El grupo detuvo momentáneamente su viaje para descansar, Kaito fue en busca de leña mientras que Sokka iría en busca de comida, Katara junto con Aang quien descansaba sobre un tronco decidieron esperarlos. El viaje desde Omashu había sido demasiado largo, tanto que el grupo ya estaba escaso de provisiones por lo que cada vez tenían que reducir sus raciones y teniendo que alimentarse mayormente de lo que la naturaleza podía brindarles, cosa que no era fácil, ya que casi siempre terminaban con bolsas medio vacías.
Cuando Kaito y Sokka regresaron, Aang salto del tronco acercándose al muchacho del boomerang "Que bien, volvieron" Dijo Aang "Sokka, ¿qué hay de cenar?".
"Pues, tenemos algunas opciones" Dijo Sokka mientras abría su bolso "Tenemos nueces redondas y también algunas ovaladas. Y algunas otras con forma de piedra, que puede que lo sean" Finalizo mientras arrojaba una piedra que sacó del bolso.
"Ese puñado de nueces no será suficiente" Dijo Kaito mientras terminaba de apilar la leña.
Sokka le dio una miraba molesta Kaito "Pues lamento no complacerte niño fuego pero es lo que conseguí. ¿O puedes hacer algo mejor?".
Kaito señaló un riachuelo que estaba en el suelo "Este arroyo debe conducir a algún lugar, si lo seguimos puede que lleguemos a algún lago o río donde podamos pescar algo, si tenemos más suerte podríamos llegar a alguna aldea" Dijo Kaito.
"Y que pasa si no nos lleva a ningún lado, ¿eh?. Además, aún si condujera hacia algún lugar, ¿cuánto tiempo nos tomaría de viaje?. Puede que sean horas o quizás días, no podemos arriesgarnos a viajar en Appa todo el tiempo, si la nación del fuego nos descubre nos perseguirá sin descanso. Sin importar lo que hagamos, tu plan hará que términos muertos". Detalló Sokka molesto.
Kaito suspiro con pesadez "Sabes, lo único que he oído por parte de tuya son quejas, aunque viniendo de una persona con tu actitud no debería sorprenderme" Le dijo Kaito.
"¿Qué quieres decir?" Pregunto Sokka apretando los dientes.
"Intentas actuar como un líder pero eres niño, reclamas por cada problema y cuando hay una solución decides rendirte, aún sin haberlo intentado" Comenzó a explicar Kaito "En resumen, eres un idiota" Dijo esto mirando a los ojos a Sokka.
Sokka se acercó violentamente contra Kaito quien ya se había preparado para detenerlo, pero nuevamente Aang y Katara intervinieron.
"¡Muy bien, suficiente!" Exclamó Aang golpeando el suelo con su bastón "Es obvio que ustedes dos no pueden convivir en paz, pero deben de entender que estas pequeñas diferencias no son nada comparado a los problemas que se nos avecinan. Así que desde ahora ambos tratarán de llevarse bien, no habrá discusiones o provocaciones de ningún tipo y sobre todo, no más peleas. ¡¿Entendido?!" Ordenó.
Esta era una de esas pocas veces en las que se podía ver a Aang molesto, pero las peleas entre Kaito y Sokka comenzaban a estresarlo al mismo tiempo que preocuparlo. Los dos peleoneros del grupo apartaron sus miradas comenzando a alejarse uno del otro.
"Fue algo muy maduro de tu parte Aang" Dijo Katara a su amigo.
"Es mi deber, pero si ellos siguen actuando así puede que terminen en algo mucho peor que las discusiones" Le contesto Aang preocupado.
