La noche estaba siendo opacada por las llamas que consumían todo a su paso y el furioso viento solo ayudo a que se avivara y propagara aún más sobre la armería. Varios soldados de la nación del fuego trataban de controlar las llamas mientras que otros corrían como locos buscando al causante de tal acto.

"¡Traigan agua rápido, no podemos dejar que el fuego siga extendiéndose!." Grito un capitán.

Un soldado raso se acercó a toda prisa frente al hombre de mayor rango "¡Señor, ya revisamos toda la zona este pero aún no lo encontramos!."

El capitán agarro al soldado por el cuello de su camisa "¡Déjate de excusas, busquen a ese chico y tráiganlo vivo o muerto eso no me importa, debe pagar por esto!."

Al terminar de gritar, el capitán solo empujo al soldado haciendo que este se vaya, volviendo a dirigir su vista al terrible desastre frente a él pudiendo solo pudo gruñir "Primero el regreso del avatar y ahora hay un traidor en nuestras propias filas. *Suspiro*. Lord Ozai no estará nada contento tras saber por la pérdida de nuestras armas, tomara un tiempo la recuperación de todo lo perdido." Dándose la vuelta comenzó con su propia búsqueda para atrapar al culpable.

Lejos de todo el desastre un muchacho se encontraba escondido detrás de unos barriles con sus ropas chamuscadas y tratando de recuperar el aliento. Aquel chico dio un pequeño vistazo antes de volver a esconderse ya que tres soldados se juntaron cerca de donde el se encontraba.

"¡¿Encontraron algo?!." Grito uno de ellos. "Aún nada. / ¡No pudo haber ido muy lejos, debemos seguir buscando!." Para suerte del muchacho los soldados se dividieron y comenzaron su búsqueda en diferentes direcciones.

El chico solo soltó un suspiro de alivio y agarrando con fuerza un morral de cuero comenzó otra vez su huida entre las sombras para no ser atrapado. Luego de varios minutos corriendo llegó hasta los muelles donde encontró un pequeño velero de madera, se acercó para verificar que no hubiera nadie a bordo luego solo dejo su morral y comenzó a desatar las cuerdas lo más rápido posible hasta que una bola de fuego pasó rozando cerca de él.

"¡Aquí está!." Grito un soldado alertando a los demás, el chico chasqueó la lengua mientras el soldado se acercaba para capturarlo. Rápidamente el joven tomo postura así comenzando un intercambio de golpes para evitar que el soldado logrará su cometido, el chico lanzó varios golpes contra la cabeza del soldado para dejarlo aturdido pero el casco le estaba protegiendo, tomando la iniciativa el joven lazo una potente patada en llamás que mandó al soldado a chocar contra unos barriles "¡Maldita alimaña traidora!. ¡¿Cómo osas darle la espalda tu Nación, a tu propio hogar?!." Grito el hombre contra el muchacho que solo le dedicó una mirada sin emociones.

El silencio gobernó entre ambos hasta que el más joven decidió responder "Este no es mi hogar." A lo lejos se escucharon los gritos y pasos del resto de hombres que iban tras el muchacho. El chico tenía poco tiempo así que rápidamente comenzó a usar su fuego control por todo el muelle iniciando así otro incendio en la misma área para evitar que se le acercarán, por fortuna el soldado logro salir a tiempo para observar como el viento ayudaba a extenderse por el muelle y como el joven terminaba su cometido para luego tomar el velero rápidamente gracias a la tormenta, finalizando así su escape.

Una vez todos los soldados llegaron al muelle comenzaron rápidamente a intentar controlar el fuego lo mejor posible pero debido al viento el daño fue demasiado grave tanto para el muelle como para la armería. Llegada la mañana y gracias al arduo trabajo de los todos por controlar los incendios se comenzó un registro de daños además de una recuperación y reparación de materiales perdidos.

