La Ville Lumière

POV Nessie

París, París, París...

He dicho que Amo con A mayúscula a París?

Es tan, tan, tan bonita, tan cosmopolita, tan hermosa. No estoy hablando de la Torre Eiffel, del Arco del Triunfo, de los Campos Eliseos, los museos, el Sena y las tiendas de diseñador... No. Yo hablo de las callejuelas empedradas, las pequeñas cafeterías con mesas al aire libre con grandes sombrillas, las pintorescas librerías escondidas en callejones diminutos donde venden libros de segunda mano, los bares y pubs llenos de intelectuales, artistas y amantes del fútbol soccer que se mezclan y se hacen amigos en un instante, los artistas callejeros que solo pintan por hacerlo y no para las grandes y pomposas galerías que en secreto amo, las antiguas farolas que evocan un beso bajo su luz color ámbar, los antiguos edificios que tal vez esconden voyeristas como Amelie, los antiguos cines de tres salas que proyectan viejas películas en blanco y negro con gente hermosa y real.

Pero lo que mas amo de París, es al hombre que duerme a mi lado cada noche, el hombre que me ama tanto o mas que yo a el. Amo al hombre que me cuida, protege y consiente. Amo al hombre que me deja cuidarlo, protegerlo y consentirlo.

Amo a Jacob Black.

Amo su risa, su sonrisa, su mirada, su presencia, su inteligencia, la forma en que habla, la forma en que me habla, la manera en que me toca. Amo sus chistes malos, sus chistes sucios y sus chistes blancos. Amo su forma de hacerme el amor, amo la forma en que me reclama y toma como suya sin ningún limite o pudor. Amo sus detalles, sus sorpresas, amo sus regalos.

Lo amo. Lo amo. Lo amo.

El día anterior fue mi cumpleaños numero diecinueve y me llevó a cenar a Jules Verne. La vista... Oh Dios! La vista! El lugar es increíblemente romántico por la noche, no esta lleno de turistas pretenciosos; la mayoría de los comensales eran parejas como nosotros que vivían en su propio pequeño mundo. La atmósfera me envolvió en una burbuja, donde solo tenia ojos para el hombre sentado en mi mesa frente a mi.

He de admitir que las copas tal vez se nos hayan subido un poco durante la cena, ya que de postre tuvimos sexo en el callejón tras nuestro edificio. Mis zapatos blancos Loubutini colgaban contra los muslos de Jacob y el encaje de la espalda de mi vestido negro casi se arruinó por los ladrillos grises de la pared, pero fue increíble. Rápido, duro, sucio... El mejor regalo de cumpleaños de la noche, sin contar el diamante en forma de corazón que colgaba de mi muñeca.

-Estas mirando -murmuró Jacob, aun adormilado y con los ojos cerrados-. Es escalofriante.

-No es escalofriante, es lindo, por que tu eres lindo - bajé el rostro para llenar de besitos su mejilla izquierda.

-Yo no soy lindo -refunfuñó envolviéndome en sus brazos, apretándome fuertemente contra su cuerpo-. Tu eres la linda.

-Los dos somos lindos - murmuré mientras lo acercaba mas a mi enredando mis piernas torno a las suyas y mis brazos bajo su espalda.

Parecía un osito koala en un bambu, me gustaba abrazarlo tan fuerte hasta dolerme. El era mio y yo suya y no había nada mejor que iniciar el día abrazándonos, sintiéndonos el uno al otro. Es como despertar en el paraíso.

.

Nuestro día inicio como de costumbre desde que regresamos a París, con una ducha compartida, desayuno juntos en la cocina mientras Jacob leía los periódicos locales y el New York Times en su laptop y respondía correos provenientes de su despacho en D.C. y yo veía los programas matutinos de revista de París. Luego del desayuno, mientras me lavaba los dientes y Jake lavaba los platos, busqué mis inevitables jeans, ballerinas y una blusa linda de diseñador color coral. Recogí mi corta melena de rizos con dos broches. Solo me puse un poco de base en polvo en la cara con una brocha gruesa, dos capas de rimel y brillo de labios color fresa.

Mientras Jacob se vestía yo revisé que tuviera todo en mi bolso cruzado Dior, regalo inicio de clases por parte de Heidi y Felix.

Subimos al nuevo Mercedes de Jake y el me dejó en el parque cerca de la escuela para evitarnos el trafico.

-Llevas todo?

-Si - respondí quitándome el cinturón de seguridad y el corazón en mi muñeca centelleó por los rayos del sol.

-Voy a estar en la agencia aduanal con Felix arreglando lo de la exportación, si necesitas que venga a recogerte me llamas y...

