Mi Princesita de Porcelana... Es Mía
El viernes por la noche -unos días después de nuestra discusión al teléfono-, Nessie me envió un mensaje de texto desde su antiguo número, diciendo que iría a las nueve de la mañana a la cabaña, a recoger sus cosas. Para ella lo nuestro había terminado.
Yo... también creia que era lo mejor. Aquella relación no tenia un futuro. Ella había dicho solo la verdad, yo siempre la vería como una muñeca de porcelana a la cual no quiero tocar por miedo a quebrarla.
No sabia si ir a la cabaña para despedirme de ella, cerrar aquel capítulo de mi vida. O por el contrario no ir. No verla nunca mas.
Opte por ir. No podía soportar la idea de no volver a verla, aunque fuera una vez mas.
Llegue antes que ella a la casa. El bosque congelado alrededor de la cabaña era hermoso y que decir del lago. Pensaba vender el lugar, no tenia caso conservarlo si no lo compartiría con Renesmee.
Escuche su auto estacionarse frente a la casa y mi corazón se estrujo. Jamas me había sentido de esa manera al terminar una relación. Siempre fue muy normal, nunca sentí tristeza, nunca pensé en regresar con ninguna chica. Pero ella... Me iba a doler toda la vida no estar de nuevo a su lado, pero era lo mejor. Este había sido nuestro segundo intento y no funciono. Tal vez si la hubiera conocido cuando ella estuviera en la universidad... No, seria lo mismo. Tendríamos la misma gran diferencia de edad.
Nessie entro a la cabaña y yo me quede en la habitación principal, esperándola.
-No pensé que fueras a estar aquí - mascullo entrando al lugar con una caja en las manos.
Reconocí que es lo que llevaba, los regalos que le he hecho. La cabeza del lobo marrón sobresalía de la caja. Vació todo sobre la cama sin verme y se encamino hacia el armario; saco sus trajes de baño, toallas, maquillajes, cepillos y demás cosas que tenia ahí y en el baño.
Traía un abrigo blanco de doble botonadura negra, guantes negros, así como el pantalon y las botas del mismo color. Sus risos caían sobre sus hombros y espalda contrastando con su abrigo. Sus labios rojos se veían igual de apetecibles que siempre, y bajo sus ojos había unas ojeras malva. Era evidente que había llorado.
-Renesmee - murmure con impotencia al ver como se marchaba.
-Que?
-Nunca te mentí -la voz se me quebro-. Cada vez que te dije que te amaba, siempre fue verdad. Aun te amo, pero...
-Ya no me digas de nuevo tus estupideces, quieres?
-No son estupideces - me levante de un tirón del sillón.
-Ya me voy, Jacob.
-Ness...
-Ese no es mi nombre - me miro enfadada, pero sus ojos brillaban, como si estuviera a punto de llorar como yo.
-Perdón... Creí que te gustaba.
-Me gusta.
-Renesmee...
-Mira Jacob, suficiente. Ya no se que hacer, que decir. Te amo, siempre te voy a amar. Se que piensas que soy una niña inmadura que tal vez solo esta encaprichada contigo. Tal vez no me quieras a tu lado por que no tengo experiencia... Por que no voy a ser suficiente para ti.
-No digas eso, ni siquiera lo pienses - me acerque a ella y le quite caja de las manos.
Que no era suficiente para mi? Era todo para mi. Era el amor de mi vida!
-No, no lo hagas - protesto cuando tome su cara entre mis manos.
Como iba a poder vivir sin ver su rostro de ángel? Como iba a poder vivir sin besar de nuevo sus labios? Como iba a poder vivir sin ver sus ojos llenos de amor e ingenuidad? No, no iba a poder vivir sin ella. No me iba a importar que al estar con ella fuera a ser criticado, no me iba a importar que al amarla cometiera un delito. No iba a escuchar a la razón, solo a mi corazón y mis deseos.
Si ella quería entregarse a mi, quien era yo para rechazarla? Yo que la he deseado desde aquel primer día.
Bese sus labios y ellos me correspondieron. Estreche su delgado, curvilineo y muy abrigado cuerpo contra el mio. Sus manos se enredaron en mi pelo, mientras las mías trataban de abrir su abrigo; el cual quedo en el piso segundos después.
Sus manos bajaron de mi cabello y se dirigieron de inmediato a mi cadera donde estaba el borde de mi sueter verde. Me separe de ella para quitármelo, quede en playera negra sin mangas. Sus ojos me miraron lujuriosos y sentí sonrojarme como si fuera un adolescente, como ella.
Nuestras manos continuaron desvistiéndonos el uno al otro. Me maraville con la suavidad de su piel, de su calidez; ya habia acariciado sus piernas, sus brazos, su cintura en otras ocaciones, pero esta vez era diferente. Podía saborear realmente sus besos, su lengua, su piel desnuda, podía hacerlo a conciencia por que sabia que no era necesario que me controlara. Nadie iba a saberlo, solo ella y yo.
