Mi Princesita de Porcelana... Es Mía 2
Los besos nada recatados de Renesmee me encendieron de nueva cuenta. Ahora que era mía no creía que hubiera un momento donde tuviéramos la ropa puesta... Excepto aquellos días femeninos.
Sus manos recorrieron mi pecho, mi espalda y las mías hicieron lo mismo en su cuerpo.
Entrar de nuevo a ese delicioso y estrecho sexo, fue aun mejor que la primera vez. Pude hacerlo sin miedo, pero aun así con cuidado. Nessie ahogo un grito cuando comencé a mover mis caderas contra las suyas de manera lenta y constante.
Esta vez quería verla sobre mi, quería que ella tuviera el control de la situación. Lentamente dimos la vuelta en la amplia cama y me miro asustada, casi inmovil. En sus ojos vi la vergüenza y pena. Con un acceso de nauseas recorde que apenas era una niña. Una niña con una libido y hormonas descontroladas, pero aun así... una niña de diecisiete años.
Apreté sus caderas con mis manos la moví con suavidad, sus ojos se abrieron enormemente. Sus mejilas enrojecieron y sentí aun mas placer. Me levante un poco para llegar a lo mas profundo de su calido interior, Nessie gimió, pero no de placer. Me tuve que recordar de nuevo ser cuidadoso, pero me era casi imposible. Quería hacerle todo aquello que le soñado e imaginado durante todo ese tiempo, quería hacerla gemir y gritar mi nombre. Pero aun así... me movi de nuevo contra ella. Me gusto saber que aun le dolía.
Solo un enfermo retorcido como yo, se podría alegrar por eso. Pero no podía detenerme, era hipnotizante la forma en que sus senos rebotaban con cada movimiento y entre ellos el collar que le regale.
Aquello era mejor que las fantasías de la ducha. Era ella, era Renesmee. Nuestro encuentro en realidad estaba pasando, no lo estaba imaginado.
Ness se desplomo sobre mi pecho, con la respiración agitada. Su cabello se pego a su cuello y espalda húmeda.
-Tranquila... Respira - susurre apartándole el cabello, tambien con la respiración agitada y la cabeza en la luna.
Ness busco mis labios y volvió a acomodarse sobre mi pecho. Quería salir corriendo de felicidad, pero afuera hacia frió y la cabaña estaba muy calientita con la chimenea encendida en la sala y el cálido cuerpo de Nessie sobre el mio.
Cuando menos me di cuenta, Ness se quedo dormida. La rode sobre el colchón, para que descansara en una mejor posición.
Mire de nuevo aquel cuerpo desnudo de porcelana y mi corazón se hincho de felicidad. Me levante con cuidado de la cama y la cobije con una manta de lana.
En el espejo del baño, vi los hilillos de sangre en mis muslos. Tome un baño rápido y salí de nuevo a la recamara con una toalla en la cintura y otra mas pequeña mojada con agua calientita. Me acerque con cuidado a la chica de la cama y bese su cabello cobrizo que serpenteaba en las almohadas. Descobije a Nessie y limpie también sus muslos, así como su tierno sexo depilado. Quise besarlo y saborearlo hasta el cansancio, pero no quise ser un violador aparte de pedofilo.
Pacientemente espere que mi princesita de porcelana regresara de su cita con Morfeo, acaricie sus mejillas, bese sus labios, acaricie sus risos e incluso le hice una trencita... después de cinco intentos ya que nunca en mi vida habia hecho una.
Renesmee despertó con una sonrisa en sus labios. No abrió los ojos, solo se estiro y ronroneo como un gatito, lo cual solo sirvió para encenderme de nuevo.
Contrólate pedofilo!
-Buenas tardes, muñequita - susurre en su oído y bese su mejilla izquierda.
-Jacob! -grito asustada-. Jacob!
Me abrazo con fuerza.
-Creí que lo había soñado como cada noche. Pero en verdad eres tu - tomo mi cara entre sus manitas y beso mi rostro.
-Soy yo, amor - la abrace con fuerza, sintiéndome igual de feliz que ella.
-Te amo, mi lobito.
Me alegro ver que de sus ojos no se había ido la ternura ni la inocencia. Era algo natural en ella. No era algo que yo le podía quitar, como la virginidad. Era algo dentro de ella.
-Y yo a ti... corderita.
Su melodiosa risa me hizo estremecer y recorde aquel primer día en que la vi.
-Te amo, Renesmee.
Su sonrisa me cegó y desee que ella no se tuviera que ir. Pero aun era temprano, apenas las doce con quince del medio día.
-Como te sientes? - susurre besando sus mejillas sonrojadas.
-Bien... Solo... arde un poco. Pero leí que eso es normal.
-Mmm... yo puedo ayudar - me ofrecí succionando la piel de su cuello.
Poco a poco fui bajando a su pecho y bese el valle de sus senos, mordí con cuidado sus pezones endurecidos. Nessie gimió levemente y jalo un mechón de mi cabello. Llegue a su vientre y continué hasta su sexo.
-No! No hagas... eso -su voz se desvaneció mientras me daba suaves golpes en la cabeza intentando detenerme-. Jacob... no! No...
No me detuve, como hacerlo si lo he deseado desde hace mas de un año? Ahora que ella era mía y solo mía haría lo que yo quisiera. No haría nada en contra de su voluntad, o algo violento... pero ya podía imaginarla atada a la cama o esposada y vendada de los ojos...
Dios! Su sexo sabia mejor de lo que habia imaginado. No podía dejar de beber su escencia. Era adictivo.
-Jake... detente... Te quiero a ti... Te necesito a ti - murmuro con la voz cortada.
No necesito decirme de nuevo que me detuviera, con esa ultima frase tuve mas que suficiente para hacerlo, para hacerla mía de nueva cuenta.
.
-Necesito un baño - susurro Ness dibujando corazoncitos con su indice, en mi pecho.
-Quieres que te ayude?
-No, yo puedo solita - se incorporo en la cama con las mejillas enrojecidas.
Pensé que se cubriría con la sabana para ir al baño, pero no. Se levanto con agilidad y camino desnuda hasta el baño, dándome una espectacular visión de su trasero de marfil.
Ya saben little perverts, no le digan a nadie del lemmon de contrabando...
Mother Pervert ha hablado...