"Asegúrense de que los barcos no hayan sido dañados y que el armamento salvable sea llevado a reparar de inmediato, no podemos permitirnos más errores." Ordenó el capitán, los soldados solo asintieron para comenzar con su tarea, el capitán solo dedicó una mirada molesta al muelle para luego darse cuenta de que un barco conocido de su misma nación se acercaba poco a poco al muelle, el capitán solo pudo suspirar en frustración antes de acercarse al barco ya anclado en lo que ahora era madera quemada, la plataforma del barco descendió y un hombre de cabello castaño oscuro comenzó bajo hasta pisar el sucio muelle quemado.

"Comandante Zhao, es un agrado volver a verlo." Saludo el capitán con una respetuosa reverencia "Desearía poder decir lo mismo." Dijo el comandante con desagrado mirando toda la catástrofe alrededor "Solo me retiro por algunos días y cuando regreso para reabastecer a mi flota me encuentro con ruinas, podría darme alguna explicación capitán."

El hombre de menor rango tragó saliva antes de explicar todo lo sucedido durante la noche. Zhao solo dedicó una mirada de rabia pura por cada una de las palabras que salieron de la boca del capitán "Entonces, estás diciendo que varios soldados fuertemente entrenados junto con un capitán supuestamente capacitado para las peores situaciones permitieron que un chico de tan solo 16 años destruyera no solo la armería y el muelle, sino que también le dejaron escapar con un pequeño barco de madera gracias a su ingenio, ¿no es así capitán?."

El capitán tembló ante la voz de Zhao "B- Bueno señor hicimos lo mejor que pudimos para salvar la mayor cantidad de armas del daño y creemos que el fuego causado en el muelle no afectó a los barcos, admito mi error en cuanto no capturar al chico pero debido al fuerte viento quisimos evitar que el fuego se extendiera a las demás áre- ¡Agh!" El capitán fue rápidamente agarrado del cuello por Zhao lográndolo levantar unos cuantos centímetros del suelo "¡Escúchame bien pedazo de escoria, no solo haz dejado en ridículo a la nación, me haz dejado en ridículo a mi y eso no voy a permitirlo!." Zhao arrojo al hombre lejos de él, el capitán sujeto su propia garganta tratando de recuperar el aire mientras aún tosía, el comandante volvió a hablar pero esta vez se dirigió a todos "¡Ahora tienen una orden directa, renovar por el doble cada uno de los tanques y armas perdidos por su incompetencia, tienen hasta el fin de este mes, sino llegan a cumplir con mi orden personalmente me encargaré de que ninguno vuelva a ver la luz de otro día, ¿a quedado claro?!." Los soldados vieron con miedo al comandante pero solo se dignaron a obedecer la orden de su superior. Rápidamente los soldados desaparecieron para comenzar con la reunión de materiales.

Zhao dejo al capitán solo para volver a su barco, una vez que zarparon el hombre se quedó parado en cubierta, volviendo si mirada a si mano derecha encendió una pequeña llama en la palma "No permitiré que ningún mocoso manche mi orgullo, ni el estúpido del príncipe y mucho menos un traidor." El comandante respiro profundamente y dirigió su vista al horizonte "No puedo preocuparme ahora por pequeñeces, una vez logré atrapar al avatar todos sabrán que el gran Zhao es un hombre al cual deben temer y eso incluye a esa peste traidora." Finalizó el comandante aprentando el puño con firmeza.

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Más a lo lejos se encontraba aquel pequeño velero de madera que el muchacho había robado luego de escapar de la nación del fuego, al parecer estaba algo dañado gracias a la tormenta pero su tripulante aún se encontraba intacto. Revisando su morral, el joven comenzó a leer un mapa y sacando una pequeña comenzó a intentar llegar a algún destino.

"Bueno, el mapa dice que más al sur se encuentra una isla, por lo que debo estar cerca." El joven volvió a mirar su morral y saco un monocular dándose cuenta que su había una predominante isla a unas cuantas horas de viaje. "Desearía viajar directamente a Ba Sing Se, pero necesito agua y comida para el viaje y no creo que este barco dure mucho más, ojalá haya un pueblo o algo que pueda cazar en esa isla, si hay mercaderes mejor. Quizá pueda viajar con ellos." Pensó el muchacho, de repente su estómago gruñó haciendo que el solo suspirara "Tengo hambre." Fue lo último que dijo, luego el joven izo la vela lo más que pudo para llegar más rápido a la isla.

