Los personajes le pertenecen a SM, nosotras solo jugamos con ellos para crear nuevas historias.
Antes de todo pedir disculpas por la demora.
Gracias a Maya Cullen Masen por dejarnos reviews en todos o casi todos los capitulos de verdad que lo apreciamos mucho :D.
en este cap te enteraras de lo que le paso a Bella :D, gracias por tus comentarios.
intentamos actualizar cuanto antes pero por unas cosas o por otras siempre tardamos, intentaremos ir mas rápido para el próximo :)
Aire Loco estamos encantadas de que te guste y queremos seguir teniendo tu opinión sobre la historia :D
ALII rathbone nos gusta mucho tu efusividad jejeje.
CaroBelleCullen bienvenida al fic :B
nany97 gracias por tu reviews, un besoo!
Por cierto besos para todas las que dejáis reviews como si no:D
Os hemos contestado desde aquí por que han cambiado el sistema para contestar los reviews y no sabemos xD, si alguna nos lo pude decir, estaríamos muy agradecidas :D
Y después de tanta charla os dejamos con la historia un beso enorme chicas!
Cosas de espias^^
Bella
Las primeras luces del día asomaron por la ventana, desperezándome, sentí unos brazos fuertes y cálidos a mi alrededor. Abrí los ojos desconcertada, no era muy habitual para mí despertarme con alguien abrazándome por la espalda, aunque podría acostumbrarme, se sentían tan bien los fornidos brazos de Edward rodeando mi cintura, mientras respiraba cerca de mi cuello murmurando algo que no tenía sentido alguno. Giré sobre mí misma cuidadosamente de manera que su rostro y el mío se encontraban a escasos centímetros, el tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente, seguía dormido. No me dí cuenta de cuánto tiempo llevaba observándole hasta que el abrió uno de sus preciosos ojos esmeralda, al percatarse de que había estado observándole mientras dormía, una amplia sonrisa ilumino su cara provocando mi sonrojo inmediato,
-Buenos días princesa-dijo mientras su agarré se hacía más fuerte.
-Buenos días Edward-no pude evitar que una sonrisa tonta hiciera acto de presencia. Antes de que pudiera darme cuenta el se zafó de mi abrazo saliendo de la cama, me senté en la cama rodeando mis rodillas con los brazos mientras le hacía pucheros*
-Tranquila pequitas, solo voy a darme una ducha, y no me pongas esa carita que así no puedo decirte que no a nada.
Entró en el baño cerrando la puerta, me dejé caer sobre la cama dejando escapar un sonoro suspiro de mis labios. Parecía una tonta enamorada. No, no lo parecía. Lo era. El sonido de mi móvil irrumpió en mis pensamientos. En el identificador de llamadas se leía ''Charlie''. Cerré los ojos, respire y conteste el teléfono.
-¿Si?.
-Isabella, ¿sabes dónde está tu madre?, He llamado a casa y no contestabas eres una irresponsable- no hacía más que gritar, pero yo no tenía que estar detrás de Renne como si fuera un perro para informarle a él.- ¡me estás oyendo niña¡ en cuanto veas a tu madre me llamas.
-Charl…digo papa yo no estoy en casa, no sé donde esta Renne…-Charlie me corto antes de que pudiera terminar.
-¡¿Donde cojones estas?¡, tendrías que estar con tu madre, veo que no te educamos muy bien…es por la mañana, estarás en casa de algún estúpido que accedió a acostarse contigo, ahora entiendo porque James te dejo…- Me arrope fuertemente con el nórdico y lo pegue a mi corazón, cada vez que hablaba con el solo recibía esto por su parte, me sentía miserable, pero sabía que lo que decía no era verdad.
-Papa no sé donde esta Renne llámala tu o ya la intentare localizar yo, adiós- intente despegarme lo más rápido de esta miserable conversación y del miserable de mi ''padre''.
-No tan rápido señorita, ¿donde estas?-¿se estaba preocupando por mi? O simplemente era yo haciéndome ilusiones.
