Niña Mala
Renesmee Cullen era una chica mala... Muy mala... Con un corazón negro y un alma corrompida.
Después de nuestro desayuno juntos, fue al pequeño muelle tras la casa y miro el lago con detenimiento. Se sentó en la orilla y metió los pies en el agua. Me senté a su lado y pase mi brazo izquierdo por sus hombros.
No podía creer que estuviéramos solos, en un lugar lejos de todo lo que conocemos. No estábamos en mi departamento, ni en su casa, la escuela o mi trabajo.
Luego de besarnos por unos minutos y de que mi mano se posara donde no debería, ella entro a la casa. No supe a que, no me dijo.
A los quince minutos regreso con un traje de baño blanco, de dos piezas. Ni siquiera me hablo, corrió por el muelle y salto al lago. Nado sola un buen rato. Yo no podía moverme de mi lugar, solo podía verla como idiota, con los pies metidos dentro del agua. Nessie nado hasta la boya roja en medio del enorme lago y regreso de nuevo.
-No me acompañas? - pregunto con una sonrisa traviesa.
-No, prefiero quedarme aquí.
-Por que?
Por que si entro al agua contigo, te haré mía sin importarme las consecuencias.
-Así estoy bien.
-El agua esta deliciosa.
Igual que tu - pensé.
Nessie comenzó a lanzarme agua al rostro, con sus pequeñas manitas.
-Para que compraste una casa en el lago para nosotros... si no vas a nadar conmigo? - hizo un puchero y sentí como mi entrepierna comenzaba a endurecerse.
-Es... para después.
-Después? Vamos Jake, solo nadaremos. No te hare nada malo - todavia tuvo la osadía de burlarse.
Negué con la cabeza y respire profundo.
Renesmee levanto la ceja derecha, con actitud contrariada. Nado para acercarse mas a mi y su expresión cambio.
-No me puedes dar aunque sea un beso - murmuro con voz tierna.
Manipuladora!
Me incline un poco y ella apoyo sus manos en mis rodillas y se impulso para salir del agua.
A pesar de que me había ordenado a mi mismo a darle solo un beso, de alguna forma la jale de las muñecas sacándola del agua. Pronto la tuve sobre mi mojándome totalmente, pero no me importo, tenia su cuerpo semi desnudo sobre mi y su lengua luchando contra la mia.
-Jake... Por favor - murmuro entre beso y beso mientras sus manos me quitaban la playera.
-No, Ness.
-Por favor - me miro con ojos tristes y suplicantes.
-Que mas quisiera yo, tenerte entre mis brazos, hacerte mía por completo - acaricie su rostro de porcelana.
-Entonces por que...?
-Tienes dieciséis años, yo treinta y nueve. Te esperare amor. No importa por cuanto tiempo, yo te esperare.
-Pero yo no quiero esperar. Quiero estar contigo... para siempre - estampo sus labios en los míos, casi con furia.
Me era imposible quitármela de encima. No quería alejarla, mi cuerpo la pedía a gritos.
Mis manos recorrieron su espalda mojada y mis dedos deshicieron los nudos que ataban la parte superior de su traje de baño. No, no me iba a permitir ver sus senos... pero ya me imaginaba atrapando sus pezones endurecidos con mis labios.
-Nessie, no! - separe su cara de la mía y me miro ceñuda.
-Aguafiestas.
Durante las dos semanas de vacaciones de primavera, Nessie fue a comer y a nadar a la cabaña.
Me parecía que cada día, sus atuendos se encogían cada vez mas. El primer día llevaba un short de mezclilla debajo de la rodilla y una blusita muy linda color turquesa de cuello alto y sin mangas. El segundo día otro short de mezclilla negra y una blusa morada de tirantes gruesos, días después un vestido veraniego amarillo con blanco, luego un short de mezclilla a medio muslo artisticamente desgarrado y una blusa roja de un solo hombro. Y los últimos días unos shortcitos que apenas cubrían lo necesario y unas blusas de tirantes delgados y muy escotadas.
Trate con toda mi alma desviar la mirada de sus senos, pero ella no llevaba sostén. Con solo estirar un poco mi mano podía tocarlos, moldearlos a mi gusto.
Ella lo había hecho a proposito, estaba determinada a hacerme flaquear en mi resolución. Quería que me entregara a mis instintos y no a la razón. Debía ser fuerte, tenia que ser fuerte. No iba a cumplir su capricho, no iba a tomar su cuerpo. No aun.
Pero toda ella era una delicia irresistible. Sus ojos chocolate, su mirada ingenua y picara, sus labios rojos y carnosos y esa sonrisa traviesa, su delicada y lisa piel de porcelana, sus curvas suavemente marcadas, sus senos firmes y pequeños, su cintura estrecha, sus caderas lijeramente redondeadas y ese pequeño trasero que invitaba a ser apretado con fuerza durante una noche acalorada llena de lujuria y pasión.
Se fuerte, Jacob. Se fuerte - me decía a mi mismo cada vez que la veía bajar de su auto rojo, con un atuendo mas pequeño y revelador que el anterior.
