¡Hola! Ya estoy de regreso ya que salí de vacaciones y me fue bien en mi primer semestre de la Universidad ;_; ya extrañaba Fanfiction.
Nuevamente una disculpa por si llegue en tardar en subir este capitulo, pero al estar en vacaciones creo que podre regularme en escribir… si es que no pierdo la inspiración u_u
Muchas gracias a las personas que todavía leen este Fic que creo que ya va cumplir un año desde que lo subí, sinceramente ¡Gracias!
Espero que les guste mucho este capitulo como a mi me encanto escribirlo.
Todos son humanos y es de época antigua, al paso de la historia se describirá cada personaje.
-Hora de aventura le pertenece Pendleton Ward :D
-El circo de la noche es de Erin Morgenstern n_n
-La imagen es de Mizz-Chama -w-
Ahora a ¡Leer!
Mi destino eres tú
Capítulo 8.-La tristeza de un comienzo inolvidable
Fionna se encontraba caminado por las calles de España, con un vestido blanco con algunos toques en azul admirando las bellezas arquitectónicas del lugar, pero de una calle a otra, logro visualizar aquellos cabellos rosados.
-Bonnibel
Fionna comenzó a seguirla a cierta distancia, pero en un momento se ocultó en una de las esquinas, ya que logro ver un encuentro entre Bonnibel y Jake, y sin intención escucho parte de su conversación.
-¿Qué haces aquí Jake?- con un tono de desagrado en su voz
-Un buenas tardes, no sería lo más educado
-Buenas tardes
-Me encuentro aquí porque tengo que ayudar a una vieja amiga
-A esa tal Cake
-Si
-¿Mi madre?- dijo en voz baja Fionna
-A qué viene todo este interrogatorio- comento Jake
-Eso a ti no te interesa… con permiso- dijo Bonnibel marchándose
-Aun no lo superas
-¿A qué te refieres?
-A su muerte
-Como ya te había dicho… eso a ti no te interesa
-Bonnibel, solo te recuerdo que yo no fui quien lo mato, fu…
-¡Cállate!
-No es razón por que tengas que estar enojada conmigo
-No estoy enojada contigo, es solo…
-Resentimiento… ¿Odio?
-Nos vemos Jake y una cosa más
-¿Sí?
-No te atrevas hacerle algo a Gumball
Y con ello Bonnibel se marcha de un lado y Jake al otro lado, cuando Fionna solo escucho como la pisadas se iban, salió de su escondite y no sabía si ir atrás de Jake y ver lo que planeaba él y su madre o ir atrás de Bonnibel y descubrir algo más.
Opto por ir atrás de Bonnibel, ya que luego hablaría con su madre, al estar siguiéndola y no perderla de vista y al momento en que entro en una calle, Fionna quedo impactada… ya no estaba ahí, era una calle cerrada.
-Pe…pero ¿Cómo?
Toco la pared hecha de ladrillo para ver si encontraba una entrada secreta o algo, pero nada.
-¡Rayos!- maldijo mientras golpeaba la pared
Al pasar tres noches y siendo el último día en su estancia en España, todos estaban preparando sus cosas para el gran show, pero Fionna se fue acercando a una carpa.
-¿Puedo pasar?
-Claro, adelante-contesto la voz del otro lado
Fionna al pasar y tomar asiento, vio como los ojos azules de Marceline la observaban
-¿Qué sucede Fi?
-Te acuerdas que mencionaste que si podías leerme las cartas otra vez
-Oh claro, pero… estamos a unos minutos de abrir
-Es rápido nada más
-Está bien
Marceline preparo su grupo de cartas y la partió a la mitad.
-¿Cuál deseas?
Fionna se quedó meditando algunos momentos y decidió por el de lado izquierdo. Al esparcir las cartas sobre la mesa, volvieron a salir las mismas como la primera vez, el trabajador, para después salir los amantes y luego la lucha y la última el sacrificio.
-Son las mismas que la primera vez que te las leí Fionna.
-Y no dice por ahí que día será la competencia
-No, la lectura de las cartas son algo abstractas, solo aparecen como las partes más importantes de la vida de un individuo.
-Está bien- dijo Fi con un tono de decepción- Sabrás que día habrá luna llena
-La verdad no, lo siento
-Está bien, gracias- levantándose de su asiento y marchándose
-Suerte esta noche Fionna
-Lo mismo te digo
Esa noche, toda la multitud entro encantada a la nueva aventura, entre esa multitud un joven de ojos verdes se quedó enfrente de una carpa mirándola.
-Lo siento Fi, esta noche no podré verte
Así que entro en aquella carpa, vio como varia gente tomaba asiento en esa carpa tan grande que por el momento un haz de luz blanca solo la iluminaba el escenario. Marshall al tomar asiento en una de las butacas traseras y como poco a poco la iluminación fue disminuyendo para dar comienzo al espectáculo.
Bonnibel realizando maniobras asombrosas en el aire y ella disfrutando el momento, al sentir el aire en su rostro y como los pequeños mechones rozaban con su rostro. Al volar sobre el público gracias con los trozos de tela que colgaban del techo de la carpa.
Gracias a esto, Marshall logró visualizar mejor los tatuajes de Bonnibel, aunque solo fueron como 5 segundos, pudo ver lo que él quería.
-Me lo suponía- se dijo para sí mismo
Al acabar el espectáculo y como la gente comentaba lo maravilloso que fue, Marshall se quedó afuera de la carpa esperando que el resto del público saliera y al estar mirando en el interior del lugar estando perdido en sus pensamientos pero fueron interrumpidos por la voz de una mujer
-¿Marshall?
