Feliz Año!
POV Nessie
Los amigos de Jacob son tan... asfixiantes! De buena manera.
Heidi, alta, rubia, ojos del color del mar del Caribe, me arrastró hacia sus brazos para asesinarme en un abrazo de oso. Luego Felix hizo lo mismo. Ambos se sorprendieron de mi juventud, pero me agradecieron de todo corazón que amara y cuidara a su amigo del alma.
Luego del recorrido por la enorme casa sobre la colina en la cual se podía ver toda su propiedad, nos llevaron a nuestro dormitorio... y nunca dejaron de hablar un solo segundo! Nuestra habitación era muy grande, casi tan grande como mi departamento en Washington, con una chimenea frente a una sala de antiguos sillones estilo Luis XV. Parecía una suite de hotel, ocupaba la mitad del tercer piso y sus paredes eran de un dorado suave. Según Heidi tenia un efecto espectacular en el verano y la habitación parecía arder en llamas con el sol francés.
Luego de que desempacamos, bajamos tomados de la mano hasta el comedor donde me presentaron a los hijos de nuestros anfitriones. Jane y Alec. Ambos rubios como su madre, con labios llenos, ojos azules y muy astutos; cada movimiento que hacíamos Jake y yo era captado por esas orbes del color del mar.
Alec se acercó a mi y me besó en ambas mejillas... o mas bien en la comisura de los labios.
-Bienvenida, Nessie -ronroneó entre ambos besos-. Es un verdadero placer tenerte con nosotros.
Habló con voz suave y fluida sin rastro de acento francés. Había algo en su tono que no me agradó y mucho menos a Jacob quien apretó mi mano con fuerza.
-Gracias, Alec - murmuré sonrojada por su atrevimiento. La mirada de ese chico solo la había visto en Jacob en nuestra habitación.
No me gusto, no me gusto para nada.
-Hola, bienvenida a nuestro... humilde hogar - musitó Jane solo extendiendo su mano pequeña y delicada hacia mi.
Sus palabras estaban llenas de sarcasmo y la expresión de su angelical rostro la hacia ver aburrida y totalmente desinteresada. Como si estuviera acostumbrada a esta clase de presentaciones y ya no le parecieran divertidas.
Solo era rutina.
-Gracias, Jane. Es muy amable de tu parte - sonreí imitando su expresión, lo cual si le causó gracia y sonrió de manera genuina.
Ninguno de los gemelos saludó a Jake de beso o abrazo, solo le dieron la mano y fueron muy poco amables. Cual era su problema?
Heidi me llevó a la cocina para terminar de darme el recorrido por su casa. Al parecer esos eran sus dominios. La cocina, como el resto de la casa, era enorme, de paredes blancas y techos altos. La estufa, refrigerador y demás aparatos eran cromados, haciendo ver el lugar moderno y minimalista.
Heidi, como era costumbre, habló hasta por los codos. Había estudiado Leyes en Francia y cuando se fue a América por dos semestres, trajo consigo a un apuesto americano. Felix terminó la carrera en París y Heidi dejo la universidad para entrar a la mejor escuela de cocina del país. En verdad no quería ser abogada ni encargarse del viñedo, ella quería ser chef.
-Al final de cuentas, mi abuelo Aro me heredo el viñedo a mi, a Felix y a los niños. Mi marido no podría haber sido mas feliz, adora el viñedo. Siempre se esforzaba para hacer todos sus deberes en la universidad y que pudiéramos venir a pasar el fin de semana aquí.
-Por que tu abuelo te heredó a ti el viñedo? - pregunté a Heidi con curiosidad cuando me dio a probar un poco de la salsa de manzana y cebolla con un toquecito de vino blanco, que meneaba constantemente una de las empleadas.
Heidi no hablaba mas que de sus abuelos, no hermanos, no padres.
