¡Hola a todos! Antes que nada: PERDON. Las cosas no me han ido muy bien desde el inicio del año y no he tenido mucho tiempo para escribir, así que he ido avanzando en cuanto tenía un momento y me sentía inspirada.

Bien, en todo este tiempo, he podido leer los libros de Darren Shan, que varían en muchos aspectos con la película (los recomiendo MUCHO), y he introducido algunos detalles que solo salen en los libros. Uno de ellos en particular, es MUY IMPORTANTE para capitulos posteriores :

En los libros, si se intercambia sangre con un vampiro o un semivampiro realizando ambos un corte en la piel y uniendo las heridas, la sangre del vampiro le otorgará al que no lo es ciertas cualidades vampíricas, como puedan ser un incremento de la fuerza o un mayor gusto por la carne cruda. Aunque, si alguien bebe sangre de vampiro o semivampiro, se envenenará. Sin embargo, en este fic hay un pequeño cambio, por lo que también se adquirirán algunos aspectos vampíricos bebiendo dicha sangre.

Creo que no me queda más por decir (Aparte de que, excepto Jack y la trama de esta historia en particular, todo lo demás pertenece a Darren Shan). Y, ahora, ¡A leer!


Una nueva esperanza

Darren cayó al suelo jadeando. Apenas se podía mover de todas las veces que aquel desgraciado le había golpeado en la entrepierna. Apretó los puños, intentando aguantar el dolor y ponerse, al menos, a gatas, pero el otro no le dio tiempo. Sintió como le giraba hasta quedar boca arriba, mirando al chico con el que había estado saliendo esa última semana; Jack.

Éste, completamente fuera de sí, le agarró rápidamente con una mano del pelo, para forzarle a exponer su cuello, y, con la otra, le sujeto las suyas por encima de la cabeza contra el suelo, a la vez que le propinaba otros dos rodillazos seguidos.

-Por favor… para…- sollozó Darren desesperado. Aunque tenía más fuerza que el otro y hubiera podido quitárselo de encima con facilidad, cada vez que le daba en ese sitio tan delicado, se quedaba sin aire y no podía pensar en nada más que en el dolor que sentía. Antes de que pudiera darse cuenta, el manipulador de aire le había mordido con fuerza en el cuello, desgarrándole la piel como una fiera- ¡Ah! ¡No! ¡Basta!

-¡No grites, estúpido!- Jack le golpeó otra vez. Después, le giró de nuevo la cara y, sin soltarle las manos, le besó con rudeza.

Darren sintió como sus labios eran mordidos y babeados, y el sabor de su propia sangre en la boca. La lengua de Jack le invadió, llevándose consigo todo rastro de sangre y saliva. Darren no podía sentirse más asqueado de lo que ya estaba, o eso creía. Otro golpe y su camisa arrancada, dejando a la vista su pálido pecho. El manipulador de aire se relamió los restos de la sangre de Darren, que se habían quedado en sus labios, y bajó la cabeza para capturar con fuerza, demasiada, uno de los pezones del semi-vampiro.

Darren se arqueó con un chillido mientras más sangre corría por su pecho. ¿Por qué tenía que pasarle todo eso a él? ¿Tan mal se había portado con el otro para que ahora le hiciera esto? Varias lágrimas bajaron de sus ojos por las mejillas. Miró al muchacho que estaba devorando su cuerpo. No había salida; ese tipo iba a hacer con él lo que quisiera y no podría hacer nada para evitarlo. Otro golpe, esta vez más doloroso que los demás.

-¡Ah! ¡Por favor…!- sabía que no le serviría de nada, pero, aun así…- Por fav…

Una sombra cruzó la cocina de repente y embistió contra el manipulador de aire. Darren sintió que era liberado del cuerpo de Jack e intentó moverse, pero le fallaron las fuerzas y solo pudo encogerse sobre sí mismo. Solo esperaba que, lo que fuera que le había quitado al Jack de encima, pudiese impedir que el muchacho volviera.

Oooooooooooooooooo

En la otra punta de la cocina, Jack miraba aterrado al hombre que se cernía sobre él. Al parecer, con los gritos habían despertado al tutor de Darren, que ahora lo tenía acorralado.