Katara miro a los dos adolescentes, conocía a Sokka desde que tiene memoria, su hermano suele ser muy gruñón y terco la mayoría del tiempo, pero ella sabe que sus intenciones son buenas, nunca va a negar que él estuvo ahí para ayudarla y apoyarla luego de la muerte de su madre. Pero la historia con Kaito era totalmente diferente, a pesar de haber intentado acercarse a él y de sus acciones en Kyoshi, nunca dio indicios de querer conocerlos, incluso jamás llamo a alguno de ellos por su nombre, toda la ayuda que les ofrecía era debido a un trato que habían hecho. Y aunque ella no quería admitirlo, el sentimiento era el mismo de que el de su hermano, saber que Kaito era de la nación del fuego le provocaba cierta incomodidad, además de un poco de miedo.
Todo el asunto fue olvidado cuando el grupo escucho un estruendo a lo lejos, Aang y Katara comenzaron a buscar la causa de todo el ruido mientras Sokka los seguía por detrás, Kaito trato de no tomarle mucha importancia pero solo por si las dudas se preparó para lo peor. Cuando llegaron al sitio, todos se escondieron de una gruesa raíz de árbol que sobresalía del suelo observando como un joven de vestimentas verdes levitaba y arrojaba piedras de un lado a otro en el lecho de un río casi seco.
"Es un maestro tierra" Dijo Katara.
"Pues vamos a conocerlo" Añadió Aang.
"Puede ser peligroso. Habrá que acercarse con cuidado" Advirtió Sokka, sin embargo su hermana se había alejado lo suficiente estando solo a unos cuantos pasos del maestro tierra.
"¡Hola, aquí!" Saludo la chica alegremente "Mi nombre es Katara, ¿tu cómo te llamás?".
El desconocido detuvo sus movimientos luego de que escucho a Katara, el maestro tierra solo dio una mirada preocupada para después dar media vuelta y comenzar a huir.
"¡Fue un gusto conocerte!" Grito Aang despidiéndose del extraño.
"Solo quise saludar" Dijo Katara un poco confundida ante lo sucedido.
"Puede que solo lo hayas asustado. Teniendo en cuenta todo el asunto de la guerra" Dijo Kaito acercándose a los dos jóvenes "Aunque creo que deberíamos seguirlo. Si ese sujeto huyó hacia alguna parte puede que estemos cerca de un pueblo, lo que significa que hay un mercado".
"¡Eso significa que no más nueces como cena!" Celebró Katara comenzando a correr junto con Aang mientras que Kaito mantuvo su ritmo calmado.
"¡Hey!. Me esforcé mucho para conseguir esas nueces" Dijo cuando Momo pasó volando sobre el, Sokka coincidió "Okey, también las detesto".
Transcurrido algunos minutos, el equipo había llegado hasta un pueblo no muy grande, mientras caminaban por el lugar Kaito logro distinguir a varios soldados de la nación del fuego repartidos por las calles. Avisándole al avatar sobre la situación, el chico fue con un mercader pudiendo canjear un sombrero, escondiendo así el gran tatuaje en su cabeza. Mientras los demás estaban ocupados, Katara logro distinguir al maestro tierra de antes.
La chica lo siguió hasta entrar a una tienda, el desconocido se había dirigido hacia una mujer adulta que estaba detrás del mostrador.
"Hola, tu eres ese chico" Dijo Katara "Dime, ¿por qué escapaste de nosotros?".
El desconocido se puso nervioso ante la presencia de Katara "Disculpa, pero debes estar confundiéndome con alguien más" Intento mentir el chico.
"No está confundida" Dijo Aang entrando junto con Sokka y Kaito a la tienda "Vimos como hacías tierra control".
Tanto como el chico y la mujer de la tienda jadearon. Rápidamente la mujer aparto de su camino a Sokka y Kaito para cerrar las puerta y ventanas de la tienda "¿Te vieron haciendo qué?" Pregunto con dureza la mujer.
"Están locos madre" Dijo en su defensa "Solo mira cómo están vestidos".
"Haru, sabes muy bien lo peligroso que es eso" Regaño la mujer a su hijo "¡Sabes lo que harían los soldados si te descubren haciendo tierra control!".