- Estoy en…Vancouver- estaba tan nerviosa, si se preocupaba por mi sería la primera vez.
-Entonces genial te veré mañana por la tarde, quiero aclarar algunas cosas contigo, sobre las seis te veo en el café-bar medianoche- contesto terriblemente serio.
-¿Estás en Vancouver? ¿Qué haces aquí?- el no se solía mover de Phoenix.
-Podría preguntar lo mismo muchachita, a demás no es de tu incumbencia, adiós Isabella.
-Vale mañana a las seis en el medianoche, Chalie- hable cuando el ya había colgado
Me quede parada en la cama con el teléfono aun colgando en mi mano cerca de mi oreja, ¿Qué quería Charlie? ¿Qué hacía en Vancouver? Sentí como me besaban el hombro con delicadeza.
-¿Quién era princesa?, - dejo de besarme para mirarme un tanto preocupado.
-Nadie, no te preocupes no era nadie Edward- le bese en los labios, peor él se aparto y se sentó en el borde de la cama.
-No confías en mi Bella, y yo…yo no puedo estar con una persona que no confía en mí-empeche a hiperventilar, me estaba dejando…
-Edward confió en ti de verdad créeme- me senté detrás de él y le abrace por la espalda pero esta vez no se aparto de mí roce.
-Entonces dime quien era Bella, dímelo porque sino pensare que no confías en mi- me acaricio las manos.
-Era Charlie, mi padre-me abrace mas a Edward, que se dio la vuelta, me tiro contra el colchón y empezó a besarme cariñosamente.
-Gracias, gracias por confiar en mi princesa…Te quiero- me había dicho te quiero, era la primera vez que lo hacía, sonreí como una tonta y le bese de vuelta con todo el amor que le podía entregar, porque lo admito estaba totalmente enamorada de él.
Bajamos al piso de abajo donde Esme estaba hablando por teléfono en el salón y Carlisle leía algo atentamente.
-Hola chicos-levanto la vista de las hojas Carlisle y nos dirigió una cálida sonrisa.
-Cariños- hablo Esme cuando colgó el teléfono- esta tarde vendrán Emmet y mi duendecilla y claro Rose y Jasper, ¿Qué os parece si organizamos una pequeña fiestecilla?, es decir una comida, luego podríamos organizar un partido de fútbol entre nosotros.
Todos asentimos ante la propuesta de Esme.
-Tranquila, siempre organiza este tipo de tardes- me susurro Edward al oído y cuando termino me beso el cuello.
-Vamos al jardín- volvió a hablar Edward, yo asentí y ambos nos encaminamos hacia la parte trasera de la casa, igualmente decorada con un gusto exquisito. En una de las esquinas se encontraba un precioso balancín, sin darme cuenta ya estaba corriendo hacia el riendo, dejando a Edward por detrás un tanto impresionado por mi reacción.
Cuando ya estuve sentada y balanceándome Edward paro el balancín y simplemente se me quedo mirando.
-Eres una niña chica- se empezó a reír como un loco, mientras yo lo miraba con el ceño fruncido.
-No soy una niña chica-me enfurruñe dando más la sensación de niña pequeña-que tú seas un aburrido gruñón no es mi culpa.
-Pero si no llegas ni al suelo- siguió riéndose a mi costa.- ¿te empujo? Parece que tienes problemas-le miré enfurruñada y sus labios estaban aguantando una carcajada.
-No gracias, ya puedo yo sola- en ese momento noté que algo aterrizaba en mi hombro derecho, no le di importancia y seguí impulsándome en el balancín. Edward me miraba extraño pero supongo que sería por el numerito que acababa de formar.
-umm, tienes algo- se acerco a mí, pero me aparte pensando que estaba bromeando, pero debido a su insistencia enfoqué mi mirada hacia el hombro al cual Edward estaba señalando con su dedo. Entonces lo vi. Un horrible bicho estaba posado en mi hombro, era un saltamontes, mi pánico por los insectos estaba saliendo a la luz. Instintivamente salté a los brazos de Edward.
