Monstruo
Tenia su perfume impregnado en mi. Era el aroma mas dulce e intoxicante que alguna vez haya olido en mi vida.
Camine de nuevo hacia mi silla, pero me fue imposible sentarme con comodidad. Me dolía la erección provocada por aquella criatura que se acababa de ir de mi lado y no creía que se fuera a desaparecer, a menos de que hiciera algo al respecto.
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LAS FANTASÍAS DE JAKE NO ME PARECEN APROPIADAS PARA EL SITIO, ASÍ QUE... CONTINUEMOS...
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Estuve ansioso todo el fin de semana con la expectativa de verla el lunes en mi oficina, lejos de la escuela o de mi casa.
Debía comprarle algo? Pero, que? Quería que tuviera algo que yo hubiera comprado pensando en ella, o algo que yo hubiera tenido o usado. Pero tal vez ese beso en mi casa era solo eso, un beso. Ademas yo no podía tener nada con ella.
Primero: soy casado. No es un impedimento, pero nunca le he sido infiel a Leah... Hasta ahora.
Segundo: Renesmee es menor de edad. Puedo ir a la cárcel, sin importar que todos los abogados de mi firma lleven el caso.
Tercero: ... Luego pensare en un tercero.
Cuando llegue a la oficina el lunes por la mañana, mande que la limpiaran muy bien. Le dije a mi asistente que por la tarde iría la novia de mi hijo y tenia que quedar bien con ella, por que Seth me lo había pedido. Tenia que dar una excusa y una coartada por mi comportamiento. Ademas se vería extraño que una adolescente como Renesmee viniera a la oficina y estuviera sola conmigo durante una hora... o tal vez dos.
Nessie llego a las tres treinta.
-Señor Black. Renesmee Cullen llego - me aviso Rebecca por el intercomunicador.
-Hazla pasar.
Corrí al espejo del baño y me mire. Todo estaba en su lugar. Mi cabello negro estaba bien peinado, mi traje gris estaba sin arrugas ni pelusas, mi corbata roja estaba en su lugar. Me encamine a la puerta y las manos me estaba sudando.
-Adelante, pasa Renesmee.
-Gracias, señor Black.
No me saludo de mano y mucho menos de beso.
Cerré la puerta.
-Toma asiento - señale la silla frente a mi escritorio.
Yo me senté en mi silla. Eso no me gusto.
-Bien... se que existe el internet y no debería molestarlo, pero el profesor Marcus dijo que teniamos que preguntarle a un abogado y llevarle las referencias - explico la muñequita de porcelana mientras sacaba su carpeta morada con corazoncitos rosas.
Le gusta el color morado, los corazones y el color rosa - apunte en mi lista mental.
-No te preocupes, no me molestas. -Si quieres yo hago todas tus tareas de todas las materias, hasta que te gradues de la universidad.- Que es lo que te encargaron?
-La historia de la Ley de Miranda - respondió abriendo su carpeta lista para escribir lo que yo le contestara.
Pronto su lápiz comenzo a viajar por los renglones de las hojas. Su caligrafía era fluida y redondita. Su escritura era adorable como ella.
Treinta minutos. Solo treinta miseros y asquerosos minutos nos llevo terminar la tarea.
Quédate Nessie. Quedate a mi lado por siempre. No te vayas, no me dejes.
-Pues... eso es todo. Muchas gracias, señor Black - me imagine la tristeza en su voz?
-De nada.
Ella tomo sus cosas y comenzo a guardarlas.
Quería decirle que no se fuera aun. Y también disculparme por el beso.
-Siento mucho lo del viernes.
-Siento mucho lo que hice en tu fiesta.
Murmuramos torpemente al mismo tiempo.
Ella rió. Ese sonido melodioso que me tenia hechizado.
-Lo siento, yo confundí las cosas... - se levanto y camino hacia la puerta.
-No! No te vayas - suplique.
-Perdón?
Casi corrí hacia ella.
-Se que esta mal... Tu eres una niña y yo... - la tome de las manos.
Dios, que ojos!
Sus ojos achocolatados me miraban como nunca antes nadie me había mirado. Estaban llenos de ternura e inocencia, una inocencia que estaba desesperado por corromper.
Solté su mano izquierda y acaricie su mejilla sonrojada. Nessie cerro los ojos y suspiro.
El cuerpo no me respondió, actuaba por si solo. Me incline y bese su mejilla derecha y luego la izquierda. Ella no abrió los ojos como aquella noche en su casa.
Aproveche su vulnerabilidad tal y como la vez anterior y acerque mi rostro al suyo para besarla una ultima vez. Esto debía terminar, por el bien de ambos.
Lo que no vi venir fue su reacción, o tal vez debí haberla esperado debido a lo que sucedió el viernes en mi casa. Renesmee me beso de una manera que deberia ser ilegal. Y de hecho lo era! Ella era una menor de edad.
Apenas si fui consciente de cuando la lleve al sofá en el que me acuesto a descanzar o refleccionar, ciertamente nunca lo había usado para besarme con una adolescente.
-Me fascinas, Renesmee - susurre cuando ella se separo de mi para poder respirar.
Se mordió el labio inferior y me miro incrédula.
-Me vuelves loco -tome su mano izquierda y la bese-. Ve lo que me has hecho hacer. Esto esta mal y lo se... Y tu también lo sabes - asintió bajando la mirada, aun mas sonrojada.
Era la criatura mas fascinante y divina que alguna vez haya pisado la tierra.
-Di algo - suplique volteando su rostro hacia mi.
-Regrese con Seth solo para verte. Eso me hace una mala persona, verdad? - su carita de muñeca se torno triste.
-Si, eres un verdadero monstruo - bromee.
En esa situación, el mostruo era yo.