Sonreí al ver su rostro serio.

-Romy puede llevarme, no te preocupes. O también puedo caminar, no esta muy lejos.

-No quiero que camines, Ness...

-Jake, estaré bien... Eres mi novio, no mi papá.

-Los novios también se preocupan - frunció el ceno.

-Lo se, pero quiero que hagas bien tu trabajo y no te distraigas pensando en mi, que ese es mi trabajo, distraerme y que los maestros me llamen la atención.

-Pórtate bien, que no quiero que me llame el director para decirme que tus maestros te llaman la atención, sino te castigaré - Jacob me señaló con el indice, tratando de lucir severo.

-Ya no te voy a dejar leer esos libros pervertidos que te di en navidad.

-Sabes que te encanta que te castigue.

Le saqué la lengua y abrí la puerta para ya ir a clases.

-Te amo - me giré para darle un casto beso de despedida apoyando mi mano en su rodilla, pero lo que obtuve fue una feroz mordida en el labio inferior que me dejo deseando mas.

-Ya vete o te llevo de regreso a casa, niña malcriada.

-Bien -subí mi mano por su muslo hasta llegar a su entrepierna, la apreté y se me hizo agua la boca-. Adiós.

Jake se quedó sin aliento por mi osadía publica.

-Que? Crees que tu eres el único que puede hacer obscenidades en publico? Si no tuviera clases en -miré mi reloj-, en cinco minutos y tuviera que correr, te juro que te haría un lindo trabajo con esta boquita que dices amar - lo besé con todo y mordida, tal y como el lo hizo.

Me bajé del auto con una enorme sonrisa y las mejillas coloradas, corrí por el parque, giré solo un momento y le hice una sena obscena con mi puño moviendolo hacia la boca y mi moví mi lengua hacia mi mejilla. La cara que hizo Jacob parecía sacada de un dibujo animado, con los ojos casi aplastados contra el parabrisas y la mandíbula en su regazo.

Que? Una chica locamente enamorada también puede ser atrevida y sucia en publico.

Zafrina mi nueva amiga, una belleza exótica traída directamente desde Brasil, ya estaba sentada en su lugar y guardando el mio cuando llegué a la sala audiovisual.

Nos conocimos el primer día y de inmediato nos hicimos amigas, tanto por ser las dos chicas extranjeras de nuestra clase, como por nuestro amor por el dibujo y la pintura. Claro que ella hace unos dibujos extraordinarios, he visto su trabajo; nada comparado con el mio. El de ella esta lleno de color, de detalles impresionantes. A su lado mis pinturas parecen hechas por un niño de jardín de niños .

Ella es hermosa, tiene el cabello negro, lizo y largo hasta la cintura; su piel tiene un tono precioso que a mi me hace lucir fantasmal. Su estructura osea es la de una modelo y su figura alta y larga me hacia ver como una niña con sobrepeso. Pero la adoro!

-Bonjour, Nessie!

-Bonjour, Zafri! - me senté a su lado.

-Entonces, si haremos lo de este sábado? - su acento me arrulla. Me encanta.

-Claro!

No pudimos decir nada mas pues el profesor de Arte Renacentista entró y no paro de hablar en toda la clase. Termine con mi mano acalambrada por tomar tantas notas.

Hace tres semanas cuando nos conocimos Zafrina y yo hablamos sobre ir a festejar nuestro cumpleaños a un bar y hacer tonterías "francesas", como sentarnos con las piernas cruzadas en un elegante vestido negro y fumar solo por la comisura de la boca. Pero nuestro grupito que se formó unos días después se enteró y ellos también se apuntaron. Así que cambiamos nuestro bar con clase por uno mas acorde a nuestra edad; el grupito incluía a Zafrina, Karinna, Romy, Olivier y Phillippe.

Por primera vez en mucho tiempo me siento como una chica normal, solo soy yo y soy feliz.

Ya no soy aquella chica triste y solitaria rogando por migajas de cariño y atención. Ahora tengo amigos, tengo una vida, tengo a Jake. Disfruto de la vida y cada día la soledad parece un recuerdo muy, muy, muy lejano. La tristeza ya no teñía mi día a día, vivía en París, mi ciudad favorita en el mundo...

-Que hiciste ayer en tu cumpleaños? - preguntó Zafrina mientras nos dirigíamos a clase de Arte Libre.

-Jacob me llevó a Jules Verne - respondí sonrojada agarrando las correas de mi gran bolso subiendo las escaleras.

Zafrina posó sus manos sobre su corazón suspirando.