-¡Quítamelo! ¡Quítamelo, jo! –enterré mi rostro en el cuello de Edward mientras su cuerpo temblaba debido al ataque de risa que estaba sufriendo.
-Tranquila pequeña no es nada, solo es un saltamontes-intentó tranquilizarme acariciando mi pelo, seguía riéndose sin apartarme el bicho del hombro, claramente le gustaba hacerme sufrir.
-¿Solo? Joder Edward, ¡parece una langosta!- volví a dirigir la mirada hacia donde se encontraba el saltamontes, y ahí seguía- me está mirando a los ojos, me está mirando a los ojos… ¿A qué esperas? ¡Quítamelo de una jodida vez Cullen!- le pregunté, ya estaba empezando a enfadarme, entonces el libero uno de sus brazos de mi agarre y aparto el insecto de un manotazo.
-Ya esta, relájate pequitas- repasó con sus dedos la parte de mi rostro que estaba levemente cubierta por pecas, inmediatamente se formó un sonrojo en la zona acariciada.- el sonrojo te hace aun más hermosa- entonces ebozó una de sus sonrisas torcidas, llevó sus labios a los míos, uniéndolos en un tierno beso.
-Ejem,ejem..Siento interrumpir este momento tan romántico, pero las cosas están listas, vamos a salir ya hacia el bosque, y… que mierda, me alegro de interrumpiros- soltó una pequeña carcajada y se acercó hacia nosotros dando pequeños saltitos, agarró mi muñeca y me bajo de los brazos de Edward, tirando de mi hacia la casa, giré mi cara para mirarlo, pronuncie un ''Socorro'' inaudible, al comprender lo que intentaba decirle empezó a reírse, sacudiendo sus manos en forma de desentendimiento, en respuesta le gruñí.
-Bells no seas tonta, ya tendrás tiempo después para besuquearte con mi hermano, conmigo no estarás tanto tiempo.-Cuando la encaré ella me estaba mirando con ojos de corderito degollado y haciendo pequeños pucheros.
-Oh, oh, está bien Alice, ¿pero qué quieres de mi ahora?.-la miré sabiendo perfectamente cuál iba a ser la respuesta, vi como comenzaba a sonreír y sus ojos brillaban.
-Vamos a buscarte un modelito perfecto para un partido de futbol.-soltó ahora mi mano para dar unas palmaditas mientras saltaba, refunfuñé pero de nada sirvió
-Tenemos que vestirnos para el partido, y tú te vienes conmigo- me sonrió Alice perversamente.
-No, Alice no quiero que me vistas, no soy una Barbie. Por mucho que la quisiera no querían que mandara sobre mí, evitaba su mirada porque sabía lo que vería en ellos y acabaría cediendo a ser su Barbie-Bella. Esta vez fui yo la que la agarre por la mano y comencé a subir por las escaleras arrastrando a Alice.
Alice estaba sentada en la cama de mi habitación mientras yo elegía la ropa, pero dado que era un partido de futbol no pensaba arreglarme mucho, seguramente acabaría por los suelos, y no quería destrozar mi ropa.
-Alice he pensado que podría ponerme unos pantalones vaqueros desgastados y una camiseta de leopardo negra yrosa, pero no es para nada llamativa, con unas Vans negras.
-arg, es horrible, pero sé que no tengo nada que hacer contigo, póntelo, te quedara bien, es de tu estilo.- se la veía asqueada, pero hice caso omiso soltando una risita por lo bajo.
-Bueno pues entonces yo ya estoy, ¿Qué te vas a poner tú?-la miré y ya estaba sosteniendo en sus diminutas manos un pantalón corto de chándal, bueno, que digo corto, era súper corto, apenas tapaba, y una camiseta nadadora lisa de color negro.
-Supongo que esto, ¿Bella?, cuéntame que tal con mi querido hermanito eh, ¿Qué tal es?-me dio unos codazos en el costado levantando ligeramente las cejas-, bueno mejor no me cuentes eso sería raro es mi hermano- no pude evitar reírme ante el cambio de actitud de Alice.
