Hola a todos lamento el retraso.( se ve a la autora repeliendo como puede a tres locas fans de los italia), pero como ven estoy muy ocupada. Aquí les dejo este capitulo narrado en tercera persona, es decir que no lo narran ni Toño ni Alter España.

Un besazo.

La lluvia caía sobre el cementerio manchando la lápida de mármol blanco y regando las coronas de flores allí dejadas por los asistentes. Desde un lado de la tumba con su pequeño hijo en brazos, cuya palidez es resaltada por el traje negro, Antonio observa como bajan el ataúd de madera, la manita de su hijo se aferra a su camisa blanca reclamando un poco de atención. Antonio le mira, le sonríe y le besa la frente mientras unas lágrimas caen por sus mejillas. Los sepultureros ponen la tierra en el agujero, la húmeda madera se mancha de barro.

-Vamos Alex-dice a su hijo con una sonrisa en el rostro-esto ya terminó.

Pero antes de irse hacia su hermano Portugal y su cuñado Holanda su vista se fija en la joven Bélgica, no ha querido el consuelo de Holanda, no ha querido el consuelo de nadie, se la ve destrozada y en el fondo Antonio siente pena.

-Bel-chan-la llama con Alex en brazos-¿quieres venir a mi casa a tomar un café?

Y tras unos segundos la joven asiente y se cuelga del brazo libre de Antonio.

-Es una pena, era un buen perro-dijo Vincent tomando un sorbo de su café

-Y pensar que hace unos años solo era un cachorro-dijo Portugal jugando con su sobrinito que reía ante las carantoñas de su tío.-Mal rayo parta al que le atropelló

-¿Recuerdas cuando me lo regalaste España?-preguntó la joven triste-era tan lindo.

-Piensa que ahora está en un lugar mejor-sonrió España-seguro que ahora tiene un montón de huesos y comida, y muchas perritas lindas que lo tratarán muy bien.

La joven belga soltó un suspiró y sonrió un poco, su querido perrito Luca acababa de morir atropellado, un hombre que conducía borracho lo había atropellado con su camión cuando el pobre perro salió a pasear.

-¿Queréis quedaros a cenar?-preguntó España levantándose para ir a preparar la cena de su hijo.-Haré tortilla de patata y bonito.

-Entonces me quedo-dijo Paulo y luego miró a su cuñada-Bel-chan, ¿porqué no ayudas a mi hermano a dar de comer a Alex?, seguro que eso te anima.

La joven belga asintió y salió del salón junto al que una vez fue su jefe dejándo solo al luso y al holandés.

-Pobrecilla-dijo Paulo acercándose a su esposo-este no ha sido un buen mes para ella.

-Si, primero Lovino y ahora Luca-suspiró Holanda acariciando el rostro de Paulo con delicadeza.-Me pregunto quién haría algo así, pobres gemelos.

-Por suerte el que lo hizo le salió mal y solo los dejó en coma-suspiró el de ojos verdes- pero aún así…-miró hacia la cocina donde la Belga trataba de dar de comer a un pequeño hispano-ruso que se negaba a abrir la boca si la joven no sonreía-Fue Emma quien los encontró, ¿verdad?.

-Si, fue un trauma para ella, todo estaba lleno de sangre y había signos de lucha-Holanda vio como su hermana sonreía para que el chico de ojos dispares abriese la boca-pero lo más escalofriante fue el mensaje que había con sangre.

-Si…

-¡La cena ya está!-anunció Antonio.

En esa cena comieron y bebieron a salud del pobre perro y de los pobres Italia.

-Por que se recuperen pronto-dijo Bélgica mientras una lágrima rodaba su mejilla

-Por que se recuperen pronto-respondieron Paulo y Vincent.

-Por que se recuperen-dijo Antonio bebiendo un sorbo de vino mirando hacia el espejo de la sala donde su reflejo le devolvía el gesto con una sonrisa arrogante y con unos ojos que brillaban rojos y verdes.

( se ve a la autora trancando puertas y ventanas con ayuda de algunos hombres) Bueno, pues hasta aquí el capi de hoy. Les dejo que tengo mucho lío.

Soldado: Jefa, las locas fans de los italianos han traido la artillería pesada.

( se asoma por una rendija de los tablones y palidece) Dios no, más espamano no!