Continúa la historia
Autor: Doctor Grumpy
Capítulo 18: Percepción.
No importa hacia donde mirase, todo era blanco, no importa cuánto caminara, sentía que no avanzaba, no importa cuánto contase, su percepción del tiempo había desaparecido.
—Chicos… —pronuncio débilmente. Su voz la escuchó tan lejos que dudó ser él quien hablase— ¿Sora? ¿Kari? ¡Estúpido Matt! —Nada, solo la sensación de vacío. No había dolor, hambre o fatiga, pero su corazón se sentía herido y sin más comenzó a derramar silenciosas lágrimas. Cuánto estuvo llorando, ni él sabía, sin embargo, su andar y su llanto se detuvo cuando notó que una lagrima no caía al suelo, más bien estaba suspendida en el aire y comenzaba lentamente a descender en diagonal, confundido, pero sospechando que algo lo provocaba, acercó su mano a la lagrima y grande fue su sorpresa cuando sintió claramente piel, musculo y calor. Decidido, tomó con ambas manos ese espacio y tiro de el con toda su fuerza.
Fue como si un cristal se rompiera, frente a sus ojos un confundido Izzy se materializaba frente a él y, como si hubiesen prendido una luz, el resto de sus amigos se hacían presentes
—¡Taichi! Gracias al cielo estás bien —pronunció Hikari antes de lanzarse sobre él en un abrazo.
Antes siquiera de procesar lo que había pasado sujetó, preocupado, el rostro de aquella en sus brazos, notando con dolor que el brillo en la piel de su hermana había desaparecido, ahora su piel era grisácea, sus ojos estaban opacos y lo que anteriormente eran unas mejillas sonrosadas ahora era piel tensa mostrando claramente la mandíbula de la castaña —¿Hikari, pero qué mierda? —preguntó asustado antes de levantar la vista y mirar que sus compañeros estaban en estado similar.
—Sí, sí, así de mal estamos, de hecho tú te ves igual —contestó Yamato restando importancia con la mano—. Aparentemente no somos buenos ni para morirnos.
—Ese no es el caso, idiota, lo que sea que este pasando no tiene nada que ver con este sitio— dijo Izumi, bufando de fastidio.
—¿Y este lugar es? —preguntó Taichi, aun desorientado.
—No tenemos idea, cada uno lo percibió diferente, algunos gritaron hasta que su voz llegó a nosotros, otros sencillamente chocaron entre sí, lo cual me extraña que no pasara antes pues este sitio no mide más que una habitación promedio —contesto Sora con los ojos perdidos. — Al parecer, antes de encontrarnos, este sitio jugó con la percepción de todos, tanto en tiempo como en espacio, de hecho, Mimi jura que camino por millones de años, aunque todos coincidimos que si algo no hizo Mimi fue caminar más de 20 minutos seguidos.
—¡Sora escuche eso! Que mala…—gritó Mimi con un puchero.
—Nos estamos desviando, lo importante aquí es que por fin nos reunimos todos y considerando que Hikari y yo fuimos los primeros en encontrarnos me arriesgare a decir que no llevamos ni 15 minutos desde que llegamos a este sitio —habló Takeru con mediana calma— Entonces, ¿Dónde demonios estamos y cómo salimos de aquí?
—Debo decirles que ustedes no se irán de aquí jamás, están atrapados en algo imposible —pronunció un sorpresivo Yggdrasil, que se materializo detrás de Mimi y Joe, obligándolos a saltar en pánico hacia el resto de los elegidos—. Ustedes fueron encerrados en el vacío para desaparecer.
—¿Crees que eres el primero en hacernos esto? Hace años Apocalymon nos hizo lo mismo y no le fue muy bien —habló Sora con burla—. Una vez que logremos salir tus días estarán contados.
—Ustedes, elegidos, no entienden dónde están. Esto no es una dimensión ni ustedes son datos, esto es el vacío, el espacio entre espacios, una imposibilidad y ustedes ya ni siquiera son humanos, son retazos de un concepto —dijo Yggdrasil con tranquilidad.
—¿Qué has dicho? ¿El vacío? —preguntó Hikari, angustiada—. ¿Y qué es eso de retazos?
Yggdrasil se mantuvo en silencio unos segundos antes de elevarse un poco y mostrar un holograma con los elegidos y sus digimon —Ustedes son los niños elegidos, héroes del digimundo, no, error en la data, fueron niños elegidos, son, eran, serán. —El holograma de Yggdrasil desapareció dando entrada a estática—. ¡Retazos! —Una voz mucho más grave salió del interior del dios robot—. No son mis palabras, no son mis palabras, ubicar origen, buscar, encontrar destruu tru. —Fuertes relámpagos comenzaron a salir del interior del robot, obligando a los elegidos a tirarse al suelo—. 01110000 01100101 01101100 01101001 01100111 01110010 01101111 00100000 01100001 01101101 01100101 01101110 01100001 01111010 01100001 00100000 01100100 01100101 01110011 01100011 01101111 01101110 01101111 01100011 01101001 01100100 01100001 00100000 01101001 01101110 01100110 01100101 01100011 01100011 01101001 01101111 01101110 00100000 01100100 01100101 00100000 01110011 01101001 01110011 01110100 01100101 01101101 01100001 00100000 01101001 01101110 01100110 01100101 01100011 01100011 01101001 01101111 01101110.