-¡niñas, bajad que nos vamos!- la voz de Esme nos reclamaba desde el piso de abajo.
Entramos en el Jeep de Emmet que se las arregló para reírse de mí por no llegar bien al subirme al coche y tropezar. Edward a mi lado se rio y luego me beso pero yo ya estaba enfurruñada.
-Pequitas no te enfades, que era una tontería- me sonrió a modo de disculpa. Mientras tanto podía ver a Emment mirando de reojo por el retrovisor con una sonrisa traviesa en el rostro.
Llegamos al campo, el cual tenía varios charcos de barro, fuera del campo había unas mesas de madera en las cuales decidimos ponernos a comer.
-Uh, me parece que Bella va a terminar con barro hasta las orejas.-se giró hacia a mi riéndose y cuando se percató que estaba frunciendo el ceño me guiñó un ojo haciéndome saber que estaba de broma.
-ummm, si, intentare mantener el equilibrio, no me gustaría tener que tirar mis preciosas Vans.-dije levantando los pies y jugando con ellos, cual niña pequeña. A mi lado Edward se reía disimuladamente.
-Cuando digo lo de niña chica…-se paso una mano por pelo, mientras seguía disimulando la risa.
-Cállate, Cullen-me volví bruscamente hacia el sacándole la lengua, lo que provocó que todos estallaran en carcajadas.
-Hermanito, hermanito, primeras broncas de pareja, eh- Jasper se rio de Edward descaradamente, dándole unos amistosos golpes en la espalda.
En menos de un pestañeo Edward se había levantado de las mesas y estaba sobre Jasper, al principio me preocupe, pero al ver que nadie se molestaba en separarlos me di cuenta de que estaban de broma. Cuando se levantaron estaban cubiertos de barro, Edward al ver mi cara de asco se dirigió hacia a mí con los brazos abiertos.
-Oh—no,no,no,Edward, atrás, pareces un cerdo, aléjate.- le señale con un dedo en forma de advertencia.
-¡vamos, pequitas…dame un besito!- me atrapó entre sus brazos acercándose a mi rostro poniendo morritos.
Y dándome un sonoro beso en los labios, lleve mis manos a su nuca y el beso fue subiendo de tono hasta que se oyeron unos carraspeos. Sonrojada me aleje de Edward pero él no me dejo moverme.
Una vez que empezamos a comer sin interrupciones, Alice nos comentó lo último que hacía en sus clases de diseño.
-Bueno, mama había pensado ir a Ohaio para ver a Amy, ¿Te parece bien?-
-Claro Alice,- Aunque su respuesta parecía clara pude notar que no estaba muy convencida-Si quieres te podemos acompañar.
-¿Quiénes Amy?- nunca había oído hablar de ninguna Amy así que me había picado la curiosidad. Alice miro cálidamente antes de empezar a hablar.
-Bueno, es mi madre Bella, mi madre biológica- estaba tan sorprendida que no pude contestar y mire las caras de los presentes, todos tenían una mirada triste.
-¿Tu eres adoptada?-no me parecía bien decirlo así pero estaba en shock, no me había dado cuenta de que Alice no tenía gran parecido con Esme ni con Carlisle, ni con ninguno de los hermanos pero su personalidad cuadraba tan bien con la familia que nunca se me había pasado por la cabeza.
-Sí, Esme y Carlisle me adoptaron prácticamente al nacer-Alice lucia igual de resplandeciente que siempre, así que supuse que ya tenía el tema superado.
-Oh, vaya…- no sabía ni que decir, me había pillado todo por sorpresa.
-Bueno, vayamos a jugar el partido ¿no?, os veo muy vagos hoy- dijo Carlisle levantándose de la mesa, me miro sonriéndome, me había salvado la vida.
-Sí, vamos, sois unos aburridos.- dijo Rose que hasta ahora no se había hecho notar, y salió corriendo hacia un prado que había a unos pocos metros del merendero donde habíamos estado almorzando.
