Holaa!

Espero que disfruten el cap.

Besos, SmallWriter


Capitulo nueve.

¿Eres tú?

Miré a aquel chico tan familiar, pero tan imposible.

Mi mirada recorrió cada detalle de su silueta. ¿Acaso estaba teniendo alucinaciones?

Esos ojos celestes eran imposibles de no reconocer, pero claramente no era él. Aquel chico tenía una remera suelta, dejando ver todos los tatuajes de su pecho y sus brazos. Su piel era de un tono canela, haciendo que sus ojos resaltaran, y su cabello estaba un poco más largo, peinado hacia arriba.

Él no podía ser Louis. Aunque si no lo era, se le parecía muchísimo. Aunque tenía poco de lo tierno que recordaba de mi amigo.

Este chico era más…sexy.

Estaba con unos auriculares, de ellos se alcanzaba a escuchar Valerie, de Amy Winehouse.

Abrí mucho mis ojos.

¿Era posible que lo que decían los Denali fuera… verdad? ¿Y si ellos estaban vivos? ¿Y aquí, en Forks?

Sus ojos me vieron.

Me observaron igual que los míos al observarlo a él.

Nos miramos, pero ninguno se atrevía a moverse.

¿Qué significaba esto?

Nunca había creído en eso de las reencarnaciones… pero ahora no sabía que pensar.

Tocó la campana y yo sacudiendo mi cabeza una y otra vez, me alejé lo más posible sin mirar atrás.

Mi cerebro repetía una y otra y otra vez los latidos acelerados de su corazón en cuanto me vio. ¿Eso significaba que me recordaba? ¿Qué realmente era él?

Estaba temblando, literalmente. Alguien tocó mi hombro y me sobresalté.

-Valerie, ¿Por qué estás así? –preguntó Edward.

-¿¡Por eso me trajiste hasta Forks!? ¿¡Para que vea a aquel chico!? –grité desesperada. ¿Por qué me hacía esto? Primero me arrastra de Forks separándome de él, y ahora me hacía volver con la intención de ver al que se suponía que era Louis. ¿Pensaba que haciendo esto lo iba a perdonar? ¿Qué iba a ir corriendo a los cálidos brazos del humano como si no hubiera pasado nada? ¿Qué iba a reaccionar de buena manera? Pues cuán equivocado estaba. No pretendía hacer ninguna de esas cosas.

-¿Lo has visto? –sus ojos brillaron de una extraña forma.

-¿Y ahora vienes a pretender que estás feliz por mí luego de trescientos años? –quise pegarle, iba a hacerlo, pero recordé que no le dolería ni la mitad del dolor que yo sentía, ni siquiera de dolería nada.

-Sé que no me comporté de la mejor manera…pero Alice ha visto que no solo tu futuro cambiará junto a ellos, sino que también el de alguien más.

-¿Sabes qué? –dije ahora calmada.

-¿Qué?

-Me importa un puto cuerno, no, no uno solo, ocho cuernos –él se largó a reír, pero no me hacía nada de gracia.

-Me recuerdas tanto a mí –me abrazó.

-¿Qué diablos Edward…? –traté de separarme, pero no se alejaba. –Si quieres ponerte cariñoso ve con Bella –se separó con una sonrisa y despeinó mi cabello como al de una niña, le saqué la mano de un manotazo. –No me toques.

-Creo que no podremos ir a clases, se no hizo tarde –aseguró mirando su reloj.

-Bien.

-¿Y qué quieres hacer?

-YO iré a caminar por ahí, TÚ ve por otro lado, ¿entiendes? –frunció el ceño.

-Claro que sí, no soy idiota.

-Por supuesto que no –dije sarcástica.

-Igual quiero que hablemos.

-¿Y para qué me preguntas lo que quiero hacer si vamos a terminar haciendo lo que tú dices?

-No quería ser descortés.

-No tienes por qué hacerlo, no eres un caballero –le respondí malhumorada.

-Ya enserio, basta de bromas.

-¿Y quién está bromeando? –suspiró.

-Creo que es mejor que hablemos luego –sonreí triunfante –pero tendrás que ir a clases igual, ¿Ok? –asentí.

Caminé por el bosque que se encontraba cerca del instituto durante todo lo que restó de la hora, pensando.

¿Qué sucederá cuando lo vea de nuevo? ¿Huiré otra vez?

¿Él me habrá perdonado?

Por supuesto, mis preguntas no tenían respuestas, todas se responderían en cuanto lo cruce nuevamente.

Caminé tranquila hacia mi salón mirando con los horarios y el plano en mi mano.

-Hermosa, ¿Quieres que sea tu guía? –se me acercó un chico alto y fornido, su cabello era castaño y sus ojos también.

-No, gracias –respondí.

-Vamos, no seas aguafiestas –insistió.

-He dicho que no.

-De todas formas te acompañaré –suspiré audiblemente para que notara que no lo deseaba -¿Cuál es tu siguiente clase? –preguntó sin inmutarse.

-Química –contesté, era un tipo imposible.

-Mhm… yo voy de pasada.

-Ok.

Durante el camino trató de sacar varios temas de conversación, y yo sólo respondía con monosílabos o asentimientos.

-Es aquí –indicó, aunque yo ya lo sabía -¿quieres que almorcemos? –me miró expectante, esperando mi supuesta respuesta afirmativa.

-Mira, no deseo ofenderte, ni nada, pero quiero que dejes de molestarme, porque no sé cuánto tiempo me quedaré en este pueblo, y no quiero tener una carga más sobre todas las preocupaciones que ya tengo. Sólo no molestes –dije con el ceño fruncido.

-Oh… bueno… me alegra que hayas sido sincera... de todas formas no me rendiré.

-¿Rendirte? Acabas de hablarme por primera vez hace menos de cinco minutos.

-Pero tenemos toda la vida para conocernos.

-No lo creo. Adiós –me giré y caminé lo más rápido que puede hasta el último banco de la fila derecha, donde no había nadie.

La clase pasó completamente aburrida. Todos estos temas ya me los sabía mejor que el mismo profesor, incluso había notado que se equivocó unas seis veces con algunos nombres, le resté importancia.

-Bien, doy por terminada la clase –indicó el Sr. Tunner –nos vemos el viernes –con eso bajó la mirada y se concentró en unos papeles que llevaba en su maletín.

Cuando el timbre sonó fui una de las primeras en salir.

No pensaba estar un minuto más en este endemoniadamente odioso edificio. Al salir hacia el aparcamiento choqué con una persona. Sentí una esencia que se me hacía extrañamente familiar.

Levanté la vista temerosa. Y sí, ahí estaba él. Mirándome con sus hermosos ojos color cielo.

-H-hol-a –dije entrecortadamente.

-Valerie –susurró. En ese momento dejé de escuchar todo lo demás, las pisadas dentro de la escuela, los corazones latiendo, que de hecho, sólo podía escuchar uno, y era el de la persona que ahora se encontraba frente a mí, todas y cada una de las respiraciones, el golpeteo de las hojas de los árboles contra el techo de los autos, el irritante sonido de los lápices escribiendo sobre las hojas. Todo.

El viento soplaba, haciendo que mi cabello se chocara contra mi rostro, entrecerré los ojos, viendo a través de él.

-No puedo creer que estés aquí –dije mirando cada detalle de su perfecto rostro.

-Bueno, pues… sorpresa –sonrió de lado –supongo.

-La mejor, te lo aseguro.


Hola de nuevoo!

Feliz Halloween atrasado! Mejor tarde que nunca, no? :D

Gracias por leerme, nos vemos en el próximo capi

SmallWriter