Al oír su nombre, volteo para encontrarse con los ojos azules de Marceline
-¿Qué haces aquí?- preguntó la joven
-Marcy… vine a… unos asuntos
-¿Del circo o de la competencia?
-Un poco de ambas… ¿Cómo has estado?
-Bien… lo normal
-Me alegro
-¿Y tú? ¿Qué tal el trabajo?
-Aburrido
-¡Ja! Sigues con ese sueño ¿Verdad?
-La verdad sí
-Marshall
-¿Qué sucede Marceline?
-¿Me amas?
-…
Marshall estuvo en silencio por unos segundos, hasta el sonido de su voz se escuchó.
-Escucha Marcy, eres una mujer muy linda…
-Lo siento Marshall, tengo que irme, después nos vemos
Al dar los dos primeros pasos, sintió como una mano tomo la suya y su cuerpo fue atraído hacia Marshall para quedar frente a frente. Marceline solo podía ver esos ojos verdes.
-Marceline, tengo que hablar contigo
-¿De qué?
-De lo nuestro
Pero en ese momento, ella solo se separó y dando unos pasos atrás.
-Después hablamos, nos vemos
Y la chica solo continúo su camino hacia su carpa, mientras sus pensamientos se encontraban confundidos, el no oír las palabras de Marshall aunque ella sabe su respuesta, no desea oírlas pero por otro lado, el chico rubio con el que salió, algo tenía ese chico que podía ser ella misma y estar al lado de él todo era maravilloso.
-Odio todo esto- maldijo en voz baja antes de entrar a su tienda.
Marshall al entrar a la carpa pero ahora sola de la famosa trapecista, para encontrarla bebiendo una botella de agua en el escenario.
-Bonnibel
Ella no volteo a ver quién la llamaba, con tan solo el tono de su voz lo conocía.
-Pero si eres el secretario de mi hermano- volteándolo a ver en ese momento- ¿Qué se te ofrece?
-Vine para…
-No me digas, Gumball te envió para espiarme o para que me vigilaras
-No, él no sabe que estoy aquí
-Viniendo al circo sin que mi hermano sepa
-Ese no es el punto, no vine para hablar de tu hermano
-Entonces ¿De qué quieres hablar?
-De ti
-¿Yo?- dijo colocándose su mano derecha en el pecho
-¿Por qué tienes tatuado conjuros de magia avanzada en tu cuello?
Bonnibel quedo sorprendida al escuchar la pregunta de Marshall, por lo que su reacción fue colocar su mano en el cuello.
-¿Cómo es que sabes…?- pero su expresión cambio a una más seria- Con que eres el discípulo de Jake ¿Me equivoco?
-No
-Te podré decir que me harte y odie de esa vida y que amo esta que estoy viviendo
-No comprendo
-Un principio sentiste entusiasmo pero después sentirás odio y rencor…
-Que me estas tratando de decir
-Lo que te estoy diciendo es lo que sucederá en tu futuro, aunque no te lo deseo
-A qué futuro
-Marshall, comprendo que tengas dudas pero yo no seré la persona que te las responda y en la que te metió en ese horrible destino
-Pe…pero
-Jake
-¿Eh? ¿Jake?
-Vuelve a preguntarle tus dudas, y lo siento por ti y por Fionna
-¿Cómo es que…?- en ese momento Marshall comprendió todo
-No quiero hablar de esto, Jake te metió en esto y él te tiene que responder- al terminar de decir eso, Bonnibel le da la espalda.
-Pero no respondiste mi pregunta
-Él también responderá eso- y con ello, dejo a Marshall en el escenario con algunas dudas rodando sobre su cabeza.
Simón se encontraba en su cálido hogar, con un chocolate caliente servido en una taza morada algo deforme y con una frase escrita Te quiero Simón. Atte.: Marcy, con una gran chimenea de ladrillo junto con un suéter azul que lo calentaba de la tormenta helada de afuera. Su vista se dirigía a las llamas del fuego que provenía de su chimenea perdiéndose al observar el movimiento de estás al igual que sus pensamientos.
-¿Por qué?- se preguntaba Simón
Cuando regreso de su primera visita al circo, no dejaba de pensar en las actuaciones de los artistas pero en algo que lo inquieto fue como su estatua, su más apreciada creación sintió que ya no era misma.
Era como si su magia por naturaleza hubiera sido manipulada por algún otro tipo de hechicería, pero eso no era posible, conoció a la maga de ese lugar y parecía buena y amable y aparte que amaba su creación.
-¿Qué fue lo que le habrá pasado?
Estuvo meditando por unos minutos, acerca de quienes podían ser los culpables de aquella manipulación, pero toda respuesta le resultaba errónea, hasta que dejo de pensar en los artistas; y llegó a los que contribuían desde el exterior.
-Será qué…
Justo en ese momento alguien interrumpió sus pensamientos con los toquidos de la puerta del exterior, por un momento decidió no abrir pero hasta que logro escuchar que entre los toquidos se ocultaba una clave que el bien conocía. Al abrir la puerta, sus ojos se le iluminaron al ver a su pequeña.
-Marcy
-Simón. Dijo abrazándolo
-No olvidaste nuestra canción
-Nunca lo haría- tratando de controlar las lágrimas no salieran
-Simón rompió aquel cálido abrazo- Pasa Marcy
-Gracias
Al entrar la casa es mucho más caliente que lo que aparenta.
-¿Deseas algo?
