Mi Pequeña Amante
Observe dormir a la princesita de porcelana, como un acosador enfermo. Su rostro era pacifico y una sonrisa ligera curvaba sus labios rojos. Sus risos de cobre serpenteaban alrededor de su rostro.
Estire la mano queriendo acariciar su rostro de muñeca, pero me abstuve de hacerlo. No quería interrumpir sus sueños. Pero ella abrió los ojos de golpe y ni tiempo me dio de saltar por la ventana. Parpadeo en repetidas ocaciones, mientras casi ensucio mis pantalones del susto.
Pensé que ella gritaría aterrada de verme ahí, pero solo sonrió.
-Que haces aquí? - pregunto en un susurro.
-Esteee... Yo...
-Como entraste? - cuestiono divertida e intrigada en lugar de aterrada.
-Por... por la ventana - trague saliva.
Ella sonrió ampliamente.
-Subiste por la enredadera?
Asentí.
Renesmee se mordió el labio inferior. Desee que fueran mis labios los que se aferraran a el. Se incorporo en la cama y me miro con esa ingenuidad que me tenia loco. Me senté en su cama y ella sonrió de nuevo.
No hablamos, solo nos miramos fijamente el uno al otro.
Me atreví a tocar sus rostro con la punta de mis dedos temblorosos. Renesmee sostuvo mi mano contra su mejilla y descanzo la cabeza en ella.
Por que tienes que hacer las cosas mas dificiles de lo que ya son, pequeño demonio con cara de ángel?
Todo seria mas fácil si ella no me correspondiera los besos, si huyera de mi, si ya le hubiera contado a sus padres que le he besado. Pero no, aquí estaba yo en su habitación a la mitad de la noche y ella solo me ve como si fuera un maldito Principe Azul, que entro por su ventana para rescatarla y llevarla a su castillo.
Nessie comenzo a acercarse a mi y poso sus labios en los míos. Me beso casi sin tocarme y luego suspiro.
-Por que veniste? - sus ojos brillaban por las repentinas lagrimas contenidas.
-No lo se.
-No lo sabes? -bajo la mirada-. Le he pedido a Dios, Budda y Ala que tu me veas como yo a ti -dijo después de un largo momento de silencio-. O que me ayuden al menos a dejar de pensar en ti... por que esto esta mal, luego apareces en mi habitación y me dices que no sabes por que estas aquí... Eso que significa?
El corazón me latió mas rápido que el de un ratón.
Su carita triste y sus ojos húmedos me hicieron un nudo en la garganta.
-No se que... -respire profundo antes de contestarle la verdad. Ella fue honesta, era mi turno-. Solo se que tampoco puedo dejar de pensar en ti y... que quiero besarte, abrazarte y hacerte cosas de las que probablemente jamas hayas escuchado en tu vida.
Su rostro no se inmuto ni un segundo, por mi abrupta confesión.
-Que te parece si... empezamos por los abrazos y los besos y... -sus mejillas enrojecieron- ya veremos el resto.
-No sabes de lo que estas hablando, Renesmee. Yo no te convengo. Eres una niña, yo no debería de...
-Entonces, vete -me quede estatico, yo no me queria ir-. Yo estoy aceptando cualquier cosa que tu corazón o tu... libido quieran ofrecerme. No soy exigente, solo no quiero... estar lejos de ti.
Gruesas lagrimas se derramaron de sus ojos.
Ella no podía estar hablando en serio, o si?
Que no tenia dieciséis años? Por que hablaba como una mujer adulta, madura y racional.
Mas bien irracional!
Una niña no me podía estar pidiendo ser mi... amante!
Pero quien soy yo para negarle algo que he querido darle desde el primer día en que la vi? Ademas yo quería cumplir todos y cada uno de sus deseos y caprichos. Ya sea por que me deseaba como yo a ella, o solo por que estaba encaprichada conmigo por ser algo prohibido...
No importa, el caso es que ella quiere estar conmigo y yo se lo concederé... Aunque eso sea mi perdición.
