¡Tercer capitulo corregido! Uff, menuda tarde xD

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Darren Shan, excepto Jack.


Planes y ¿celos?

Evra estaba dando de comer a su querida serpiente cuando alguien llamó precipitadamente a la puerta. Suspiró con fastidio dirigiéndose a la entrada de la caravana. ¿Es que no había trabajado lo suficiente ese día limpiando la jaula del hombre-lobo?

-Espero que sea importante, porque…-no pudo terminar de hablar. Lo siguiente que supo fue que un muy nervioso Darren se había colado en su cocina y había a empezado a dar vueltas alrededor de ella como si se le fuera a caer el mundo encima- ¡Hey! Tío, tranquilo, que vas a terminar haciendo un agujero en el suelo. Oye, ¿has estado llorando?-preguntó sorprendido.

Aunque realmente no le hacía falta confirmación. Darren tenía los ojos enrojecidos e hinchados y restos de lágrimas por toda la cara.

-Lo sabe, tío. Lo ha descubierto- dijo el semi-vampiro que no podía estarse quieto de la angustia.

-¿Quién sabe que?- preguntó de nuevo el otro completamente perdido.

-¡Pues Larten! ¡¿Quien va a ser?¡Lo ha descubierto! ¡Todo!

-¡¿Todo? Pero, ¿todo todo?

-Si, todo todo. Desde que soy gay hasta que lo amo- dijo Darren exasperado.

-¿Y que te ha dicho?- inquirió de nuevo el chico serpiente, ahora intrigado.

Darren dejó de dar vueltas por un momento y se quedó mirando a un punto en la nada con expresión de dolor. ''Me das asco" La maldita frase seguía rondando su cabeza y desgarrándolo por dentro. ¿Por qué había sido tan cruel? ¿No le había bastado con rechazarlo, que además tenía que humillarlo y despreciarlo de esa manera? Después de calmarse un poco en el suelo de la cocina, se había secado las lágrimas y había salido corriendo de la caravana, dando un rodeo para que nadie lo viera, hasta la vivienda de Evra y Rebbeca. Pero aún recordaba la mirada de repugnancia que le había dirigido Larten al soltarle todo aquello. ''Me das asco''. Y pensar que una vez estuvo a punto de contárselo todo por propia voluntad…

[FLASH-BACK]

Era una noche de tormenta, y Darren no podía dormir. No es que le dieran miedo los rayos ni nada parecido, pero la humedad del ambiente le incomodaba, se le pegaba a la piel y ayudaba a que sus sentidos se incendiasen.

Salió de su habitación a la cocina, encontrándose a Larten leyendo distraídamente una revista.

-Hola- saludó sentándose en frente de él.

-¿No puedes dormir?- preguntó su mentor sin levantar la vista.

-La humedad me agobia un poco, se me pega a la piel y…- se quedó mirando a su maestro embobado. A él también se le pegaba a la piel, adhiriendo consigo la camisa entreabierta de este a su pecho marcado, la frente perlada de sudor y el pelo alborotado. Además, un leve rubor teñía sus mejillas y encendía su mirada. Estaba terriblemente sexy.

-¿Qué ocurre Darren?- preguntó Larten preocupado levantando por fin la cabeza - ¿Te encuentras bien?

-No, porque me muero por besarte- pensó este, sacudiendo la cabeza e intentando apartar sus fantasías de su mente, al menos delante de él. Pero un impulso le dijo que ya era suficiente, que no podía ocultarle siempre a su mentor lo que sentía por él y que había llegado el momento de decírselo. Se levantó del asiento temblando y se acercó a Larten rodeando la mesa.

-¿Darren?

-Yo…verá es que yo…- a medida que se iba acercando se quedaba sin palabras.

-¿Sí?- animó Larten.

Darren bajó la cabeza avergonzado, decidido a declararse a su maestro de una vez por todas, cuando se fijó en lo que este estaba leyendo y se le cayó el alma a los pies. ¡Estaba viendo una revista porno sobre mujeres! Con razón estaba tan sonrojado. Miró de frente al vampiro hecho una furia. Este parecía completamente perdido en sus cambios de actitud.

