La Vie En Rose

Desperté en la suave y cálida cama en el lado izquierdo, tal y como lo había hecho los últimos maravillosos dos días. Con una sonrisa, quite la mano que reposaba en mi pecho, la cual era perteneciente a mi hermosa princesa de porcelana y bese sus blancos dedos. Sus uñas cortas estaban pintadas de rojo sangre.

La noche anterior habíamos tenido sexo, el cual era cada vez mas pervertido, increíble y asombroso. Desde que llegamos a París no habíamos dejado de tener sexo, como dos ninfomanos, por toda la habitación del pequeño hotel que Ness reservo. Genial, lo se.

Mi relación con Renesmee no había perdido ni una pizca de magia y emoción, al contrario, no veía la hora de hacerla mía oficialmente. Estar casado con ella y vivir a su lado mis últimos años.

Mire por la ventana del balcón que estaba a mi izquierda y vi la Torre Eiffel a lo lejos, bañada por la luz rosa del amanecer.

Un ronroneo suave, me alerto que la hermosa mujer que tenia enredadas sus piernas en las mías bajo las sabanas de algodón azul, estaba despierta.

Bese de nuevo sus lindos deditos.

-Bonjour, monsieur Black - ronroneo restregando su cuerpo contra el mio, estirandose.

-Bonjour, mademoiselle Cullen. Como estuvo su noche?

-Increíble, gracias. Y la suya?

-También - bese su frente.

-Me encanta estar aquí. No puedo creer que en verdad vayamos a vivir aquí - miro el increíble paisaje que minutos antes contemple.

-Yo tampoco - coincidí con un suspiro.

Y tampoco creía que fuéramos a pasar navidad y año nuevo en París.

-Tenemos que levantarnos, Ness. Tenemos la cita a las diez con la agente de bienes y raíces.

-No quiero - haciendo un puchero se acurruco mas en mi pecho. La entendía, también estaba muy cómodo en esa cama, con ella en mis brazos.

-Vamos, nena. Después podemos ir de compras.

Renesmee abrió los ojos de golpe.

-Compras?

-Se supone que ayer iríamos, recuerdas? Pero tuviste la gran ocurrencia pasearte en lencería por la habitación, buscando que ponerte.

-Oh... Es cierto - una sonrisilla traviesa apareció en sus labios carnosos.

-Entonces... Ducha, desayuno, departamentos, comida y compras para hoy?

-Claro... -se levanto de mi pecho-. Aaah! Compras en París! No te preocupes, no te dejare en la quiebra. Ya tengo acceso a una de mis cuentas.

-Eso no me preocupa, cielo.

-A mi si, tu pagaras el departamento y pagaste este viaje y...

-Si te digo que no te preocupes, es por que no debes preocuparte - le guiñe el ojo incorporándome en la cama.

-De acuerdo, señor derrochador. Ahora, venga y talleme la espalda - se deshizo de las sabanas y salio corriendo al baño... desnuda.

No tarde ni un segundo en seguirla.

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Después de una mañana perdida viendo departamentos muy costosos y pretenciosos, así como baratos y hechos una pocilga, Ness y yo comimos en un pequeño restaurante, que parecía sacado de algún pintoresco rompecabezas; mesas con amplias sombrillas rojas, frente a grandes ventanas. Hacia algo de frió, pero el sol nos calentaba la espalda y la comida estaba muy buena. Luego paseamos tomados del brazo por las callejuelas empedradas, hasta que encontramos Christian Loubutini.

La cara de Ness al entrar a la boutique se parecía mucho a la de Seth cuando lo llevamos a Disneyland, para su cumpleaños numero ocho. Veía los zapatos de todos los aparadores con chispitas en los ojos; cada par de zapatos que veía le gustaban mas que el anterior.

-Si pudiera me los llevaría todos...

-Bonjour - saludo una estirada francesa de cabello rubio y vestido negro, mirándonos de arriba a abajo.

-Bonjour. Vous montrez-moi ces bottes noires, ces chaussures, mais en crème, ces bottes en gris. S'il vous plaêt. Tout le monde au nombre de quatre. Merci (Buenas tardes. Me muestras estas botas negras, estos zapatos pero en color crema, estos botines en color gris. Por favor. Todos en numero cuatro. Gracias) - murmuro Ness desdeñosa y muy segura de si misma.

-Mademoiselle - la francesa asintió con una sonrisa cortes y se marcho.

