Hola, hola, gente bonita. ¿A qué no saben? Sip, mi cerebro acaba de tomarse un descanso al fin con la finalización de mi especialización y al fin pude echar a andar ese viejo hábito que era escribir. No tengo mucho que decir al respecto. Estuvo sometida bajo demasiado estrés y simplemente no podía concentrarme. Afortunadamente, espero poder recuperarse y seguir adelante en este bonito hobby que es la escritura.
Ahora, otra cosa: Si, han visto bien. Me fascinó el manga de Kimetsu no Yaiba, quedé enamorada de la trama y sus personajes. Por lo que decidí intentarlo con esta pareja. Espero que les guste mucho. Como siempre, es un encanto volver a leerlos.
Estos personajes no son mios y le pertenencen a su autora original. Sólo es ficción sin fines de lucro.
El futuro que vendrá.
-1-
Suenan campanas en llano solitario.
Desde que él se le había acercado y tomado su moneda, algo en su interior le indicó que no sería una persona ordinaria en su vida. Kanao supo que en el momento que Tanjiro se despidió de ella para acudir al llamado de la misión, que acababa de acogerlo en su corazón. Había sentido una brisa dulce, un golpeteo en su pecho, como el repiqueteo de una gota que perfora la roca; o como el sonar de campanadas en una catedral. Él se convertiría en alguien especial, de alguna forma, ese muchacho marcaría una parte de ella... Es sólo que en ese instante no sabía de qué forma.
Cuando vio a Nezuko aferrarse a Tanjiro en una lucha desesperada por hacer que reaccionara, a pesar de su ferocidad demoniaca, entendió que su afecto por los hermanos Kamado iban más allá de la empatía. Ella estaba genuinamente angustiada por que Tanjiro lastimara a su hermana menor... La última persona de su familia, seguro que, si él la hería o mataba, sería un golpe demasiado duro del cual no podría recuperarse.
Sabía que sus ojos ya no responderían igual, por lo que la oportunidad sería única y, afortunadamente, lo consiguió. Sus reflejos, a pesar del estado deplorable de su cuerpo, le permitieron darle el antídoto. Ella rodó al suelo por las heridas, pero cuando se encontró con los ojos del chico, quien le agradecía mudamente mientras era aferrado por todos, una sensación de alivio la abrumó entera. Tanjiro y Nezuko habían conseguido sobrevivir a pesar de todo y le enorgullecía haber sido parte de eso.
Pudo soportar la recuperación sin perder el conocimiento. A diferencia de los otros sobrevivientes, no había tenido que permanecer en cama tanto tiempo. Se levantó al cabo de unos días y se empeñó en atender al resto de los heridos. Aunque Aoi le suplicó que volviera a la cama, ella intentó ayudar. Su vista, evidentemente, estaba muy deteriorada, pero con la ayuda de los demás y su nuevo amigo, Kaburamaru, la serpiente del difunto pilar Obanai Iguro, tuvo suficiente movilidad como para tener algo de independencia.
Así pasaron las semanas y finalmente tres meses. Cuando se enteró que Tanjiro despertó, se sintió pletórica, pero no corrió a verlo, pues sabía que de seguro había mucha gente y además no terminaba de adaptarse a su nueva vida. Eventualmente, él la buscó y se reencontraron. Ella le contó sobre la condición de sus ojos y Tanjiro le compartió la propia. Él también estaba tuerto. Aunque tenía el globo ocular derecho, era sólo una pantalla, que no veía nada. También le mostró su brazo izquierdo envejecido, el cual, sólo movía ligeramente, pero no sentía mucho.
Ambos establecieron una promesa, mejorarían y no dejarían que sus nuevas discapacidades les impidieron disfrutar la vida. Eran los vencedores de una guerra milenaria, tenían que vivir al máximo, por aquellos que se fueron.
Kanao los vio partir temprano esa mañana. Zenitsu e Inosuke los acompañarían y al parecer también se quedarían a vivir con ellos. Sintió un poco de envidia. Tanjiro irradiaba la misma energía que un sol. Era normal que las personas lo rodearan con tanta felicidad. Su alma pura y eso agradaba a las personas. Pero no podía ir tras él, sus responsabilidades en la Finca de las mariposas la requerían. Era, junto a las demás niñas, la heredera de la voluntad de las hermanas Kochou.
No obstante, aunque estaban lejos, ellos iban de vez en cuando a la finca. Los cuatro recibían atención médica y solían pasar tiempo con todas. De hecho, Kaburamaru le susurraba de vez en cuando lo que ellos hacían fuera de su escaso campo visual. Le llamó la atención la interacción tan curiosa entre Inosuke y Aoi, quien era muy orgullosa para admitir que se había enamorado del hermoso joven.
Zenitsu seguía siendo un poco pesado con Nezuko, ya que solía ser algo inoportuno y muy coqueto, pero increíblemente ella mantenía un temple bastante imperturbable. Era paciente y amable, siempre cariñosa, en ratos casi como una hermana mayor, cosa que, Zenitsu debía corregir, si su plan era enamorarla.
Kaburamaru también le contó que Tanjiro solía ir al árbol de cerezos por las mañanas y al atardecer. A veces coincidían y otras no. Él no se comportaba diferente desde la última vez que estuvo allí. Sin embargo, algo cambió. Conforme pasaba el tiempo y ella iban de visita, la actitud de Tanjiro hacia ella se hizo un poco más esquiva.
Su corazón casi se marchita, cuando él la evitó de pronto una tarde en el árbol de sakura. Kanao, aunque extrañada y despechada, se atrevió a seguirlo y estaba tan molesta y algo angustiada, que no se dio cuenta de que raíz frente a ella.