-¡Nada! ¡No me pasa nada!- le gritó y se dio media vuelta dejando al vampiro aun más anonadado de lo que estaba.

Se encerró con un portazo en su habitación y no volvió a salir hasta el día siguiente.

[FIN FLASH-BACK]

Y pensar que esa noche estuvo a punto de contárselo todo mientras Larten se excitaba con una revista Play-boy… Los ojos se le empezaron a llenar de lágrimas de nuevo y volvió a temblar descontroladamente, aferrándose al abrazo que su asustado amigo había corrido a proporcionarle.

Un par de horas después y varias tilas ingeridas por Darren, Evra estaba al corriente de todo lo que había pasado con el vampiro y su amigo. A él tampoco le parecía justo que Larten hubiese leído el diario de Darren sin su permiso, y mucho menos que después le hubiese tratado de aquella manera. Los dos estaban sentados en la cocina en silencio; el semi-vampiro, muy a su pesar, pensaba en Larten, y el chico serpiente, en la mejor manera de ayudar a su amigo. De pronto, una bombillita se encendió en la mente de Evra al dar con la solución.

-¡Ya sé!- exclamó sobresaltando al otro- ¿No te dijo Mr. Crepsley que te tenías que olvidar de él? Pues bien, le demostrarás que no es nada del otro mundo y que no le necesitas- continuó emocionado- A partir de ahora, vas a empezar a salir con un chico y le llevarás a tu caravana para restregarle a tu mentor que es muy fácil olvidarse de él.

Darren, que había escuchado alucinado el discurso de Evra, le miró con los ojos como platos y se echó a reír. Su amigo, que ahora lo miraba algo molesto, había perdido realmente la cabeza.

-Espera…espera. ¿Pretendes que ponga celoso a Larten?- preguntó entre risas.

-No... Pretendo que te olvides de él; hay muchos tíos por ahí mejores que él.- contestó el otro, haciendo que el semi-vampiro se serenase de inmediato- Y también que le pongas celoso- añadió con una sonrisa maliciosa- Además, sinceramente, no creo que seas una carga para Crepsley, porque si no, no se preocuparía por ti como lo hace. Y si sólo te tuviera aprecio, no se pondría como se ha puesto.

-Pero Evra, ¿de donde voy a sacar yo a un chico que le de celos a Larten?- preguntó el chico confuso.

-Tu tranquilo. ¿Has visto al chico nuevo que llegó hace un par de semanas? ¿Él que manipula el aire?- Darren asintió- Pues me debe un par de favores… y ya me ha mencionado el ''buen-cuerpo-que-tienes''- dijo burlándose- Discutible, claro- se ganó un capón por parte de su amigo- Así que, manos a la obra- se levantó de la silla.

-Mmm…espera. ¿No deberíamos decírselo primero a Rebbeca?- confiaba en su amigo, pero a menudo solía hacer locuras, y la chica era la única con sentido común que podía pararle los pies.

-¡¿Qué? ¡Noo! Ya sabes como es, se alarma por nada y nos estropearía el plan- replicó dirigiéndose a la salida y seguido por un Darren no muy convencido- ¡Vamos! Jack debe estar en el merendero ahora mismo.

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La butaca fue derribada de una patada por su enfurecido dueño. Larten Crepsley no podía estarse quieto ni, mucho menos, dormir. ¿Por qué no se había dado cuenta de lo que pasaba realmente con el chico? Si hubiese marcado los límites desde el primer día, esto no habría pasado. Pero no toda la culpa era suya, claro que no.

Colocó la butaca de nuevo y se sentó en ella mesándose el cabello rojizo. Aunque era cierto que el debería haber dejado claro su relación desde el principio, la mayor parte de culpa la tenía Darren; no, Darren no, el chico, su aprendiz, pero no Darren. Ahora entendía muchas cosas.

[FLASH-BACK]

Entró en la cocina y suspiró sentándose en la silla cansado. No sólo le había costado encontrar a un humano del que beber, si no que, además, a la vuelta se había encontrado a unos jovencitos del circo, casi niños, con una revista bastante obscena, y, después de una buena bronca sobre el respeto a las mujeres la había confiscado y llevado consigo. A todo eso, había que añadirle el calor sofocante y la humedad que producía esa noche de tormenta. Así que se podía decir que había sido una noche movidita.