-Lo de siempre
-Té de frutos rojos
-Exacto- sonriendo
Simón fue a la cocina, mientras que Marceline observaba la casa
-Nada ha cambiado
Y ese momento, arriba de la chimenea vio varias fotografías de él en su antiguo trabajo de arqueólogo, de él con ella de pequeña en sus múltiples viajes, ya que no le gustaba dejarla sola, pero en una foto, la que se encuentra en medio, de tamaño mediano, de una joven de cabellos castaños y de lentes.
-Betty- susurro
Y a su lado una de ella y de él sonriendo.
-Aquí está tu taza
-¡Oh!-contesto sorprendida- Gracias
Y en ese momento ambos voltearon a ver ambas fotográficas, sintiendo un ambiente de tristeza e incomodidad.
-¿Te dolió?
-¿Mandé?
-Te… Te dolió perderla- saliendo una lágrima en su mejilla
-Para que decir mentiras, sí, me dolió, me duele y me dolerá
-¿Cómo es que logras controlar ese dolor y aparentar ser feliz?
-Ni siquiera lo sé yo mismo-tomando asiento- al parecer, al crear estas esculturas logra que mi mente viaje en un mundo mágico donde no existe dolor y solo felicidad.
-Pero la vida no es así
-No, no lo es, pero sí aquí-señalando su corazón- se encuentra lleno amor y cariño, se abrirá tu camino hacia la felicidad
-¿Y si no está lleno de eso? Si solo hay tristeza y confusión- tomando asiento enfrente de Simón
-Que es lo que sucede Marcy ¿Tú no eres así de pesimista?
-Es que… ¡AH!- dejando su taza en la mesita- No se lo que siento
-No comprendo, recuerda que estoy viejo
-¡Ja! Hay un chavo con el que llevo una relación
-Espera… una relación, y yo no sabía, ¿Te hizo daño?
-No…Bueno sí, pero primero deja acabo
-Adelante
-Él es muy guapo, más que tiene un pasado muy triste como el mío, por eso sentí que éramos iguales, pero él conoció a una chica y se enamoraron
-Ese canalla
-Pero yo ya sabía que él la quería
-¿Te lo dijo?
-No- bajando la mirada- Pero lo escuche y él a tratado de decírmelo, estoy segura, pero yo no lo dejo
-¿Por qué?
-Porque…no sé- colocando sus manos sobre su cabeza
-¿Conoces a la chica? ¿A la que él quiere?
-Si, es mi compañera del circo, se llama Fionna
-¿Fionna? La muchacha de cabellos rubios
-Sí, ella
-Pero ella resulta ser una persona amable y tierna
-¿La conoces?
-Cuando fui al circo por primera vez, y de ahí comenzamos a enviarnos cartas para ver cómo está el circo y durante ese lapso empezamos a conocernos.
-Bueno, ella es así, trata de conocer al mundo y compartir su alegría… al igual que su hermano…
-¿Qué?
-Simón… por una parte me siento atraído hacia el chavo que te conté hace un momento pero… su hermano hace que viaje a otro mundo y me siento confortable cuando él está a mi lado.
Simón vio la cara de Marceline brilla cuando hablaba de Finn y como sus mejillas se sonrojaban, desde ese momento, supo la respuesta y solo sonrío al ver su pequeña finalmente enamorada.
-Te puedo decir…-logrando tener la atención de Marceline- Que dejes que tu corazón te elija
-¿Qué?
-Solamente tú, sabes cuál es la respuesta
-Pero te pedí un consejo, para que me ayudaras- haciendo un ligero berrinche
Levantándose de su asiento, Simón se acercó a Marceline y se colocó enfrente de ella
-Ya te di mi consejo- sonriéndole y en ese momento vio por la ventana que ya que estaba anocheciendo-parece que hoy te quedaras-volteando a verla.
-Creo que sí
-Tu habitación sigue intacta
-Gracias, Simón
-Oh, por cierto, te lo iba a enviar pero ya que estas aquí, me ahorraste el envío
-¿Qué cosa?
Y de una caja que tenia guardada, saco un peluche algo roto y viejo.
-¡Hambo!- Corriendo hacia él, abrazándolo- ¿Dónde lo encontraste?
-Un tipo horrible, lo estaba vendiendo
-De seguro fue
-Sí, tu ex, así que se lo compre pero también lo golpeé, aunque este anciano, aun tengo fuerza
-Jajaja- en ese momento lo vuelve a abrazar- ¡Gracias!
-De nada, lo hago todo por ti, mi pequeña Marcy
-Simón…
-¿Sí?
-Nunca me vallas a abandonar
-Nunca lo haré
-¿Lo prometes?
-Lo prometo
Todo el lugar se encontraba en silencio, Marshall solo se encargaba de archivar los documentos faltantes tanto de la empresa como en el circo. Pero al paso de unos minutos logro escuchar como su jefe caminaba al terminar una junta.
-Marshall
-Sí Gumball
-Necesito que me traigas los papeles con las cuentas de los últimos 3 meses de venta
-Enseguida se lo traigo
Al pasar algunos momentos, Marshall entra a la oficina de Gumball con los papeles que se le habían pedido.
-Aquí están
-Gracias y Marshall
-¿Si?
-Ya puedes irte a tu casa
-¿Qué?
-Has trabajo mucho el día de hoy- contesto sin voltearlo a ver- te mereces salir temprano
-Gracias
Al escuchar esas milagrosas palabras, tomando sus cuadernos de conjuros y su cuaderno con los integrantes del circo.
Caminando por aquellas calles desoladas e iluminadas de Irlanda, apreciando la belleza de la ciudad, Marshall en uno de sus pensamientos venía a la mente a una maga que lo tenía algo ocupado, colocándose en unos de los barandales del puente.
