El Mejor Regalo de Navidad
El 23 de diciembre, mi padre llego. Tuvimos que interpretar el papel de familia feliz. Leah y yo sonreímos mucho y Seth se comporto educadamente.
Me moría por salir de esa asfixiante situación, de esa casa... Quería correr a los suaves y cálidos brazos de Renesmee. Besar sus labios, pegarla a mi cuerpo.

Por la noche me escabullí de mi casa, sin que nadie lo supiera. Había escondido el regalo de Nessie en el maletero de mi auto, donde nadie podía encontrarlo. Conduje por las adornadas calles, tratando de imaginarme su reacción al ver su regalo.
Pero... y si no le gustaba?
Bueno, no importa. Podía comprarla otra cosa. Cualquier cosa, que ella me pidiera.
Escale con habilidad la enredadera que llevaba a su balcón y abrí la puerta de vidrio.
-Hola! -salto a mis brazos de inmediato, enredando sus piernas en mi cintura-. Todo el día he pensado en ti. Te extraño mucho.
Nunca nadie me había dicho eso.
-Todo el día he pensado en el momento en que por fin llegaras - murmuro llenando de besos mi rostro.
Sus suaves y desenfrenados besos eran mi perdición. El olor de su piel, su cabello, el sabor de sus labios, toda ella me volvía loco. Su sonrisa tierna, sus ojos ingenuos...
-Yo también te extrañe y te voy a extrañar mas en todas estas noches que no te vea - susurre una vez que nos dimos un respiro.
-Yo te extrañare mas... Estúpida época navideña - hizo un puchero.
-Te traje un regalo - me baje de su cama y camine hasta donde había dejado la mochila negra.
-Yo tengo un regalo, para ti también - salto de la cama y se dirigió a su armario.
Cuando ella regreso, yo ya tenia su regalo envuelto en papel dorado sobre mi rodilla.
-Abre el tuyo primero - me moría por entregarle el camafeo.
Nessie se mordió el labio, mientras desgarraba el papel.
-Que es?
-Tendrás que abrirlo, para averígualo - murmure contra su cuello y mi beso le hizo cosquillas.
Nessie ahogo un grito al ver la caja de música.
-Es... tan hermosa - paso la punta de sus dedos por la tapa labrada.
Abrió la caja y sus ojos brillaron al escuchar la suave música.
-Es perfecta. Muchas gracias, Jake - me planto un beso.
-No me agradezcas aun.
-Por que no? - su rostro se torno confundido.
Accione el compartimiento secreto y salio el collar con el camafeo-relicario.
Me miro con los ojos muy abiertos.
-Es...
-Eres tu - cerré la cadena alrededor de su cuello.
-Soy yo? - sus hermosos ojos chocolate, estaban llenos de lagrimas y me miraron emocionados.
-Si. Mira es igual a ti. Tiene una linda cara de munequita, tiene risos y sostiene una flor como las que misteriosamente llegan a tu casa cada mañana -sonreí al igual que ella-. Ve lo que dice dentro.
Renesmee tomo la joye entre sus dedos y miro con detenimiento la inscripción.
-Que ocurre? No... no te gusto? - pregunte cuando ella no hablo.
-No es eso... Es que me diste un regalo muy perfecto -suspiro-. No creo que lo merezca.
-Tu mereces eso y mas.
Me miro con sus grandes e ingenuos ojos de chocolate y pude leer su incredulidad.
-Veamos que me regalaste.
-No! -me arrebato la bolsa de regalo de las manos-. No creo que sea apropiado. No esta al nivel de lo que tu me diste.
-No digas tonterías - tome la bolsa de nuevo.
Busque mi regalo y me encontré con una pequeña prenda blanca de encaje y algodón.
-La traía puesta el día en que te conocí - susurro muy bajito y con las mejillas enrojecidas.
Renesmee... mi princesita de porcelana, había traído esa diminuta prenda el día en que la conocí y... me la estaba regalando?
Y pensaba que no era suficiente?
Debería de regalarle la joyería entera, para igualarla!
Coloque las panties de nuevo en la bolsa y me abalance sobre ella como un león a una bebe gacela en plena cacería. Abrí sus piernas para colocarme entre ellas y poseerla ahí mismo en su habitación.
Como siempre, ella no se asusto, ni detuvo mi ataque. Al contrario, busco mis labios y me beso con violencia. Sus piernas se enredaron en mi cintura y sus manos en mi pelo.
-Jake... - murmuro con la voz agitada, cuando mis labios se dirigieron a su cuello y mis manos se metieron bajo su blusa.
Apreté sus senos desnudos con fuerza y ella solto un pequeño gemido. Nunca había gemido. Aquel dulce sonido trajo a mi aquellas fantasías que tuve con ella los primeros días de conocerla. Claro que aun las tengo, pero trato de erradicarlas para no atacarla como ahora lo estoy haciendo, cada vez que la vea.
Nos estábamos pasando de los limites que habíamos puesto, pero no podía detenerme. La necesitaba hoy mas que nunca.
-Te amo, Jacob - susurro muy bajito.
No estaba seguro si había escuchado bien. Detuve nuestro encuentro y la mire a los ojos.
-Hice algo mal? - pregunto temerosa.
-No. Claro que no. Es solo que... Me amas?
Asintió y su carita se torno roja como un tomatito.
Sonreí ampliamemente y nunca en mi vida me había sentido tan feliz, como en ese momento.
Ella me amaba. Yo la amaba.
Quise con toda mi alma poder adelantar el tiempo. Tener los papeles del divorcio en una mano y aquella exquisita mujer llamada Renesmee, en la otra.
Tenia que ser paciente. Pronto todo se acomodaría del modo adecuado, para que ella y yo estemos juntos.
Se que algun día estaremos juntos.
Yo la esperaría.