Nunca Pensé Decir Esto... Pero Leah, Eres La Mejor
Me estaba acomodando la corbata de seda, frente al espejo de la habitación que compartía con Leah. Era antes de las nueve de la mañana. Era jueves, mi cumpleaños numero 39. Diablos!
Nunca antes había odiado cumplir años. Antes amaba mis cumpleaños, ahora no quería ni por nada del mundo tener un año mas. Eso me acercaba mas a la vejez y me alejaba mas de la tierna edad de Renesmee.
Suspire frente al espejo y alise las solapas del traje azul marino, tome mi portafolio plateado y las llaves del auto.
-Feliz cumpleaños! - Leah entro a la habitación con una gran sonrisa en su rostro y una caja delgada en sus manos.
-Gracias - respondí a regañadientes y le correspondí el beso en la mejilla.
-Toma, es entrega especial - me entrego la caja con papel de regalo negro con un listón rojo.
Puse mis cosas de nuevo en la cama y desate el listón, haciendo una mueca. No estaba de humor para recibir regalos, ni felicitaciones.
Al abrir la caja, me quede de piedra.
-Que... que es?
-No te gusta? - la mirada de Leah se volvió cautelosa, incluso desilucionada.
-No... entiendo.
-Ya estan firmados, ves? - señalo la conocida firma.
Tome los papeles y me deje caer sentado en la cama leyéndolos detenidamente.
Soy abogado, entiendo perfectamente todas y cada una de las palabras en esos papeles, pero lo que no entendía es como es que ya estuvieran firmados y sellados, solo faltaba mi firma.
-Es... es lo que creo que es?
Leah asintió con una sonrisa.
-Feliz Cumpleaños! - me beso en la mejilla de nuevo y me puso un bolígrafo frente al rostro.
La tome un tanto mareado. Continue leyendo los papeles y con una sonrisa plasme mi firma.
En verdad habia sido así de fácil?
Era verdad lo que Leah había hecho?
-Por que esa cara? Pensé que... No es lo que querías? Pensé que de un momento a otro me lo pedirías. O me vas a decir que aun querías seguir a mi lado?
-No...
-Por que... no te ofendas... pero nuestro matrimonio es una burla... Corrección: era. Creo que siempre lo fue -mi ahora ex mujer, se encamino hacia el peinador.
Yo aun no creía lo que acabada de suceder. Me sentía mareado, pero aun así quería saltar, dar vueltas, gritar, llorar de felicidad.
-Supongo que ya tienes a alguien no? Yo si. Pero no le digas a nadie, tu y yo aun somos amigos, creo. Es Sam - Leah solto unas risitas traviesas. Tenia años sin escucharla reír de esa manera.
Espera... De que esta hablando?
-Sam? Mi Sam Uley? El esposo de tu amiga Emily?
-Si - Leah continuo peinando su cabello negro y suspiro-. No me sentí tan mal al engañarte, por que supuse que tu también tenias alguien, todos los días sales de casa y regresas ya tarde. Se que dices que vas a correr y se nota que haces ejercicio, no es que me fije, pero aun compartimos habitación y baño...
-Sam Uley? - pregunte aun sin poder creerlo.
-No te sientes traicionado verdad? No es que aun me quieras o si?
-No... es solo que... Nunca lo pensé de Sam, se ve que tiene un matrimonio estable.
-No, que va! Emily lo engaña con tu secretaria y la de el.
-Que?! - me levante de la cama tirando los papeles del divorcio. Los recogí y los pegue a mi pecho como si de un tesoro se tratase.
-Calma! Me ofende un poco que reacciones de esa manera, al saber que tu secretaria tiene amorios con la esposa de Sam, pero cuando te di los papeles del divorcio quedaste catatónico. Yo que me esforcé tanto en tu regalo de cumpleaños.
-No es eso... sino Rebeca y Emily... y Rachel - me estremecí un tanto asquedado.
-Eres raro Jacob Black, a la mayoría de los hombres les gusta ese tipo de cosas.
-Pues a mi no - a mi me gustaban mas la chicas lindas, tiernas, inocentes... Bueno solo una.
Renesmee...
Renesmee! Al fin iba a poder estar con ella. Bueno, en realidad no. Pero mi divorcio era el paso uno. El paso dos, que ella cumpliera la mayoría de edad. Paso tres que Nessie fuera a la universidad, casarnos y vivir felices para siempre. Diablos, ni siquiera la misma Renesmee habla así de cursi.
-Buscare una casa mas pequeña, para Seth y para mi. Tu te iras con tu chica?
-Eeeh... No. No lo creo. También buscare un lugar mas chico, tal vez cerca del bufete. Por que no se quedan aquí tu y Seth? - sugerí.
-No, es muy grande. No necesitamos mucho.
-Y que te parece si la vendemos y el dinero que saquemos lo usamos para nuestras nuevas casas? - me sentía muy generoso y agradecido con ella esa mañana.
Leah lo pensó un momento, terminando de maquillarse.
-Me parece que no es muy justo, puesto que tu pagaste la casa en su totalidad...
-Es lo menos que puedo hacer, luego de este regalo.
-De acuerdo. Necesitamos hablar con Seth, aun que creo que ya lo sospecha. Que te parece si tenemos una ultima cena familiar, mañana por la noche?
-Perfecto - acorde aun sintiéndome en la luna.
-Desde el consultorio llamare a una oficina de bienes y raíces, para que comiencen con lo necesario y pongan en el mercado la casa. Seguro que no quieres quedarte con ella?
-No, Leah. Gracias.
-No hay problema. Ire a hablar con la servidumbre para que organicen la cena de mañana. Llevas a Seth a la escuela?
-Si, por supuesto.
Mi ex esposa se acerco a mi y tomo sus papeles del divorcio y los guardo en una gaveta de cedro.
-Fue un gusto ser tu esposa, Jacob Black - me tendió su pequeña y morena mano con una sonrisa.
-Igual, Leah...
-Clearwater. Ya no soy Leah Black.
Con su comentario no pude mas que sonreír y abrazarla como agradecimiento.