El espeluznante brillo en los ojos del vampiro le hizo pensar a Jack que quizá no había sido buena idea atacar de esa manera a Darren. No se arrepentía de haberlo hecho, por supuesto, pues seguía pensando que el mocoso le había engañado y que él merecía una compensación, pero le daba pánico pensar que podía hacerle aquel hombre por haberse atrevido a dañar su protegido.

De repente, una de las manos del vampiro se lanzó sobre él, sin darle tiempo a reaccionar, y le cogió del pelo, arrastrándole hacia la salida. Jack se retorcía intentando liberarse, aunque lo único que conseguía era que el otro tirara más fuerte y le doliera aún más. Al llegar a la altura de la puerta, el hombre lo agarró del cuello y lo empotró contra la pared con brutalidad. Jack sentía que se asfixiaba por la fuerza con la que el vampiro le sujetaba, pero eso dejó de tener relevancia cuando sus ojos se encontraron con aquellos verdes, cegados de ira, que le susurraron al oído.

Apenas se dio cuenta de que la puerta se abría, de que el vampiro le levantaba por encima de su cabeza o de que era lanzado a la calle desde lo alto de la escalinata. No. En su mente solo había espacio para la sorpresa y el terror que le habían producido esas últimas palabras.

Ooooooooooooooooooooo

Darren continuaba tirado en el suelo de la cocina. Había oído quejidos y jadeos provenientes del otro extremo de la habitación y podía jurar, casi completamente seguro, que se trataba de Jack. Pero ahora ya no se escuchaba nada más; solo estaba el silencio, que se burlaba de él porque seguía sin apenas poder moverse.

De repente, el roce de unas ropas por encima de su cabeza le hizo tensarse de nuevo, pensando que el manipulador de aire podía haber vuelto. Sin embargo, al ser girado de nuevo hasta quedar boca arriba se tranquilizó. Frente a él, con el rojizo cabello alborotado, como si acabara de despertase, estaba su mentor.

Se miraron por un momento sin decir absolutamente nada. A pesar de la situación actual, y de la que había habido entre ellos desde que tuvieron la dichosa discusión, Darren sintió una renovada alegría por momentos al notar que la preocupación en el rostro del hombre. Al menos, sabía que no le daba completamente igual lo que pudiera ocurrirle.

Entonces, sin previo aviso, Larten tomó a su discípulo en brazos, pasando uno por debajo de las piernas y otro por detrás de su espalda, y se dirigió hacia la habitación de este. Darren se sonrojó profundamente al pasar el umbral de su puerta. Parecía la típica escena del novio entrando con su pareja en el dormitorio de su noche de bodas, solo que la novia no solía ir ensangrentada y llena de golpes y heridas.

El vampiro depositó su preciada carga con delicadeza en la cama y se sentó a su lado para revisarle. Aun no había pronunciado ni media palabra, ni parecía tener intenciones de hacerlo. Darren se estaba empezando a poner realmente nervioso. Por un momento, había esperado que las cosas se arreglaran entre ellos a raíz del ataque, pero, al parecer, el hombre tenía otros planes y, mientras tanto, estaba examinando el cuerpo del pobre semi-vampiro dolorosamente cerca. El chico intentó pensar en otra cosa que no fuera su maestro, pues le faltaba poco para cometer una imprudencia, así que se centró en valorar él también el estado de su cuerpo, sin contar a sus partes bajas, que seguían agonizando. A pesar de que le dolía todo, pensó que había tenido suerte; debía estar agradecido que todo hubiese terminado en un susto y no en algo peor. Aparte de la zona inferior, lo que más le dolía era la herida del pecho, de la que seguía manando sangre, aunque ya no tanta como antes.

Pensaba en que, probablemente, tendría que pedirle a Mr. Tall un par de días de reposo para recuperarse del todo, cuando Larten se incorporó de golpe, sobresaltándolo. Entonces, y consiguiendo que Darren estuviese automáticamente capacitado para competir con el tomate más rojo del mundo, desvió lentamente la vista hacia la entrepierna del muchacho y se quedó mirándola, pensativo. Darren no sabía donde meterse. ¿Qué le pasaba a ese hombre? ¿Por qué hacía ese tipo de cosas si ni siquiera se había dignado a dirigirle la palabra? Pero, si aquel comportamiento le había sorprendido, lo siguiente le dejó completamente anonadado.

