Hola a todos lamento la tardanza, pero estuve algo liadilla, ya saben ir aun pais deprimente pasa factura. Aquí el segundo capitulo. Espero que lo disfruten. A partir de ahora este fic esta narrado por Antonio y por otro personaje que aparecerá más adelante. Ya avisaré cuando sea el otro.


Me levanté agotado aquella mañana, desde hacía tres meses no tenía ganas de nada, lo único que quería era dormir todo el día, y con un poco de suerte no despertar a la mañana siguiente notando que tu no estabas a mi lado en la cama. Parecerá raro, pues aunque ya han pasado tres meses desde que te casaste con China, sigo extrañando tu presencia a mi lado en la cama, bueno, no solo en la cama, te extraño por toda la casa, extraño como, cuando estaba cocinando, te acercabas por la espalda y me abrazabas apoyando tu barbilla en mi hombro para luego besarme la mejilla.

Si te soy sincero lo de aquella mañana, no me lo esperaba, no esperaba que al abrir la puerta, tus ojos amatista me recorriesen de arriba abajo, y yo que creía que era mi hermano que había vinido a visitarme.

-veo que es cierto lo que me ha dicho Paulo-me dijiste.

-Iván…-murmuré, y en cuanto reaccioné traté de cerrar la puerta, pero tú fuiste más rápido y me lo impediste.-márchate.

-Nyet- me dijiste entrando a mi casa-no me voy, Antonio tenemos que hablar.

-Yo no tengo nada de que hablar contigo-dije sin mirarte a los ojos, no podía, sabía que si te miraba lloraría, lloraría por no tenerte a mi lado.

-¿Cómo que no?-me dijiste-por amor de Dios Antonio, estás embarazado

Cuando esas palabras salieron de tu boca inconscientemente me llevé una mano a mi crecida tripa de tres meses, fue un acto reflejo.

-¿y?-pregunté.-seguro que tienes cosas más importantes que hacer que preocuparte por un amigo-recalqué la palabra amigo-

-¿Cómo que "y"?-me dijiste acercándote- estoy seguro de que ese hijo que esperas es mío.

Me sonrojé, era cierto, tu eras el único, el único al que deje entrar en mi y la última persona a la que me entregé, pero no tenía pensado decirte nada, no quería preocuparte, no quería ser una molestia para ti. No se cuando te acercaste, pero cuando lo hiciste tomate mi rostro entre tus manos, acercando tus labios a los míos.

-Además-susurraste- no hay nada que me importe más que tú

¡Dios! Ojalá pudieras saber como extrañé tus labios sobre los míos, aquella tarde me prometiste conseguir el divorcio, me prometiste que hablarías con China y que cuando todo hubieses terminado viviríamos los tres juntos. Tantas promesas me hiciste aquel día, tantas promesas que acabaron rotas por culpa de los celos y las envidias, por culpa del miedo que te tenían.

Ahora tomo tu mano fría llena de cables entre las mías, tus ojos permanecen cerrados, llevas en coma dos meses, dos meses en los que yo he dado luz a nuestro hijo.

-Ojalá pudieras verlo-te susurro- es como tú, blanquito y rubio, estoy seguro de que te gustarían sus ojos, el derecho es violeta, pero el izquierdo es verde-me río con amargura, no llegaste a ver nacer a tu hijo, tu accidente fue unas horas antes del parto- ya sonríe un poquito, y todos los días le hablo de ti-te acaricio el rostro mientras por el mío caen las lágrimas- Ivi, tienes que despertar, ¿vale?.

-¿Qué haces aquí?-alguien me llama a la espalda, es China y está enfadado, no le gusta verme contigo.

-Lo que a ti no te importa-digo de mala manera, te doy un beso en la frente antes de irme

Me marcho del hospital, no soporto la presencia de China, además tengo que volver con nuestro pequeño, ya estoy por coger un taxi cuando una persona me detiene, no me asusto, se quien es.

-Señor Antonio, tenemos lo que nos pidio-dice el hombre metiendo en mi mochila un sobre-espero que haga lo que debe.

Sonrio, si sabré que hacer.


Hola a qui os dejo unas preguntas que se responderan en el próximo capítulo

-¿Quien es el otro personaje?-

-¿Que le ha pasado a Iván?-

-¿Que pasa cuando el sol llora?-

-Y la más importante, ¿matarán a la autora por dejar en coma a Iván?.

Cuídense