Jamas lo vi Venir... Pero Debí Imaginarlo

La vida era bella de nuevo. Había color, felicidad, amor, arco iris en el cielo y unicornios en el bosque que rodeaba la cabaña.
Después de aquel día perfecto, con la reconciliación mas bella de la histora de la humanidad, luego de aquel día lleno de desesperadas entregas casi pecaminosas y de intervalos de descanso donde el sueño y el cansancio nos vencían de rato en rato, seguí a Ness hasta su casa. Era de noche y no quería que corriera ningún peligro.
Yo había pensado que nuestra primera vez juntos seria muy diferente. Tal vez con velas, rosas... champan. Pero aunque fue inesperada, fue aun mejor. Fue... perfecta, llena de amor, pasión, lujuria y mas amor.
Al día siguiente le mande un enorme arreglo de rosas blancas a su casa, pero ella no las vio sino hasta que regreso de la cabaña por la noche.

El siguiente fin de semana, cuando Ness llego a nuestro lugar, la recibí muy contento con algo que había hecho para ella y que no había contemplado con anterioridad.
-Te conseguí una cita con la mejor ginecóloga de la ciudad. Siento mucho no haber pensado en eso antes, cielo - le dije cuando nos sentamos frente a la chimenea encendida.
La expresión de Renesmee me causo muchísima gracia. Estaba mas pálida de lo normal y abrió los ojos enormemente.
-Que? - susurro.
-Debo cuidarte - acaricie sus mejillas.
-Pero... eso... es... privado - sus antes pálidas mejillas parecían dos pétalos de rosas carmesí.
-Si, lo se. Pero como dije: debo cuidarte.
Le entregue la tarjeta de la doctora.
-No voy a ir - me regreso el cartón rectangular hecho de un fino material.
-Renesmee, debes ir - odie que mi tono sonara de manera paternal.
-Se que debo, pero no voy a ir con ella. Es Alice Brandon... es... mi madrina. Es prima de mi padre y muy amiga de mi mama. Se que existe el código de paciente-doctor, pero al ser familia... creo que le dirá a mis padres que soy sexualmente activa. Aunque pensándolo bien, ni creo que les importe - se encogió de hombros con tristeza.

Ness prefirió ir con otra doctora menos reconocida, pero igual de compentente en el area.
Cada viernes por la tarde nos encontrábamos en la cabaña, así como los sábados y domingos nos veíamos desde temprano hasta la noche, donde teníamos una repetición mas intensa de aquel primer día.
No podía ser mas feliz, la niña mas hermosa estaba a mi lado, sin nadie que nos separara. Nadie sabia de nosotros. Nuestra relación aun era ilegal... pero era secreta.
Aun me sentía como un miserable por haber tomado su cuerpo, cuando ella aun era una niña, pero su cuerpo no tenia nada de infantil; era el de toda una mujer, así como su comportamiento en privado. Parecía una pequeña ninfomana. Y lo mejor, es que era solo mía.

Para primavera a Ness ya la habían aceptado en Georgetown aquí mismo en Washington DC. Tanto a mi como a sus padres nos dijo que había conseguido un muy buen departamento cerca del campus, pero nunca nos dijo en donde exactamente. Eso no me gustaba pero para nada, teníamos en secreto nuestra relación, pero no teníamos secretos entre nosotros.
Solo me dijo que estaba muy bien hubicado y que era un edificio muy bonito a menos de diez minutos del campus. No era exclusivo para estudiantes, también lo habitaban personas normales con familias o parejas y tenia una linda vista.
Por que no me quería decir donde viviría? No quería que la visitara por que le daba vergüenza que la llegaran a ver conmigo?
Deje aquellos pensamientos a un lado y me concentre en mis clases de francés. Así es, Nessie me había inscrito en clases de francés. Si nos ibamos a vivir a Francia, tenia que hablar frances, no? Ella ya lo hablaba con fluidez, luego de toda una vida escolar, en colegios donde era obligatorio hablar al menos dos idiomas a parte de Ingles.

Un viernes por la noche, a una semana de la graduación de Ness, me llamo con voz seria.
-Jake... puedes venir? - murmuro ignorando mi saludo.
-A... a donde? - pregunte extrañado por su tono.
-A mi casa. Necesito hablar contigo.
La sangre se me fue hasta los pies y se me revolvió el estomago.
-Estas... embarazada?
-Que?! NO! - grito enfadada y casi me destroza el timpano.
-Entonces... que ocurre, amor? - me acomode en mi cama encendiendo la televisión.
-Ven, por favor. Te necesito. Es... importante.
-De acuerdo, ire mas tarde.
-No. Es ya, Jacob. Te necesito aquí, en menos de media hora.
Aquella urgencia de Ness, me estaba excitando demasiado. Escuchar que me necesitaba siempre había sido mi perdición, desde aquella primera mañana.
-Iré en seguida.
-No entres por la ventana, entra por la puerta.
Ness no me dijo nada mas, corto la comunicación dejándome sumamente confundido.
Que es lo que quería a esta hora? Ademas quería que entrara por la puerta?! Tal vez no había nadie en su casa. Pero esa supocicion era errónea. Los autos de sus padres estaban estacionados fuera del garage y las luces de la planta baja encendidas, cuando llegue.
Toque el timbre una sola vez y escuche voces alteradas.
Lo que supe después fue que estaba cayendo de espaldas con la nariz rota, en la entrada de la casa de mi princesa de porcelana.