Sonó la campana anunciando la primera hora, el maestro de química no hacía nada más que dormir a la clase, nadie le ponía atención, y como no hacerlo, el maestro hablaba más bajo que un susurro, estaba dando clase como loco, todo el salón hablaba más fuerte para que el maestro se molestara pero como nos iba a oír y para acabarla de rematar el ¡maestro era sordo!, el seguía apuntando cosas sin sentido en el pizarrón
-Kagome-
Mire hacia atrás, mi mejor amiga sango me estaba hablando, estaba sentada en el piso
-Ven-
Me acerqué a ella y me senté a su lado en el piso
-¿Oye que sucedió ayer?, saliste de la escuela llorando-
-Ya sabes porqué fue- le dije sin muchos ánimos
-¿Hablaste con el profesor?-
-Yo diría que fue más que una plática-
-¿Qué le dijiste kagome?-
-La verdad-
-No me digas que tu…-
-Le dije que lo amaba-
-¿Y el que te dijo?-
-No esperé a ver su reacción, estaba nerviosa y tenía miedo de que me diría-
-Kagome no es nada malo enamorarse de alguien-
-Pero se te olvida que ese alguien es nuestro profesor-
-Y se te olvida que él apenas y nos llev años, kagome está bien, es de tu edad, puedes ser feliz con él-
-El problema sería si él quiere ser feliz conmigo-
Al pensar en esa posibilidad mi corazón se contrajo, me dolía amarlo y que nuestra relación de maestro-alumna estuviera de por medio
-Kagome tal vez tú no lo notes pero él también está enamorado de ti-
Mire a sango con esperanza
-¿En serio?- tenía miedo de que solo fuera una broma
-¡Claro que sí!, tal vez tú no te has dado cuenta pero cuando hablamos y nos reímos él te observa encantado-
-El sólo me quiere ver feliz y quiere que sonría- dije perdiendo la esperanza
-Kagome cada vez que da clase únicamente te mira a ti, cuando tú te ríes de algún chiste que él dice a la clase simplemente espera tu sonrisa, cuando tu sonríes él también sonríe-
-No lo sé sango estoy confundida, tal vez él solo cree que soy una más de su club de fans, pero yo en realidad lo amo-
-Lo sé me lo has dicho un millón de veces, deberías verte cuando hablas de él, tus ojos se iluminan-
-Sango le amo en verdad pero nuestra relación maestro-alumno está de por medio-
-Sabes que pronto nos graduaremos y tendrás el camino libre para estar con inuyasha-
-¿Tú crees que él me ame?-
-Si no estás segura habla con él, al fin y al cabo nos va a dar clase la última hora-
Mis ojos se abrieron inmensamente, se me había olvidado por completo que hoy teníamos clase con inuyasha.
El resto del día no hice nada más que pensar en inuyasha y en ese loco sueño que había tenido, aun recordaba como él me había besado, me había desnudado y como podría olvidar como nos habíamos unido, la chicharra sonó anunciando la última hora, estaba nerviosa, aun no llegaba y ya estaba desesperada, mis compañeros por su parte hablaban de las travesuras que harían cuando inuyasha los dejara salir
-Ahí viene-
Anunciaron unos chicos que entraron corriendo al salón, en cuestión de segundos el salón se convirtió en un cementerio, nadie hablaba, no había ruido alguno, de repente inuyasha hizo acto de presencia, entró al salón, dejó su portafolio y se paró enfrente de la clase
-Atención tengo un aviso que darles-
Nadie decía nada
-Al parecer por ser el último año de los cinco grupos de tercer año vamos a ir a un viaje-
El salón gritó emocionado, se acercó a mí y me tendió los avisos
-Toma uno pasa los demás- me dijo con su encantadora sonrisa, solo atiné a asentir y pasar los avisos mientras inuyasha y yo nos seguíamos mirando
-¿Y a dónde vamos?- pregunto hoyo rompiendo nuestro enlace
-Vamos a ir al bioparque estrella-
Todo el salón grito emocionado, yo compartía su entusiasmo, siempre había querido ir al bioparque estrella
-¿Estas emocionada por ir?- me preguntó inuyasha sonriéndome aun enfrente de mí
-Si siempre había querido ir al bioparque estrella- declaré con una sonrisa en el rostro
-Permíteme un segundo- se giró para enfrentar a la clase- si esas son todas sus dudas pueden tomar su mochila e irse-
El salón grito más emocionado aun, nos había dado la salida, en cuestión de segundos el salón se vació dejándonos a mí y a inuyasha solos, vi cómo se dirigía a la puerta de entrada y la cerraba con seguro, tregüe duro ¿qué pretendía hacer?
-Kagome quiero hablar de algo contigo y quiero que tus respuestas sean sinceras, no me mientas-
Asentí con la cabeza ¿de qué íbamos a hablar?
-Ven siéntate- me señalo el escritorio
Me dirigí donde él y me senté en el escritorio, para mi sorpresa inuyasha se había colocado enfrente de mí, sus manos estaba a cada lado mío y su rostro estaba demasiado cerca
-Kagome te voy a hacer algunas preguntas y espero que respondas con sinceridad-
Asentí con la cabeza
-¿Kagome me amas?-
Esa pregunta me tomó por sorpresa, ahora sabía a donde se dirigía el asunto
-Respóndeme con la verdad-
Bajé mi mirada
-Si…-
-¿Desde cuándo?-
Maldición ¿porque me preguntaba esto?
-Desde que dijo que cuando sonreía me veía hermosa-
-¿Tus sentimientos no han cambiado por mí?
-No…-
-¿Estas segura de lo que me estás diciendo?-
¿Acaso esto no podía ser más humillante?, le estaba diciendo la verdad de mis sentimientos a inuyasha
-¡RESPONDEME!-
No me contuve más… le dije toda la verdad…
-¡Si, estoy muy segura de lo que le digo!, ¡LO AMO!-
Le dije gritando y con lágrimas en mis ojos, sentí como tomaba mi mentón entre sus dedos índice y pulgar obligándome a verlo, para mi sorpresa él… él me estaba sonriendo
-Eso era todo lo que quería escuchar-
Me estrechó entre sus brazos, no comprendía nada, pero no quise protestar, me sentía bien entre sus brazos, no sé cuánto tiempo pasamos así, abrazados, hasta que sentí como él se desprendía lentamente de mí, lo miré a los ojos y él seguía sonriéndome cálidamente
-Te amo-
Esas fueron sus palabras antes de sellarlas con un beso suave y lento que no puede corresponder, me ama, ¡INUYASHA ME AMA!, sentí como él poco a poco rompía el beso
-¿Es verdad?- pregunte con temor- ¿en verdad me amas?...-
-Te he amado desde el primer momento en que te vi sonreír, tu sonrisa me enamoró kagome-
Ahí estaba yo escuchando esas palabras que tanto anhelaba oír y que me hicieron llorar de la emoción, inuyasha me volvió a abrazar y esta vez coloque mis manos detrás de su cuello, me separé de él un poco y lentamente nos volvimos a besar, estaba tan feliz, si esto era un sueño no quería despertar, rompimos el beso lentamente, lo miré a los ojos tímidamente
-Dime que esto no es un sueño-
Él me sonrió
-No lo es-
-¿Estoy despierta?-
-Si-
Lo abrase de nuevo, estaba feliz de que esto fuera de verdad
-Te amo pequeña- me susurro al oído
-Yo también te amo-
Ese día mi mayor sueño se había hecho realidad… inuyasha me había dicho que me amaba, me había besado y me había dicho que no estaba soñando que era la realidad.
