Te Odio, Jacob

POV Nessie

Oh si! Me salí con la mía y me encantó! Nunca había visto a Jacob tan... vulnerable e incluso indefenso. Me había salido con la mía y lo seguiría haciendo.

Me escabullí del cuarto de limpieza con las piernas un tanto temblorosas y me encaminé fuera de la biblioteca dejando a mi candente novio atrás. Mientras llegaba a mi auto traté de peinar un poco mis rizos y de esconder la enorme sonrisa delatora. Aun podía saborearlo en mi lengua, aun lo sentía entre mis piernas y necesitaba mas de el.

Saqué mi celular y le envié un mensaje.

JOVENCITA SATISFECHA PERO NO SACIADA, VA CAMINO A CASA PARA POSIBLE REUNIÓN CON ACOSADOR.

Cuando llegué al Mini Cooper recibí su respuesta.

ACOSADOR ESTARÁ AHÍ.

Después de ese día cada viernes Jake y yo nos reuníamos en el pequeño y oscuro cuarto de la limpieza de la biblioteca, del cual me había enterado por platicas de mis compañeros. Creo que yo era la única de la universidad que aun no lo había utilizado hasta ese día.

En esas semanas llegó mi carta de aceptación del Institut d'Art et d'Archéologie y Jacob insistió en pagar la inscripción y mi primer semestre; a pesar de que me negué infinidad de veces el se montó en su caballo y nadie lo pudo bajar.

El semestre se acabo en lo que menos imaginé y comenzamos a empacar nuestra ropa, libros, cuadros que he pintado y de los cuales Jake no se quería deshacer.

Jacob consiguió que la persona que antes se hacia cargo de la cabaña, continuara cuidándola mientras nosotros no estábamos. El quería conservarla a toda costa; para el, la cabaña era nuestro hogar, el lugar al que podíamos regresar y escondernos del mundo. Si yo no fuera tan menor o Jake tan anciano -como el mismo se dice-, la cabaña seria nuestra casa permanente. Pero vivimos en un mundo en el que nuestra relación no es bien vista, así que la cabaña del lago no podrá ser nuestro hogar... París si lo seria.

En julio, a unos días de irnos a París, por fin me armé de valor y fui al salón de belleza a que me cortaran el cabello. Estaba a unas calles del departamento. Es un lugar muy grande y elegante. Paredes blancas con al menos doce estaciones, las cuales estaba divididas en corte, maquillaje, color y peinado. El piso era un cuadriculado de mármol en blanco y negro que me recordó a los tableros de ajedrez.

Habia hecho la "recervacion" días atrás. Era un lugar muy lujoso y exclusivo. Era el lugar perfecto para hacerme sentir madura y glamurosa.

-Tengo una cita con Orlando a las tres. Mi nombre es Nessie Cullen - le dije a la recepcionista en cuanto llegué.

La hermosa morena de flequillo y largo cabello lacio y negro como la noche, detrás de un bajo mostrador de mármol blanco, me sonrió antes de buscar mi nombre en la computadora.

-Bienvenida, Nessie. Orlando te espera en la estación tres - la morenaza se levantó de su asiento para escoltarme hasta Orlando.

Wow! Pero que alta es! - Parecía modelo de pasarela. Con mis Loubotin nude me seguía viendo enana junto a ella.

Fue toda una procesión instalarme en la estación tres, Orlando -era muy, muy guapo. Alto, cuerpo atlético, mandíbula cuadrada, cabello negro y ojos azules. Era una verdadera lastima que bateara para el otro equipo-, me abrazó, besó mis mejillas, me estudió de arriba a abajo desde todos los ángulos, jugó con mis rizos que llegaban hasta la cintura y parloteó hasta el cansancio. No se ni de que habló, me perdí cuando comenzó a hablar de política.

-Tienes un cabello muy bonito, por que lo quieres cortar, hermosa? - preguntó el estilista, mirándome por el espejo.

Al fin comenzó a hablar algo de lo que si me interesa!

-Lo quiero cortar... por que... quiero un cambio -mentí-. Pienso que el cabello largo esta asociado con mi juventud... e... incluso inocencia. Creo. El cabello corto me hará ver mayor, mas madura - me encogí de hombros bajo la capa roja con el logotipo del local escrito en negro.

Mientras hablaba, el apuesto estilista jugaba con mis rizos. De nuevo.

-Es una lastima que lo quieras cortar... Que te parece si te lo corto todo de tajo y donas tu cabello.

-En serio?

-Claro, es un cabello cuidado, con bonita textura y es tu color natural.

-Entonces adelante, sera mi buena obra de la semana - le sonreí a través del espejo.

Nunca se me hubiera ocurrido eso! Es genial!

-Tenemos una donante! - gritó aquel bello hombre y sacudió una campana de un lado para otro, llamando la atención de todos los clientes y demás trabajadores.

Todos me aplaudieron, para mi gran vergüenza. Ya no era tan genial.

La dueña del local -una rubia, vestida de negro de pies a cabeza- se acercó y me dio las gracias a nombre de su sobrina y todas las demás niñas del ala infantil de oncologia del Hospital Metropolitano.

