Aquí está otro cuento, pensé que en alguna que otra misión Integra debería de salir lesionada o con alguna que otra herida, tampoco es inmune a las heridas, y de hecho creo que eso la hace más fuerte porque demuestra su resistencia. Otra cosa que aclarar es que había un fanart que era una serie de sketches que se llamaban "escenas eliminadas" en deviantart donde ponían a Hans escribiendo letreros (como no habla) al más puro estilo del panda de Ranma 1/2. Así que en esta ocasión Hans también escribe letreros para comunicarse.

Los dejo para que lean


Gregory se fue a dormir, hacía un par de horas que sir Integra y Seras acompañadas de los soldados habían salido a una misión, era la primera vez que había visto algo así. Al principio se había asustado por todo el ajetreo hasta que la sir le explicó que debían salir a cazar un vampiro, que debía volver a la cama y que un momento regresarían.

Estaba preocupado, no volvían, y estaba asustado de estar solo en la mansión, ni siquiera estaba Seras para que lo asustara con sus extraños cuentos. Se daba de vueltas en su cuarto, atento a la llegada de las damas o no podría conciliar el sueño. —¿Por qué no llegan?—. Hablaba en voz alta.

En ese momento escuchó un alboroto, voces de hombres y ruidos extraños, salió de su cuarto y corrió hasta las escaleras donde se ocultó detrás del pasamanos. Vio a los soldados de Hellsing hablar entre ellos, parecían cansados, abatidos y arrastraban los pies, pero ni rastro de sir Integra ni de la señorita Seras.

Permaneció ahí en las escaleras unos minutos, empezó a impacientarse y a preocuparse. —¿Dónde estarán?

—¿Qué haces aquí Gregory?—. Se apareció Seras detrás del niño.

—¡Señorita Seras!—. Dijo con alegría. —Vaya ya me estaba preocupando porque no aparecían, ¿Dónde está la sir?

Seras se quedó con una expresión seria. —Ven Gregory, vamos a tu cuarto, haya te explico—. Rodeó sus hombros con su brazo negro acercándolo a ella, él no podía quitarle la vista de encima a ese extraño brazo, pues Seras sólo usaba su brazo así cuando tenía que ir a una misión y por lo tanto Gregory nunca lo había visto.

Cuando llegaron al cuarto del niño, ella lo recostó en la cama, lo arropó con las sábanas y se sentó a su lado. —Verás, mi ama ha tenido un accidente, recibió un disparo de uno de los vampiros enemigos, le rozó en el hombro y está siendo atendida por los médicos. Ellos dijeron que no era grave, que podría estar bien para mañana, pero ahora no la puedes ver porque está en su cuarto con los doctores.

—¿Pero está bien?

—Claro que sí, pronto la veremos dándonos órdenes y regañándonos por todo, ya verás. Pero bueno, mejor te cuento un cuento para que puedas dormir ¿te parece?

—¡Sí!—. Le daban miedo sus cuentos pero la verdad es que a pesar de eso toda la noche estuvo extrañando que le contaran un cuento... aunque sea uno macabro.

—Bueno, a petición del público—. Sonrió. —Este cuento se llama:

"Seras Roja y el Hombre Lobo Feroz"

Había una vez una niña llamada Seras que le gustaba vestir de rojo sangre y por eso le llamaban "Seras Roja", un buen día su jefa llamada Integra le dijo que fuera a visitar a la reina que por recomendaciones médicas se había ido a vivir al bosque y debía llevarle una canasta con un remedio para la reina. Seras Roja muy obediente aceptó la misión y caminó hasta el bosque rumbo a la cabaña, pero decidió hacer una parada para recoger unas florecillas para la reina pues creyó que eso la animaría.

En eso estaba Seras Roja cuando se encontró con un tipo enorme de cabello blanco con un uniforme de capitán de la S.S. Nazi. Él sacó un letrero, de quién sabe dónde, preguntándole qué estaba haciendo. Seras Roja, siendo tan amable, contestó muy cortésmente: —Estoy recogiendo flores para llevárselas a la reina.

Volvió a sacar otro letrero con un mensaje diferente: —"¿la reina está en el bosque?"

—Sí—. Respondió la chica. —Está enferma y el médico le ha encargado descansar en el interior del bosque.