-Mis padres murieron cuando yo tenia diez años y me criaron mis abuelos -triste, se encogió de hombros-. Me dolió dejarlos cuando me fui a America, pero necesitaba un poco de espacio. Todo el tiempo estaban tras de mi... Claro que mi abuelo también estaba pendiente del viñedo. Hace tres años mi abuela Sulpicia, murió. Aro, mi abuelo, comenzó a... dejarse ir. No quería estar mas tiempo sin el amor de su vida, yo renuncié de mi puesto como Chef Ejecutiva del restaurante en el que trabajaba y Felix encantado renunció al bufete de París y venimos a hacernos cargo del lugar. Yo nunca quise realmente regresar a vivir aquí, pero... Pues a mi familia le encanta y... -se encogió de hombros-. Felix y Alec tienen grandes planes para el viñedo. Planes que mi abuelo solo soñó.
-Si, por eso estamos aquí -sonreí con agradecimiento-. Estoy segura que el vino se venderá muy bien en América. Diseñen una etiqueta elegante y muy pretenciosa y todos se morirán por probar el vino y servirlo en sus fiestas. Contraten a un actor o actriz americana de prestigio para que sea la imagen, o patrocinen fiestas de celebridades o que la botella aparezca en alguna película o serie. Es lo que hacen hoy en día todas las marcas de bebidas embriagantes. Los raperos y hiphoperos tienen vodka, James Bond ahora toma Heineken... Barbara Vartinelli puede tomar su vino en su serie... Qué? - pregunté asustada cuando mire a Heidi.
Me miraba con la boca abierta, totalmente paralizada, sacando del horno el solomillo de cerdo totalmente doradito, dividido en siete partes con cordel. Olía de maravilla.
-Te das cuenta de lo que acabas de hacer? - preguntó luego de que tragó saliva y recuperó la movilidad.
-Soy una entrometida! Lo siento, no era mi intención meterme en asuntos que no me corresponden...
-No! Nos acabas de ahorrar la cita con la resbalosa de la publirelacionista que se ofreció a ayudarnos -sonrió ampliamente, deslumbrandome, y puso la bandeja sobre la isla a mitad de la enorme cocina blanca-. Puedes creer que casi en mi propia cara le propuso a mi marido un trió con su compañera de casa?
-No!
-Si! Yo estaba a unos... no te miento, a unos cinco metros, a lo mucho -con un afilado cuchillo cortó la jugosa y bien cocida carne, conforme lo indicaba el cordel que también iba cortando. Mencione que tengo hambre?-. Estábamos en una fiesta con unos amigos y ellos no presentaron con ella y nos dio su tarjeta para que la llamáramos. Conversamos de otras cosas no relacionadas con el viñedo, Felix se fue a saludar a un colega suyo... Vi que la mujer esta se acercó de nuevo a el y no le hice mucho caso, supuse que le estaría hablando sobre estrategias de publicidad... Hasta que lo vi abrir los ojos con pánico y ella lo miraba... como si lo estuviera viendo desnudo. De inmediato supe que algo se tramaba. Felix pobrecito, casi salió corriendo a mis brazos como nino chiquito, me tomo de la mano, me llevó a un rincón y me contó todo palabra por palabra. Al principio me reí hasta llorar, por su actitud. Que hombre se asusta si una atractiva mujer le propone un trió? Solo el raro de mi marido.
-Es que el te ama. Por muy atractiva que hubiera sido la oferta de la publirelacionista, el se negó por que te ama. Es un hombre enamorado de su mujer y no tiene ojos para nadie mas que para ti, por eso se asustó. El no tiene ojos para nadie mas que para ti -le repetí-. Le es raro darse cuenta como lo ven las demás mujeres, por que solo nota como lo miras tu.
-Oh -Heidi se mordió el labio y sus ojos se llenaron de lagrimas-. No lo había visto de esa manera. Gracias.
Me asfixió con otro abrazo.
.
Después de ese día, fue raro el momento en que me dejo acercarme a Jake. Heidi me trajo de arriba para abajo involucrándome en la organización de la cena de anio nuevo. Jane se nos unía de vez en cuando, luego se aburría y nos dejaba con la palabra en la boca. Heidi se echaba a reír y continuaba dándome su entera atención.
