Finalmente...TACHÁN! El cuarto capitulo =D espero que me sigais queriendo al final... xD
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Darren Shan, excepto Jack.
Cuando el ratón persiguió al gato
Larten abrió los ojos entumecido y miró a su alrededor; o, por lo menos, lo intentó. Estaba sentado y encadenado al respaldo de una silla en un lugar completamente oscuro, por lo que ni su fantástica visión de vampiro podía apreciar nada.
Intentó hacer fuerza para soltarse, pero lo único que consiguió fue que las cadenas le apretaran aun más. Desesperado, dejó de retorcerse recuperando el aliento. Lo peor de todo era no recordar ninguna situación particular que hubiese conducido a esto, ni saber quién era su secuestrador.
Levantó la cabeza al oír ruidos procedentes de fuera; parecía el tintineo de unas llaves. De repente, frente a él se abrió una puerta que dejó pasar la suficiente luz para que pudiera apreciar por encima el lugar. Se encontraba en una habitación pequeña, sin ventanas y sólo con esa puerta. El cuarto estaba prácticamente vacío, exceptuando un armario empotrado en la pared de la izquierda respecto a él.
Pero había algo más; una silueta menuda y masculina estaba parada en el umbral. Lentamente, la figura se dirigió al armario y empezó a rebuscar dentro de él. Larten seguía sin descubrir su identidad, pues el personaje se las había apañado para no dejar que la escasa luz llegara su cara, pero supuso que se trataría de su secuestrador.
De pronto, un chasquido resonó por el cuarto sobresaltando al vampiro y todo se iluminó con una tenue luz roja. Su mirada se dirigió inmediatamente a su captor. Estaba de espaldas a él, cerrando la puerta con llave para que nadie los molestara. Los pantalones negros de cuero cortos le realzaban el trasero de una manera que a Larten le secó la boca. Iba también descalzo y, cuando se dio la vuelta para dirigirse nuevamente al armario, el vampiro se fijo en cómo la camisa de hilo blanca se le abría hasta medio pecho, dejando entrever un torso joven y atlético. Ascendió su mirada hasta su rostro, esperando descubrir la identidad de la maravillosa criatura que tenía frente a sí, pero se encontró con una mascara negra que le cubría casi toda la cara y que sólo dejaba al descubierto unos jugosos labios rojos. Tragó con dificultad de sólo imaginar cómo sería probar aquella delicia.
Y entonces comenzó la música. Su enmascarado se colocó en el centro del cuarto y empezó a bailar moviéndose sinuosamente, mirándolo con una sonrisa traviesa. Larten no podía apartar sus ojos de él; la manera de la que bailaba le estaba volviendo loco, pasando sus manos por todo su cuerpo y haciéndole desear ser él quien le explorara de esa manera. Esos movimientos deberían estar prohibidos.
Summertime, and the livin' is easy
Fish are jumpin' and the cotton is high
Oh! Your Daddy's rich and your Ma is good lookin'
So, hush little baby, don't you cry . . .
El joven se tumbó en el suelo y comenzó a arrastrarse hasta el vampiro cómo un felino acechando a su presa. Larten estaba ardiendo mientras sentía cómo la presión en sus pantalones aumentaba por momentos. El chico se apoyó en sus muslos para levantarse, subiendo entre sus piernas abiertas. Fue subiendo poco a poco, pegando su cuerpo al del vampiro, reptando y deslizándose contra su entrepierna y su pecho. Una vez se puso de pie, pasó las piernas a cada lado de Larten y se dejó caer con suavidad sobre él.
Se fue quitando la camisa a una velocidad martirizante para el vampiro, que lo único que deseaba era liberar su hinchado miembro y enseñar a aquel muchacho que no se debía calentar de esa manera a la gente. Cómo si hubiera oído sus pensamientos y decidiera torturarle un poco más, el joven se frotó contra él un par de veces con apurados movimientos de cadera, consiguiendo jadeos y gemidos ahogados por parte de los dos.