El Hospital Metropolitano... Me dieron escalofríos cuando lo mencionó. Bella y Edward trabajan ahí. Tengo casi un año sin verlos. En cuanto terminé la preparatoria fui enviada a Londres y a mi regreso tres meses después los ignoré por completo cuando fueron por mi al aeropuerto. Jacob insiste en que tengo que verlos, o al menos hablar con ellos por teléfono... pero la verdad es que tengo miedo.

Tengo miedo de que Bella y Edward me alejen de nuevo de Jacob. Tengo miedo de ellos. No soportaría ver de nuevo sus ojos llenos de odio, rencor, amargura, repudio... Les tengo miedo, punto.

La dueña de la estética me hizo una cola de caballo, sujetándola con una goma debajo de mi nuca y la cortó con una grandes tijeras color rosa. Según entendí las usaban especialmente para las donaciones de cabello.

Salí de la estética con mi nuevo corte de cabello, sintiéndome glamurosa. Parecía alguna niña rica de los años 20's. Mis rizos rebotaban alrededor de mi rostro como si fueran resortes. Tenia ganas de cantar All That Jazz y bailar como Caterine Zeta-Jones interpretando a Velma en Chicago.

Me miré en el espejo retrovisor de mi auto y amé mi apariencia. Me veía realmente linda, incluso sexy.

Cuando llegué a casa, no fui la única que pensaba que que me veía bien, el señor Black me lo dejó muy en claro las tres horas que me tuvo atada a la cama.

-Voy a extrañar tus largos rizos - susurró desatandome.

-Yo también, pero ciudad nueva, apariencia nueva.

-Te ves tan hermosa - besó mis muñecas ligeramente enrojecidas por el constante roce de la tela de su corbata roja.

-Gracias - lo abracé por el cuello rodando sobre su cama para quedar yo sobre el.

-No te dio miedo? - preguntó muy serio posando sus enormes manos en mi espalda.

-Cortarme el cabello? No! - me reí por su pregunta.

-No, eso no, Ness.

-Entonces?

-El que no te soltara. Se suponía que te tenia que haber soltado, pero no quise... Me gusta... Un extraño instinto cavernicola nada civilizado, nace en mi cada vez que te veo así: atada, indefensa. Saber que solo me perteneces, hace que pierda la cabeza. Saber que no puedes huir de mi, aunque quisieras - cerró los ojos sumamente avergonzado.

El corazón se me detuvo un instante al comprender lo que acababa de decirme, o mas bien, confesarme. A Jake en verdad le gustaba atarme. Esperaba que solo fuera eso y no otra cosa como lo que hemos leído últimamente:bondage, látigos, cadenas, esposas... Oh espera, esposas... No esta tan mal. Pero a mi también me gusta que me ate a la cama, siempre y cuando el siga en ella, que ni se le ocurra dejarme ahí.

-A mi también me gusta - susurré acurrucándome en su cuerpo calientito y bese su cuello.

-No te asusta?

-Me asustaría que dejaras de desearme.

-Oh, créeme cariño que eso jamas sucederá.

-Lo prometes - levanté mi meñique derecho.

Su risa hizo que me sacudiera ligeramente.

-Lo prometo - enroscó su meñique izquierdo con el mio y besó mi frente-. Como puedes ser tan tierna después de estas tres horas?

Me encogí de hombros preguntándome lo mismo. Siendo honesta, soy medio zorra en la cama.

A dos días de irnos a París por un año, Jacob dijo que me llevaría a comer a un lugar bonito y tranquilo, cosa que me pareció de lo mas extraña. Nunca salíamos a ningún sitio juntos para que ningún conocido de ambos nos vieran, pero el insistió en que me vistiera bien y me arreglara de manera espectacular.

-Quiero lucirte. Quiero que vean que eres mía y que te amo - dijo tras de mi, mientras me maquillaba en el peinador de mi departamento.

Jake ya había dado las llaves del suyo al gerente del edificio y estábamos pasando nuestros últimos días en América en el mio.

-A donde iremos? -pregunté terminando de ponerme rimel.

-Es una sorpresa.

-Me llevaras a ese restaurante al sur de la ciudad, donde los senadores y congresistas llevan a sus "sobrinas"? - cuestioné entre risas entrecomillando la palabra.

-Asco! No! Eres mi mujer, no mi amante - masculló anudando su corbata azul hielo.

Sus palabras me llegaron al corazón.

Eres mi mujer.

Sonó dominante, arrogante, posesivo. Respiré profundo unas cuantas veces para no llorar de emoción, y para calmarme un poco y no saltarle encima y desvestirlo con mis propios dientes.

-Bueno, entonces dame al menos una pista - murmuré poniéndome los pendientes de diamantes que me dio en navidad.

-No y ya vístete por favor, que esa lencería y liguero no me están ayudando nada a mi supuesto auto-control - me dio un beso brusco en la cabeza.

Tomó su saco azul marino y salió de la habitación.