Justo en el momento de la reprimenda, la puerta de la tienda estaba siendo golpeada enérgicamente, Sokka se asomó por las persianas "¡Nación del fuego!. Actúen con naturalidad" Advirtió Sokka.
Cuando el oficial entro, Katara, Aang, Sokka y Haru habían decidido congelarse en poses ridículas tratando de disimular. Kaito crispo un ojo ante lo que estaba viendo, mientras que Aang descansaba sobre un barril la tapa de este cedió haciéndolo caer. Kaito esta vez bajo un poco su cabeza y apretó el puente de su nariz en señal de vergüenza.
"¿Qué es lo que quiere?" Exigió saber la madre de Haru "Ya le pagué esta semana".
"El impuesto se duplicó. Será mejor que pagues" Contesto sonriente mientras creaba una bola de fuego sobre sus palmas "No quisiéramos que está tienda sufriera algún accidente, ¿verdad?. Es que, el fuego a veces puede ser tan difícil de controlar".
La mujer accedió temerosa ante la amenaza entregándole unas cuantas monedas que tenía ahorradas "Puedes quedarte con las de cobre" Dijo el hombre arrojando el resto de monedas al piso antes de marcharse.
Kaito observó la escena con rabia, ¿cuándo fue que estas personas se dejaron llevar por el poder?. Apretando sus puños, Kaito observó a aquel oficial con rabia, pero aún cuando sus ganas de golpear a ese sujeto eran motivadoras, su sentido común lo detenía. Este soltó un suspiro intentando calmarse.
"Amable tipo" Dijo Sokka con sarcasmo "¿Cuánto tiempo lleva la Nación del Fuego aquí?".
"Cinco años" Contesto la mujer levantándose luego de recoger las monedas del suelo "El Señor del fuego ha reclamado las minas de carbón de la aldea como suyas para extraer el material y usarlo como combustible para sus barcos".
"Son unas bestias" Dijo Haru ganándose una mirada molesta por parte de su madre "Siempre nos roban, y todos aquí son demasiado cobardes como para hacer algo".
"¡Silencio Haru!" Volvió a regañar su madre.
"Pero Haru es un maestro tierra" Dijo Katara "Puede ayudar".
"Es por eso que no deben verlo" Hablo Kaito ganándose la atención de todos "La Nación del Fuego es conocida por destruir la esperanza y voluntad de la gente. Lo más probable es que durante la captura de esta ciudad hayan tomado como prisioneros a cada uno de los maestros tierra de aquí, amenazando al resto de ciudadanos de que cualquier otra persona que sea descubierta usando tierra control sea arrestado. Así evitarían una revolución" Explicó.
La madre de Haru quedó algo sorprendida por la explicación de Kaito "Eso es cierto. Pero, ¿cómo es que sabes tanto sobre la nación del fuego?".
Aang, Katara y Sokka se pusieron nerviosos, las sospechas sobre Kaito empezaban a aparecer y si ellos o alguien más llegaba a descubrir que el era un fugitivo de esa Nación, todos los soldados que habían en la aldea empezarían a buscarlos tanto a él como a ellos.
"Solo fue una suposición, ya que ellos también invadieron mi aldea" Mintió Kaito sin titubear.
"Tienes toda la razón" Dijo la madre de Haru "La tierra control no ha hecho nada más que traer miseria para este pueblo. Haru jamás debe hacer uso de sus habilidades".
"¿Cómo puede decir eso?" Pregunto Katara "Haru tiene un don. Pedirle que no sea un maestro tierra es como pedirme que yo no sea una maestra agua. Es parte de lo que somos".
"Tu no entiendes".
"Entiendo que Haru puede ayudar en la batalla" Exclamó Katara "¿Qué más podría hacer la nación que no haya hecho?".
"¡Podrían llevarse a Haru!" Dijo la madre al borde de las lágrimas "Tal y cómo hicieron con su padre".