-Y como le hizo para conseguir mesa?

-Felix hizo le reserva desde enero - respondí recordando cuando Jake me lo dijo durante la cena y brindamos por nuestro amigo.

La semana anterior le había contado a Zafrina sobre Jake, Carlie, mis padres, Seth... Todo empezó cuando me quiso emparejar con uno de nuestros compañeros de la clase de Arte Prehispánico y Colonial en Sudamérica, le dije que tenia novio, una cosa llevó a la otra y de pronto estábamos en una cafetería en la esquina de su apartamento en el Barrio Latino contándole sobre mi diario, como lo encontró Edward y mi vida lejos de Jacob. Pensé que ella me vería asqueada por estar con un hombre casado, que pensaría lo peor de Jacob por haberse enamorado de una niña, de la novia de su hijo... Pero no, solo me miró con ojos soñadores y dijo: yo quiero una historia igual de romántica que la tuya. Quiero un Jacob. No tiene hermanos?

-Buenos días, chicas! - saludó Romy con una gran sonrisa, al lado de Karinna cuando entramos al salón.

Ambas ya estaban sentadas frente a sus caballetes guardando nuestros asientos. Romy es hija de un diplomático argentino y Karinna es nacida y criada en París. Tenemos varias clases juntas y ya tenemos una cita para irnos de compras a finales de octubre para actualizar nuestros guardarropas de invierno.

-Me da cosita que ayer no pasaras tu cumpleaños con nosotras, Nessie - murmuró Romy haciendo un puchero y juro que en sus ojos café claro había unas cuantas lagrimas. Es experta en hacerte sentir mal con un solo gesto, o hacerte sentir alegre y feliz con una sonrisa. Tiene cabello castaño, el cual me recuerda al de mamá, se ve rojizo con el sol.

Hablando de mamá, llamó ayer para mi cumpleaños y Jacob me obligó a tomar la llamada, luego tuve una charla incomoda con papá donde me dio los saludos que me enviaban Emmett -nuestro chófer- y su esposa Rosalie. No era necesario, ya que con ellos me he mantenido comunicada.

Me aclaré la garganta para responderle a Romy.

-Esta bien, recuerda que nos iremos de copas el fin de semana.

-Yeeeii! - Karinna aplaudió llamando la atención del resto de la clase, que obviamente no estaba invitada.

Karinna es rubia y bajita y muy hiperactiva.

-Es decir... Yeeeiii! - susurró, causándonos risa.

La maestra llegó en ese momento envuelta en su aura hippie/gitana que tiene. Usa turbante que esconde sus rastas rubias mezcladas con canas, viste blusas y faldas amplias y coloridas. Sus muñecas están llenas de pulseras y brazaletes que tintinean con cada movimiento que hace. Sus ojos grises tienen una chispa un tanto inocente, a pesar de que esta en sus entrados cincuentas.

Habló de nuevo sobre los colores y colores y mas colores. Los colores favoritos de Piccaso, los colores favoritos de Raphael, los colores favoritos de Van Gogh, los colores favoritos de hasta su perro, creo. De tarea nos encargó una paleta de nuestros colores favoritos personales y una pintura o dibujo de 30x30 con ellos.

Como salimos temprano de clase nos dirigimos a la cafetería por un croissant y un café, donde nos encontramos con Olivier y Phillippe. Ellos son gay y son novios. Como siempre es una lastima que dos chicos tan atractivos sean gay. Olivier tiene unos preciosos ojos azules y cabello azabache que cae sobre ellos, Phillippe es rubio y tiene los ojos verdes. En realidad no parece que sean gay, ambos son altos y atléticos, guapos, caballerosos, coquetos y sexys. Si no tuviera a Jacob y ellos no fueran gays ya los hubiera encerrado conmigo en una habitación y lanzado la llave por el balcón.

Todos juntos nos fuimos a nuestra clase de Historia II Medio Oriente y Asia y el profesor nos dio una mala mirada al ver que de nuevo nos sentábamos juntos al centro del aula. Se veía que íbamos a ser el típico grupito escandaloso del semestre.

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POV Jacob

Nessie se paseó en lencería por toda la habitación, sacando ropa de su armario y caminando hacia el espejo de cuerpo entero ornamentado de la esquina. Se ponía la ropa sobre su cuerpo semidesnudo y torcía el gesto y caminaba de nuevo al armario. Se suponía que yo estaba trabajando tanto en el bufete y con la documentación sobre los vinos de Felix que quiere exportar, pero claro que no me iba a concentrar con semejante espectáculo. Tuve que alejar un momento la laptop de mi regazo para poder acomodar mi entrepierna; era un maníaco. No podía ver un poco de piel expuesta sin reaccionar.