One of these mornin's you're gonna rise up singin'
Then you'll spread your wings, and you'll take to the sky
But 'till that mornin' there's a nothin' can harm you,
with Daddy and Mammy standin' by . . .
El muchacho empezó a provocar con sus labios a los del vampiro, que, finalmente, le capturaron hambrientos. Larten succionó con deseo el labio inferior de su secuestrador, arrancándole un nuevo gemido. Luego, sin previo aviso, deslizó su lengua profundizando el beso y explorando a su compañero. Sintió como el joven se aferraba a su camisa y se la arrancaba en un arrebato; se separó mirándole a los ojos por primera vez. Dos azules le devolvieron la mirada cargados de lujuria, y unas manos ascendieron hábilmente desde su cintura.
El chico apoyó la nariz en su pecho y aspiró su aroma hasta su cuello, donde comenzó a besarle y a morderle la piel bajo la mandíbula, apretándose más contra él. Cuando consideró que era suficiente, se movió de nuevo hasta su pecho y, lentamente, empezó a succionar sus pezones.
Larten se mordió el labio aguantando un jadeo. Cómo desearía que todas las torturas fueran como esa, sobretodo si en ellas participaba su nuevo amante. Ladeó la cabeza mirándole de nuevo. El chico tenía experiencia y sabía muy bien lo que se hacía para ser tan joven. Abrió sorprendido los ojos al ver que se deslizaba de su regazo al suelo para quedar a la altura de su abultadísima entrepierna. No sería capaz de…
-¡Mmmh!- gimió el vampiro cuando el chico le acarició por encima de la tela. Se mordió de nuevo el labio y le observó trabajar.
El joven desabrochó el cinturón y, a una velocidad terriblemente lenta, fue bajando la cremallera y liberando completamente el miembro del mayor. Larten suspiró cerrando los ojos; ese chico era realmente fantás…
-¡Ahh-h!- jadeó echando la cabeza hacia atrás al sentir que le agarraba de improviso.
El chico deslizó su mano por la dureza del vampiro varias veces con suavidad. Después se acercó y comenzó a lamer el miembro enloqueciendo al mayor. Cuando ya no quedaba ni un milímetro sin humedecer, se lo introdujo en la boca y succionó con lentitud toda su longitud, desesperando al otro que se retorcía bajo él.
-P-por favor…no aguanto…-gimió el hombre arqueándose. La velocidad aumentó poco a poco consiguiendo estremecimientos en todo el vampiro.
Larten sintió su cuerpo tensarse al llegar al clímax y las oleadas del orgasmo le golpearon en todo su ser. Tratando de recuperar el aliento, fijó otra vez la vista en el maravilloso muchacho que estaba limpiando todo rastro blanco con la lengua. El chico levantó la vista y sonrío llevándose las manos a la máscara. El hombre tragó con fuerza; por fin iba a descubrir quien era su misterioso amante.
El obstáculo se apartó dejando ver unas mejillas sonrosadas, que hacían juego con sus labios, y una pequeña nariz cubierta de algunas pecas como el centro de todo. Su corazón pegó un salto y se detuvo cuando Darren Shan le sonrió acariciándole la mejilla.
Despertó jadeando y completamente excitado. La imagen de su aprendiz bailando de aquella manera y todo lo posterior seguía rondando por su cabeza y no le ayudaba nada a calmar su sofoco.
Salió sudoroso de su ataúd y se dirigió derecho al baño para darse una buena ducha de agua fría y tranquilizar a su erguido amiguito.
Una vez consiguió calmarse, volvió rápidamente a su habitación con cuidado de no toparse con Darren, pues aun tenía muy reciente su fantasía y no quería montar ningún numerito del que podría avergonzarse.
Se sentó en su butaca y se cubrió la cara con las manos echando la cabeza hacia atrás. Desde el fatídico día en el que se le ocurrió seguir a Darren y a ''su amiguito'', su vida se había convertido en un infierno.