—¡Kanao! – sintió que le tomaban de la cintura con firmeza y ambos cuerpos se tambalearon, pero el suyo cayó sobre el de alguien más. Parpadeó para aclarar su único ojo útil y apreció el rostro del chico con un gesto de preocupación.
—Tanjiro. – le llamó y entonces frunció el ceño. —¿Estás molesto conmigo? ¿Hice algo malo? ¿Por qué has estado evitándome? No me dejaste revisarte en el último chequeo y sé que me ves a lo lejos pero no te acercas. Kaburamaru me lo dijo, estás muy raro.
—Yo...
—Por favor, dímelo. Si no quieres más que seamos amigos, dímelo de una vez. No puedo resistir que me rechaces de esa forma... Tú eres... Eres mi...
—Lo siento. – pasó su brazo hasta la espalda y allí en el suelo la abrazó con tanta fuerza que la dejó callada. En general Kanao no hablaba mucho, pero con Tanjiro, las cosas eran diferentes. Kamado sería de las únicas personas que le inspiraban la suficiente confianza como para abrirse.
—¿Tanjiro?
—Te estoy evitando por que... No sé que me pasa. Me siento... extraño respecto a ti.
—¿Extraño? ¿Ya no me...? ¿No me quieres? – no estaba segura de decirlo, pero al final, las palabras fluyeron solas.
—¡No! ¡No digas eso! – fijó su mirada en ella. —Kanao yo... Siento una caldera en mi estómago, un tambor en mi pecho y un remolino en cabeza cada vez que te veo. No sé muy bien desde cuando, pero... Cuando vengo a la finca y te vuelvo a ver, siento mucho miedo.
—¿Miedo? ¿Me tienes miedo? – no podía creerlo, estaba anonadada.
—No hacía ti. Es otra cosa.
—¿Qué es?
—Kanao. – Tanjiro respiró profundamente, pudo oler el dolor y la ansiedad en ella. Estaba igualmente asustada de que él dijera algo que pudiera alejarlos por siempre. —Cada vez hueles más dulce. Tu esencia se siente diferente. Eres como un brote que acaba de florecer y me aterra que yo pueda... Que yo pueda arruinarlo. Cuando te veo, siento enormes ganas de estar contigo, presiento que, mientras más esté contigo, menos podré volver a casa con Nezuko y los chicos.
—Tanjiro... – comenzaba a sonrojarse dramáticamente y él, también estaba ruborizado de hecho, estaba sudando y las palabras se atoraban en su garganta, mas se dio ánimos y continuó.
—Lo he pensado mucho, Kanao. No sabía si podría volver a la finca desde la última vez. Pero Inosuke y Nezuko siempre están ansiosos por venir. Tenía miedo que... Que perdiera el control. – él hizo un además de levantarse y ella correspondió. Ambos se quedaron sentados frente a frente, pero Kanao estaba prácticamente recargada contra él, mientras Tanjiro continuaba aferrándola de la espalda.
—¿Por qué perderías el control?
—Mi corazón se acelera, mi cuerpo tiembla, siento que tu olor me está asfixiando. No puedo contenerme. Necesito... tocarte. – definidamente su sinceridad estaba subiendo de tono. Kanao se sintió tan mareada que agradeció que le sostuviera, pues seguramente se tambalearía al suelo.
Sintió que estaba a punto de explotar, su pecho volvió a sentirse como ese día. Dentro de ella, unas fuertes campanadas sonaban como en un llano solitario, el sonido la aturdía y se expandía por todo su cuerpo. Dentro de poco, fue incapaz de mantenerse bajo control y comenzó a tiritar.
—¿Estás bien? ¿Te estoy lastimando? – dijo preocupado el pelirrojo, pero ella negó y bajo el rostro para esconderlo en el pecho del muchacho. —¿Kanao? ¿Te ofendí con lo que dije? ¿Estás enojada conmigo? – entonces intentó despegarse de ella. —Perdóname, fui un tonto, por favor, no era mi intención. Si te hice sentir incómoda, me iré ahora mismo.
—No. – lo tomó de sus ropas con firmeza y no le dejó ponerse de pie. —Por favor, no te vayas.
—Kanao, yo...
—Espera, sólo espera. – Tanjiro guardó silencio. —Quiero hacerte una pregunta. – su alma quedó al desnudo. —Tanjiro, ¿Me amas?
El silencio entre los dos se prolongó algunos segundos, de pronto sólo los latidos de sus corazones era lo único audible. Kanao esperó pacientemente, pero... tras unos segundos, comenzó a sentirse decepcionada.
Entonces, él le soltó la cintura y guio su mano sana a su barbilla, le levantó con cuidado para que se encararan. Sus alientos se mezclaron, estaban muy cerca el uno del otro.
—Te amo, Kanao. Creo que lo que siento por ti es amor. – no mentía. Estaba tan fascinada por sus palabras y por su mirada que ella reaccionó con el impulso de su confesión.
Sus labios se unieron inevitablemente. Fue un beso casto, lleno de amor. El muchacho le correspondió, aunque algo torpe, su primer beso. Ambos se separaron y una sonrisa adornó el bello rostro de la muchacha.
—También te amo. – terminó por decir y unas dulces lágrimas emergieron de sus ojos. Tanjiro respiró lleno de emoción y él también lloró mientras la abrazaba más fuerte.
A partir de ese momento dejaron de ser sólo compañeros de batallas y buenos amigos, sus caminos se cruzarían para toda la vida, sin darse cuenta. Kanao y Tanjiro se fundieron en otro beso mientras las flores de cerezo descendían con la brisa de la primavera.
El amor, acababa de florecer.
Continuará...
¿Merece un comentario?
Yume no Kaze.