Luego vino otra francesa de cabello corto rubio y nos ofreció una copa de champan. Yo cuide la copa de Ness, mientras ella se quitaba su abrigo color chocolate, quedando en su lindo vestido color capuchino -según lo que ella me dijo- con puntitos negros, leggins negras y botas de gamuza hasta la rodilla del color del vestido. Subió sus lentes de sol a su cabeza y se sentó en un cómodo sillón de terciopelo verde y rojo, cruzo las piernas y me sonrió ampliamente al tomar su copa de champan.

El corazón me golpeo las costillas, aun no podía creer que estuviera a mi lado. Aun me cuesta creer que ella me haya elegido a mi. Trate de recuperar la compostura y le guiñe el ojo.

Continué mirando todos aquellos zapatos de suela roja, que exhibían como si fueran valiosas piezas del Louvre. Por que necesitan tantos zapatos las mujeres? No niego que las piernas de mi muñequita se ven increíbles con esos zapatos altos y mas si solo trae puesta ropa interior de encaje... o nada.

-Ici, vous allez, mademoiselle (Aquí tiene, señorita)- la primera francesa, se arrodillo frente a ella con tres cajas de zapatos, para ayudarla a probarse su pedido.

Renesmee se quito sus botas color capuchino y se puso las negras que le acababan de llevar. Con la mano izquierda despacho a la francesa, mirándola desdeñosa.

Apreté los labios para no reírme de su actitud.

-Que te parecen estas? - levanto las piernas para que le viera las altas botas.

-Mi sincera opinión? - pregunte sentándome junto a ella, luego de que abrí mi abrigo y desenrede de mi cuello la bufanda decashmere que Ness me había regalado semanas atrás.

-Claro, por eso te pregunto - rodó los ojos como si fuera una niña caprichosa.

-Pues... para mi... son iguales a las que te pusiste la semana pasada cuando fuimos a cenar.

-Estas bromeando?! Son completamente diferentes! - hasta pareció que la insulte con mi inofensivo comentario.

Arquee una ceja. Para mi los dos pares eran negros y de un tacón enorme.

Ness se quito las botas, enfadada y se puso los zapatos color crema, que para mi eran blancos.

-Estos me agradan... Pero... mejor los pido en colornude... así los podre usar con mas ropa... - murmuro para ella, mientras golpeaba sus talones como Dorothy en el Mago de Oz.

Camino hasta llegar a un espejo y se miro por unos minutos, después regreso a sillón y se puso los botines grises. Para mi los botines eran unas botas en chiquito, pero claramente estaba equivocado.

-Je vais prendre les bottes et bottillons. Les chaussures ne me convainquent pas, apportez-les à nu. Et me montrer ces argent, dans le même numéro(Me llevare las botas y los botines. Los zapatos no me convencen, tráelos en color nude. Y muéstrame estos plateados, en el mismo numero) - le dijo a la francesa numero uno, luego de que la llamo con su delgado dedo indice.

Por que se portaba de esa forma? Nunca la había visto así de altanera. Tal vez lo hacia para verse mayor y madura. Pero aquella madurez desapareció de su rostro, cuando llegaron sus zapatos plateados y se puso a aplaudir como niña pequeña.

-Son hermosos! - murmuro con sus manos en las mejillas, después de unos segundos en los que se quedo sin habla al tener la caja en su regazo.

Se puso de inmediato los zapatos y me miro emocionada, mordiéndose el labio, para no gritar.

Observo los zapatos desde todos los ángulos frente al espejo y con su copa en la mano. Regreso a mi lado y se sentó muy cerca de mi.

-Sabes... quiero que uses estos... de... pendientes en tus oídos. Y tal vez yo pueda usar esta -tomo mi corbata azul marino satinado, entre sus dedos- como brazalete.

Que?

Espera... Oh!

Oh, esa niña no puede estar hablando en serio!

La mire directamente a los ojos, preguntándome si estaba hablando en serio. Ella alzo una ceja, divertida.

-Que dices? - paso la lengua por sus labios y después se mordió el labio inferior.

-Donde pago? - pregunte con la boca seca.


Este cap se llama así, por el titulo de la canción que casi siempre ponen en las películas cuando los protagonistas pasean por París :D
Y si, también es una película sobre la vida de Edith Piaf, con Marion Cotillar (si se escribe así?)... La cual aun no he tenido fortuna de ver...


Los diálogos en Francés, es según el traductor de Google, para mi desgracia... Je ne parle pas français (según google... de nuevo) jajajaja