El vampiro le encaró por segunda vez en la noche y le observó fijamente con una mueca de concentración. Darren no sabía qué tenía en mente su mentor, ni por qué estaba actuando de manera tan extraña, pero no se atrevió ni a pestañear. Tras unos segundos, que al joven le parecieron eternos, Larten se inclinó de improviso y tomó los labios de su alumno entre los suyos.

Darren estaba completamente perdido. ¿Por qué hacía eso? ¿No se había pasado una semana sin dirigirle la palabra solo porque se enteró de sus sentimientos? Entonces, ¿por qué le besaba ahora? Confundido, intentó quitarse de encima al vampiro para que le explicara lo que sucedía. Sin embargo, una vez más, su cuerpo le jugó una mala pasada, y, cuando quiso darse cuenta, estaba respondiendo con ansia a las atenciones de su maestro. Dejó automáticamente de pensar y sucumbió a las caricias del hombre en su pecho y cuello, o a los labios que se habían desplazado desde su boca hasta su mandíbula y que la degustaban como si fuera el mejor manjar del mundo, chupando y mordiendo con delicadeza la fina piel que la cubría.

Él solo podía suspirar y acariciar el pelo de Larten, mientras que, este, rodaba su boca hasta su pecho y comenzada a lamer lentamente la herida que cruzaba su pezón. Darren sintió un cosquilleo a medida que la herida se iba cerrando, igual que había pasado con la del labio y la del cuello. Después, el hombre se dedicó a succionar con parsimonia el pequeño y recién curado punto de placer, mientras una mano traviesa se deslizaba por el estómago del muchacho y comenzaba a acariciar a su aun dolorido miembro por encima de la tela del pantalón.

Darren soltó un jadeó y presionó la cabeza de Larten contra su pecho, a la vez que elevaba las caderas, demandando más contacto en ambos sitios. Por respuesta, el vampiro se trasladó al otro pezón, esta vez haciendo círculos con su lengua alrededor de él, mientras que, con la mano que no tenía ocupada estimulando la, poco a poco, creciente erección de Darren, comenzó a pellizcar el que su boca había estado atendiendo.

El chico gemía y se retorcía bajo su maravilloso mentor, que le estaba haciendo subir a pasos agigantados al Paraíso de los Vampiros. Era muchísimo mejor que en sus sueños; la lengua de Larten, áspera como la de cualquier vampiro, le producía escalofríos de placer en cuanto entraba en contacto con su piel, y sus manos, cubiertas de cicatrices y experiencia, le mimaban con ternura, adorándole. Jamás pensó que el hombre pudiera ser tan atento con alguien, pues siempre se le había imaginado como un amante rudo y salvaje, independientemente de cómo aparecía en sus sueños, que eran bastante fieles a la realidad en ese aspecto.

Ya sentía una presión horrible en sus pantalones cuando, tan imprevisiblemente como había empezado, Larten se separó, se levantó de la cama y se marchó sin dirigirle ni una mirada.

Darren se quedó sin palabras. Su mente, solo ocupada en intentar comprender la situación, se encontraba aturdida y confusa. ¿Es que acaso solo había estado jugando con él? ¿Era simplemente una broma pesada? ¿Tan mal le había sentado al vampiro su homosexualidad que le quiso castigar de esta manera? Miró hacia la puerta por donde había desaparecido su mentor, aun deseando que apareciera de nuevo en cualquier momento y le explicara su repentina salida. Pero, tras unos segundos de esperar, comprendió que era en vano, que el hombre solo le había hecho pagar por soñar con él, pero que no tenía la más mínima intención de mantener una relación, por fugaz que fuese.

Apretó los puños, clavándose las uñas en las palmas e intentando aguantar las lágrimas. Puede que no le correspondiera, que rechazara su condición o que hubiese un ambiente violento las pocas veces que coincidieron desde ese día, pero eso no le daba ningún derecho a humillarle de esa forma. Y, encima, tenía que lidiar con una horrible erección, que le avergonzaba todavía más, si cabe. Se levantó rabioso de la cama y salió al pasillo con cautela. Probablemente, si se le encontraba, terminaría pegándole, a pesar de que sabía que era una batalla perdida, y quería evitar esa situación, al menos, por el momento.