-Si tan solo estuvieras aquí- dijo con un tono de nostalgia
Y al estar viendo el pequeño lago que había ahí, vio que la luna se encontraba en su fase de cuarto creciente, y se quedó a contemplarla por un par de minutos.
Al regresar a su departamento, vio todo tal cual como estaba, algo desordenado, algunos libros por aquí y otros por halla, decidió acomodar para que no se vea mal, y en unas de esas veces, encontró una carta, a la cual le parecía muy familiar, una carta de corazones, recordando el día en que estuvo cerca de su oponente, una hermosa oponente, por lo que decidió colocarla en la chimenea.
Al continuar acomodando encontró un recado, que al parecer parecía reciente ya que no lo había visto ahí antes, en el que decía:
"Voltea atrás de ti"
Al hacer caso se encontró con la presencia de su mentor, sentado en el sillón en el que siempre se encuentra cuando lo visita.
-A qué se debe tu visita
-Vine a visitarte
-¿En serio? A las ocho de la noche
-¿Es muy tarde para ti?
-No, pero tú solías estar a esta hora con Finn, ya que no querías que él me viera estudiar
-Finn ya es grande y aparte ya sabe lo de tu magia
-Lo sé, pero a que viniste
-Bueno, necesito hablar urgente con Gumball mañana, y tu como su asistente, quiero me agendes con él
-¿Entonces para eso me criaste? Para servirte en tus planes y ya
-No, es un asunto…privado
-¿Privado? ¡Ja! Ese asunto se llama "La gran aventura"
-Te equivocas mi querido pupilo, es un asunto más bien familiar-levantándose de su lugar mientras hojeaba algunos libros que se encontraban en el resto de la mesa del comedor.
-No sabía que Gumball fuera mi primo- mientras buscaba algo en uno de sus libros
-No lo es
-Entonces- caminando hacia Jake- que tipo de asuntos…
No pudo finalizar su opinión, al ver que una de las páginas en la que Jake estaba viendo, era un conjuro muy viejo, escrito en latín, pero ese tipo de escritura ya la había visto antes, justo pudo recordar en que parte.
-Bonnibel- murmuro Marshall
-¿Qué?
-Esos asuntos familiares se llaman "Bonnibel"
-…
-¿Me equivoco…mentor?
-Sí, son otro tipo de asuntos
-Entonces porque te quedaste un momento sin contestar
-Porque no esperaba que la conocieras
-¿Qué no la conociera? ¡Por favor! Conozco a todos los de ese circo
-Pero no tanto a ella
-¿Qué es lo que te sucede? Hablas como si no tratara a nadie, siendo que tú me dijiste que observara a cada uno de ellos
-Pero no creí que tanto a ella
-En un principio no, pero a ver que tiene conjuros tatuados en su cuello si
-… ¿Conjuros?
-Sí, los mismos que tú me has enseñado durante este tiempo
-Buenas noches Marshall y te pido esa cita con Gumball mañana
-¡Espera!
-¿Que quieres?
-¿Acaso Bonnibel fue tú pupila y que por eso desapareció?
-Eso no es de tu importancia
-Si lo es
-Marshall- volteando a verlo- mejor concéntrate en lo tuyo en ves de estar pensando en el pasado de los demás, buenas noches-dijo ya marchándose
Marshall solo ver como Jake se iba y cerraba la puerta, solo le dio un golpe a su escritorio.
De su regreso de Rusia, el circo se encontraba en su ciudad. La gran belleza de Irlanda, todos estaban felices de que haya regresado el circo, esperando a que la noche cayera para ver de nuevo a esos seres que logran que sus almas viajen a un mundo fantástico.
Al ser las 3 de la tarde, un joven de cabellos rubios corría a toda velocidad por las calles.
-Estúpido Jake y sus sermones
Se decía para sí mismo mientras aún seguía corriendo
-Ya meró llego
Y si, se detuvo para contemplar a la joven de cabellos oscuros y ojos azules, con un vestido rojo, admiraba la belleza de aquella joven que se encontraba sentada en una de sillas del aquel café en el que se habían citado.
-Perdón por llegar tarde- dijo mientras ponía su mano atrás de su cabeza
Marceline al verlo como trataba de obtener más aire y como unas pequeñas gotas de sudor acariciaban al joven de ojos azules, no pudo evitar sonrojarse.
-Oh, no hay problema- esquivando la mirada para que Finn no viera su sonrojo
-La culpa de todo esto la tiene Jake-comento al tomar asiento- primero me pidió que hiciera el desayuno sabiendo que soy muy malo para eso y luego me pidió que limpiara mi desorden para después impedirme salir, pero por suerte el tenía que salir a algo, y tuve que esperar a que saliera pero tarde y...
-Ya te dije-tomando su mano-no hay problema
-Ehhh- empezando a sonrojarse- Gra...gracias Marceline
Y así los dos se empezaron a perderse en los ojos de la otra persona y como si su cuerpo lo necesitara, sus rostros empezaron a acercarse, poco a poco pudieron escuchar la respiración de la otra persona.
-Buenos días joven, que desea-dijo el camarero
-Ehh-dijo alejándose- Qui...quiero un té de... De manzanilla con crema
-Muy bien, enseguida se lo traigo
Por un momentos Finn estaba maldiciendo al mesero pero a ves le estaba agradecido, ya que aún quería mantenerse de luto por su amada Rubí. En cambio Marceline tenía ganas de matar aquel camarero y pero en eso escucha como su corazón latía velozmente, recordando el consejo de Simón "Que dejes que tu corazón te elija" así que volteo a ver el joven que estaba enfrente de ella mientras pedía su bebida y ahí fue cuando lo supo.