Miró la portada de la revista en la que salía una chica bastante ligera de ropa y en una pose sensual. ''Los prototipos de mujer más requeridos por los hombres'' rezaba el titular. Suspiró de nuevo y abrió la revista por la página que se refería a la portada. Sentía bastante curiosidad, ya que los gustos habían cambiado mucho desde sus tiempos, y ahora las mujeres esqueléticas eran las que más llamaban la atención, aunque, al parecer, aquella revista aun conservaba el buen gusto. Estaba revisando bastante acalorado las caderas de una joven morena cuando oyó la puerta de Darren abrirse, y a su aprendiz caminando descalzo por el pasillo.

No levantó la cabeza, por un lado porque sabía que era él, y, por otro, porque estaba bastante avergonzado de sí mismo al estar admirando el cuerpo de aquella chica cuando hacía menos de una hora había regañado a aquellos niños por hacer lo mismo y…

-Hola- saludó su aprendiz sentándose en frente de él.

-¿No puedes dormir?- preguntó Larten sin levantar aun la cabeza. No sabía que le provocaba más vergüenza, si la desnudez de la muchacha o el hecho de haber sido pillado observando tal revista.

-La humedad me agobia un poco, se me pega a la piel y…- la frase se quedó inacabada y suspendida en el aire, dejando espacio a un intenso silencio. Larten le miró finalmente, alarmado por su repentino mutismo. El muchacho estaba completamente colorado y sudoroso. El pecho le brillaba a la luz de la pequeña lámpara que alumbraba la cocina y sus ojos azules le miraban absorto con la boca abierta.

-¿Qué ocurre Darren?- le resultaba bastante incómodo que el chico le observara así, parecía que le estaba analizando con rayos X- ¿Te encuentras bien?

Vio cómo sacudía la cabeza contrariado y le miraba de nuevo apretando los labios. Su aprendiz se levantó del asiento y se dirigió rodeando la mesa hasta él. En ese momento, se había olvidado completamente de la revista y se fijaba preocupado en el muchacho, que estaba temblando con una mirada muy rara en el rostro.

-¿Darren? -preguntó de nuevo alarmándose.

-Yo…verá es que yo…- tartamudeaba.

-¿Sí?

Entonces, su aprendiz bajó la cabeza sonrojándose aun más y su cuerpo se tensó completamente sorprendiendo a Larten. Al levantar la vista, ya no había más vergüenza en su rostro, si no una furia absoluta que le hacía echar fuego por los ojos.

-¡Nada! ¡No me pasa nada!- exclamó completamente alterado y se fue encerró en un abrir y cerrar de ojos en su habitación con un portazo.

[FIN FLASH-BACK]

En ese momento había pensado que Darren se había enfadado con él por estar viendo ese tipo de revista, lo cual le alegró, ya que estaba orgulloso de que el muchacho compartiera su opinión al respecto y no se dejara arrastrar por los demás. Pero ahora comprendía por qué había actuado así en realidad; el joven le quería decir algo (posiblemente algo relacionado con sus sentimientos por él) y se había visto interrumpido por un imprevisto ataque de celos. El vampiro suspiró de nuevo.

¿Cómo se le había pasado por la cabeza a ese chico que tal vez podría existir una relación entre ellos más allá de la obligatoria o, incluso, de la amistad? De hecho, tendría que estar agradecido de que le hubiese tratado bien, como a un igual, y no como a su sirviente, que era lo que hacía la mayoría. Pero todo aquello se salía de lo imaginable, era algo imposible. ''Sabes que no, Larten. No sería el primer caso en el que aprendiz y maestro se enamoran'' intervino una vocecilla molesta en su mente.

El vampiro bufó y se puso de nuevo en pie. Aunque ya hubiera pasado antes, en aquella ocasión era un error. Aparte del chico y sus revolucionadas hormonas, ¿quién podría haber pensado…? Se levantó de golpe volcando de nuevo la butaca. ¡Pues claro! Ahora todo encajaba. Oteó por un resquicio de la ventana con las mandíbulas apretadas. Debía ser medio día. Descansaría hasta el anochecer y luego iría a verla. Tenía muchas cosas que explicarle.