Me había levantado para ir hacia allí, no me apasionaba mucho la idea pero bueno, no me iba a quedar parada. No avance mucho cuando unos cálidos brazos rodearon mis caderas. Me dejé caer apoyándome en el pecho de Edward.
-Lo siento Edward, no quería….
-shh, tranquila, no pasa nada, no es tu culpa, no sabías nada.- me cortó, girándome para que quedáramos cara a cara, acaricio mi mejilla atrayéndome hacia él, -Vamos, nos estarán esperando- comenzamos a caminar hacia el prado en el que todos nos estarían esperando y tendría que aguantar una bromita más de Emment sobre mí y Edward.
Comenzamos a jugar, los grupos ya habían sido dividíos, iríamos Rosalie, Jasper y yo y por otro lado Edward, Emmet y Alice. Carlisle y Esme no jugaron, ya que dijeron que era mejor que jugáramos los jóvenes.
-¡Corre Bella!-corrí como una verdadera loca para llegar cerca de la portería, para que la propietaria de ese grito me pasara la pelota, corrí con la pelota y vi que Edward corría hacia mí a una velocidad vertiginosa.
-¡Vamos pequitas corre que te estoy pillando!- miré hacia atrás viendo como Edward seguía corriendo mientras se acercaba peligrosamente, decidí correr más y fue lo peor que pude hacer, mis pies se entrelazaron y me precipité hacia el suelo. Cerré los ojos con fuerza esperando el golpe, en ese momento noté que un cuerpo se metía debajo mía amortiguándome el golpe.- ¿Bella? Bella, ya puedes abrir los ojos y dejar de clavarme las uñas.-se rió entre dientes.
-¿y si no quiero?-pregunté con una sonrisa pícara cuando abrí los ojos y le vi debajo mía.
-Pues…tu misma- rodó sobre sí mismo, de manera que yo quedaba abajo, y note como toda mi ropa se empezaba a humedecer.
-Oh mierda Edward me estoy manchando de barro.- lloriquee mientras pataleaba para quitarme a Edward de encima, pero él no paraba de rebozarnos por el barro.- Tienes complejo de cerdo ¿o qué?
-oing, oing-Me beso mientras hacían el ruidito-Swan, estas mojadita-arqueo una deja mientras sonreía travieso.
-Si muy mojadita Edward, pero estoy llena de barro y sucia- Me queje.
-Bueno vale, vamos a levantarnos- Edward se levantó primero y me dio un beso, para luego mancar mi cara con barro.
-Estas muerto-
-perdón, Swan ¿Qué has dicho?
-¡Que estás muerto¡-Me lance a por el pero lo único que conseguí fue caerme de nuevo.
Edward me observo y me levanto de nuevo, así que yo aproveché para restregarle barro por toda su carita.
Cuando terminamos de jugar como cerdos, me di cuenta de que los otros se habían separado y mientras que Emmet y Rose se pasaban la pelota, Alice y Jasper estaban sentados en las mesas jugando a las cartas, supuse que Esme y Carlisle se habían metido en la casa.
-Mira los porquitos ya terminaron de jugar-se ríos Emmet de nosotros.
-Emmet no te metas con ellos, tu hacías otras cosas-le dijo rose perversamente lo que produjo que Emmet callara abruptamente. Yo y Edward no pudimos hacer otra cosa que reírnos de la cara que había puesto Emmet.
-Bueno, Bella y yo nos retiramos, tenemos que cambiarnos estas ropas, si no Bella pillará una pulmonía.- miré a Edward con los ojos entrecerrados, él se giró y me sonrió con esa sonrisa que sabía que me quitaba el aliento.
Me despedí de todos y comenzamos a andar hacia la casa, no estaba muy lejos pero estaba muy cansada.
-Edward…- le susurré con voz melosa agarrándole por el brazo y tirando levemente de él.
-uh…muy cariñosa te veo, ¿Qué quieres pequitas?-me pregunto enarcando una ceja.
-¿me llevas a cuchus*?-le pregunté mientras mi labio inferior sobresalía en un puchero, mientras le ponía ojitos.