Celebramos el año nuevo en la grandisima casa, con una gran cantidad de amigos de los Vulturi. Eramos alrededor de cincuenta personas. Esa noche decidí vestirme de amarillo; no tenia caso que me vistiera de rojo si ya tenia al amor de mi vida a mi lado. Así que me puse mi entallado vestido amarillo sin mangas con cinturón negro que compre en París, así como los hermosos zapatos negros con suela amarilla. Necesitaba dinero ese nuevo año, o sino me quedaría pobre. París seria mi perdición.
De accesorios solo me puse los aretes de diamantes que Jacob me regaló en navidad. En esta ocasión el si los escogió especialmente para mi, no como los que me dio en mi cumpleaños dieciséis, los cuales escogió la asistente de su ex-esposa. Yaiks!
Mi maquillaje y la peluca ayudó mucho a que no me viera como la nina de dieciocho años que en realidad soy. Aun me veo muy joven junto a Jacob, pero con mi ayuda el esta comenzando a verse un poco mas joven. Para empezar no lo estoy dejando usar corbata -excepto para que me ate a la cama; oh si, me sigue atando-; le compre cremas humeantes y rejuvenecedoras especialmente para hombres, bastante populares en París, y lo convencí de que se deje crecer el cabello para darle una apariencia un poco mas juvenil. También ya estoy planeando un guardarropa nuevo para el. Si vamos a pasar bastante tiempo en en viñedo, necesitara ropa mas cómoda. Al parecer la pizca es laboriosa, cansada, divertida, entretenida y te deja con la sensación de haber hecho un buen trabajo.
Bajamos a la fiesta tomados del brazo. pero Heidi me apartó de Jacob de inmediato y me presentó con cuanta gente nos encontrábamos. Lo cual fue bueno, ya que iba a necesitar hacer amigos nuevos... o mas bien hacer amigos. En Washington solo me dedico a mis clases y a Jacob; con las únicas personas con las que hablo es con mis profesores. No he hecho amigos en la universidad por que sinceramente no quiero darle explicaciones a nadie a cerca de mi vida y mi relación con Jacob... Ademas que caso tiene hacer amigos allá, si en donde pienso pasar el resto de mi vida es en donde estoy en este momento. Así que platiqué con todas las personas con las que fui presentada, reí, comí, bromee.
La mirada fría de Jane -que hasta entonces había sido cálida y amable- me alertó que Jacob se acercaba. Sus largos y fuertes brazos se enroscaron en mi cintura y su boca se dirigió a mi oído.
-Por lo general no soy una persona celosa... pero esta noche estas tan hermosa que todos te miran y te desean... Eso me enfada - susurró con voz posesiva, haciendo que se me erizan la nuca.
Miré a mi alrededor y algunos les sorprendió la intimidad con la que Jacob me abrazaba, en otros vi la ternura de ver a una pareja de enamorados y en los gemelos Vulturi vi ira y celos. Ira por parte de Jane y celos de Alec. Que les pasaba a esos gemelos? Su actitud ha sido la misma en estos días. Luego hablo con ellos, pronto sera otro año y estoy mas que feliz de poder iniciarlo con Jacob a mi lado.
Me gire en los brazos de Jake y colgué los míos alrededor de su cuello.
-Bueno, yo si soy celosa y usted también no se haga tonto, monsieur Black -una sonrisa de lado apareció en sus gruesos labios-. Y por si no se ha dado cuenta, varias mujeres de la fiesta se lo han comido con los ojos durante toda la velada. Así que esto les hará ver que usted es mio y solo mio - estampé mis labios rojo indeleble en los suyos y le di un beso apasionado pero no profundo. No hay cosa mas vulgar que un beso francés apasionado con exceso de intercambio de saliva en un lugar publico con niños y familias por los alrededores.
-Mademoiselle Cullen, compórtese - susurró contra mis labios, con un brillo travieso en sus profundos ojos negros.
-O sino, que?
-La castigare. Le daré unos buenos azotes para que aprenda a comportarse.
-Sabia que seria buena idea darte esos libros que leí en Londres, como regalo de navidad.
-Oh, claro que si y en especial con esas marquitas y paginas dobladas con... practicas de gran interés.
Sonreí abiertamente recordando su rostro cuando desgarró la envoltura de cada libro, en la mañana de navidad.
Los diálogos de Heidi están bien escritos por que se supone que solo habla en francés con Ness