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Un joven moreno terminaba pensativo su comida en el merendero del circo. Desde que entró y le vio por primera vez, no podía quitárselo de la cabeza. Su delgada figura le excitaba a más no poder, el pelo negro que deseaba acariciar y, sobretodo, esos ojos azules que le extasiaban y que conseguirían que bajara la luna con sólo un guiño. Definitivamente, Darren Shan le volvía completamente loco.

Estaba tan sumido en sus pensamientos que no vio al chico serpiente y al protagonista de sus fantasías acercarse a él hasta que estuvieron a su lado. Les miró sorprendido y no pudo evitar fijarse en las diferentes actitudes de cada uno. Evra estaba emocionado, los ojos le brillaban como a un niño a punto de cometer una travesura. Pero Darren se veía más bien nervioso e incómodo, de hecho, aun no se había atrevido a mirarle a los ojos.

-¡Hola Jack!- saludó el joven serpiente muy animado.

-¿Qué hay?- contestó este.

-Te queremos proponer una cosa- comentó Evra apoyándose en la mesa. Jack encarnó una ceja sorprendido; las propuestas de ese muchacho solían conllevar líos- ¿Qué te parece si empiezas a salir con Darren?

-¡¿Qué?- podía haberse esperado cualquier cosa, pero eso era demasiado- ¿Cómo qué…?

-A ver- le cortó el chico- Darren está enamorado de… un hombre- Jack miró al medio-vampiro, que parecía haber encontrado algo muy interesante en los cordones de sus zapatos- Pero este tipo no le hace caso- prosiguió Evra- así que hemos… HE pensado- se corrigió ante la miraba asesina de Darren- que, como tu también eres gay, podíais empezar a salir para darle celos a Mr… ese tipo o, en su defecto, conseguir que Darren se olvide de él- concluyó sonriendo.

Jack se quedó mirándoles a ambos de hito en hito. No podía creer lo que acababa de escuchar. Que el semi-vampiro se hubiese fijado en otro le molestaba, pero, pensar que tenía la oportunidad de estar con él…

-Mira, creo que ha sido una mala idea- oyó a Darren hablar- no tenemos derecho para venir a molestarte con estas cosas. Mejor te dejamos en paz- dijo llevándose a Evra del brazo.

-¡Espera!- le llamó Jack. Darren se detuvo sorprendido, mientras Evra abría (mucho) los ojos emocionado. Jack se acercó en dos zancadas a ellos y apartó un poco a Darren del chico serpiente para susurrarle al oído- A mí me encantaría intentarlo…

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Acababa de anochecer cuando Truska sintió cómo alguien entraba bruscamente en su caravana. Al girarse, vio a Larten Crepsley, el único vampiro completo del circo y su ex-amante, señalándola con el dedo en forma de acusación y muy enfadado.

-¡Larten! ¿Qué ocurre?- preguntó sorprendida.

-¡¿Qué qué ocurre? ¡¿Qué qué…?- sacudió la cabeza nervioso- Tú sabías lo que iba a pasar con Darren, ¿verdad? Por eso me dejaste.

-¡Oh! Eso- asintió ella comprendiendo.

[FLASH-BACK]

Larten entró en la tienda de Truska y se acercó silenciosamente a ella, abrazándola por detrás.

-¿Me habías llamado preciosa?- le susurró al oído, dándole un sugerente beso en el cuello.

-Sí- contestó ella secamente.

Al vampiro le sorprendió bastante esa actitud. Normalmente, ella se deshacía cuando le besaba en el cuello, y no entendía por qué le había hablado así. ¿Acaso había hecho algo que no recordaba y se había enfadado con él? Se empezó a alarmar cuando ella se giró y pudo ver restos de lágrimas en su cara.

-¡Truska! ¿Qué…?

-Shhh- le interrumpió ella con un beso.