[FLASH-BACK]
Los muchachos echaron a andar hacia la ciudad charlando entre ellos. Larten les siguió a cierta distancia para que no le descubrieran. Al principio parecían muy cortados, pero luego se fueron animando cada vez más, demasiado para el gusto del vampiro.
Entre bromas, llegaron a una calle muy poco transitada y repleta de edificios con letreros de neón. El hombre decidió subir a los tejados por si las moscas, ya que, con tantísima luz, no sería nada difícil que le vieran por accidente. Desde allí arriba su perspectiva mejoró, porque podía ir casi a la par de los chicos sin que se dieran cuenta.
El problema llegó cuando terminaron entrando en uno de los edificios con carteles luminosos. Larten había oído hablar de ese tipo de lugares. Allí era donde, en horas como aquella, iban las parejas que deseaban intimidad. Cine lo llamaban. El vampiro frunció el ceño. Debía seguirles hasta dentro si quería vigilar los movimientos de ese muchacho con su Darren.
-¿Tu Darren? ¿Desde cuándo?- Larten sonrió para sus adentros. Era ''su Darren'' desde el momento en que le había pedido ser su aprendiz, un par de meses antes de que rompiera con Truska. Posiblemente, la mujer lo había sabido desde el principio, pero había postergado la situación lo máximo posible. Lo que no terminaba de entender era cómo él mismo no se había dado cuenta. Era cierto que no tenía muy claro lo que sentía por el muchacho, pero sí estaba seguro de que sentía algo, y había tenido que perderlo para verlo. Parecía increíble que, en tan sólo unas horas, se hubiesen cambiado así las tornas y ahora fuera él el que estuviera pendiente de Darren, y no al revés. Por eso pensaba evitar de todas las formas posibles que el ''vientecitos'', como había decidido llamar al manipulador de aire, tocara a su niño.
Gruñó y se encaramó a la cornisa para bajar por la pared hasta la calle. Una vez allí, se arregló lo mejor posible y se dirigió al cine. Sin que le viera el encargado, se coló y fue mirando sala por sala hasta encontrarles. Finalmente, les localizó en una de las últimas filas de una película de terror. El ''vientecitos'' ya había comenzado su estrategia pasando un brazo por detrás del semi-vampiro, pero este no parecía hacerle mucho caso, lo cual alegró sobremanera a Larten.
Se las apañó para colocarse detrás de ellos y que no le vieran, y esperó. El ''vientecitos'' intentó nuevas técnicas acercándose más a él, como susurrarle al oído que si tenía miedo le abrazara, que si olía muy bien, que tenía unos labios muy bonitos…
Ante esto último, tanto Larten como Darren reaccionaron. El mayor clavó sus uñas en los reposabrazos de la butaca haciendo profundas marcas, mientras que el muchacho sólo se quedó mirando fijamente a su acompañante, sonrojado y boqueando. Una imagen más que apetecible para cualquiera.
-¡Reacciona idiota! ¿No ves que así eres una presa fácil?- pensó Larten desesperado. Si no intervenía, ese tipejo iba a besar a su niño, pero si lo hacía, Darren se enfadaría muchísimo con él y las cosas empeorarían entre ellos.
Pero, antes de que pudiera improvisar nada como maniobra de distracción, el ''vientecitos'' murmuró algo que el vampiro llegó a escuchar, aunque hizo que Darren jadeara, y se inclinó hacia delante tomando los labios del semi-vampiro. A Larten se le paró el corazón de inmediato. Apenas podía respirar del dolor que le producía la imagen de su aprendiz siendo besado por otro. Apretó la mandíbula y contuvo las ganas de agarrar a aquel aprovechado por la camisa y enseñarle a no tocar a su niño. Porque estaba convencido de que aquel tipo sólo buscaba aprovecharse de él. Había visto como le miraba, y en esa mirada no había cariño, sólo lujuria.
Pero no hizo nada. Tendría que esperar a la mañana siguiente para entra en juego, porque, en ese momento, cualquier movimiento sólo haría que la situación fuese a peor. Así que se quedó en su butaca, vigilando con el estómago encogido que el ''vientecitos'' no se pasara demasiado, mientras veía cómo devoraba el cuello de su niño arrancándole jadeos y le acariciaba por debajo de la camiseta.