-Eres tú
-¿Dijiste algo?
-N…No
-Y que hacen por Irlanda
-Aún no se cómo se maneja bien todavía esto de los viajes del circo- dijo sonriendo
-Bueno, de seguro Gumball sabe bien a donde quiere guiar el circo
-O Fionna
-¿Fionna?
-Ella es la que manipula el tren
-Pero bueno, tengo entendido que Marshall es el dice cual es el siguiente destino del circo, aunque Gumball es el que le dice
-Marshall-dijo en voz baja
-¿Dije algo malo?-ignorando lo que acaba de decir
-No, sólo recordaba algunas cosas sin importancia
-Aquí está su bebida
-Gracias-contesto sonriendo y amablemente Finn
Marceline al ver aquella sonrisa tan sincera sintió como sus mejillas se sonrojaban.
-Desea algo más señorita
-Eh no, gracias
Y así continuaron hablando, saliendo una que otra risa la joven y una que otra acción torpe del joven. Al final Finn decidió pagar él la cuenta.
-Y ahora donde aventurero
-¡Oye! Sólo porque te dije que de pequeño mi sueño era ser un aventurero no es necesario que lo tomes como burla- dijo haciendo un puchero
-Jajaja lo siento, pero es algo gracioso y tierno a la vez
Finn se sonrojó al escuchar eso último
-Je je, para que veas que si soy un aventurero, te llevare a un lugar muy secreto que nadie conoce
-Eso lo quisiera ver
Mientras en su travesía, ambos inconscientemente Marceline había rodeado su brazo juntó con el de Finn mientras aún conversaban. Ellos tenían millones de historias que se podían contar, algunas verídicas otras falsas, pero en los ojos de ambos existía un brillo en el que no se habían dado cuenta.
-Bueno... Ya estamos aquí
-¿Aquí?
Era un la entrada hacia un bosque, en el cual tenía muy mal apariencia
-No le veo lo grandioso a esto
-No me refiero a su exterior, sino a su interior
Entonces Marceline se fue acercando para poder adentrarse en el, pero en eso vio que su vista se oscureció, percatándose que el joven rubio colocó sus manos.
-¿Pero qué?
-Quiero que sea sorpresa-susurrándole en su oído
Y otra vez, su corazón nuevamente latía por el, ya sea por la cercanía que tenían o que la única cosa que le quedaba era sólo confiar ciegamente en el, en su sentido literal.
-Te contare algo-dijo el rubio empezando avanzar- cuando era pequeño y Jake andaba de viaje en busca de alguien, una vez, por tratar de lograr hacer mi sueño realidad, me aventure a este bosque, recordando los viejos juegos que tuve con mi hermana en imaginarnos como salvaríamos al mundo, pero bueno, aquel día en que me metí, oh cuidado con esa rama
-Gracias
-Continuo, cuando me metí, un miedo se apoderó de mi, pero si quería ser un gran aventurero tenía que alejarme del miedo, así que continúe caminando, y caminado y por un momento pensé que era seguro, hasta CRASH-dejando de caminar
-¿Qué?-dijo con un ligero tono de miedo en su voz
-Nada, mi pie había roto una rama
-Eres un...
-Y bueno-comenzando a caminar- continúe mi camino, sin saber a donde ir, hasta que encontré una luz, por un momento pensé sí fiarme o no, pero algo me decía que fuera ahí, así que sólo camine unos pasos más y esto fue lo que encontré.
Al tener de vuelta su vista, vio un hermoso atardecer que adornaba el cielo pero lo que le llamó la atención fue ver toda la ciudad, sus lagos.
-Esto si es bellísimo-dijo impactado- Finn- volteando a verlo y darse cuenta que no estaban en el bosque, si no en una pequeña pradera que daba al final.
-Al ver esta paisaje-empezando acercarse a la joven- descubrí que me queda un mundo por recorrer y ser un buen aventurero y poder encontrar a mi hermana
-Finn
-Después de eso, vengo aquí en busca de tranquilidad y pensar bien las cosas
Marceline término contemplando la ciudad al igual que Finn, sintiendo el aire rasgaba su piel.
-Finn
-¿Si?
-Gracias por mostrarme tu lugar más especial- dijo tomando la mando de Finn para ver sus ojos azules
-No hay de que, quería compensarte mi tardado y aparte quería compartirlo con alguien especial
Ahora si no pudo ocultar el sonrojo que expresaba Marceline, sólo le quedaba desviar la mirada.
-Sé...será mejor que me valla al circo
-Oh cierto, vamos
En ese instante se fueron alejando de aquel paisaje, pero Marceline al estar tan metida en sus pensamientos, no se daba cuenta por donde caminar.
-¡Marceline cuidado!
Y de un momento a otro, se encontraba en los brazos de Finn, sus brazos rodeando su cuello y ambos aún más sonrojados. Sólo se limitaban a mirarse y como instinto se fueron acercando lentamente solo que esta vez no había nadie que los interrumpiera, sólo eran ellos dos y una puesta de sol.
Al estar tan sólo unos centímetros de los labios de la joven, Finn se encontraba en una lucha, por un lado su luto por su amada y por otra la necesidad que su cuerpo le pedía así que sólo se dejó llevar al sentir los labios de la joven adivina en aquel beso inesperado, pero puro.
Al fin sintieron como su corazón era feliz, aquella necesidad que les rogaba era aquel sentimiento, era el amor que los dos tenían aprisionado para al fin ser libres.
Al separarse por la falta de aire y volverse a mirar a los ojos.