-¿sabes? Ahora mismo te ves jodidamente adorable, no puedo decirte que no- suspiró mientras se ponía de espaldas a mí, me puse a pegar pequeños saltitos y a aplaudir, me miro levantando las cejas, y sacudió la cabeza riéndose. Agarré sus hombros y me impulsé para subirme en su espalda.
-Vamos caballito, llévame a casa.-dije con las manos agarrándome a su cuello lo suficientemente fuerte para no caer.
-A sus órdenes Swan,- alzó una de sus manos que ahora estaban agarrándome por las piernas, y la llevo a su frente haciendo un saludo militar, a lo que yo solo pude corresponder con una risita.
Llegamos a casa y encontramos a Esme en la cocina preparando la cena, olía bastante bien, supongo que sabría aún mejor; Carlisle estaba en su despacho leyendo unos cuantos papeles, no quise molestar mucho y simplemente asomé la cabeza por la puerta y pronuncie un tímido ''hola'' acompañado de un saludo con la mano.
Edward me esperaba en su habitación con esa mirada traviesa, de la cual no sabía que esperar. Me miro de arriba a abajo y soltó una pequeña risita.
-Estas sucia Swan deberías darte una ducha ¿no crees?-Otra risita.
-Sí, bueno pero tu espera aquí- le dije con una posee amenazante.
Recogí la ropa que me pondría después, una camiseta de Edward, unas mayas negras y la ropa interior.
Entre en el baño, coloque las ropa, saque la toalla, abrí el agua templada y me metí dentro. Entonces sentí la calidez de sus manos en mis caderas acariciándome, de forma suave.
-Lo que ensucio lo limpio pequitas-sentí su sonrisa a mi espalda y sus manos acariciando mi vientre, me giré para verle de frente y ahí estaban sus ojos verdes, que extrañamente lucían más ardientes que nunca. El siguió moviendo sus manos por mi cuerpo acariciando mi trasero, mientras yo le acariciaba a él y nos besábamos con desenfreno. Así siguió la ducha hasta que finalmente rodee su cadera con mis piernas y repetimos el acto que ya hicimos una vez.
La cena trascurrió sin incidentes, solo con pequeñas charlas y miradas cómplices entre Edward y yo.
Ya era hora de irse a la cama y no puse evitar darle vueltas a que mañana vería a Charlie, Edward a mi lado me atrajo hacia su cuerpo y me abrazo.
-Edward, mañana por la tarde quiero ir a mirar unas cosas ¿vale?-No sabía que decirle, dijera lo que dijera sonaría extraño y no resultaría cierto. Me acarició lentamente el vientre deteniéndose en mi ombligo.
-Vale, ¿Dónde quieres que vayamos?-Edward no había entendido que no quería que viniera así que cogí aire e intente que mi mentira pareciera creíble.
-Veras quiero ir sola- me miro intentando saber que escondía, así que baje mi mirada-no es por nada solo me apetece ir sola a- Edward me corto y me dirigió una sonrisa que no me convenció para nada.
-De acuerdo no pasa nada, pequitas, ve tu sola.
Edward
Bella…era todo en lo que podía pensar en esa chica que me había vuelto loco en muy poco tiempo y eso solo hacía que la quisiera más. Lo que compartimos fue asombroso, se relaciono de forma tan natural con mi familia que parecía que los conociera de toda la vida.
La inesperada llamada de su padre ensombreció el día, había oído parte de la conversación y tenía muy claro que Charlie no iba a ser de mi agrado. Tenía la sensación de que Bella me ocultaba algo y cuando dijo que la tarde de hoy quería ir sola a mirar unas ''cosas'' me convenció mas de que algo pasaba, y estaba dispuesto a seguirla a donde quiera que fuera como un jodido espía para saber que me ocultaba, ya que no la veía con ganas de colaborar y decírmelo.
-Edward, me voy—me sonrió con ganas y me beso con pasión-gracias por no preguntar, te quiero.
