Capítulo 5


—Yor —dijo Twilight, mientras su esposa le dejó su taza de café—. Muchas gracias.

—Aquí tienes también un poco de leche —añadió la mujer y sonrió, pero realmente estaba nerviosa. Decir "no" a ese sentimiento era difícil, en especial con los ojos de Loid que parecían perforar su alma.

Eso hizo que lo mirara, sus ojos azules brillaban con una picardía en el suave resplandor de las luces en la habitación.

—¿Estás nerviosa?

El hombre le dio una sonrisa rápida y un apretón a la mano libre de Yor. Ella no dijo nada, pero respiro con pesadez.

—Decir nerviosa es poco. Más bien, estoy confundida y tengo miedo —murmuró, eliminando un montón de señales de quedarse callada con un movimiento casi violento en su mente—. Cuando hablaste con Anya y conmigo, sentí algo.

Twilight lanzó un vistazo en su dirección, a lo que Yor respondió bajando la mirada. Él parpadeó, sabiendo que la conversación era lo que iban a necesitar.

Pudo sentir que su rostro se puso ardiente ante la idea, pero se resistió a mostrarlo. Continuaron mirándose antes de que Twilight sirviera un poco de leche en su café y lo tomara.

—¿Recuerdas esa vez en que hable de cómo actúan las personas? —expresó, luciendo relajado—. Quizás debí haber añadido que me incluía, ¿así que pensé en ser sincero? Puedo serlo, supongo.

—¿Quieres decir que también estás agotado? —preguntó Yor con incredulidad.

—Es una forma de verlo —dijo él, ganándose una risita de su esposa—. De todos modos, no sé si hacer esto directamente o si solo quieres saber algo en específico.

—Oh, no, dilo todo. ¡Por favor, adelante!

El espía no estaba mintiendo; quería ser sincero con todo lo que estuviera a su alcance. Se tomó el tiempo durante la noche, en su paseo con Bond e incluso en su pequeña conversación con Anya para llegar a una conclusión. Existía una línea que no podía atravesar por la seguridad de su familia y la operación, pero haciendo movimiento preciso y mostrando control, no debería existir ningún problema. Años de entrenamiento lo habían preparado para las revelaciones.

—Estoy feliz de pertenecer a esta familia, Yor. Estoy muy feliz de que estén a mi lado —comenzó Twilight, juntando las manos frente a su rostro con una mirada esperanzada—. Pero debes saber que Anya no es mi hija biológica y es adoptada. Además, no existe mi primera esposa. Eso solo…—sin más ánimos, continuó. Encontró su voz difícil para salir—. Era una razón para mi principal propósito.

—¿Propósito? —indagó Yor, animándose. Aunque se quedara sin palabras por la revelación, tenía una parte de ella que necesitaba obtener respuestas.

—Perdí mucho en la guerra —indicó el hombre con confianza. Era su momento—. Y abandone lo poco que me quedaba como mi nombre real —expresó y agachó la cabeza, incapaz de ocultar por completo su mirada angustiada. Una vez que pudo soportarlo, se dirigió hacia su esposa—. Lo único que guardo son escasas memorias y el deseo de crear un mundo donde los niños no tengan que llorar.

Miró a Yor. Parecía bastante asustada. Twilight le dedicó una mirada comprensiva.

—Oh, Loid… —dijo ella. Después de eso, empezó a llorar.

Las sospechas eran de Twilight correctas; su confesión era fuerte, desconcertante y cambiaba el panorama que los había reunido. No estaba feliz de pensar que podría suceder a continuación.

El único problema era que aún creía que su esposa era fácil de leer y nunca habría esperado que se moviera como un relámpago y lo abrazara.

—¡¿Yor?!

Ella miró hacia arriba, pero no le dijo nada. En realidad, estaba bien que estuviera en silencio.

Twilight estaba teniendo un momento difícil. Asumió que era por la emoción y no porque aquel acto de Yor estuviera reavivando en él lo que era sentir afecto. Cuanto más la observaba sin hablar, más abrumado se sentía.

Por supuesto, sabía el motivo, pero eso no facilitaba las cosas.

—Tú eres Loid —exclamó la mujer de repente, y el espía estuvo seguro de que su voz se escuchaba determinada.

—Sí —admitió. Antes de que pudiera avanzar más, respiro—. Quizás sí lo soy.

La cuestión era que, incluso con la determinación de mantener a su familia y desaparecer la línea entre Twilight y Loid Forger, no sabía quién era. Saber quién era requería de cosas no aprendidas como espía. No había instrucciones, ni técnicas. No había manera de armar un plan que lo llevará a descubrirlo.

—No. Si lo eres —insistió Yor, ladeando la cabeza hacia él, y Loid la contempló—. Tuvimos razones para unirnos y sé que debería estar molesta porque me mentiste, pero…—y apoyó la mano en el pecho de su esposo, en su corazón, reduciendo su voz a un susurro—. Lo que sientes es real y es suficiente para mí por ahora.

Incluso con las mil máscaras, los sentimientos de Twilight eran reales. Eran suyos, de una manera que solo habían revivido a partir de una niña que le pidió regresar a casa, de una mujer feliz por estar casada con él y un perro mojado restregándose contra su pierna.

Los hombros de Twilight se tensaron, los nervios se elevaron en su rostro mientras la alarma en su cabeza sonaba, pero se detuvo cuando juntó sus labios con los de Yor en un beso. Una acción que tiempo atrás hubiera sido imposible, pero ahora era la mayor prueba de sinceridad que podía mostrarle a su esposa.

A la mujer que amaba.

Cuando lo necesitaron, se separaron, Twilight se sintió aliviado de ver feliz a Yor. Entonces, soltó una risa, mientras apreciaba como sus mejillas se calentaban. Su esposa tuvo la misma reacción y luchó contra la sonrisa que crecía en su rostro.

—¿Esto es real?

Loid inclinó la cabeza, con el ceño relajado.

—Lo será si tú quieres. A partir de este momento o en diez años.

La divertida mirada de Yor se atenuó.

—Lo quiero ahora.

El hombre deslizó una mano, rodeó la espalda de Yor hasta alcanzar su hombro y sin decir nada, la dirigió hacia su habitación.

¿O debería decir la de ambos?

Quizás Loid, Twilight, o ambos, lo iban a averiguar más tarde.


Nota de la autora: ¡Este es el final! No hay mucho más que contar. Mi idea de esta historia era explorar a Twilight/Loid y llegar a un punto medio para él. ¿Qué pasará en el futuro? Solo él lo sabrá.

Igual no se preocupen, seguiré escribiendo de Spy x Family más adelante. ¡Gracias por acompañarme en esta historia!