"O podrían matarlo" Nuevamente se volvieron a Kaito quien mantenía se mantenía tranquilo apoyado en la puerta "Es otra opción posible, mantener vivos a todos los maestros tierra podría volverse un inconveniente y significaría darles una oportunidad de revelarse, si realmente lo quisieran. Una buena estrategia por parte de la Nación del Fuego".
"¡Kaito!" Grito Katara, sorprendida por la poca empatía de su compañero.
"Si en verdad quieres sobrevivir, lo mejor es que te mantengas oculto" Dijo Kaito sin prestar atención a Katara "Además, si alguien lo averigua podrías poner en peligro a tu madre y por lo visto tu no serías capaz de protegerla".
"¡Eso no es cierto!" Objetó Haru.
"Ya basta, Haru" Dijo su madre "Aún si tuvieras razón, nada cambiaría. Estamos indefensos".
Después de toda la discusión, el grupo fue invitado a pasar la noche en el granero de la familia de Haru con la condición de que se ellos se fueran por la mañana. Aang agradeció su hospitalidad y prometió que no dejaría que Appa se comiera todo el heno, Sokka busco un lugar donde acomodarse y Kaito fue por algo de agua. Cuando iba de regreso al granero pudo ver a Katara y Haru caminando juntos, Kaito se detuvo frente a ellos preguntándole a Katara hacia donde se dirigían, pero ella no se molestó en hablar hasta que Haru respondió por ella diciendo que no irían demasiado lejos, luego Katara jalo de la manga al maestro tierra empezando a acelerar su paso. Si tomarle tanta importancia, Kaito volvió al granero y aviso al avatar de que su compañera había salido a caminar con Haru.
La noche llego y Katara junto con ella, mientras todos se preparaban para dormir la chica empezó a contar la razón de su demora. Al parecer Katara y Haru habían caminado hasta una de las minas, la cual se derrumbó atrapando a un anciano en ella, Katara había dicho a Haru que hiciera uso de sus habilidades como maestro tierra para ayudar al vetusto. Aang felicito a Katara diciendo que había inspirado al maestro tierra y Sokka decía que debían dormir temprano para irse a primera hora por la mañana, en cuanto a Kaito, él solo estaba recostado intentando conciliar el sueño. Katara lo observó antes de hablar.
"Kaito, ¿por qué dijiste esas cosas tan horribles?" Pregunto Katara ganándose la atención del joven.
Kaito mantuvo el silencio unos segundos "Porque es la realidad" respondió "Si Haru no deja de lado el uso de la tierra control, podría terminar por lastimar a la gente que le importa".
"Pero no necesitabas decir ese tipo de comentarios, pudiste motivarlo o quizá aconsejarlo para mejorar".
"Por mucho que quieras negarlo, la realidad es así. No puedes hacer cambios si no tienes el poder" Explicó Kaito "Pero no todo puede estar perdido, quizá con esfuerzo y voluntad pueda romper el yugo que se cierne sobre él y toda esa gente".
"¿Qué quieres decir?" Pregunto Katara algo confundida.
Kaito suspiro "Solo digo que si Haru en verdad quiere cambiar algo, deberá esforzarse al máximo. Después de todo, nada está escrito en piedra". Finalizó el joven.
Katara observó a Kaito, en verdad era un tipo extraño, ya no sabía si solo estaba siendo amable o si en verdad quiso decir todo eso.
"Wow Kaito, eres muy raro" Dijo el avatar soltando una pequeña risa.
Kaito solo se dio la vuelta dando a entender que el no hablaría más, Aang se acomodó sobre el cuello de Appa y Katara apagó la linterna para que descansarán. Llegada la mañana, Kaito, Sokka y Aang guardaban todo para marcharse mientras que Katara fue a buscar agua, no habían más de cinco minutos hasta que la chica entro al granero hiperventilada, algo terrible había pasado.
