Capitulo ocho.
Again.
Luego de seis meses en Alaska, decidieron que era hora de irnos, mudarnos de nuevo.
Estaba preparando mis valijas, la verdad no veía la hora de irme, este lugar no me agradaba, los Denali eran muy amables, pero una de sus hijas era el problema, Bianca me ponía muy incómoda, parecía que competía por todo conmigo. Y yo no estaba para sus jueguitos.
La idea de que Louis estaba vivo se encontraba al fondo de mi mente, en una laguna, ahora mi idea principal era que había muerto y no lo recuperaría.
Miré mi reflejo en la ventana, suspiré. Odiaba ser lo que era. ¿De qué me servía la eternidad?
Lo único que quería era también lo único que no podía tener.
-Valerie, nos vamos –avisó Jade.
Suspiré otra vez.
Tomé mis maletas y bajé las escaleras lentamente mientras escuchaba como todos se estaban despidiendo con cursilerías, como si no se volvieran a ver.
Me limité a esperar en el marco de la puerta de salida. Cuando vi que esto era para rato saludé con una sonrisa a todos en general y me fui al auto de Jasper.
Mi familia llegó, y con ella la mala mirada de Esme.
-Valerie, eso fue de mala educación –me regañó.
Yo levanté mis hombros retándole importancia.
Todos nos acomodamos y partimos rumbo a…
-¿A dónde nos dirigimos? –pregunté frunciendo el ceño.
-A Forks –contestó Alice con simpleza.
-¿Qué?
-A Forks, Valerie, a F-o-r-k-s –deletreó.
-Escuché, idiota –respondí malhumorada – ¡no quiero volver allí!
-No tienes otra opción –dijo Edward desde otro auto.
-¡Tú no te metas!, ¡nadie te llamó! –Grité -¿¡Por qué están empeñados en arruinarme la maldita existencia!?
-Debes dejar atrás el pasado –susurró Esme a mi lado en el asiento trasero, tocando mi mano –eso pasó hace casi más de tres siglos.
-No puedo hacerlo –contesté con hilo de voz.
No quería volver al lugar en el que había sido tan feliz y tan miserable al mismo tiempo. Los buenos recuerdos me deprimirían más que antes, y los malos también.
Volteé dándoles la espalda, y miré por la ventanilla durante todo el viaje.
Te extraño tanto, mi vida. Dijo una voz en mi interior.
¿Mi vida?
Diablos, maldición, diablos. ¿Qué demonios me está pasando? ¿Por qué pienso estas cosas?
¡Se supone que él es solo un humano! ¡No pude haber pasado tantos años recordándolo!
Yo recordaba el recuerdo de alguien que existió, eso era completamente ilógico.
¿Qué habrá sido de su vida? ¿Se habrá casado? ¿Habrá tenido hijos? Seguramente, como una persona normal. No podía pretender que pase toda su vida como yo pasé estos siglos.
Sin poder evitarlo me invadió una sensación algo conocida. ¿Celos? Sí, pero ¿Por qué?
Me daba celos pensar que haya besado a otra chica que no fuera yo. Que haya tenido una vida feliz con otra persona. Que alguien más pudo sacarle las millones de sonrisas que yo borré con mi partida.
¿¡Pero por qué sentía todo esto!?
-Quiero hablar contigo cuando lleguemos a Forks, Vale –dijo Edward suavemente, algo que me extrañó.
-¿Es algo…malo? –pregunté.
-No –fue lo único que respondió.
El resto del viaje fue silencioso, nadie hablaba ni se movía. Llegamos a Forks e inmediatamente una puntada de tristeza me atravesó.
Jasper me miró por el espejo retrovisor con sus ojos dorados preocupados. Negué con la cabeza haciéndole saber que todo estaba bien.
Cuando llegamos a nuestra antigua –y ahora nueva –casa fui la primera en bajar del auto y abrir la puerta principal. Todos me siguieron con entusiasmo.
-¿Puedes venir? Alice acomodará tus cosas –dijo Edward. Asentí, él comenzó a adentrarse en el bosque y yo lo seguí. –Bien, no sé cómo empezar esto –susurró una vez que estábamos lo bastante lejos de la casa para que no nos escucharan.