De mi alhajero tomé mi pulsera de perlas y diamantes -falsos por supuesto- y me la puse en la mano derecha. Un vistazo mas al espejo y me levanté y me dirigí a la cama donde me esperaba una blusa sin mangas y cuello caído color lapis lasuli y una falda color perla de talle alto. Me senté a la orilla de la cama para ponerme unos botines de gamuza y plataforma del mismo color de la blusa. En mi pequeño, adorable y muy muy lindo bolso de perlas metí mi labial rojo y me dirigí a la puerta. En el ultimo segundo me regresé al espejo para verme de nuevo.

Se ve mal que lo diga, pero me veía ardiente y lo mejor: me veía como de unos veinticinco años.

Jake dice que cuando llegue verdaderamente a esa edad, voy a querer verme de dieciocho. Será?

Camino al misterioso lugar al que Jacob me iba a llevar a comer, pregunté de nuevo:

-A donde vamos?

-Si vuelves a preguntar te dejaré ahí.

Jadeé al escucharlo decir eso y darme cuenta donde estábamos realmente.

No había visto las calles por estar tan ensimismada viéndolo conducir. Debí haber visto el camino que había tomado y bajarme de ese auto en cuanto pudiera. Pero no, ahora estaba en mi antigua calle, a dos calles de donde aun viven mis padres.

Me quité el cinturón sollozando.

-Jacob, no. No, por favor, no - desesperada volteé hacia la puerta y traté de abrirla.

Iba a saltar del auto en movimiento, no me importaba, tenia que salir de ahí, pero Jacob bloqueó las puertas.

-Jacob, detén el auto -sollocé-. Por favor no, detente! DETÉN EL AUTO! - grité golpeándolo con los puños cerrados.

-Calma, calma! -detuvo el auto junto a la acera y de nuevo trate de abrir la puerta sin éxito. Seguían bloqueadas.

Sentí sus brazos a mi alrededor y me tomó de las muñecas para que dejara de jalar la manija.

-Shh! Shh! Respira, preciosa - murmuró en mi oído mientras seguía forcejeando contra su agarre.

-Por que me haces esto?! Por que lo haces? Yo no te hecho nada malo para que lo hagas.

-Lo hago por que te amo, Renesmee. Ellos quieren verte y se que tu también a ellos.

-Eso no es cierto! - traté de quitármelo de encima, pero era muy grande y fuerte.

Malditas fueran sus dos horas diarias en el gimnasio del edificio donde vivimos.

-Los extrañas. Los nombras en sueños casi a diario.

-Eso es por que son pesadillas. Da media vuelta y llévame a casa, por favor. Seré buena.

-Se que seras buena. Hazlo por mi, si? Es solo una comida, yo hablé con tu madre y le dije que nos iremos a París por un año. Solo quieren verte, estar contigo... despedirse.

-Ella me odia y lo sabes.

-Eso no es verdad.

-Jacob!

-En el segundo en que te hagan sentir mal, o te hagan algún desplante saldremos de esa casa y no se acercaran de nuevo a ti, Ness. Lo prometo.

-No quiero ir - sorbí mi nariz de manera nada elegante ni sofisticada.

-Eso solo una comida, Nessie - murmuró quitando un corto rizo de mi frente.

-Por favor.

-Donde esta aquella princesita valiente que conozco? Donde esta esa Nessie se se armó de valor y me besó en mi propia casa? Donde esta esa Nessie que me defendió de sus padres? - preguntó dándome besos en las mejillas.

-Esta encerrada en un sótano, asustada y llorando y odiándote.

Jake negó con la cabeza y de la guantera sacó un paquetito de Klennex. Tomó uno de los pañuelos desechables y limpió mis lagrimas con mucho cuidado de no arruinar mi maquillaje.

-Yo lo hago - le arrebaté el pañuelo, enfadada y bajé el visor para verme en el espejo.

Por que me hace esto?! Por que insistía en que los viera?! Por que se ponía de su lado luego de como lo trataron hace un año?

-No te enojes conmigo, Nessie - rogó posando su mano derecha en mi rodilla izquierda.

-Como no quieres que me enoje, Jacob? -quité su mano de mi rodilla con un manotazo-. Bien sabes que no los quiero ver, ni hablar con ellos y aun así me trajiste!

En silencio, limpié mis lagrimas y le lancé los pañuelo usados a su regazo. Me estiré sobre el y desbloqueé las puertas para bajarme del auto.

Caminé hacia mi vieja casa bajo los frondosos arboles que me daban una fresca sombra. Tras de mi escuché como el motor del Masserati de Jake se encendió con un potente rugido y avanzó hasta acompasar mi paso. No me volvería a subir, tenia que alejarme de el por un momento, estaba a punto de enfrentarme a mis padres, necesitaba espacio.

Cuando menos me di cuenta estaba frente a la gran casa blanca que por unos años -antes de la muerte de Carlie-, llamé hogar.


Si hay alguien a quien no le envié el capitulo editado, mil disculpas! Me lo podrían pedir de nuevo... Es que ahorita mi cabeza anda en otras cosas.

KaraCullen, solo envío los caps a quien tiene cuenta en fanfiction o ya le dio LIKE a mi pagina en facebook y me envía un mensaje privado pidiendo el cap. No lo envío a correos privados sorry...