Por regla general, era él el que tomaba la iniciativa, pero esta vez, fue la mujer quien pidió permiso para profundizar el beso, haciendo que sus lenguas jugaran y se entrechocaran hasta acabar con todo el aire de una manera ansiosa, casi desesperada, como si fuera el último que se darían.

Poco a poco, Truska fue cortando el beso y, finalmente, juntaron sus frentes jadeando. Larten cerró los ojos medio-disfrutando del momento; era cierto que estaba preocupado por la actitud tan extraña de su pareja, pero ella nunca le había besado así, y eso le excitaba de una manera increíble. Sintió como ella se apartaba y tiraba de él para sentarle en el diván.

Entonces se dio cuenta de que algo iba realmente mal. Ella agachó la cabeza evitando mirarle y, apretando sus manos con fuerza, murmuró algo que, incluso para su agudo oído de vampiro, resultó inaudible.

-¿Perdón?- preguntó acercándose más a ella e instándola a que lo repitiera más alto.

Truska suspiró, apretó firmemente los labios y dijo:

-Tenemos que cortar.

No hubo más que un silencio ensordecedor después de esas palabras. Larten pasó por varias reacciones en cuestión de segundos. Primero pensó que era una broma y se molestó, luego creyó que sólo estaba viviendo una pesadilla y se pellizcó la muñeca, pero, finalmente, cuando vio las lágrimas caer de sus hermosos ojos, se dio cuenta de que no era una broma ni un sueño, que era tan real como ellos y que ella hablaba en serio.

-Pero, ¿p-por qué?- preguntó angustiado sujetando con fuerza las manos que ella quería retirar.

-Y-yo… he tenido una premonición- dijo la mujer mirándole con los ojos enrojecidos. Respiró hondo y se obligó a sí misma a dejar de llorar- Larten, dentro de un tiempo te darás cuenta de que hay alguien al que amas más que a mí, que te corresponde y está destinado a ser tu pareja.

-¿Pero qué tonterías dices? Mi amor yo no quiero a nadie más que a ti. Lo sabes- dijo él desesperado.

-Sé que me quieres Larten, pero también sé que no soy la única, aunque tú no te hayas dado cuenta todavía- suspiró ella- Y te puedo asegurar que no hay vuelta atrás, porque él sí sabe que te ama.

-¿Él?- preguntó levantándose sorprendido- ¿Un hombre? Preciosa sabes perfectamente que a mí sólo me interesan las mujeres y…

-Sé perfectamente que no eres homosexual- le cortó ella poniéndose también de pie- pero con él harás una excepción.

-¿Y quien es esa excepción por la qué debemos dejarlo, si se puede saber?- dijo cruzándose de brazos molesto. Todo aquello le parecía una mera excusa para cortarlo todo.

-No, no se puede saber. Debes descubrirlo tú solo- contestó Truska con una mueca cansada- Buena suerte, Larten- suspiró dándole un breve beso de despedida en la comisura del labio y saliendo de la tienda.

[FIN FLASH-BACK]

-Sí, eso- Larten se sentó en un taburete de la cocina y observó a su antigua amante fijamente- ¿Cómo pudiste pensar que yo me enamoraría de ese muchacho? De hecho, él tampoco me quiere realmente, simplemente son las hormonas y…

-¡¿Cómo puedes decir semejante cosa?- exclamó ella sobresaltándolo- ¿Acaso tienes idea de lo que Darren siente por ti? ¿Acaso sabes lo que ese chico ha pasado intentando ocultarte sus sentimientos para que tú no le trataras de manera distinta?- Nunca le había visto tan furiosa- ¿Y qué haces tú? No sólo le rechazas de la manera más ultrajante posible, si no que, además, le humillas en lo más hondo.

-¡No le humille! Simplemente le dejé claro cual era su lugar- exclamó el vampiro.

-¿Estás seguro?- insitió ella apoyándose en la encimera- Recuerda lo que le dijiste, cómo se lo dijiste y cómo le dejaste, Larten.

El pelirrojo apretó los labios y agitó la cabeza, a la vez que varias imágenes llegaban a su mente. Bien, quizá se había pasado un poco, pero tampoco era para t… ''Me das asco''. Los ojos de Darren abiertos de dolor le miraban angustiado desde lo más profundo de su conciencia.