Takeru fue el primero en alzar la vista y el panorama lo obligo a sentir que su corazón caía a su estómago, frente a todos un cuarteado Yggdrasil se convulsionaba mientras cuernos negros y unas alas agujeradas salían de él, unas alas que Takeru podía identificar inmediatamente— ¡Devimon! —gritó el rubio con odio. Al escuchar su voz Yggdrasil se quedó estático antes de abrir lo que antes cualquiera entendía como su cabeza, mostrando el retorcido rostro de Devimon.
—Ancianos… Contemplen la perfección de mi voluntad, tanto tiempo parasitando este falso dios para por fin adueñarme de su poder, mírenme, ahora soy ¡Devyggmon! —gritó el nuevo ser soltando ondas de energía maligna por todo el lugar—. Muchas gracias por su cooperación, sin ustedes jamás lo habría logrado.
—¿De qué rayos hablas, maldito monstruo? —preguntó Yamato, ligeramente herido por la energía de Devyggmon.
—Nosotros jamás te ayudaríamos, somos los niños elegidos —completó Taichi, ayudando a Mimi a levantarse.
—Ignorantes ancianos, ¿aún no lo entienden? Ustedes bailaron en mi palma desde el inicio, eran lo más poderoso del universo y aun así entregaron su poder como si nada. —Al notar la mirada de confusión de los elegidos, tomó un momento para disfrutar su desconcierto y continuó—. Ustedes se han olvidado de lo que eran, tantos años presumiendo, gozando la fama y el nexo con sus digimon siendo los orgullosos niños elegidos… ¡Es mentira! Ustedes siempre fueron conceptos más haya de dioses o titanes, los 8 emblemas no son medallas que les fueron otorgadas, era su verdadero ser, millones de años existiendo hasta que por un capricho tomaron forma humana, pero gracias a eso estamos aquí ahora— dijo Devyggmon con una sonrisa sádica.
—Nosotros somos…—Hikari no pudo hilar más sus palabras, una fuerte jaqueca la estaba atacando.
—Es un deleite ver la ignorancia y la confusión en seres tan antiguos, cuando fui humillado y vencido por un solo ángel. ¡Uno solo! Yo que destruí legiones enteras, no podía entender como había sido posible. Algún poder debía tener oculto que los había ayudado. Enfermé de sed, sed de conocimiento, incubando, escondiéndome, investigando hasta que lo descubrí, antiguas leyendas que hablan de seres primigenios de antes del big bang, el valor, la amistad, el amor y todas sus estupideces, conceptos tan fuertes, escondidos en los cuerpos de unos niños- Intenté llevármelos, pero estos estaban unidos tanto como lo está el alma —En un segundo, Devyggmon estaba junto a Taichi, levantándolo del cuello—, pero si ustedes voluntariamente renunciaban a su existencia, podría entonces tomar su poder, después de todo, bastante ya se habían debilitado al hacerse pasar por humanos.
—Maldito, nosotros jamás haríamos algo así —dijo Taichi con problemas mientras los demás hacían lo humanamente posible por soltarlo.
—¿Eso creen? —Con una sonrisa, el ser oscuro comenzó a cubrir a Taichi con una energía oscura antes de revelar el mismo cuerpo que antes el castaño había ocupado durante su tiempo de héroe—. Recuerda: Tu identidad es tu posesión más preciada, ¿Qué hicieron? Salir corriendo a decir que eran ustedes aun cuando claramente eran otras personas, ustedes mismos depositaron su ser en otros cuerpos dejando su verdadera identidad vacía.
—Pe-pero somos héroes —habló Joe con temor en su voz.
—Solo eran mis marionetas, redujeron su poder al convertirse en los niños elegidos y me lo entregaron al ser héroes. El último empujón fue hacer su identidad de héroes publica, la percepción es algo poderoso, la humanidad aclamándolos como héroes, no como elegidos ni como emblemas, ese fue el último movimiento de este juego, con sus emblemas fui suficientemente poderoso para apropiarme de este ser y doblar la realidad a mi voluntad. —Soltando desinteresadamente a Taichi, se acercó a una de las paredes del vacío y abrió una especie de portal—. Miren mi nueva realidad, un mundo donde los emblemas son míos para doblar. —Ni las peores pesadillas de los elegidos podían acercarse a lo que veían. Varias dimensiones colapsadas entre sí, fuego, destrucción y penuria en el horizonte—. Un mundo donde el valor se ausenta ahoga a todos en cobardía, cuando la amistad no está, solo queda la traición, la esperanza se convierte en desesperación y la ausencia de la luz solo deja oscuridad. —Devyggmon dio una última mirada a los elegidos, que poco a poco habían empezado a desplomarse de la impotencia antes de desaparecer por el portal y cerrarlo tras de sí.
Hikari bajó la mirada y se dio cuenta que poco a poco su cuerpo empezaba a volverse traslucido, tal vez una señal de que su estancia en el vacío llegaba a su fin, con todas sus fuerzas comenzó a acercarse a sus amigos quienes imitaron su acción logrando fundirse en un abrazo grupal antes de comenzar a volverse motas de luz.
La historia aún continúa… En el auténtico capítulo final…