-Y yo pequeña- me sentí culpable sabiendo que la iba seguir, pero la culpa duro solo unos segundos, algo le pasaba a Bella y debía saberlo.
-Espera un momento Bella, te dejas algo- se giro lentamente y yo tire de su brazo para apresarla entre los míos y darle un beso de esos que hacen historia. Bella respiro de forma entrecortada y elevo sus ojos para unirlos con los míos.
-Por hoy lo dejare aquí- me dio un besito en la nariz- pero dile que me espere, que le necesito.
Salió por la puerta se la casa y yo espere uno minutos para seguirla.
La seguí por las calles escondiendo me de vez en cuando, pero al final llegue sin ser visto a un local llamado Medianoche. Entonces mire por las ventanas ya que si entraba en ese momento me vería, estaba sentaba en una mesa de el fondo, con su espalda contra mí, saludo a un hombre de unos 46 años con un beso corto en la mejilla, y yo decidí entrar en ese momento, me senté en una mesa relativamente cerca desde la que podía escuchar lo que decían.
-¿Has descubierto donde está tu madre?- era el padre de Bella.
-Sí, esta…esta en Arizona con Phil- Tartamudeo un poco mi chica, sabía que la relación con sus padres no era muy fluida, ¿pero hasta el extremo de no confiar en ellos?
-Esa…en fin siempre ha sido así, he hablado con James, Bella quiere volver a verte- ¿James?, ¿Quién coño era James?.
-Yo no papa, creo que lo deje claro cuando no me creísteis, ni tú, ni mama-Le tembló un poco la voz, pero sus palabras eran firmes.
-No te creímos por que no era verdad, ni era importante, James te quería, te quiere y has de estar con él ¿es qué no lo ves hija?.
-¡Que no era importante!¡Que no era verdad!-Bella elevo su tono de voz-como puedes decir eso, el…el…- bajo mas la voz-me violo, es que no lo ves, y no me llames hija porque tú no eres mi padre, nunca te has comportado como tal y hoy una vez más me lo dejas más claro.
Estaba en shock ese cabrón había..había…no podía ni pensarlo, por eso Bella estuvo tan reticente a mi contacto en un principio pero aun así había confiado en mí y eso decía mucho de ella. Sus jodidos padres no la creyeron ni la ayudaron, no podía ni imaginar cómo se tuvo que sentir…No pude seguir escuchando y salí de la cafetería.
Llegue a casa de mis padres y me metí en mi habitación, no sabía qué hacer, ni como sentirme, bueno eso sí, cabreado, cabreado por lo que esa gente le había causado a mi Bella, de qué manera la habían hecho sufrir en el pasado y como querían hacerlo en el presente.
Estaba sentado en la cama con las manos agarrándome la cabeza que por momentos parecía querer salir corriendo.
-Edward, tío vamos a cenar ¿vienes?- Emmet me saco de mi locura- Ed estas blanco, ¿estás bien?-¿tan mal se me veía?
-Si…no… Emmet si tu descubrieras algo malo sobre Rose, bueno no es malo… o si, si descubrieras que Rose no te ha dicho algo ¿se lo dirías?
-¿Has peleado con Bella, Ed?, ¿Qué ha hecho Bella que sea malo?.
-¡No! Bella no ha hecho nada malo Emm.
-Sea lo que sea habla con ella eso es lo que diría mi chica y nunca se equivoca.
La cena trascurrió con preguntas por parte de Alice y Rose de donde estaba Bella y de si me pasaba algo.
Eran las 10, los demás se habían ido a dormir como mis padres o de fiesta como las parejitas y mientras yo estaba en el salón esperando a Bella, una Bella que apareció en ese momento por la puesta, mas blanca que la cal, corriendo la abrace y ella lloro en mi hombro, yo no dije nada y ella no pregunto así que la cogí en brazos y la subí a la habitación, había cosas que aclarar.
Fin del capitulo :D
¿Que os a parecido chicas? supongo que alguna se lo esperaba, ¿que pensáis que hará Edward y Bella?
Besos y nos vemos en el siguiente cap amores!