Katara les contó toda la historia, al parecer el anciano al que habían ayudado delató a Haru por hacer uso de tierra control y los guardias habían llegado a medianoche a llevárselo. Ya era demasiado tarde para seguirle el rastro a Haru pero Katara ya tenía un plan, y es que la nación del fuego la llevaría con él, la chica se dejaría arrestar fingiendo ser una maestra tierra. Hasta Kaito estuvo de acuerdo con Sokka esta vez, el plan de Katara era una completa locura, pero ella no retrocedería ante la idea de salvar a Haru. Todo consistía en que Katara fingiría levitar una roca con la ayuda de Aang, usarían los ductos de ventilación conectados por las minas y el avatar se encargaría de usar su aire control para hacer flotar la roca cuando Katara le diera la señal.
"Se acercan" Advirtió Kaito cuando diviso a los guardias.
Todos tomaron sus posiciones, Kaito se escondió junto con Aang mientras que Katara y Sokka se colocaban en medio del camino. El plan se puso en marcha y Kaito jamás se sintió más avergonzado, cuando los guardias se acercaron notaron como los hermanos iniciaban una ridícula actuación que no era digna de verse, ambos chicos necesitaban lecciones de actuación, todo el acto duro hasta que Katara dio la señal al avatar para levantar la roca, pero el maestro aire estaba distraído molestando a una mariposa hasta que Katara volvió a gritar la señal pero esta vez con molestia. El avatar reaccionó y mando una potente corriente de aire por el conducto que conectaba hacia el otro donde estaba la roca haciendo flotar.
"¡Ese lémur, es un maestro tierra!" Dijo uno de los soldados señalando a Momo quien en ese momento estaba detrás de la roca flotante.
Kaito y Sokka se golpearon sus frentes por la estupidez del hombre.
"¡No, idiota, es la chica!" Grito Sokka.
El guardia se sonrojo de la vergüenza dándose cuenta de su obvio error. Sokka entrego a Katara quien fue llevada por los soldados hasta un barco de la Nación del Fuego, el trío siguió el barco encima de Appa para evitar ser detectados. Cuando el viaje termino, todos habían arribado en una enorme prisión plataforma metálica que albergaba a todos los maestros tierra, el trío de muchachos decidió esperar un mejor momento para recoger a la chica.
Llegada la noche, Aang, Sokka y Kaito decidieron bajar hasta la plataforma para recoger a Katara pero cuando la encontraron está en su terquedad se negó a escapar ya que estaba decidida en ayudar a los presos. Sabiendo que sería imposible hacerla cambiar de opinión, el grupo decidió colarse en la prisión en un intento de ayudar.
"No hay demasiado tiempo. ¿Cuál es el plan?" Pregunto Sokka apresurado.
"Ojala supiera como hacer un huracán" Dijo Aang ganándose una mirada incrédula por parte de Katara y Sokka. "De esa forma el guardia escaparía y robaríamos las llaves".
"Y tu de verdad crees que no las llevaría consigo" Dijo Sokka.
"Quizá los maestros tierra puedan hacer caer la plataforma" Dijo Kaito siendo ahora él quien obtenía las miradas escépticas "Las columnas que sostienen la plataforma están conectadas al suelo submarino, quizá si todos los maestros se sincronizan podrían desmantelarla dándoles algo de tiempo para llegar hasta los botes para huir, aunque es demasiado arriesgado".
"No ayudaran. Trate de convencer a los maestros tierra para que se defendieran, pero no funcionó" Dijo Katara en un tono triste.
¿Qué tal si usamos a Appa?" Agregó Aang.
Kaito negó inmediatamente con su cabeza "No podemos transportarlos a todos juntos y si los guardias se dan cuenta de que el número de prisioneros disminuyó podrían comenzar a buscarnos o peor, asesinarían al resto que aún está cautivo".
"Pues entonces montemos un espectáculo" Volvió a hablar el maestro aire "Ya sabes, algo con lo que podamos distraerlos para que estas personas escapen".
"Quieres pensar antes de hablar" Dijo Sokka "No podemos encargarnos de proteger toda a esta gente solos".
"Solo estoy dando ideas" Dijo Aang algo decepcionado.