Pero, cuando el joven fue a explorar el cuerpo del semi-vampiro de cintura para abajo, este le paró de golpe con un empujón y le pidió que lo dejaran ahí. Larten casi lloró del alivio que le supuso que Darren le hubiese detenido, pues no estaba seguro de poder aguantar más tiempo sin saltarle encima al descarado del ''vientecitos''.
[FIN FLASH-BACK]
De esto hacía ya una semana, en la que no había podido hablar con Darren en ningún momento, ya que, cuando coincidían, este se mostraba frío e inaccesible, y el vampiro no sabía muy bien cómo manejar esa situación. Además, había que añadir la cantidad de sueños como el que acababa de tener, que le perseguían noche sí noche también. Así que, cuando veía a Darren, lo primero que hacía era ponerse colorado y buscar como loco un tema de conversación.
Por lo demás, apenas dormía, vigilando los movimientos y controlando las conversaciones que se colaban por su ventana de los habitantes del circo, intentando saber lo que ocurría durante el día con Darren y el ''vientecitos'', y, por la noche, seguía a Darren tan de cerca, que le sorprendía que nadie le hubiese descubierto.
Suspiró, enterrando la cabeza entre sus manos. Pronto anochecería, y volvería con su misión de proteger a su aprendiz.
Oooooooo
Darren daba vueltas nervioso por su habitación. No podía más. Tenía que acabar con aquello. Cada vez que Jack le besaba, tocaba o, incluso, hablaba, cuando estaban juntos, no hacía más que imaginar que esos labios, esos roces, esa voz… pertenecían a Larten. Sonrió débilmente. Había intentado por todos los medios no llamarle más que ''Mr. Crepsley'', pero no podía. Igual que tampoco podía evitar alterarse al verle, seguir soñando con él o sentir hasta asco, cada vez que besaba a Jack.
Esa era otra razón por la que estaba nervioso. Desde que habían empezado a salir, había algo en él que le daba mala espina, por lo que le inquietaba un poco la reacción del muchacho. Además, cada vez que salían, este le pedía más, tocándole e intentado seducirle, aunque siempre conseguía pararle a tiempo. La verdad era que había sido así desde la primera cita, pero cada vez se mostraba más atrevido y confiado, y llegaba más lejos.
[FLASH-BACK]
Era la primera cita que tenían, y las cosas habían comenzado relativamente bien. Jack se había encargado de organizarlo todo. Irían al cine y luego tomarían algo por ahí para cenar.
El manipulador de aire le había esperado a la salida de su caravana y se había mostrado muy agradable de camino al cine, introduciendo conversaciones para romper el hielo, bromeando…Tanto que a Darren se le había llegado a olvidar en algunos momentos porque estaban saliendo en realidad.
Al llegar al cine, habían escogido una película de terror, comprado palomitas y entrado a la sala. Ahora, a mitad de película, Darren estaba algo cohibido, pues se daba cuenta de los esfuerzos del otro joven por llamar su atención, y no sabía muy bien que hacer. El chico no hacía más que sonreír ante los piropos cada vez más insinuantes e intentar no hacerle mucho caso, hasta que escuchó algo que no pudo obviar.
-Tienes unos labios muy bonitos- ahora se miraban frente, a los ojos. Jack sonriendo, contento de haber logrado captar su atención, y Darren sonrojado, porque nunca nadie le había dicho nada parecido. Era cierto que había estado ''saliendo'' con Steve, pero no habían pasado de un par de picos, y, después no había vuelto a estar con nadie. Abstraído como estaba, no se dio cuenta de las intenciones de Jack hasta que fue demasiado tarde- Me muero por comerte a besos.
