Tercer capitulo de regalo!
SmallWriter
Capitulo tres.
¿Primera pelea?
-Querida, ¿podrías ir al supermercado? Compra algo, no sé, para aparentar. Hace semanas que estamos aquí y todavía no salimos –me pidió Esme.
-Claro –respondí –¡Lour! ¡Ven aquí! –grité, aunque no era necesario, pero era la costumbre.
-Diablos, ¿Qué sucede? –preguntó mientras bajaba la escalera a paso humano.
-¡Vamos al súper!
Me miró a mí, luego a Esme, y luego a mí de nuevo.
-¿Y que se supone que debemos comprar?
Nuestra madre hizo una cara de obviedad.
-Les hago una lista, ¿sí? –ambas alzamos el dedo pulgar.
Agarró un papel rectangular y comenzó a escribir con su elegante letra.
-Azúcar
-Harina
-Una Coca-Cola
-Seis huevos
-Lechuga
-Dos tomates
-Cualquier galleta
Cuando Lourdes leyó la lista arrugó la nariz con asco.
-¿Podemos ir en mi auto? –pregunté poniendo mi mejor cara para dar lástima.
Suspiró.
-Está bien, pero conduce con cuidado, despacio –recalcó.
Mi amiga y yo corrimos hacia mi precioso auto.
El trayecto fue silencioso, pero cuando estábamos lo bastante lejos de nuestra casa como para que no nos escucharan Lour habló.
-Y…dime, ¿qué hay con el chico humano con el que te juntas en la escuela? –estas semanas con Louis nos habíamos hecho muy amigos, casi inseparables. Cuando llegaba al instituto lo primero que buscaba eran sus ojos, que resaltaban entre la multitud.
-¿Qué quieres decir?
-Digo…por como lo miras –dijo.
-¿Cómo lo miro? –pregunté con el ceño fruncido.
-Como si sintieras más que amistad por él.
-No digas ridiculeces Lourdes, apenas nos conocemos –alcé un poco la voz.
-Sabes que para eso no hay tiempo definido –susurró –además, tú hiciste referencia a enamorarse, también podría haber estado hablando de algo físico –sonrió.
-No. –fue lo único que dije, ni siquiera yo me entendí.
-¿Me vas a decir que no te parece atractivo? Hasta yo lo admito, él y todos los de su grupito son atractivos…
-Bueno, sí, tal vez sea algo…guapo –si pudiera sonrojarme, lo hubiera hecho.
-¡Aaaahhh! ¡Lo has dicho! ¡Lo has dicho! ¡Valerie y Louis estaban sentados, en el árbol de los enamorados…! –comenzó a gritar a todo volumen.
-¡Hey! Baja un cambio, ¿sí? Desacelera, amiga.
-Desacelera tú.
-¿Disculpa? –pregunté ofendida y sorprendida.
-Sí, creo que las personas ya ni ven el auto cuando pasamos, además al supermercado lo pasaste hace como treinta cuadras.
Fruncí el ceño. Era verdad, ya casi estábamos en las afueras de Forks.
Di una media vuelta en la calle y volví conduciendo por el mismo camino.
-Demonios Valerie, ¿estás loca?
-De todas formas no venía nadie –dije, ella suspiró.
Una vez dentro del súper agarré un carrito y comencé a caminar, Lour venía detrás, mirando la comida, tratando de encontrar lo que le había pedido Esme.
Mientras tanto yo recordaba.
Estábamos sentados en una de las mesas de la cafetería, yo con una manzana en mi bandeja, y él comiendo un trozo de pizza, que la verdad, no se veía para nada apetecible.
-¿Alguna vez te has enamorado? –le había preguntado a Louis, era un adolecente común, seguramente había tenido uno de esos amoríos pasajeros.
-No…creo que no –respondió sorprendiéndome –ni siquiera…nunca me ha gustado alguien.
-¿En serio?
-¿Qué tiene?
-Es que…no, nada –contesté avergonzada.
-Dime, quiero saber.
-Nada Lou, déjalo ahí.
-Oh vamos –hizo un adorable puchero con los labios. Suspiré.
-Está bien… -él sonrió –es que…bueno, eres bastante…apuesto…y me parece raro que no hayas tenido novias.
-¿Qué soy qué? –preguntó.
-…apuesto.
-¿Qué? –volvió a decir. Agotando un poco mi paciencia.
-Apuesto, atractivo, bonito, de cara agradable, partible, ¿te queda claro? ¿O te saco una foto y te dibujo? –respondí malhumorada.
-Sí, entendí, capte el concepto –dijo sorprendido, tirándose hacia atrás en la silla con los ojos abiertos.