"Si solo pudieran ayudarse a sí mismos" Hablo la chica aún manteniendo su fe en los prisioneros.
"Para eso sería necesario algo de tierra, o roca. Algo que puedan controlar" Dijo Sokka.
"Pero todo el lugar está hecho de acero" Le respondió Katara.
Aang miro a su alrededor hasta que algo captó su atención "No, no lo está" Le dijo al grupo "Miren ese humo, seguro están quemando carbón. En otras palabras, tierra".
Ahora con este conocimiento, Sokka ideó un plan que consistía en que Aang se aventuraría por las salidas de aire hasta el depósito de carbón en la base de un gran silo de carbón. Aang cerraría todos los ductos de ventilación excepto uno, luego usaría su aire control para enviar el carbón hasta el patio de la prisión para que los maestros tierra la usarán.
El sol comenzaba a alzarse sobre el horizonte por lo que la luz del día permitió que los guardias se dieran cuenta del grupo que esperaba a Aang. Guardias y prisioneros rodearon al trío de jóvenes hasta que una columna de carbón salió disparada desde uno de los conductos de aire hasta caer al suelo, poco después salió Aang con la parte de superior se cuerpo cubierto por el polvo del carbón.
Katara subió corriendo por el mineral para gritar a los prisioneros "¡Esta es su oportunidad maestros tierra!. ¡Tómenla, su destino está en sus manos!".
Aún viendo que tenían una oportunidad, los prisioneros bajaron sus cabezas alejándose poco a poco. Haru intento dar un paso adelante pero fue detenido por un hombre quien al parecer era su padre, nadie intento unirse a Katara.
Uno de los maestros fuego, al parecer el de mayor rango, comenzó a reír malvadamente antes de dirigirse a la chica "Que tonta niña. ¿De verdad creías que con unas pocas palabras de inspiración y algo de carbón podría cambiar a esta gente ?" Le pregunto burlonamente "Solo mira esos rostros vacíos y sin esperanza. ¡Sus espíritus murieron hace mucho tiempo atrás!. Oh, pero tú aún crees en ellos. Que dulce. Son solo una pérdida de energía, querida niña. Fallaste".
Una vez el hombre termino con su burla dio media vuelta comenzando a alejarse, luego sintió como algo lo golpeaba en la parte posterior de su cabeza. El hombre se volteó y noto como Haru hacia girar pequeños trozos de carbón sobre sus manos, el hombre respondió su insolencia lanzando una ráfaga de fuego, pero fue bloqueada por un muro de carbón que había creado aquel sujeto que había detenido antes a Haru.
Todos los maestros fuego tomaron posiciones junto al hombre "¡No tengan piedad!" Grito a sus subordinados, todos juntos lanzaron una potente llamarada combinada.
El padre de Haru junto con otros maestros tierra, crearon un muro de carbón mucho más grande y denso que los protegió del fuego "¡Por el Reino Tierra, ataquen!" Grito, esforzando para devolver el ataque.
Comenzado la batalla, todos los prisioneros lanzaron fuertes ataques contra sus captores. Aang y sus compañeros se unieron a la pelea, Kaito solo uso sus habilidades físicas para detener a los guardias que le se acercaban, pero mientras luchaba puso darse cuenta de cómo Haru y su padre comprimían el mineral hasta crear una gran roca de carbón para lanzarla contra los guardias. La roca arrojada atravesó la gran puerta de metal.
"¡Todos, a los barcos!. ¡Haremos resistencia!" Ordeno el padre de Haru.
"¡Que no escapen!" Grito el alcaide lanzaba llamaradas.
Mientras todos los prisioneros aprovechaban la oportunidad de huir, el alcaide junto con dos soldados se lanzaron contra el padre de Haru, los maestros fuego atacaron al hombre quien se defendió lo mejor que pudo usando el carbón, pero el alcaide logro encontrar el momento indicado para mandar un ataque lo suficientemente potente que mandó al maestro tierra contra el suelo de acero.