Se dirigió al baño tras comprobar que no estaba ocupado ni se oía ningún ruido, por lo que supuso que el vampiro se había marchado. Así era mejor; no quería darle la satisfacción de oírle en caso de que el agua fría no funcionase. Entró en el baño, se quitó rápidamente la ropa y se metió en la ducha.

El agua estaba helada, pero, ni con eso, consiguió que se le bajara la erección y, mucho menos, la humillación. Dándose cuenta de que no tenía otra opción, comenzó a frotarse con fuerza, demasiada, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas. Había sido un idiota. Había caído en la burla del vampiro completamente confiado de que, por fin, era correspondido cuando, en realidad, solo se trataba de un juego para avergonzarle. Se apretó con más fuerza hasta hacerse daño, intentando borrar los rastros de esa vergüenza de su ser sin éxito.

De repente, sintió una cálida respiración junto a su oído y unos brazos fuertes le rodearon, posando una mano sobre la suya y parando el movimiento salvaje con el que se estaba castigando. Antes incluso de oír su voz, y sin ni siquiera tener que girarse, Darren ya sabía quién estaba detrás de él.

-No hagas eso; te vas a hacer daño- su maestro sonaba más ronco de lo habitual- ¿Acaso no sabes que es una zona muy delicada?

De repente, Darren vio la otra mano de su mentor acercarse hasta su dolorido miembro. Parecía estar sujetando un trapo, pero no pudo identificar de qué se trataba exactamente. Entonces, con cuidado, apoyó la tela en la hinchazón y un escalofrío recorrió el cuerpo del chico. ¡Era hielo! ¡Un paño con hielo! El vampiro solo había ido a buscar algo de hielo para que no le doliera tanto esa zona y que no le saliera ningún moratón que luego le pudiera dar problemas. Iba a preguntarle por qué hacía eso, por qué no le dejaba el hielo y se marchaba, cuando sintió los labios del hombre sobre su hombro. Su respiración comenzó a aumentar mientras que Larten se paseaba por el hueco de su cuello y empezaba a mover con delicadeza su mano sobre la de él, haciendo que se acariciara el miembro de arriba abajo. Lentamente, la velocidad del placentero vaivén se fue acelerando y, para cuando Larten succionaba la tersa piel bajo su mandíbula, Darren ya había dejado que fuera el contacto directo con su maestro el que le hiciera delirar y contraerse contra el impresionante hombre que le sostenía. El vampiro había dejado el paño con hielo de lado y estaba centrado en las caricias al cuerpo de su discípulo.

Sin embargo, cuando el chico estaba a punto de dejarse llevar por completo, sintió un enorme bulto entre sus nalgas, que le hizo volver a la tierra de súbito y apartarse del vampiro con rapidez.

-¡No! ¡Espera!- Independientemente de que aun no estuviera preparado o de que se tratara del hombre que amaba y que tanto daño le había hecho, lo que había pasado con Jack tan solo unas horas atrás le hacía desconfiar por completo de la actitud de su mentor- Yo… no quiero, n-no puedo seguir… no…

-Shh- se acercó Larten, entrando de lleno bajo el chorro de la ducha y posando el dedo índice sobre sus labios- Tranquilo, no pasa nada. Yo tampoco tengo ninguna intención de seguir hasta el final. Hoy- Darren tragó con fuerza al escucharle remarcar la última sílaba con la voz tan ronca- No obstante, me gustaría terminar esto satisfactoriamente para ambos, claro.

Y, antes de que el chico pudiese decir nada, le apresó fieramente contra la pared de la ducha y le tomó otra vez con la mano, pero, en esta ocasión, se esmeró apretando un poco más el agarre y recreándose en cada centímetro recorrido, mientras que, con la otra mano, se desabrochaba los pantalones y liberaba su propia erección. Sin que Darren tuviera tiempo de reaccionar, el hombre junto las dos excitaciones y comenzó a masturbar a ambos con la mano derecha mientras que la izquierda apretaba el rasero de su discípulo y sus labios se pegaban a su cuello.

Darren se estremecía entre la pared y el pecho de su maestro, que se había colocado de lleno bajo el chorro y ahora estaba tan empapado como él. Larten empezó a besar el pecho del chico, justo por debajo de la clavícula, y siguió bajando hasta capturar su pequeño punto de nervios, que comenzó a chupar y mordisquear con cuidado. Los gemidos de su discípulo hacían que se pegara más a él y que acelerase todas sus acciones cada vez más.