-Creo que llegaré tarde
-S...si será mejor que nos marchemos
Al decir eso, ambos se separaron para ir al circo.
-Finn... Te quiero
-Yo también Marcy
Al día siguiente, siendo una tarde próspera y tranquila, Marshall sólo se encargaba de terminar los últimos detalles del papeleo que necesitaba Gumball, pero después sintió la presencia de alguien enfrente de él, para mirar y encontrarse con los ojos de su mentor.
-Buenas tardes Jake-volviendo a su trabajo-¿Qué se te ofrece?
-Vine a la cita que te pedí con tu jefe
-Mmm…
En ese momento Marshall empezó a marcar un número.
-Gumball, ya llegó Sr. Jake- volteándolo a ver- Muy bien yo le diré- colgando- en unos minutos pasas.
-Pero si llegue puntual
-Lo sé pero pidió que le esperaras- volviendo a su trabajo
-Pues yo no pienso esperar
-Pero que…- viendo como su mentor se iba acercando a la puerta
-Gumball no te pienso esperar- dijo entrando y cerrando la puerta
-Muy bien Jake- dejando de un lado el papeleo- ¿Qué es lo que se te ofrece?
-Que cambies de ruta al circo
-Y ¿Por qué debería hacer eso? Si es mi circo y no tuyo
-Pero esas no fueron las rutas que te había dado al principio de año
-Quise hacer un cambio- dijo sin voltearlo a ver
-Gumball solo te pido que durante el transcurso de este mes continúes con las indicaciones
-Mira Jake-levantándose - se que tu fuiste el que me metiste esa idea y te estoy agradecido pero quiero que una vez que te enteres que el circo es mío y yo fui quien inicio todo, así que yo indico a donde tenga que ir.
-Entonces nuestro pacto se destruye
-Si, ya no soporto estar siguiendo tus órdenes, así que con permiso pero tengo que continuar con los asuntos de la fábrica y del circo también, nos vemos Jake.
-Y tú hermana
-Deteniéndose- ¿Qué pasa con Bonnibel?
-Acaso ella ya te metió ideas de que me odies
-No he hablado con ella, aparte no me importa lo que tenga que decir
-Ni de porque desapareció
-¿Qué?-volteando a verlo
-No te interesa saber porque desapareció
-¿Para que? Eso ya paso, ahora ella esta aquí y es lo que importa, adiós Jake- tomando nuevamente su camino
Jake solo vio salir a Gumball con un rostro de firmeza, mientras él se moría de rabia, en su interior pero sus planes tenían que seguir, esta competencia no se podía echar a perder, ni con el chantaje que acababa de hacer.
No te atrevas hacerle algo a Gumball
Recordando las palabras de Bonnibel, solo Jake sonrío maliciosamente
-Lo siento Bonnibel, pero hoy es la última noche de tu querido hermanito
Al ser exactamente las 10 de la noche, el circo abrió sus puertas. Como era de esperarse, toda la gente asombrada por la magia que existía en la "Gran Aventura", aunque algunas ya habían asistido, no les importo volver ir, ya que amaban aquel lugar.
Lo que ellos no sabían era lo que iba a ocurrir, ni los propios artistas.
Gumball como era su costumbre, cada vez que venia el circo a Irlanda y tenia la oportunidad podría inspeccionar como se encontraba su obra maestra; estando impresionado como aun atraía a la gente y cada vez más.
Marshall aun desconfiaba del sucedo de la tarde, de que su mentor haya hablado con su jefe y como su jefe salía enojado de aquella platica.
-¿Por qué estoy haciendo esto?-Pensó- Creo que lo hago por el bien de los dos
Así que siguió con su plan, seguir a su jefe y descubrir que tramaba.
Así estuvo por unos minutos, solo viendo como saludaba a la gente y caminando tranquilo.
-Al parecer solo me equivoque con él
Pero en ese momento se detuvo al ver la carpa que se encontraba enfrente.
-Llegó la hora
Así que solo entró.
Marceline solo se despidió del cliente para poder suspirar y abrir sus ojos azules, y como un autoreflejo coloco su mano sobre sus labios.
-Finn
En ese momento solo escucho unos pasos, unos pasos que ella bien conocía y como su corazón empezó a latir pero no de alegría sino de tristeza.
-Marceline
Y ahí fue cuando lo volvió a ver, esos ojos verdes que aun la mantenían confundida.
-Marshall- levantándose de su asiento
-Marceline… sabes que debemos de hablar de… nosotros
-Sí-con voz firme- anda, siéntate
Marshall se sentó enfrente de la chica, pero no sabia como empezar.
-Marceline… yo
-Marshall-viendo a los ojos-Gracias por todo
-¿Qué?
-Ya no importa nada- sonrió con una sonrisa melancólica- Marshall te agradezco por haberme dado un poco del calor de tu hogar, por conseguirme este trabajo, aunque haya sido para ayudarte con lo de tu competencia y…
-Marceline estás equivocada, yo soy el que tengo que agradecerte, tu sabes que eres una persona muy especial a la cual siento cariño, tu me mostrabas el amor que tu tenias hacia mi, pero yo… en verdad perdón pero no siento lo mismo por ti
-Lo sé- soltando una lágrima por su mejilla.
-Pero…
-Marshall, como ya lo había dicho… ya nada importa, y se que eres muy feliz estar junto con Fionna y ella igual estar contigo
-¿Cómo sabias lo de Fionna y yo?
