la espalda. Esto hizo que Darren se estremeciera y le diera un mordisco en el labio a su mentor que le hizo perder completamente el control.

Empujó al muchacho salvajemente sobre el heno posicionándose a cuatro patas encima de él y, sujetándole las manos por encima de la cabeza, se relamió. El chico estaba completamente sonrojado y su pecho se movía pronunciadamente dándole un aspecto realmente apetecible. Haría que Darren se sonrojase siempre de esa manera con sólo recordar la noche que tenía en mente.

Se inclinó atrapando los labios del chico y los degustó, desgastándolos, mientras que su mano libre pellizcaba el pezón derecho del muchacho obteniendo gemidos ahogados. Cuando consideró que ya conocía bien los recovecos de su boca, rodó la propia hasta el cuello, donde se entretuvo un rato lamiendo y mordiendo debajo de la mandíbula, hasta que decidió trazar un camino con su lengua para llegar al pezón izquierdo mientras el derecho seguía aprisionado entre sus dedos. Sonrío cuando sintió estremecer al chico bajo su cuerpo; se había propuesto hacerle suplicar, pero debería incentivarle un poco más o, si no, ni él mismo aguantaría. Realizó un movimiento de caderas frotando sus erecciones, provocando una nueva sacudida y un gemido ahogado por parte de los dos.

Darren no podía más. El joven aprendiz se retorcía ante las atenciones de su mentor, que estaba volviéndole loco en ese momento, dibujando formas imposibles en uno de sus pezones mientras tironeaba del otro, y, para colmo, no le soltaba las manos, por lo que él no podía hacer más que estremecerse disfrutando. Sintió como Larten le liberaba completamente para deslizarse aún más hacia abajo. Antes de que pudiera hacer nada, el vampiro se tumbó sobre sus piernas y le tomó con la boca consiguiendo que se arqueara de placer. Ese hombre iba a acabar con él.

Larten deslizó su lengua por el erguido miembro de su joven compañero y lo saboreó como si fuera el mejor dulce del mundo. Además, desde esa postura podía ver los esfuerzos del chico por contener sus gemidos y jadeos mientras se retorcía bajo él.

-La-Larten… por favor…no puedo más…

El vampiro sonrió y apuro un poco más sus atenciones retirándose justo en el límite y obteniendo un sonido de frustración. Se incorporó observando satisfecho el estado del muchacho. El joven Shan estaba sonrojado y sudoroso, con los labios completamente hinchados, los pezones y el miembro duros y mojados por su propia saliva y el pecho subiendo y bajando a gran velocidad. Él tampoco iba a aguantar mucho más si seguía viéndole así, por lo que besó de nuevo a Darren, esta vez con más delicadeza, mientras deslizaba su mano hasta la entrada del muchacho, que se sobresaltó al sentir a su amante tanteándolo.

-Shh…tranquilo… relájate… Céntrate sólo en mi boca- le pidió Larten besándolo de nuevo.

El vampiro preparó a su discípulo lo mejor que pudo y, cuando le creyó listo, retiró sus dedos ganándose una queja por parte del menor. Larten sonrió y guió su miembro con cuidado hasta la joven entrada. Notó como Darren se tensaba e intentó tranquilizarlo de nuevo.

-Te dolerá un poco al principio, pero luego te gustará- jadeó introduciéndose poco a poco en él. Estaba tan apretado.

Darren sintió que le ardía y se retorció entre los brazos del hombre. Realmente no encontraba nada de placentero en esto.

El vampiro se detuvo una vez estuvo dentro para dejarle que se acostumbrase a su tamaño. Observó las reacciones del chico y, cuando consideró que ya estaba bien, salió de él despacio para volver a entrar con algo más de fuerza. Repitió el proceso varias veces hasta que el muchacho se arqueó gritando sorprendido. Larten acentuó su sonrisa. Había encontrado el punto. Aumentó progresivamente el ritmo de las embestidas gimiendo junto a su amante y jadeando sobre su cuello.

-Larten… ya no puedo…- bien, él tampoco.

Con dos embestidas más se vació dentro del joven mientras este lo hacía entre ellos dos. Lentamente, salió del muchacho y se dejó caer a su lado, jadeando e intentando normalizar su respiración. Notó como Darren se abrazaba tímidamente a él y lo atrajo más hacia sí besándole la frente.

Ninguno de los dos dijo nada, pero no hizo falta. Ambos sabían que aquello suponía un cambio en sus vidas, que no había marcha atrás. Que se amaban.

[FIN FLASH-BACK]

Darren no sabía donde meterse. ¿Cómo había sido tan idiota de dejárselo en la cocina? ¿Y cómo había podido Larten leerlo sin ningún escrúpulo?

-¿Y bien?- la voz de su mentor le sacó de sus pensamientos- Espero una explicación.

-¿Qué explicación quieres? ¿Qué estoy enamorado de ti?- preguntó Darren sorprendido- Pues ahí lo tienes. Te amo. ¿Algún problema?

-Sí- replicó el vampiro- Que yo no siento ''eso'' por ti- dijo frívolamente- De hecho, el sólo pensar en una relación contigo me resulta repulsivo y me da verdaderas nauseas; no eres más que una obligación para mí y te agradecería que, a partir de ahora, no nos veamos nada más que para cazar, y que intentaras olvidar cualquier sentimiento que puedas albergar por mí- se dirigió hacia su habitación esquivando a su discípulo.

-Pero…

-¡Es una orden!- le gritó-Y no vuelvas a tocarme, me das asco- añadió con desprecio saliendo de la sala.

Darren sintió el portazo de su maestro resonando en su alma. Se quedó parado en medio de la cocina unos instantes, intentando asimilar lo que acababa de ocurrir. Larten había descubierto que le amaba, y su reacción había sido rechazarlo con desprecio y humillarlo.

Finalmente, no pudo soportarlo más y rompió a llorar deslizándose por la pared hasta el suelo y enterrando el rostro entre sus rodillas.


... Como me gusta ese sueño =3 Reviews plis.

Aqua Ootori