Durante el trayecto, el viento ya no soplo tanto como antes por lo que el joven solo tuvo que navegar al ritmo de la marea. Ya estando cerca de llegar a tierra algo había golpeado el velero desde abajo, el chico miro por la orilla del barco aferrándose a las cuerdas por precaución, de repente un gigantesco pez color amarillo con patrones naranja emergió del agua "Un elefante koi." Dijo con ligera sorpresa el joven, ya había leído sobre este tipo de pez antes por lo que sabía que no era peligroso para un ser humano ya que estos son herbívoros pero eso no quitaba lo maravilloso que era ver un pez de tal tamaño, luego emergieron dos más cosa que solo maravillo aún más al muchacho que ya estaba todo empapado por el agua que estos animales salpicaban, este momento hizo que sacará una pequeña sonrisa. Luego empezó a notar algo muy extraño en el comportamiento de los grandes peces y es que estos comenzaron a nadar rápidamente en diferentes direcciones, como si estuvieran huyendo de algo, los elefantes koi volvieron a sumergirse dejando un mar en completa calma.

"Algo no está bien." Pensó el chico para si mismo, antes de que pudiera reaccionar, el barco había sido golpeado una vez más pero esta logro levantar el barco habiendo que el joven cayera el piso de este, reincorporándose rápidamente tomo su morral para ajustar la correa de este en su espalda, de la nada una gigantes anguila color marrón oscuro emergió con furia desde el agua, cuando esta bestia dirigió su vista al velero de dio cuenta de su pequeña presa para luego rugir con furia.

"Al parecer no soy bienvenido aquí." Dijo el muchacho con molestia mientras se tapaba los oídos, la anguila rápidamente atacó al barco haciendo que este terminará destrozado pero el chico ya había reaccionado antes de tiempo logrando saltar al agua en el momento preciso.

Aquel muchacho nado con todas sus fuerzas logrando llegar hasta unas rocas que estaban cerca de la orilla de la isla pero la anguila no se quedó atrás, había perseguido al chico para volverlo a atacar. Rápidamente usando su fuego control, lanzó varios ataques a distancia contra la bestia marina logrando acertar cerca del ojo dejando una fea y dolorosa quemadura, al parecer esto solo enfureció más a la bestia por lo que comenzó a azotar su cola contra las rocas intentando acertar alguno de sus golpes. El chico hizo lo mejor que pudo para evitar ser golpeado pero lastimosamente la bestia acertó con uno de sus ataques mandando a chocar al joven contra una pared de rocas, intentando no caer por el dolor y el agotamiento el muchacho disparo varías ráfagas de fuego contra la bestia y al notar que su presa no cedería fácilmente, la anguila había respirado profundamente.

"Esto definitivamente no es bueno." Dijo el muchacho comenzando a huir, la anguila escupió un potente chorro de agua como si de un géiser se tratase inundando todo sobre las rocas incluso rompiendo algunas de ellas. Una vez el agua de su ataque bajo, la bestia no encontró el cuerpo de su presa por lo que solamente se limitó a soltar un rugido final antes de volver a hundirse en el mar. Luego de que la bestia se largará, el chico salió de su escondite, jadeando, con sus prendas más destrozadas de lo que ya estaban y un hilo de sangre corriendo por su boca, solo aferro su mano a sus costillas comenzando a alejarse lentamente hasta llegar a un sendero que debía conducir hacia algún lado. Luego de varios minutos siguiendo aquel camino, un grupo de mujeres con el rostro maquillado y con lo que parecía ser un kimono blindado para batalla lo obligó a detenerse "¡Hasta aquí es donde llegas soldado de la nación del fuego!." Grito la que al parecer era la líder "¡Más te vale que te rindas ahora o usaremos la fuerza para detenerte y por lo que veo tu ya no estás en condiciones de pelear!." Sonrió victoriosa la chica al notar el estado del muchacho, este solo pudo mirar una vez más a su alrededor notando como todas estas mujeres se preparaban para cualquier acción que este cometiera, suspirando una última vez dijo

"Este no es mi día."

Cayendo así desmayado en un lugar desconocido.