-Me lo suponía, ya que sus destinos están entre lazados y yo… bueno, ya lo había leído cuando les leí sus cartas a ambos
-Marceline en verdad…
-Marshall-interrumpiéndolo- esta bien, tu debes estar con Fionna, yo estaré bien
En ese momento Marshall se levanta de su lugar para estar enfrente de Marceline y darle un beso en la frente, para después abrazarla y susúrrale
-Gracias por todo, eres mi mejor amiga
Marceline solo se limito sonreír mientras aun sus lagrimas se desbordaban, ya que su relación con Marshall ya no era más de amor sino de amistad.
En ese momento, escucharon como si fuera un disparo.
-¿Qué fue eso?- pregunto Marceline al despegarse del abrazo
-No lo sé, pero será mejor que vallamos.
Al salir de la carpa y ver como la gente corría hacia la salida, corrieron en sentido contrario al de las personas. Al llegar vieron una bola de gente reunida, ignorando los murmullos se adentraron más al lugar, hasta que vieron la persona que se encontraba tirada desangrándose.
Marshall quedo en shock pero en eso vio a Marceline que estaba peor que él, solo veía como lloraba aun más y como fue que poco a poco se iba acercándose al cuerpo y como se derrumbo al caer de rodillas a lado de este.
-¡SIMÓN!
Como era de costumbre, siempre tendría que empezar su acto con elegancia como la buena maga de aquel circo. Así que solo se acomodo el hermoso vestido blanco con capas en color crema que tenia en la parte de la falda, respirando hondo para dar inicio a todo.
Al fin cuando el telón se abrió, pudo ver toda la gente que vino a verla. Como su primer acto saco una paloma blanca entre sus pliegues y como poco a poco esa ave se iba transformado un trozo de tela blanca que volaba por los aires y al momento de atraparla, sintió como si el piso tembló, por lo que perdió un poco el equilibrio dejando desconcentrado al público.
-¿Qué es lo que pasa? Es como si algo faltara.
En ese momento se escucho un grito agudo de una mujer, una voz muy conocida por ella, por lo que toda la gente empezó salir a ver que sucedía.
-¿De quién es esa voz?... esa voz no será la de… MARCELINE
En ese momento salió corriendo, pero al llegar vio la misma escena que todos. La chica llorando sobre el cuerpo de Simón escuchándola murmurar un "prometiste que nunca me ibas a abandonar". Fionna solo se acerco al cuerpo.
-Simón no puede estar muerto… no… solo es una ilusión ¡Eso es! Una ilusión- pensó, hasta que coloco su mano sobre la de él- No… esto no es una ilusión.
Aun no comprendía pero sentía un dolor en su pecho que ansiaba salir.
Él solo corría, y corría, empujando a la gente hasta llegar a la salida.
-Estúpido Gumball- Pensó
*FLASHBACK*
Al ver como su pupilo se perdía entre una carpa, Jake no podía desperdiciar esa oportunidad, ya era hora que Gumball pagará por todo, por como arruinar sus planes y como se interponía entre ellos.
Así que ahí estaba, enfrente de él con su sonrisa muy boba hablando con otro tipo.
-Llegó tu hora- cargando la pistola y empezando a apuntar.
Pero para su mala suerte, al momento de disparar, 5 segundos antes Gumball se movió de lugar disparando a un anciano que había venido justo en el corazón.
Solo escondió rápidamente la pistola y se dispuso a escapar de ahí
*FIN DE BLASHBACK*
-Idiota- golpeando su puño contra la pared
-Hasta que al fin te das cuenta
-Ahora que carajo quieres Cake- volteando ver a la gata con odio
-Sabes lo que quiero, ¿Lo traes?
-Empezando a buscar algo entre los bolsillos de su abrigo- Ten- aventándole un frasco
-Gracias, pero oye ayúdame abrirla no puedo con estas tontas patas de gato.
-Ash si que eres una inútil- acercándose para abrir el frasco- Ahora sí
En ese instante, Cake solo bebió del frasco rosa brillando y en unos segundos apareció humo apareciendo una mujer muy guapa.
-¡Gracias! Al fin dejare de comer pescado crudo
-Que bueno que te sientas bien, yo me largo
-Y ahora porque estas de mal humor
-Acabo de matar a alguien que era inocente
-Y desde cuando eso te afecta, al parecer el gran Jake se ha vuelto un debilucho
-¡Cállate!
-Si así estas tú, de seguro tu muchacho esta igual, ya estuvo que mi Fionna va ganar esta competencia.
-Ni estés tan segura de ello
-¿Porqué?
En ese momento se escucho otro grito, aun más doloroso que el anterior, pero esa voz ya no era de Marceline, sino de Fionna
-Te lo dije, tu muchacha es aun más patética que yo, llorando por un anciano con él que hablo poco.
-Arg cállate
-Admite, Fionna no tiene oportunidad contra Marshall
-Cierra la puta boca de una vez
-Estás enojada porque estoy en lo cierto- sonriendo en tono de burla.
-Todo esto se decidirá en el día de la competencia
-Estoy de acuerdo, buenas noches- dijo marchándose
Cake ahora si estaba enojada, no solo por que siempre Jake la molestara sino porque tenía razón, su hija era una debilucha.
Marshall llego en shock a su departamento, agitado sin poder creer lo que sus ojos acaban de ver.
-Simón…
En ese momento se acercó a su escritorio para sacar el gran libro que tiene, al abrirlo empezó a hojear las hojas hasta buscar lo que quería, y lo encontró.
-¿Cómo fue posible?
Se sentía terrible, hubiera preferido haber muerto en vez de Simón, él no tenía nada que ver con lo de su dudosa competencia, él era un alma pura, pero ¿Por qué él? Así que solo se sentó en si silla para poder pensar con más claridad.