"¡Padre!" Grito Haru quien intento acercarse al hombre pero fue detenido por los ataques de otros guardias.
El alcaide junto con sus otros dos subordinados se acercaron hasta pararse frente al maestro tierra "Hare que tu muerte sea lo más dolorosa posible" Dijo con veneno en sus palabras, los tres maestros fuego prepararon un fuerte ataque, el padre de Haru no bajo la mirada y preparado para aceptar su final dio una sonrisa victoriosa cosa que molesto aún más al alcaide. Antes de que los soldados pudieran descargar si irá, otra llamarada golpeó a uno de los soldados junto al alcaide que lo mando a volar, esto sorprendió a todos distrayéndolos lo suficiente para que otro ataque golpeara al último soldado del alcaide. En ese momento, Kaito cayó frente al padre de Haru quien al igual que el alcaide quedó sorprendido, los puñetazos de Kaito golpearon el rostro del alcaide lográndolo aturdir lo suficiente para mandarle una patada en sus costillas y en la parte posterior de sus rodillas para hacerlo caer, para terminar, Kaito golpeó con ambos puños (soltando con ellos una pequeña llamarada) el estomago del alcaide, mandándolo unos metros lejos del joven y el maestro tierra.
Kaito se acercó al padre de Haru y ofreció su mano para ayudarlo a levantarse. El hombre quedo sorprendido no solo por la hazaña, también fue el hecho de descubrir que un maestro fuego acababa de salvarle la vida, ninguno se percató que uno de los subordinados del alcaide se había levantando para atacar a Kaito por la espalda con la punta de una lanza. Cuando Kaito se dio la vuelta debido al ruido que causó el soldado intento defenderse pero aquel sujeto se había acercado lo suficiente para atravesar su abdomen, en ese instante, trozos grandes de carbón fueron lanzados contra el soldado quien fue mandado a caer junto al alcaide. La ayuda fue brindada por Haru quien le sonrió a Kaito, el joven solo asintió agradecido.
Varios soldados más aparecieron y Kaito junto con Haru usaron ataques a distancia para mantenerlos a raya. Kaito lanzó llamaradas usando todas sus extremidades y Haru uso el carbón como proyectiles, pero los guardias estaban tomando acercándose poco a poco a los jóvenes. Afortunadamente, Aang se percato de esto, creando un conducto de aire entre sus manos pidió ayuda a Sokka y Katara para que arrojarán carbón dentro del conducto.
El carbón fue disparado con tal fuerza por el conducto de aire, que hizo retroceder y caer a todos los soldados que habían sido golpeados. Los maestros tierra aprovecharon la oportunidad y juntos crearon un lecho de carbón poniendo encima de este al alcaide junto con sus hombres que fueron llevados hasta la cima del mar.
"¡Se los suplico, no se nadar!" Exclamó el alcaide con desesperación.
"No te preocupes. He oído que los cobardes flotan." Respondió de forma seca el padre de Haru.
Luego, los maestros tierra dejaron caer a sus captores hacia el océano. La batalla había terminado, los prisioneros volvían a casa alegres de poder reencontrarse con sus seres queridos y el equipo de Aang había vuelto a emprender su viaje en Appa luego de despedirse de Haru, como siempre Sokka quejaba de lo difícil que fue todo y como pudieron haber muerto, Aang trataba de ser positivo mientras acariciaba a sus mascotas y Kaito estaba tranquilo tratando de conciliar el sueño, pero Katara fue la excepción. Kaito noto lo alejada que estaba del grupo, vuelta de espaldas, no había dicho ninguna palabra desde que hablo con Haru y vio una ligera mueca de pena en su rostro.
"¿Qué te sucede?" Pregunto Kaito indiferentemente.
Katara no volteo a mirarlo, ella acariciaba ligeramente su cuello "Yo… Perdí mi collar" Dijo ella con su voz algo apagada.