La amaba y quería estar con ella, hacerle el amor a mi Nessie.
La fui guiando hasta la cama, donde quite de un manotazo las cosas que ella me había regresado, la recosté con cuidado y vi su torso semi desnudo. No podía haber mejor visión que ella en lencería negra. Me agache para quitarle las altas botas negras y sonreí al ver sus calcetines de Hello Kitty.
-Ignoralas, no son muy sexys - murmuro sonrojada.
-Son perfectas - susurre quitandoselas y bese sus pies.
Solo estaba demostrando con acciones lo que sentía. Ella me tenia a sus pies.
Solto unas risitas avergozadas.
Termine de desvestirme bajo su mirada llena de deseo y quede en boxers.
Desabotone sus jeans negros y los deslice por sus piernas torneadas. Renesmee era perfecta. Devore sus labios de nueva cuenta, mientras mi mano derecha viajo a su sexo. Sus panties estaban muy humedas, casi empapadas. Mas que nunca en la vida desee estar dentro de ella y acabarme en su gloria...
Mis manos no eran las únicas que habia decidido dar un recorrido, las suyas ya estaba bajo mi ropa interior tocado con avaricia mi sexo hinchado y apunto de explotar por sus caricias tímidas y algo atolondradas. Ya habría tiempo de enseñarla, hoy solo habría entrega, amor y pasión. Ya tendríamos tiempo mas adelante para clases llenas de lujuria desenfrenada.
-Jacob... te amo - susurro bajo su respiración, mientras mis labios recorrían su cuerpo completamente desnudo y sus dedos se enredaban en mi pelo.
Esto era mejor que todo aquello que he imaginado. Ella estaba realmente entre mis brazos, entregándose a mi. Trate de controlarme y no poseerla con todas las ganas que tenia, debía ser delicado y lento. Que no le doliera. Solo había estado una vez con una chica virgen, era mi novia y teníamos dieciséis.
Abrí sus piernas con las mias y sus caderas se alzaron para recibirme.
Una vorágine de placer, amor, lujuria, pasión nos fue envolviendo con cada suspiro, cada suave gemido que salia de sus labios y los míos nos llevo a la cuspide. Creí estar tocando las nubes con mis manos... al acariciar avariciosamente su cuerpo desnudo y tembloroso.
Mire los ojos achocolatados de Nessie y sus pupilas estaban dilatadas, brillando lujuriosamente, su boca estaba ligeramente abierta, sus labios hinchados y enrojecidos.
En el mundo no había mujer mas hermosa que ella.
Su estrecho sexo se contrajo apretado el mio, no deje de mirarla ni un segundo mientras terminaba junto con ella. Cerro los ojos con suavidad y de su boca salio un suave gemido.
Me sentí en la estratosfera y me fue muy difícil bajar. No creía ni procesaba aun el haber hecho mujer a mi princesita de porcelana. No podía asimilar que se había entregado a mi con tanta pasión, con tanta... devoción. Eso es lo que había en su mirada cuando abrió por fin los ojos al salir de ella. Suena presuntuoso, pero me miraba como si fuera su dios. Nada mas alejado de la realidad, ella era mi diosa y yo solo un fiel pagano que la había profanado. Había profanado a una diosa de porcelana, pero no había sentido tanto placer en mi vida como lo sentí al cruzar esa delicada barrera que tanto temía romper.
Renesmee Cullen ahora era mia, nunca mas nos ibamos a separar ni pelear por que yo la veía como una niña. Ella era ahora una mujer, mi mujer. Las únicas peleas que tendríamos en un futuro era por el color de las paredes de la cocina en nuestro departamento en París, que película ver, quien estaría arriba y quien abajo.
-Te amo, preciosa - susurre mirando su rostro. Sus mejillas se enrojecieron violentamente haciéndola ver aun mas adorable.
-No te arrepientes? No me vas a dejar de nuevo... ni gritarme? - pregunto con los ojos llorosos.
-No, no y... tal vez grite tu nombre cada noche, cada tarde y cada mañana - murmure besando su cuello.
No traía puesto su collar. También venia en la caja su relicario?
Me aleje de ella y vi sobre el suelo de madera la joya. Me levante y la tome entre mis dedos.
-Lo siento... No quería nada que me recordara a ti... Pero olvide la caja de música -torcio el gesto-. Creo que fue una señal, no me ibas a dejar ir.
-No y si por mi fuera no te dejaría ir de esta casa nunca - musite cerrando en su cuello la delicada cadena del camafeo.
-Esa idea me gusta... y mucho.
Espero sus tomatazos y sus denuncias por pedofilia... Solo no denuncien el lemmon de contrabando, va?
Kisses and Love
Victoria Wittaker
