Alguna parte de la ciudad- Kaname pov
Le había ofrecido mi ayuda a Cross, y el había aceptado sin rechistar. Había enviado parte de los nobles a diversos lugares, a Shiki y Rima al centro de la ciudad, a Kain y Aidou a los bosques cerca de la ciudad, y al resto a las afueras de la academia. Yo ahora estaba buscando por la ciudad, mis esperanzas se hacían cada vez más pequeñas ¿Qué tal si Zero se hubiera suicidado? Un escalofrió recorrió mi espalda. Aparte esas ideas de mi mente, Zero no sería tan cobarde…
Lo que me extrañaba es que cuando había intentado rastrearlo con el vinculo que formamos cuando el bebió mi sangre, sentía una barrera. Sabía que los cazadores de alto nivel como el podían hacer ese tipo de conjuros, pero sinceramente no me lo esperaba. Debe ser una corazonada, pero creo que Zero no quiere que descubra algo, lo hare de todos modos, luego de encontrarlo.
Y un milagro.
Había doblado en una esquina, tenía hambre (no de sangre, hambre de quererse comer un sándwich o algo así, no mal entiendan) Y lo vi saliendo de un mercado con una bolsa, reprimiendo el impulso de ir y abrazarlo, baje mi aura lo suficiente para que no la notara. Lo vi entrar en un hotel de enfrente luego de cruzar, lo seguí. Cuando él iba a subir en el elevador, vi que marco el piso 3 antes de que se cerraran las puertas. Fui por las escaleras a velocidad sobre humana. Y espere pacientemente escondido en un rincón que parecía ser un punto muerto desde la puerta del elevador.
Cuando se abrió, dejo ver a mi peli plateado saliendo a paso lento, se dirigía a la puerta que estaba unos metros frente al elevador, antes de que cerrara por completo, use mi velocidad y entre. Al parecer el no había notado ninguno de mis movimientos. Cuando volteo y me vio, al principio pude ver miedo en sus ojos, para luego dar paso a la indiferencia. Acaso… ¿Acaso Zero…?
- Vete Kuran- me ordeno fríamente. Ahora que me lo ponía a ver había cambiado mucho, pero… la luz de sus ojos que había visto antes… faltaba…
- No- le respondí de modo tranquilo. Ante esto el bajó la cabeza, eh intento con un rápido movimiento agarrar su Bloody Rose, pero fui más rápido y la tome antes, tirándola lejos de su alcance, a la vez que me posicionaba más cerca de él y lo arrinconaba contra una pared cercana.
- ¿Qué quieres? ¿Por qué estás aquí?- me pregunto con una mueca de frustración.
- Todos te están buscando ¿Qué estas pensando? ¿Irte sin siquiera despedirte de mí?- le pregunte, siempre con el mismo tono tranquilo. No quería asustarlo, y tampoco ponerlo nervioso o furioso, sería un problema si eso pasara.
- No tenía porque hacerlo- termine colocando mi cuerpo a pocos centímetros de él. Ni siquiera se había defendido, al parecer si estaba ocultando algo. - ¿Por qué estás aquí?
- Necesito hablar contigo- le respondí esta vez serio.
- No tengo nada que hablar contigo- me respondió. Me comenzaba a cansar tanta indiferencia de su parte.
- Si tienes- le volví a decir- Te amo- le dije sorpresivamente, al principio ensancho los ojos y me miro incrédulo, pero luego vi como había una profunda tristeza en ellos, para luego dar paso a una enorme rabia. Se soltó bruscamente de mi agarre.
- Vete- susurró desganado- no volveré a la academia, me iré del país…- Eso me había tomado por sorpresa ah mi. ¿Tanto daño le había hecho? Parece que en verdad me amaba, y yo fui incapaz de verlo. Que ciego fui.
Él jamás actuaria así, me oculta algo. Basta de indirectas. Seré directo. Eso será lo mejor.
- ¿Qué me estas ocultando?- me volví a poner a centímetros de su rostro. Aunque quisiera ocultarlo, se le notaba tenso.
- N- no sé a que te refieres- me respondió enojado y levemente sonrojado. Se veía tan apetecible, como un gatito indefenso. Una presa más que suculenta para un cazador como yo.
- Claro que sabes a lo que me refiero- le susurre acercándome aun mas, podía sentir su respiración en mi barbilla, dado a que yo soy un poco más alto. Pose mi pierna entre las dos suyas presionando su miembro.
- ¿Qué estas…?- su rostro se puso aun mas colorado, se veía realmente sexy. Hice un poco más de presión en su entrepierna, provocando que soltara un pequeño gemido. Al darse cuenta de lo que había hecho, empezó a revolverse entre mis brazos. Su actitud me empezaba a cansar ¿No podía estarse quieto como un buen chico?
Continuara…