-Ahhh… Lar-lar… ¡Oh dioses!... Por favor… No puedo…- pedía Darren desesperado. Siempre había oído que todo lo que había que hacer era intentar aguantar lo máximo posible, pero a él le estaba costando horrores no sucumbir al placer.

-Hazlo Darren, No te contengas más…- jadeó el vampiro en su oído- Por favor…

Estas últimas palabras desencadenaron en Darren un torrente de sensaciones hasta entonces desconocidas para él. Su cuerpo se arqueó y sus dedos se clavaron en los hombros del vampiro. Corrientes de electricidad se deslizaban por su cuerpo y él no podía hacer más que dejarse llevar por ellas. Gimió el nombre de su maestro a la vez que se descargaba en la mano de este y, segundos después, Larten le siguió gruñiendo el suyo.

Darren se soltó de su mentor y se deslizó por la pared de la ducha hasta quedar sentado en el plato. Escuchó, aun sin creerse lo que acababa de ocurrir, al mayor intentando normalizar la respiración y se dio cuenta de que él mismo tenía el corazón a cien.

Sintió como Larten se separaba de él y salía de la ducha. Quiso decirle que no se alejara, que se quedara a su lado, pero la vergüenza le invadió y no pudo hacer nada más que sujetar con fuerza sus rodillas contra su pecho y esconder el rostro en su regazo. Se moría de miedo de solo pensar que el vampiro podía despacharle en cualquier momento diciéndole que había sido un error y que ellos nunca podrían tener nada más.

Levantó la vista y vio a Larten desnudo con una toalla alrededor de la cintura y otra en la mano. Estaba muy sexy desde esa perspectiva; el pelo húmedo, el torso tenuemente iluminado por la luz del baño y las mejillas algo coloradas. Pero, lo que más le llamó la atención al chico fue, como la primera vez que lo conoció, su mirada. Profunda, sabia y astuta, proyectada por esos ojos verdes tan intensos que, en ese momento, estaban fijos en él, con una expresión que Darren no supo reconocer, pero que le resultó muy reconfortante y útil contra sus miedos.

Observo como, lentamente, el vampiro se acercaba a él, le envolvía en la otra toalla y le cogía en brazos para sacarle del baño. Fueron hasta la habitación de Darren y Larten le dejó sobre la cama. Empezó a secarle el pelo mientras el chico le observaba sin saber muy bien cómo reaccionar. El hombre se estaba comportando contrariamente a todo lo que él había supuesto que podría hacer y a su actitud los últimos días. Larten se debió de dar cuenta del recelo del chico, por qué dejo de frotarle con la toalla y le miró directamente.

-Escucha Darren- suspiró- Sé que esto te resulta muy extraño. De hecho, a mi también me parece impropio mi comportamiento. Pero,- apartó la vista del chico ligeramente y se quedó mirando al vacío, buscando la manera de explicarle a su discípulo lo que le estaba pasando- no se por qué, desde que tuvimos la discusión en la cocina, he estado reflexionando sobre todo lo que me dijiste y, viéndote con ese muchacho, me he dado cuenta de lo ciego que estuve. Es cierto que no me gustan los hombres, pero contigo es diferente. No sé realmente lo que siento por ti, solo sé que me importas mucho y que no quiero nada más que tú felicidad- tomó aire- Así que, si no te resulta muy molesto, me gustaría que me perdonaras por lo mal que me he portado contigo y que me dieras una oportunidad- se quedó callado esperando el veredicto de Darren, que parecía no llegar nunca.

El joven estaba anonadado. Ese hombre le estaba volviendo loco. Primero, le trataba como una basura y, luego, le suplicaba que le perdonara y que le dejara estar con él. Estaba a punto de decirle que no, que, después de todo el daño que le había hecho, no podía perdonarle, cuando vio todo el arrepentimiento reflejado en su rostro. Era cierto que había sufrido mucho con su actitud, pero el hombre realmente lo sentía y quería arreglar las cosas. Sin embargo, no se lo iba a dejar tan fácil.