Nessie soltó un vestido verde esmeralda cuando su celular sonó y corrió para tomarlo del peinador. Se rió con el contenido del mensaje que tal vez una de sus amigas le envió y le respondió sonriendo casi acribillando el celular con sus pulgares y soltando una sonora carcajada al recibir la respuesta.

Quería saber de que se reía, quería que me contara para que se riera de nuevo y escucharla. Pero no me dijo nada, solo saltó a la cama y se subió a mi regazo sentándose a horcajadas cuando notó como la miraba.

-Hola - susurró con una sonrisa picara al sentir mi erección.

-Hola.

Bajó lentamente su rostro de ángel hacia el mio y paso su lengua suave y dulce por mis labios entreabiertos para luego morder mi labio inferior.

-Señor Black... - enterró sus dedos en mi cabello, retorciéndolo a su antojo.

-Si?

-Podría hacer algo por mi? - hizo un pucherito y pestañeó repetidamente.

-Lo que quieras - lentamente bajé los tirantes de su sostén hasta que la prenda fue un revoltijo en su cintura.

Su pecho subía y bajaba rápidamente como el mio lo hacia.

Tomé sus senos tan blancos y suaves como la porcelana y los apreté entre mis manos pasando los pulgares por las puntas endurecidas que disfrutaban de mis atenciones.

-Seguro? - susurró estremeciéndose cuando pase mis dientes por su garganta.

-Por supuesto. Lo sabes - le daría la luna, el sol, mi propia vida si me lo pide.

Ella era todo para mi, mi felicidad, mi alegría, mi perdición.

.

POV Nessie

-No voltees ahora, pero en la barra hay un hombre que no te ha quitado la mirada de encima - gritó Romy en mi oído para que la escuchara sobre Usher y Will. diciendo OMG una y otra vez.

Romy y Karinna solo habían venido a ligar y hacerla de casamenteras. Oli y Philippe solo ponían los ojos en blanco cada vez que Karinna trataba de emparejarnos a mi y a Zafrina con algún extraño al azar que nos encontrábamos en la pista de baile o miraba en nuestra dirección.

-No te preocupes, no voy a voltear ahora ni mas tarde. Nadie me esta viendo, que es lo mas seguro - repliqué antes de darle un trago a mi appletini.

-Ahora si te juro que te esta viendo y es muy guapo! - insistió Karinna.

Miré a Zafrina para que me apoyara, pero ella solo asintió. Alguien en verdad me estaba mirando.

A mi que me interesaba si alguien me estuviera mirando o no, yo no iba en plan de conquista, solo quería disfrutar de mi juventud. Tenia diecinueve años, tenia una buena vida, buenos amigos, estudiaba en una increíble escuela, tenia a Jacob... No necesitaba sentirme deseada con miradas libidinosas de extraños, tenia a Jacob. Mi hermoso hombre pervertido.

Me dio un pequeño escalofrió al recordar lo que hice antes de reunirme con mis amigos. Somos bastante pervertidos y me encanta!

Solo por curiosidad miré a mi alrededor fingiendo mirar algo que Romy mi señalaba, otro posible venado cazado, miré a mi derecha donde un grupo de chicos tipo Wall Street estaba sentado con unas chicas anorexicas, a mi izquierda en la pista de baile en un desnivel. Luego miré a mi espalda, la barra, que es donde estaba el tipo que me estaba mirando, pero el lugar estaba atestado así que no lo pude ver.

-Esto es del caballero de la barra - me dijo la mesera que había estado sirviéndonos toda la noche y coqueteando en vano con Olivier.

La chica me dejó otro appletini frente a mi y cuando la miré con cara de: de que rayos hablas? señaló tras de mi.

Cuando giré vi a un hombre hermoso levantando su vaso de escoces hacia mi a modo de brindis.

Me giré de nuevo hacia mis amigos y Karinna aplaudió emocionada.

-Ves? Te lo dije! Te dije que había alguien mirándote! - exclamó Romy

Miré a Zafrina y ella me guiñó el ojo. Estaba aprobando al hombre en cuestión. Como no aprobarlo si era el hombre mas sexy y delicioso que jamas he visto y que jamas veré.

-Ve y habla con el! - sugirió Romy animándome.

Oliver y Phillippe negaron con la cabeza.

-Es peligroso, chicas - exclamó este ultimo con su voz varonil.

-Solo hablara con el no se va a ir con el a ningún lado -replicó Romy restandole importancia al asunto-. Yo ya fui y hablé con un par de chicos, intercambiamos números y aun sigo aquí. Yo digo que vayas, Nessie.