Pero su mente es muy traicionera, ver como Fionna lloraba sobre el cuerpo sin vida de su amigo, eso no lo tolero, su corazón no soporto verla sufrir al igual que Marceline, ya que ella le había dicho que lo vio como un padre.
-Soy un idiota- se dijo mientras se golpeó contra el libro
Durante ese instante levanto su mirada verde hacia aquellas páginas, donde se apreciaban la foto de Simón con toda su información personal que él tuvo que investigar y al otro lado de está la información de la estatua de hielo, aquella obra de arte que él hizo y que el mismo Marshall hecho a perder con su manipulación para terminar con la magia natural de ese monumento.
-¿Porqué…?
En ese instante oye como llaman a la puerta, no tenía ganas de hablar con nadie, quería estar solo con su odio y la amarga que es su vida.
-Ma… Marshall
En ese momento se levantó corriendo al escuchar esa dulce voz que lo volvía loco, al abrir la puerta y ver esos ojos celestes apagados e inundados por tantas lágrimas, su rostro rojo y su vestido blanco manchado de sangre.
-Ma… Marshall
-Fi… en verdad lo siento
-¿Qué?
-Yo…-entrando más a la casa- Debí a verlo protegido
-De que hablas- entrando a la casa mientras cierra la puerta
-¡Que soy un idiota!- golpeando contra el escritorio
-No lo eres- acercándose a él
En ese momento vio el libro y ve la foto de Simón.
-Yo debí a verlo protegido
-¿Eh?-volteándolo a ver
-En este libro se encuentra toda la información de ustedes, los que forman parte del circo y mi deber es proteger a todos los que se encuentran dentro de el, pero no se porque carajo no pude protegerlo.
-Marshall ya olvida eso, el daño ya esta echo
-Pero pude a verle salvado la vida y yo…
-¡Marshall!
Volteando a ver a la chica
-Olvídalo, esto solo nos esta siendo daño
-Si, esta bien ¿Y Marceline?
-Esta encerrada en su recamara sin querer hablar con nadie
-¿Y los espectadores?
-Por suerte solo pensaron que era un acto por parte del circo, así que no hablaran mal del circo
-No se si tomarlo como algo bueno o malo
-Y yo solo se que eh perdido un buen amigo- empezando a llorar nuevo
-Fi- acercándose a ella para abrazarla- Quiero mostrarte algo
Marshall empezó a guiar a Fionna a una puerta, al entrar vio un montón de cajas sin acomodar y en desorden.
-Por aquí
Al entrar más al fondo del cuarto, se acerco al estar junto con Marshall para mostrarle una pequeña figura de hielo de una mujer con una capa con orejas de conejo y como si estuviera demostrando su magia.
-Eres tú
-¿Qué?
-El día que le pedí a Simón que hiciera la carpa "El jardín del conejo blanco", me regalo este artefacto, él sabia que estaba enamorado de ti… desde ese momento también nos hicimos muy buenos amigos sin saber que él era el padre de Marceline pero por lo poco que conocí de él descubrí que era una persona asombrosa y gracias a él estoy junto a ti.
-Pero…
-La estatua la manipule, para poder tener contacto con todos ustedes y así fue como te fui conociendo y me fuiste enamorando.
-Marshall
-Ven salgamos mejor- colocando aquella figura en su caja.
Al salir de la recamara, ambos se pusieron enfrente de la chimenea, y en eso Fionna vio la carta y la reconoció en un instante, es la carta de aquel día. Para ese momento solo sintió Marshall la abrazaba por detrás y como su cuerpo recorría electricidad al sentir el cuerpo del otro y como una señal tenía que alejarse de él pero ya no, ya no quiere sentir ese miedo y que por primera vez quiere ser valiente e ignorar todo, incluso su tonto combate.
-Marshall- volteando a estar enfrente de él, empezando a desabrochar su chaleco.
Marshall solo se limito verla, estando aun abrazados
-Marshall yo…
Pero no pudo continuar con su frase, ya que fue envuelta por los labios de Marshall, sintiendo la pasión de ambos y como poco a poco se fueron la acercando a la recamara de él mientras dejaban un camino de ropa.
Ya no importaba nada, solo él y estar con él y entregarse por completa, ya que lo amaba, todo él, su manera de amar, de tocarla y hacerla sentir viva, sus besos que recorrían su cuello, su vientre su boca, todo él era maravilloso.
-Ma…Marshall- sintiendo su corazón se aceleraba y como se le iba la respiración.
-Fi ¿Su…Sucede algo?
-Te… amo
Sonriendo para él le dio un beso en su frente
-Fi, yo también te amo y te prometo que te protegeré ante todo, incluso de esa competencia
-Mar…
Y como una necesidad juntaron sus manos derechas, esas manos que tenían una marca que juntaban sus destinos, dos cuerpos siendo uno y que aquella luna que se asomaba era testigo del amor de dos personas.
Y hasta aquí el capitulo de hoy, ahora si puedo afirmar que es el más largo que he escrito y eso que no tenia tanta inspiración. Y por fin ya el fiolee y el finnceline, aunque me dio tristeza matar a Simón, y lo sé no tendré perdón pero así iba la planeación del Fic.
Espero que les haya gustado este capitulo como a mí en escribirlo. Les recuerdo que recibo cualquier tipo de reviews, sus quejas, dudas, tomatazos, chocolate, globos con agua, lo que sea.
¡Muchas gracias por leer! Y nos vemos en el siguiente capitulo que se llamará: "La verdad detrás de una mentira".
¡Los quiero!
Atte.:
Kuki Kiut
