Cap - 1

Volver Amar

By:Rossardlay

Los personajes no me perecen sólo a Naguita escoto que escribo es solo fantasía y por diversión .

Chicago

George, ella es la mujer que siempre había esperado se que es la correcta decía un muy apuesto rubio alto de 6.3 con una mirada azul cielo como el amanecer, cabello color rubio como el sol, corto varonil parecía un verdadero dios griego. El en verdad estaba muy enamorado de esa bella mujer pues lo había sabido envolver, como a todos los hombres a los que se le acercaban.

El francés que lo escuchaba sólo quedaba callado, pues él había investigado a esa hermosa mujer y se dio cuenta que no era lo que decía, era una mujer sin escrúpulos que había andado con muchos hombres que pertenecían a la alta sociedad pues era muy ambiciosa y por fin el pez gordo había caído y ese era William Albert Ardlay, ya estaba todo listo para la gran boda del año, pero el pelinegro, no sabía cómo hablar con él y decirle todo sobre esa mujer se sentía impotente, pues lo veía tan ilusionado que en verdad no quería desilusionar a ese hombre tan noble y de buenos sentimientos lo quería como un hijo.

En otro lado de la ciudad había una rubia hermosa con una mirada verde como las esmeraldas, ella había estado estudiando en Europa en un convento donde permaneció encerrada como una cárcel toda su adolescencia, después de que falleciera su madre y su padre se casara con esa nueva mujer fue enviada a ese convento, donde aprendió de todo a valerse por sí misma y decidió estudiar enfermería, sin que nadie supiera pues la madre Pony, que siempre estuvo ahí con ella le había ayudado a que estudiara, pues le había tomado un cariño muy especial, pues nunca fue visitada por su padre durante su estancia ahí, hasta ya que se había graduado con honores y nadie fue para estar a su lado, fue cuando recibió un telegrama que su padre estaba muy grave en américa, tenía que regresar, tenía un mes que había llegado y había estado al cuidado de él hasta el ultimo dia de su vida, lloraba amargamente pues estaba recogiendo, sus pertenencias pues después de haber enterrado su padre, Magda la viuda de su padre Richard White, la había corrido le dijo que su padre no le había dejado nada de herencia, que todo lo que había ahí y le pertenecía a ella por haberlo aguantado todos estos años y que quería que se largara inmediatamente de la casa, ella se opuso pues decía que esa era la casa de su madre y de ella, a lo qué Magda le dijo que estaba equivocada, que su padre la había puesto a nombre de ella la casa así que no ya no tenía nada que le pertenecía, porque su padre se había gastado todo el dinero en pagar la escuela de ella, así qué tenía que irse inmediatamente no se iba a hacer ya cargo de ella, pues ya era una mujer de 18 años y tenía que valerse por ella misma, salió con una pequeña maleta de esa casa que solo le traía los hermosos recuerdos de su infancia que había vivido, con su madre y su padre cuando fueron una familia unida y feliz. Tomó un camino sin rumbo sin mirar atrás.

El rubio había salido del corporativo y había ido a comprar un hermoso ramo de flores iba sumamente contento, irradiaba felicidad dijo no le avisaré llegaré y le daré una sorpresa se va a sorprender, cuando llegó al apartamento de su amada prometida, abrió con la copia de la llave que él tenía pues él le había regalado ese departamento lujoso en una zona exclusiva de Chicago, abrió y el no verla ahí en la sala, se dijo a de estar tomando una siesta de seguro, cuando escucho unos ruidos extraños que provenían de la recámara de ella su corazón le dio un vuelco, sólo pensaba que no fuera lo que estaba pensando pues los ruidos que se oían eran gemidos cuando, miró que la puerta de su recámara estaba entre abierta empezó oír la voz de Susana que decía oh, si, si, más fuerte me encantas que me hagas el amor así solamente tú me haces vibrar, nadie más. — ¿Estás segura? que no te pones así cuando estás con él.

— Estoy más que segura tú eres el único hombre de mi vida te amo Terry nunca te cambiaría por el, se que estoy aquí apunto de casarme, pero tu sabes porque necesitamos el dinero y nada más.

— El rubio al escuchar todo sintió que el mundo se le caía encima y empujó la puerta y sólo le dijo así que nomás para eso me estabas utilizando. — Cuando voltearon Susana y Terry desnudos que ya hacían arriba de la cama, ella estaba montada en Terry, oh mi amor no es lo que tú crees decía Susana.

— Y qué es lo que quieres que crea si lo estoy mirando, sabes que Susana eres la mujer más despreciable conocido en mi vida, ya había oído toda clase de comentarios hacia tu persona pero no quise escucharlos por estúpido creí haber estado enamorado de ti, pero sabes que no te voy a dar el gusto saliendo del departamento, tirando las flores al piso sentía rabia y coraje cuando salio echo una bala del lugar donde se encontraba se subió al coche estaba llorando de la desilusión y de estupido que había sido con esa mujer, como podía haber creído en esa mujer, él no iba volver amar se juraba asi mismo no volveré amar, a ninguna otra mujer no volveré a caer en las garras de ninguna otra mujer se decía llorando de coraje, arrancando en el carro a toda velocidad sin rumbo cegado por la ira que sentia cuando menos penso un perro se le atravesó en su camino haciéndolo que volteara el volante y haciéndolo volcarse en el carro.

Candy iba tan sumida en su tristeza, cuando oyó como rechinaron unas llantas de un coche y al voltear miró que un coche se había volcado soltó la pequeña maleta y fue corriendo hacia el coche, pues estaba agarrando fuego cuando vio que se encontraba un hombre arriba de él, así que sin pensarlo, a como pudo abrió la puerta del auto y lo sacó arrastras lo más lejos que pudo, cuando se oyó que estalló el coche haciendo que los dos perdieran el conocimiento cuando Candy, abrió sus ojos ya estaba en el hospital, estaba desconcertada pues no sabía que estaba haciendo ahí, no recordaba en ese momento hasta que su mente empezó a dar vueltas queriendo recordar lo que había pasado, cuando una enfermera se acercó, a ella y le dijo qué bueno que despierta señora, para que nos diga su nombre y el nombre de su esposo, pues los trajeron aquí parece que sufrieron un accidente, tuvieron suerte salir con vida, parece que usted fue la que lo sacó del coche y se alejaron antes que estallara fue una suerte que pudo salvarlo, en eso Candy trataba de recordar bien, pues no recordaba que ella fuera casada.

— Su esposo está bien gracias a Dios, sólo fueron unos golpes y unos raspones lo que sufrió pero está bien mírelo está dormido por el medicamento, que le aplicamos el rubio se encontraba a un lado de ella en otra cama cuando lo miró la rubia quedó embelesada con ese bello rubio que sólo se preguntaba si en realidad era su esposo.

Continuará . . .