Miré de nuevo a Zafrina y ambas tratábamos de esconder una sonrisa secreta, el juego debía continuar. Miré mi celular y vi que ya eran pasadas las dos, era hora de regresar a casa. No por que tuviera hora de llegada, sino que sabia que los chicos seguirían de largo y yo no quería andar de fiesta hasta el amanecer. Seré joven pero no imprudente, aun no conozco muy bien la ciudad y los chicos son de carrera larga y en su borrachera tal vez se vayan sin mi y terminé perdida en alguna sórdida fiesta.

-Nessie ve -me animó Zafrina antes de apretar fuertemente los labios.

Miré a los demás en la mesa y tomé mi nuevo appletini y mi celular, armándome de valor me levanté de la mesa y caminé entre la multitud sudorosa y tambaleante que me rodeaba. No voy a negar que las rodillas me temblaban con cada paso que daba hacia el hombre que me había estado mirando. Sus ojos negros recorrieron mi cuerpo metido en el pequeño short negro y blusa gris, chaleco negro abierto, me veía alta y estilizada gracias a los botines grises que compre en navidad y la fedora negra. Había visto ese mismo atuendo en la Vogue del mes pasado. Cuando por fin llegué a el en la barra, me recibió con una enorme sonrisa.

-Hola! - saludó acercándose a mi oído para hacerse escuchar.

-Hola, gracias por esto - levanté mi copa antes de ponerla sobre la barra junto a su escoses.

-Americana? - preguntó en mi idioma.

-Si, tu también? - sonreí por encontrarme a un compatriota.

-Por supuesto!

-Estas aquí por trabajo? - pregunté acercándome mas a el, cuando la multitud me empujó.

-Si y tu?

Negué con la cabeza.

-Estudio en Institut d'Art et d'Archéologie, vengo de intercambio por un año.

Una sonrisa traviesa cruzo por su rostro y sus ojos me recorrieron de nuevo.

-En serio?

Asentí antes de tomar de nuevo mi bebida.

-Yo estoy llevando la exportación de vinos que produce el viñedo de mi amigo, a eso vine a Francia.

-Interesante.

-En realidad no, solo es papeleo y mas papeleo -hizo un gesto exasperado con la mano-. Pero, puedo beber tanto vino como quiera y cuando quiera. Si te portas bien tal ve te lleve, es un lugar muy bonito.

Solté una carcajada.

-Si me porto bien? -levanté una ceja-. No soy un perro a que se le premia - repliqué ofendida.

-No, pero podrías ser mi gatita - pasó el dorso de su dedo indice por mi brazo, causándome piel de gallina.

Mis bragas se mojaron.

Oh Dios, ayúdame!

-Tendría que maullar? - murmuré acercándome mas a el, capturando un delicioso aroma proveniente de el. Olia a limpio, a loción cara y hombre.

Tenia unos rasgos muy masculinos, era muy alto y fuerte. Quería complacerlo.

-Solo si quieres - susurró acercándose a mi tomando delicadamente mi mentón y mirando fijamente mi boca.

Boca que deseaba recorrerlo entero.

-Si quiero - susurré en respuesta con la boca seca.

Su mirada se cruzó con la mía y mis piernas se hicieron de goma.

-Quieres salir de aquí? - preguntó acercándose mas, tanto que casi podía saborear sus apetecibles labios.

-Si... solo... necesito decirle a mis amigos - balbuceé, maldiciendo lo segundos que pasaría alejada de el.

-Aquí te espero.

Di media vuelta para ir a mi mesa y despedirme, pero el me tomó del brazo antes de que siquiera diera un paso.

-No me has dicho tu nombre.

Ups!

Me iba a ir a quien sabe donde con el y tampoco sabia ni siquiera su nombre, eso habla muy mal de mi.

-Nessie, me llamo Nessie y tu?

Una sonrisa asesina apareció en su rostro.

-Jacob, me llamo Jacob.


Hola LITTLE PERVERTS! Con este fic no tengo escusa, mas que las musas que no querían cooperar. Es un cap largooooo. Espero que les haya gustado.

Les tengo una buena y una mala noticia.
La mala... este fic solo llega al cap 40.
La buena... aun no los escribo. Jajajajajaja Así que por lo pronto no hay fecha para el final, pero ya saben que se acerca.

Espero sus comentarios, sus cartas de amor, cartas de odio, tomatazos, pedradas, flores o lo que me quieran escribir en el área de comentarios.

Kisses and Love
Victoria Wittaker