Hotel- Kaname Pov

Los rayos de luz que traspasaban por las finas cortinas me despertaron del pacifico sueño que no tenía hace bastante tiempo. Gruñí y me moví un poco, pero cuando intenté levantarme noté un bultito al lado mío. Pasé mi mano por mis ojos para mejorar la visión y me pécate de que "el bultito" era Zero. Sonreí al recordar lo que había ocurrido esa noche. Acaricié distraídamente los cabellos de aquel prefecto y lo alejé delicadamente de mi cuerpo. Se veía como un ángel cuando dormía, cuando estaba despierto era más como un gatito. Noté que estaba levemente ruborizado, lo que me extraño bastante. No le di mucha importancia, me levanté de la cómoda cama y me dirigí hacia el baño que tenía su habitación.

Después de ducharme, tomé una toalla y me envolví en ella, salí del baño y tome mi ropa, que estaba desparramada en el suelo del cuarto. Una vez vestido me acerque a Zero y lo besé, pensando que con eso se iba a despertar, pero no. Noté que seguía sonrojado, me estaba preocupando. Moví un poco su cuerpo, pero no funcionaba. No se despertaba. Posé mi mano sobre su frente y la aparte rápidamente, estaba ardiendo.

Tomé su ropa del suelo y lo vestí, al alzarlo, me percate de que estaba más pesado que la última vez, pero eso no importaba en ese momento. Agarré las llaves que estaban en el bolsillo trasero de su pantalón y abrí la puerta. Tomé el elevador y corrí por la recepción. Luego de un rato de estar caminando, encontré el hospital que había visto cuando pasé por la zona. Al entrar un par de enfermeras me vieron y notaron al peliplata en mis brazos. Por lo que llamaron a otras enfermeras y trajeron una camilla. Una vez que se llevaron a Zero en ella, me senté en una de las sillas de la sala de espera y me dedique a pensar en mil y una posibilidades de lo que podía haberle ocurrido al prefecto. A lo mejor fue por tener relaciones con el…

Al cabo de una hora, un hombre con una bata blanca se me acercó.

- ¿Usted es conocido del paciente?- preguntó con voz monótona. Recién en este momento me percaté de que no le había dicho a nadie, ni había dado información sobre Zero, seré idiota…

- Si, su… novio – O dentro de poco lo sería…

- Pues, ya está estable, y esta inconsciente, si así lo desea, puede ir llevándoselo, y dígale que se cuide mas, que podría dañar al bebe. Pero, por que dios es grande, no le ah pasado nada a ninguno de los dos.- ¿Be… be?

¿De que… estaba hablando?

¿Cuándo?

¿Zero acaso era…?

¿Capaz de… concebir?

- Señor – Me llamó el hombre de ya mayor edad, yo estaba demasiado shockeado aún, no le conteste. – Si quiere puede irse llevando al paciente, está estable y creemos que será mejor por su condición; que despierte en un lugar conocido.

Continuara…