-¿Qué he hecho?- pensó, enterrando la cara entre sus manos.

Sintió cómo Truska lo abrazaba por detrás y se recostó contra ella agotado. Todo aquello le superaba, no se veía capaz de lidiar con los sentimientos de aquel muchacho porque, a pesar de lo que le dijera Truska, el sólo veía en el chico a un amigo, nada más.

-¿Estás segura de que en tu premonición yo le correspondía?- preguntó con un suspiro.

-Sí. Puede que tardes aún un poco en darte cuenta- le acarició el cabello rojizo- pero le correspondes. Sólo espero que, para cuando lo aceptes, no sea demasiado tarde.

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Darren estaba realmente nervioso. Había quedado con Jack para dar una vuelta por una ciudad cercana, y no sabía ni qué ponerse ni cómo actuar.

Cuando Evra le presentó de aquella manera a Jack, pensó que se iba a morir de la vergüenza. Se sonrojó un poco al recordar la mirada que este le había echado. Quizá era cierto que le gustaba a Jack tanto como el chico serpiente decía y, la verdad, el chico no estaba nada mal. Si no conseguía darle celos a Larten, quizá podría, al menos, intentar algo con el manipulador de aire.

-No, Darren. Ya no es más Larten, ahora es Mr. Crepsley- se recriminó el chico pensando que, si no perdía la costumbre que se había permitido de llamarle cuando no estaba delante por su nombre de pila, nunca conseguiría olvidarse de él.

Suspiró, se masajeó un poco el cuello y siguió con su ardua tarea de elegir la ropa que llevaría esa noche. No quería ser demasiado formal, pero que quedase elegante; atractivo, pero sin provocar. Finalmente se decidió por una camiseta ajustada blanca, unos vaqueros negros desteñidos y con algún roto, sus fantásticas converse negras y una cazadora de cuero también negra. Sonrió con aprobación frente al espejo. Había sido una gran idea pedirle dinero a su mentor y comprarse su propia ropa.

Guardó todas las prendas que tenía esparcidas por la habitación y cogió su cartera. Estaba a punto de salir del cuarto cuanto se detuvo con la mano posada en la puerta. Volvió sobre sus pasos y se sentó en la cama abriendo el cajón de la mesilla para sacar un paquete de condones. Se quedó mirándolos un momento y los volvió a guardar. Lo cierto era que no tenía mucha experiencia en relaciones, y menos si incluían sexo, así que decidió que no. No perdería la virginidad en su primera cita con un chico que apenas conocía, y menos mientras siguiera enamorado de Lar…Mr. Crepsley.

Con un suspiro salió definitivamente de la habitación para encontrarse con su cita.

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Larten volvía meditabundo de camino a su caravana. Había sido muy cruel con Darren. El chico sentía algo muy fuerte por él y no debía tratarle así, aunque no le correspondiera. ''Por ahora'' dijo de nuevo esa vocecilla molesta en su cabeza.

Gruño y le dio una patada a una piedra. Realmente no creía que fuera capaz de enamorarse de un hombre, pero, también era cierto que Truska nunca se equivocaba con sus predicciones. Bueno, ahora lo que importaba era que debía disculparse con Darren por su comportamiento en cuanto lo…ahí estaba.

Larten frunció el ceño. No parecía muy triste, de hecho iba bastante animado y vestido como si fuera a ¿salir? Entonces reparó en el muchacho que esperaba a su aprendiz al pie de la caravana. Era Jack, el nuevo integrante del circo. Los chicos se saludaron con la mano y ¿dos besos? Sintió una punzada en el estómago. ¿Qué significaba eso? ¿Esa mañana estaba roto de dolor por ser rechazado y ahora salía con otro? Un nuevo pinchazo le hizo gruñir otra vez al ver cómo los dos echaban a andar…demasiado cerca el uno del otro.

Sin planearlo, ni siquiera sabiendo lo que hacía, comenzó a seguirles. Debía averiguar que era lo que pasaba entre ellos dos.~


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Aqua Ootori