El manipulador de aire enganchó sus labios y ninguno dijo nada más. A partir de ahí, todo en Darren fue un descontrol. Él no hacía nada, apenas se movía, sólo se dejaba hacer. No fue hasta que sintió que las manos del otro bajando a su pantalón, cuando se dio cuenta de que Jack no tenía ninguna intención de parar y reaccionó.
[FIN FLASH-BACK]
Había hecho lo posible por dejarse llevar desde aquella noche y olvidarse de todo lo demás, pero su cuerpo le pedía a gritos que no siguiera con eso, que no quería que fuera Jack el que le tocara. Llevaba toda la semana sintiéndose mal consigo mismo por estar dándole esperanzas al joven cuando él sabía, desde el primer beso, que no iba a funcionar, que no sentía nada.
Por eso iba a terminar con todo esa misma tarde. Había citado a Jack en su caravana para que nadie les pudiera escuchar y le pediría dejarlo. No creía llegar a nada con Larten, entre otras cosas, porque el hombre había intentado acercarse a él después de lo sucedido, y él, siguiendo los consejos de Evra, se había mostrado completamente indiferente. Así que suponía que sólo había empeorado las cosas, pero, si pudiera simplemente recuperar la relación que habían tenido hasta entonces, se daría por satisfecho.
Miró el reloj aún inquieto. Ya era la hora, Jack llegaría enseguida.
Oooooooo
El joven se acercó muy seguro de sí mismo a la caravana de Darren. Hoy era el día, el magnífico día que conseguiría tener el dulce cuerpo del semi-vampiro estremeciéndose bajo él. El chico le había citado en su caravana, así que por fin podría estar lo suficientemente cerca de la habitación de Darren como para terminar llevándole a la cama. Tenía que reconocer que se le había resistido bastante, pero, al final, después de mimarle un poco, había conseguido que confiara en él lo suficiente como para invitarle a la caravana.
Lo tenía todo planeado. Primero empezaría con una ronda de besitos tímidos pero mostrando confianza y experiencia. Luego, subiría un poco la intensidad y le pediría ir a la habitación para estar más cómodos, ''prometiéndole'', por supuesto, llegar sólo hasta donde él quisiera. Pero al final conseguiría convencerle y, para cuando Darren quisiera darse cuenta, estarían llegando al orgasmo y la virginidad del semi-vampiro le pertenecería. Por que estaba claro que Darren era virgen, era demasiado inocente como para no serlo.
Llamó entusiasmado a la puerta. Cada vez faltaba menos. Le abrió un Darren un poco pálido, y se preocupó porque a lo mejor tenía que seguir esperando, pero enseguida recuperó la confianza y saludó al muchacho con un pico. Fuesen cuales fueran los obstáculos, improvisaría y los superaría, pero tenía que acostarse con Darren esa noche sí o sí.
-¿Va todo bien?- tanteó el terreno el joven.
-Eh…si… bueno, es que…te tengo que pedir una cosa- titubeó Darren.
-Ahora es cuando me pide que me acueste con el para terminar de olvidar a su querido - pensó extasiado Jack- Claro, dime- pero las cosas se le torcieron.
-Tenemos que dejarlo.
Un silencio tóxico inundó la cocina.
-¿Qué has dicho?- Jack no podía creer lo que oía. ¿Toda la semana soportando los lloriqueos de ese niñato para poder tirarselo y ahora le salía con esas?- ¿Estás de coña no?- exigió.
-No, Jack. Yo… lo siento… pero no puedo seg…
Pero Darren no pudo continuar hablando. El joven se lazó sobre él hecho una furia y le tiró del pelo echándole la cabeza hacia atrás mientras que, con la otra mano, le pegaba un puñetazo en el estómago. Cuando Darren se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo e intentó defenderse, el otro le dio un rodillazo en la entrepierna que le dejó sin aire por momentos.
-¡NO! ¡TÚ SERÁS MÍO AUNQUE SEA LO ÚLTIMO QUE HAGA!
¿Algún odio esporádico por ahí? En mi defensa diré que era necesario xD Asesinos a domicilio en Reviews, por favor.
Aqua Ootori
