Esa noche me dormí pensando en que las cosas en definitiva ya no serían iguales, me sentía triste porque ahora con qué cara iba a ver a mi maestro… a inuyasha, me dejé llevar por el sueño y me sumergí en el mundo de mis locos sueños, estaba de frente a la secundaria
-Aquí estas-
Me asusté al sabes de quién era esa voz, me giré lentamente y lo vi, ahí estaba él enojado
-Papá…-
-Te dije que no te quería ver sola en la calle-
-Papá yo…- estaba asustada, paralizada por el miedo, no sabía que hacer
De repente vi como el levantaba su mano con claras intenciones de pegarme, yo solo cubrí mis ojos con mis manos esperando el golpe pero… nunca llegó…, con temor bajé lentamente mis manos y vi algo que me impresionó, era él… inuyasha había detenido el golpe, vi como papá le lanzaba golpes y el solo los esquivaba, le plantó un golpe en la mandíbula que dejó en shock a mi papá tirado en el suelo, vi como inuyasha se dirigía hacia mí, me tomó de las mejillas con sus manos, era tan cálido…
-Kagome… ¿estás bien?-
Simplemente me limité a asentir, estaba conmocionada por ver que inuyasha me había salvado de mi padre, de repente él se fue acercando cerrando cada vez más la distancia entre nosotros y… me besó…, sentía sus labios cálidos contra los míos, cerré mis ojos dejándome llevar por el beso, cuando los abrí me encontré en un lugar distinto, era una habitación, estaba adornada con sábanas de color blanco, tenía una bata color blanco, en el piso había pétalos blancos y rojos esparcidos por todas partes, era muy hermoso
-¿Estas lista?-
Esa voz…
-Inuyasha-
Gire sobre mis pies y lo vi acercándose a mí, simplemente llevaba una bata color rojo oscuro
-Te vez hermosa-
Las manos de inuyasha comenzaron a desanudar el nudo de mi bata, dejó caer el listón y con lentitud la bata descendió por todo mi cuerpo hasta amontonarse en mis pies
-Hermosa-
Mire mi atuendo, tenía unas medias largas hasta el muslo color negro, debajo del muslo izquierdo portaba una banda blanca con encaje negro y una rosa roja, no tenía bragas, y… tenía un baby doll color negro con encaje rosa, mi pelo azabache estaba suelto, bajé mi mirada avergonzada, sentí como él tomaba mi mentón con su mano y me obligó a verlo a los ojos, me perdí en esa mirada color ámbar que ahora tenía tintes rojos, sus ojos tenían fuego, él… él me miraba con… deseo
-No te avergüences… te ves hermosa-
Perdí la noción del tiempo y cuando fue consiente me sorprendí al ver a inuyasha encima de mí, ambos estábamos desnudos, inuyasha tenía una mirada de cazador… y yo era la presa
-Tranquila… no te voy a lastimar-
Sentí como él tomaba mi tobillo derecho y recorría toda mi perna colocándola encima de su cadera, sabía lo que venía… era el momento de nuestra unión, simplemente sentí algo cálido en mi vientre y sin saber porque una lágrima solitaria descendió por mi ojo perdiéndose en la almohada
-Te amo-
Lo vi descender sobre mí con claras intenciones de besarme cuando de pronto la realidad me abofeteo en la cara
-Kagome ya levántate se te hace tarde-
Gritó mamá desde el otro lado de la puerta, me levanté asustada, con el pecho latiéndome a mil por hora y húmeda de ahí abajo
-¿Fue un sueño?-
Se sentía tan real, traté de calmarme, respiré hondo y con mucho pesar me levante de mi cama para vestirme… ese día desee tanto que los sueños fueran realidad… o mejor aún vivir en mi propio mundo de imaginación, porque sabía que ese sería el único lugar donde podría realizar la mayos fantasía de mi corta vida… vivir feliz con mi maestro inuyasha.