—"Ah ya veo"—. Decía otro letrero. El capitán se quedó pensando un momento, de inmediato sacó un nuevo letrero. —"Bueno ya que se trata de la reina, más vale que vayas de prisa, deberías ir por el sendero del lado izquierdo, es un atajo para llegar al interior del bosque".

—¿De verdad? ¡Gracias!—. Como Seras era muy ingenua le creyó al sujeto, pero lo que no sabía es que era un malvado hombre lobo Nazi con la misión de matar a la reina.

El sendero izquierdo resultó ser el más largo, y el astuto del capitán tomó el camino derecho que llegaba de inmediato al interior del bosque, a unos pasos de una cabaña por la cual salía humo de la chimenea. Dicha cabaña era la de la reina, era fácilmente identificable por una bandera de Inglaterra que colgaba del techo.

El hombre lobo tocó la puerta, la reina no podía levantarse de la cama y como sabía que Seras llegaría en cualquier momento pesó que sería ella, así que le dijo: —Adelante Seras Roja, debajo del tapete hay una llave para abrir la puerta.

Cuando el capitán abrió la puerta se convirtió en lobo y se abalanzó ferozmente sobre la reina devorándosela de un solo bocado. Decidió esperar a Seras Roja para así acabar con el nuevo as de la Organización Hellsing, pues esta organización era enemiga de los nazis. Para despistarla se disfrazó con el camisón de la abuela, aunque permaneció transformado en lobo para matarla en cualquier momento.

Al fin llegó Seras Roja a la cabaña de la reina y tocó la puerta, el hombre lobo le dijo fingiendo la voz de la reina: —Abre la puerta, debajo del tapete está la llave.

Seras encontró la llave y entró; al ver a quien creía que era la reina, Seras Roja pensó que debía de estar muy enferma para lucir de esa manera, así que con angustia le comentó: —Majestad, que ojos tan grandes tiene.

—Son para verte mejor—. Respondió

—Que pies tan grandes tiene.

—Son para correr mejor.

—Que manos tan grandes tiene.

—Son para abrazar mejor.

—Que boca tan grande tiene.

—¡Es para comerte mejor!—. Y dicho esto saltó sobre Seras Roja para devorársela. Seras peleó con todas sus fuerzas pero el hombre lobo terminó por comérsela de un solo bocado.

No muy lejos de la cabaña se encontraba un cazador que escuchó los gritos de Seras Roja y corrió a hacia allá a socorrerla, el cazador se llamaba Pip.

—¡Ese soy yo!—. Salió el mercenario sonriente del brazo de Seras hasta el torso y extendiendo sus brazos.

—¡Aaaaaaaaaaaaahhhh!—. Gritó asustado el niño.

—¡Pip vuelve adentro, vuelve adentro, lo asustas!—. Lo regañó. —Lo siento Gregory, él no quería asustarte, sólo que es muy efusivo.

El niño temblaba bajo las sábanas con el corazón acelerado.

—Bueno... ¿en qué estaba? Ah sí. El cazador Pip fue a la cabaña y le disparó con su rifle al hombre lobo pero eran balas comunes y no le hacían daño al monstruo, hasta que se tropezó con uno de los dientes de plata de la reina. Al cazador se le ocurrió una idea y corrió hasta él y le encajó el diente en el pecho, y como era de plata bastó para matarlo. Luego tomó un filoso machete y destripó al hombre lobo sacando vivas a la reina y a Seras Roja entre viseras y sangre. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

—Buenas noches Gregory, espero que no sueñes con hombres lobo o con seres que salen del brazo de uno—. Se despidió de él dándole un beso en la frente. —¿Estás bien? Te noto un poco frío y pálido.

Gregory no podía ni hablar.

—Ah ya sé, sigues preocupado por la sir ¿verdad? Ella estará bien para mañana ya lo verás, ¿quieres otro cuento?—. El niño negó con la cabeza repetidamente y ella le sonrió, le revolvió el cabello y desapareció de la habitación.


Pobre Gregory por primera vez quiere que le cuenten un cuento y lo asustan peor que en los anteriores XD, bueno eso ha sido todo por ahora, nos leemos en el próximo cuento.