-Por el comienzo… tal vez –contesté nerviosa.
-Bien, voy a ser directo. Sé que estos años no tuvimos la mejor relación… pero déjame decirte que verdaderamente creo que te has enamorado de tu amigo…Louis –dijo mirándome seriamente.
-Estás delirando –respondí incómoda. Eso no podía ser verdad.
-Entonces… ¿Por qué sufriste tanto cuando…los separé?
-No lo sé, supongo que le tomé cariño.
-Vale, esa es la incoherencia más incoherente que he escuchado en toda mi existencia –alzó la voz e hizo un gesto gracioso con la cara. -¿Qué sentías cuando estabas junto a él?
-Yo solo… no quería estar con nadie más, olvidaba todo y me dedicaba a mirar sus ojos… me encantaba estar cerca suyo porque su cuerpo desprendía calor y me hacía sentir bien –murmuré perdiéndome en mis palabras mientras recordaba.
Sus ojos me miraron con ternura y rió.
-¿Por qué me miras así? –pregunté.
-Me recuerdas a mí, cuando estaba con Bella y ella aún era humana.
-¿Qué quieres decir?
-Que me recuerdas a mi cuando estaba enamorado de la Bella mortal.
-Eso es… imposible, imposible. Estuvimos en Forks ¿Cuánto? ¿Cuatro meses? Seis, como mucho.
-¿Y eso que tiene que ver?
-¡Es muy poco tiempo para enamorarme! –grité.
-Mira, tú piensa en ello. Te entiendo, porque yo también hice lo mismo, en un comienzo negaba todo. Pero luego miré sus ojos y supe que no podría separarme de ella.
-Pero yo no podré mirarlo a los ojos nuevamente –mi voz se quebró.
-Confía –dijo antes de correr de nuevo a la casa, dejándome parada en el medio del bosque, pensando.
Bien, habían pasado dos semanas desde la conversación con Edward, y yo seguía pensando sin saber que creer.
-Jade, prepárate para ir al instituto –dijo Rosalie, viendo que aún seguía con la misma ropa del día anterior. Abrí mucho mis ojos. ¿¡Por qué siempre era la última en enterarme de todo!?
TUVIERON DOS MALDITAS SEMANAS PARA DECIRME QUE VOLVÍAN AL INSTITUTO, pero no, la idiota de Valerie a lo último.
-No te lo dijimos porque sabíamos que te opondrías a ir –me dijo Edward leyendo mis pensamientos.
-Oh, y lo haré –respondí enfadada.
Él sonrió.
-Si vieras lo que te espera allá irías corriendo.
-No creo que algo sea tan emocionante –contesté.
-Créelo –suspiré rendida –mira, si hoy vas y te sientes incómoda no volverás, pero solo ve y luego dime si te arrepientes –dijo.
-¿Por qué quieres que haga eso?
-Porque quiero enmendar algunos errores que te hice en el pasado –me respondió con sus ojos un poco tristes. Creo que eso fue lo que me convenció.
-Bien, solo hoy, para darte el gusto –se acercó y me abrazó.
-Prometo que no te arrepentirás.
Bien, como antes, Emmett, Rosalie, Jasper, Alice, y obviamente Carlisle y Esme no venían a la escuela. Nos separamos en tres autos, el de Bella, el mío, y el de Stephanie.
Una vez ubicada dentro del estacionamiento, bajé y caminé hacia la dirección, no sé qué hicieron los demás, ni tampoco me importaba. No era egoísta, solo que ahora no quería pensar en nada, necesitaba tener la mente en blanco para que los recuerdos no regresaran.
La secretaria, que era bastante joven, me entregó el comprobante de asistencia y un mapa del edificio. Me deseó suerte, tal vez era yo, pero sentí que no le importaba ni el más mínimo hecho de que a mí me fuera bien. Le di las gracias de mala manera y me fui.
Busqué con la mirada a mi familia, pero no fue exactamente eso lo que encontré.
Capitulo 8! Les gustó?
Porrrrrfis regalenme reviews :((
Los espero en el prox. cap.
Besos, SmallWriter
