Hola a todos aquí os dejo el cuarto capítulo de este fic. ( se ve como la autora se arma hasta los dientes y prepara un ejército ). Esto es solo por prevención, ya que temo por mi seguridad, seguro que tras la lectura de este capitulo más de uno me quiere matar, y bueno, no estoy dispuesta a dejarme matar. Asi que adelante comenzad la lectura.
Narrado por España yandere.
Te observo desde el marco de la puerta, observo como tus fuertes brazos acunan a ese bultito rubio y pálido que es tu hijo, el pequeño Alexei, me acerco un poco para verle, tus ojos y los suyos brillan a la luz de la luna que se cuela por el ventanal.
-Me encantan sus ojos-te susurro acariciando un poco el rostro del niño que al sentir mi caricia fría los cierra- son como …
-¿Cómo una alegoría?-dijiste depositando al pequeño dormido en su cuna-La unión del invierno y el verano.
-Si, pero en mis términos sería un sacrilegio-dije acercándome al ventanal y sentándome en el alfeizar-ya sabes.
-No llames a mi hijo sacrilegio-me regañaste algo enfadado.
-Era broma-te dije mirando al cielo, pronto sería la hora de irme.
-¿Necesitarás mi cuerpo?-me preguntaste acercándote y posando tu mano sobre la mía, era una sensación tan cálida.
-No, hoy me vastará con tu sangre, además, tienes que cuidar del bebé-te dije-yo me encargaré del resto.
Asentiste no muy convencido, siempre habíamos luchado juntos, separados éramos fuertes, pero juntos, no había quien nos tosiera. TE sonreí mientras alzaba tu muñeca hasta llevarla a mi boca, la besé con ternura para luego morderla con fiereza.
Ese líquido vital inundó mi boca, ese líquido que tanto amo, porque amo todo de ti, tu sangre caliente recorrió mi cuerpo y este, poco a poco se fue haciendo visible al resto del cuarto, incluso podía notar el peso de mis huesos. Cuando terminé relamí mis labios y me miré en el espejo que tenías en el cuarto, mi reflejo, podía ver mi reflejo y era igual a ti, salvo por los ojos, esas manchas rojizas aún perduran en mis orbes verdes.
-Ten cuidado-me dijiste mientras débil te acostabas en la cama, asentí antes de saltar por la ventana.
El camino hasta la casa de mi objetivo fue tranquilo, tuve que ir muy rápido para que el efecto de tu sangre no pasase y tuviese que ir a por más, no quería beber más sangre tuya, si lo hacía acabarías muy débil, ya era un gasto muy grande el dejarme salir de tu cuerpo como para gastar más tontamente.
Como esperaba las luces de la casa estaban encendidas, sonreí, este objetivo podría parecer el más fácil, pero en realidad era el más difícil, este objetivo podía hacerme desaparecer si se daba cuenta de que no era quien debía ser. Tiré el palo del dulce de limón que me acababa de comer antes de llamar a la puerta.
-¿España ni-chan?-me preguntó el dulce Italia veneciano abriendo la puerta con una sonrisa-¿Qué haces aquí?-como odio a este enano.
-Buenas noches Ita-chan-dije devolviéndole costosamente una sonrisa como la tuya, odio sonreír así- es que pasaba por aquí y me dije de pasar a veros.
-Ahh, vale pasa-dijo haciéndose a un lado y dejándome entrar-neeee fratello España ni-chan vino a visitarnos.
-¿Vino el bastardo?-apreté los puños, que asco le tengo al italiano mayor, es insoportable.
-Hola Lovii-saludé al más puro estilo tuyo.-¿Qué tal?
-Bien, ¿Qué haces aquí?-dijo el memo desde la puerta
-solo vine a visitarles.
-¿a estas horas?-inquirió el muy desgraciado.
-¿Por qué no te quedas a cenar España nii-chan?-propuso el menor a lo que yo rápidamente acepté
Para variar prepararon pasta que yo apenas comí, no es que me guste especialmente, durante la cena Italia habló sobre no se que historia que estuvo haciendo con Alemania, algo sobre construir una caseta que luego Gilbert destrozó, mientras Lovino me miraba algo raro.
Cuando fuimos a recoger Lovino se disculpó un momento y se marchó dejándome solo con Italia en la cocina, el pobre estaba limpiando los platos, me daba la espalda, era mi oportunidad. Me relamí los labios y me acerqué a él.
-Ita-chan-le dije pegando mi cuerpo al suyo, él se extremeció mientras una de mis manos paseaba por el lateral de su cuello-la verdad es que no he venido a verles.
-¿A no?-preguntó con un suspiro
-No, he venido a otra cosa-le besé el cuello y sonreí-he venido a vengar a Iván-dicho esto le mordí soltando mi veneno especial en el cuello del menor, el pobrecillo perdía fuerzas.
-¡Suelta a mi hermano maldito deminio!-No pude termina la tarea de matar a Italia por que algo me pasó zumbando la oreja, Lovino había vuelto y en sus mano llevaba un puñal de plata con forma de crucifijo, el otro que me había lanzado estaba clavado en la pared.
-Valla, así que el italiano gruñon no es tan idiota como parece-dije soltando a Feliciano que cayó al suelo como saco de patatas-¿Cuándo te has dado cuenta?
-Nada más empezamos a cenar-dijo-cuando te miré a los ojos y vi las marcas rojizas supe que no eras el verdadero Antonio
-muy inteligente-reí-ahora supongo que tratarás de exorcizarme. No creas que te lo voy a poner fácil.-me lancé al ataque con mis garras sacadas
-Ya lo se-me dijo parando mi envestida- pero no permitiré que te aproveches de Antonio, que le hagas daño.
-No me hables de manipular y dañar a Antonio, que tú eres la persona que más le ha dañado en su vida-dije furioso, para hablar de ti ese italiano tendría que lavarse la boca antes-él te dio cariño, te dio amor, te protegió y tu se lo pagaste marchándote, dejándole tirado, y ahora que por fin es feliz vas y ayudas a mandar a Iván a hospital-dije, pero no pude continuar algo baño mi cara, algo que quemaba y me obligó a apartarme, el muy desgraciado me había echado agua bendita.
-¿Y tú que demonio? , ¿Acaso tú no le has dañado con tus ansias de destrucción?-me gritó, venía hacia mi con el crucifijo puñal en alto-por tu culpa le abandonaron como un perro, tú eres el culpable de su soledad.-no podía moverme, las energías me habían abandonado, había fallado en mi misión, te había fallado, lo siento Antonio.
-Pero al menos él está tratando de devolverme la felicidad-tu voz sonó tras Lovino, oí un golpe y cuando abrí los ojos vi los tuyos.
- ¿Antonio que?
-No pasa nada-dijiste acariciando mi rostro con ternura, me ayudaste a levantar, Lovino estaba en el suelo con un gran golpe sangrante en la cabeza tardaría en despertar, o quizás no lo hiciese nunca.
Nos fuimos de esa casa en silencio, tomados de la mano mientras las lágrimas caían por tu rostro, una repentina lluvia nos acogió, mojando nuestras ropas, miré al cielo mientras mi cuerpo volvía ser transparente a los ojos de los demás. TE había dolido hacerle eso a los Italianos, porque eran tus amigos, y al mayor lo querías como si fuese un hijo, pero era necesario hacerles esto, te habían hecho llorar y eso era algo que tenían que pagar.
Primera víctima: Italia Veneciano Estatus: Eliminado
Segunda víctima: Italia Romano Estatus: Eliminado
Por favor no me maten o no podre continuar la historia