-De acuerdo, te perdono y te doy esa oportunidad que me pides- vio cómo Larten levantaba la cabeza y su rostro se iluminaba. Le daba un poco de pena ponerle barreras a esa alegría que él mismo estaba experimentando, pero tenía que marcar los límites y darle un pequeño castigo a su mentor para que no volviera a maltratarle- Pero hay ciertas condiciones que debes cumplir- una sombra de miedo cruzó el rostro del hombre- tendrás que comportarte como si fuesemos cualquier pareja normal que empezase a salir. Eso significa que tienes que ir despacio, respetar mis límites y tratarme con cuida…

No pudo seguir hablando. Larten, que se había asustado mucho cuando le dijo lo de las condiciones, le cortó el discurso uniendo sus labios en un pequeño pico. Por inocente que fuera el contacto, Darren se sonrojó hasta las raíces e intentó apartarse para que su maestro no le viera así, pero Larten le sujetó con delicadeza la cara y unió sus frentes con una sonrisa.

-Por un momento pensé que me ibas a pedir algo imposible- susurró mirándole a los ojos- pero creo que podré cumplirlo- Le dio otro beso y se levantó de la cama- Y, ahora, a dormir, que llevamos un día muy ajetreado.

-Espera- le tomó de la mano- ¿Podrías…? ¿Podrías quedarte conmigo esta noche?- murmuró hacia el cuello de su camisa. Cualquier persona normal habría pedido que lo repitiera un poco más alto, pero el oído del vampiro capto todas y cada una de las palabras del muchacho.

-¿En serio quieres que me quede… contigo?- sonrío Larten. Aunque había entendido lo que el chico había querido decir, su naturaleza le pedía que le hiciese de rabiar un poquito- ¿No estabas hablando hace un momento de marcar límites?

-N-no… yo estaba diciendo… y-yo…- tartamudeaba Darren nervioso.

Larten rió entre dientes y se agachó para darle un beso.

-Voy a ponerme algo para dormir. Creo que deberías hacer lo mismo- Señaló el hecho de que aun estaban ambos solo con las toallas- Enseguida vuelvo- susurró.

Darren asintió mientras un escalofrío de placer le subía por la columna. Era impresionante cómo, simplemente con su voz, el vampiro hacía estragos en el cuerpo y la mente de su discípulo. Larten sonrió de medio lado y salió hacia su habitación. Darren aprovechó para ponerse el pijama y abrir la cama. Pensó en esperar al vampiro para entrar juntos en ella, pero luego se dio cuenta de lo extraña que sería la situación, así que se metió él primero y agudizó el oído a ver sí escuchaba los pasos del hombre.

Tras unos minutos, sintió como se cerraba la puerta de la otra habitación y el pelirrojo entró en la suya. Llevaba solo un pantalón corto negro, porque hacía demasiado calor como para ponerse un pijama completo. Darren, que nunca hubiese imaginado ver a su maestro tan informal, sintió un vacío de vértigo en el estómago de pensar en la idea que podría hacerse el vampiro de él viéndole sin camiseta, porque él también llevaba solamente un pantalón corto, azul en su caso. En comparación con el musculoso cuerpo del hombre, Darren parecía hecho de alambre. Sin embargo, estos pensamientos no parecieron llegar a la mente del mayor que, sonriendo y mirándole fijamente, se deslizó en la cama y, sin darle tiempo a decir nada, se pegó a él y le rodeó con sus brazos, acercándole más a su pecho desnudo.

-¿Así mejor?- ronroneó en el oído del colorado muchacho.

-S-sí…gracias- Darren pensó que no sería capaz de dormir nada en toda la noche por la emoción de estar prácticamente tumbado encima de su mentor. Sin embargo, a los pocos minutos el sueño comenzó a embargarle y sintió como ganaba terreno a la consciencia- Te quiero- dejó escapar con un suspiro antes de quedarse dormido.

Larten sonrió de nuevo y le acarició el cabello, deseando poder desvelar pronto sus propios sentimientos e intentar corresponder plenamente a su niño.


Bueno, espero que haya merecido (algo) la pena la espera. La verdad es que yo me lo he pasado genial escribiéndolo^^ Y ya sabeis, dudas, amenazas (recibí mi primera amenaza seria para que siguiera escribiendo hace unos dias; me hizo muchisima ilusion ^3^ GRACIAS KmiKumicu) y demás asuntillos en el botón de Reviews.

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