Sonreí, hubiera sido una escena graciosa de no haber estado tan avergonzada.
Sonreí más recordando lo que sucedió después.
Me había acompañado a mi salón, cuando estaba por entrar me tomó del brazo, ignorando mi piel fría, eso aún se me hacía extraño.
Volteé a verlo y me estaba observando sonriendo.
-Por cierto, tú también eres muy bonita –fue lo único que dijo, y se fue, dejándome ahí parada en la puerta, embelesada.
Sin querer choqué a alguien con el carrito.
-Lo sie… -la frase se quedó en el aire cuando vi a la persona. -¡Harry! –grité, y muchas personas voltearon a verme.
Sí, no solo le había tomado cariño a Louis, también a su grupo de amigos, que me habían recibido de la mejor manera. Todos eran muy agradables.
-¡Valerie! ¡Qué sorpresa verte por aquí! –dijo, pero luego pareció arrepentirse.
-Si… -dudé -¿Cómo está Zayn? -¿Zayn? Él era el chico que en un principio me pareció intimidante, pero ahora que lo conocía podía decir que era una de las personas más tiernas que había conocido.
Se había lastimado en una práctica de baloncesto, la verdad es que no se qué hacía ahí, si él no estaba en el equipo.
-Bien, creo –agregó susurrando, pero alcancé a escucharlo perfectamente –Lou también está muy bien, por si querías saber –sonrió.
-Ja-ja.
-¡Vale! –apareció Lourdes llamándome.
-¡Aquí estoy! –sé que no era necesario hacer todo esto, ella podía encontrarme sin llamarme, sin buscarme con la mirada siquiera, pero era la costumbre, tratábamos de ser lo más humanos posibles.
Cuando llegó a mi lado se quedó quieta mirando a Harry, que estaba claramente incómodo pero también la observaba.
Me aclaré la garganta.
-Lourdes, él es Harry. Harry, Lourdes –dije en un intento de presentación.
-Hola –saludó Harry sonriendo levemente.
-Hola –contestó mi amiga en un murmullo. Tocó nerviosamente su cabello, y se dirigió a mi –creo que ya está –con eso tiró todas las cosas que llevaba en la mano en mi carrito. -¿Vamos?
-Eemmm, sí, claro –abracé a mi amigo durante unos segundos. –cuídate y cuida a Zayn –le susurré en el oído –él asintió.
-Por supuesto, nos vemos Vale. Adiós Lourdes.
-Adiós –dijo de forma tímida.
-Bien, ¿algo que acotar? –le pregunté una vez que nos acomodamos en el auto.
-Tiene unos ojos bonitos –fue lo único.
-Oh, sí, más aún cuando los ves de cerca –toqué su hombro con mi dedo índice, molestándola.
-Ya quisieras tener tan cerca los ojos de Louis –contestó mitad malhumorada mitad bromeando.
-¿Puedes dejar de meterlo en cada cosa que digo? Gracias.
-No –bufé –porque sé que tú lo piensas, aunque no lo digas, piensas mucho en él.
-Mentira, eso no es verdad.
-Claro que sí.
-¡Que no!
-¡Sí!
-Olvídalo, no voy a pelear por algo que sé que tengo razón.
Suspiró, rendida.
Cuando llegamos a casa bajamos con todas las bolsas. Apenas entré Edward me miró.
-¿Con quién has estado? –preguntó.
-Con nadie.
-Valerie, puedo sentir el aroma.
-Con Harry, va al instituto con nosotros, lo he cruzado en el supermercado y hablamos un rato, ¿sí?
-Te he dicho que no estés con ellos.
-¡No hay nada de malo, Edward!
-¡Por supuesto que sí! ¡Pueden descubrir lo que somos!
-¡No lo van a hacer!
-¡Sólo aléjate de ellos!
-¡Bella también fue humana en su momento! –grité.
-¡Hazme caso, Valerie! ¡No me importa lo que sucedió en ese momento! ¡Me importa lo que sucede ahora!
-¡Oh, Dios! ¡No puedo creer que hagas todo esto porque hablé con un humano! –todos miraban boquiabiertos la escena, Edward y yo nunca habíamos tenido ningún tipo de discusión, era con uno de los que más me llevaba. Pero esta vez había repasado mi paciencia.
Salí corriendo de la casa, dejando todo atrás.
Hacía un buen tiempo que necesitaba estar sola.
Bueno, eso es todo.
Nos vemos el fin de semana, ¿Me extrañarán? No creo jajaja.
SmallWriter ( _SmallWriter)