Kaito cerro sus ojos ante lo dicho por Katara, no por que le preocupara, era más el hecho de que el motivo de tristeza era completamente ridículo para el "No es importante, puedes conseguir otro cuando vuelvas a tu hogar o puedes comprar uno mejor en algún otro pueblo" Dijo el con desinterés.
"¡Tu no lo entiendes!" Grito Katara con rabia parándose frente a Kaito y llamando la atención de los otros dos "Ese collar… ¡Fue el último recuerdo que me dio mi madre antes de que un hombre de la nación del fuego la!… la…" Katara no pudo terminar su frase mientras una lágrima caía por su mejilla.
El mensaje era obvio y Kaito fue tan estúpido como para hacerla recordar todo su dolor. El jamás se había tomado la molestia de que estas personas lo conocieran así como el no quiso molestarse en conocerlos a ellos, era obvio que todos aquí tienen sus historias y sus propios dolores que combatir.
"Yo… lo siento" Fue todo lo que Kaito pudo decir.
Sokka se acercó a su hermana poniendo una mano sobre su hombro tratando de calmarla. Katara solo volvió a sentarse de espaldas y Sokka camino hasta ponerse al lado de Kaito "¿Quieres ayudar?. Solo cierra tu maldita boca" Dijo el chico sin siquiera mirar a Kaito.
Por segunda vez, Kaito estuvo de acuerdo con Sokka. Durante mucho tiempo, Kaito aprendió a controlar su temperamento, poniendo por encima su orgullo, pero esto había logrado muchas veces que sus sentimientos le jugarán en contra cuando cometía un error. Y aún habiéndose disculpado, la molestia en su pecho no se quitaba y su garganta se sentía seca. El sabía perfectamente lo que es perder a alguien querido y aún así se atrevió .
"(Realmente… Soy un idiota)" Pensó mientras acunaba su cabeza en su antebrazo y apretaba el puño con firmeza.
Volviendo a la plataforma, una figura tenía en su mano el mismo collar de Katara. Vestía una armadura de la nación del fuego, su cabello era negro atado en una cola de caballo pero el resto de su cabeza estaba rapada, además tenía una gran cicatriz sobre su ojo izquierdo. Mientras miraba al horizonte, un hombre mayor con vestimentas rojas se le acercó.
"¿Qué descubriste tío?" Pregunto la persona que seguía mirando la puesta de sol.
"Pues como suponías joven príncipe, el Avatar estuvo aquí. El alcaide dijo que él junto con sus amigos ayudaron en el motín de los prisioneros, también me contó algo muy interesante" Contesto el hombre, mejor conocido como Iroh, ex-general de la Nación del Fuego y hermano de Ozai.
"¿Qué es?" Volvió a preguntar Zuko, el hijo desterrado del Señor del Fuego.
Iroh sonreía ligeramente "Bueno, según el y otros de los guardias, un joven maestro fuego acompañaba al Avatar. Atacó a todos los guardias, incluyéndolo a él para ayudar a los prisioneros a escapar" Contesto con sus ojos cerrados mientras acariciaba su barba.
Esto llamo un poco la atención del príncipe "¿Crees que sea el mismo traidor que destruyó la armería en nuestra nación?".
"Es probable. Cuando pedí la descripción del muchacho, me dijeron que bestia ropas de la tribu agua pero su rostro coincidía con los detalles que dio el soldado que lo vio en los muelles antes de huir" Dijo Iroh "Deberíamos tener cuidado sobrino, si ese joven está con el avatar puede que ya esté enseñándole sobre fuego control" Le advirtió a Zuko.
El príncipe dio media vuelta para volver a su barco "El plan sigue siendo el mismo, capturare al Avatar. Nadie evitará que complete mi objetivo, y mucho menos un traidor" Dijo con molestia "Dile a los hombres que preparen el barco, no perderemos más tiempo quedándonos aquí" Ordenó Zuko.
"Entendido, joven príncipe" Contesto Iroh sin ninguna molestia.
